viernes, 1 de mayo de 2009

CRISISSSSSSS

Érase una vez un “ pequeñito empresario “ que vivía al lado de una carretera, donde tenia un puesto pequeñito de bocadillos.

Era sordo y, por tanto, no escuchaba la radio.
Tampoco veía muy bien y, en consecuencia, no leía los periódicos, ni veía la televisión.

Pero un buen día arrendó un trozo de terreno,
levantó un gran letrero en aquel lugar,
en el que anunciaba las excelencias de su mercancía,
gritando a todo pulmón:

¡ Compre deliciosos bocadillos calientes!

La gente los compraba cada día más.
Aumentó considerablemente sus adquisiciones de pan y carne, generando así más riqueza para sus proveedores.

Compró un puesto de venta mayor para ocuparse mejor de su próspero comercio y, tanto trabajo tenía, que mandó recado a su hijo para que le ayudara, pidiéndole que regresara de la Universidad de Harvard,
donde estudiaba Ciencias Mercantiles.

Pero entonces ocurrió algo inesperado e importante.
Al analizar su hijo el negocio de su papá le dijo:

Papá, ¿no escuchas la radio, no lees el periódico, ni ves tampoco la televisión?
Estamos atravesando una gran crisis. La competencia asiática es terrible.
La situación está francamente mal y no podría ser peor..”

El padre entonces pensó:

“ Mi hijo que estudia en la universidad de Harvard, lee los periódicos,
escucha la radio y ve la televisión debe saber muy bien lo que se habla.
Soy un hombre afortunado al haber sido informado a tiempo de todo esto "

Así que tomo las acciones correctoras según la información que recibió del hijo:

1º. compró menos pan y menos carne
2º. desmontó el gran letrero
3º. dejó el arrendamiento de aquel terreno para poder eliminar gastos y hacer frente mejor a la crisis
4º. dejó de anunciar sus deliciosos bocadillos

Ocurrió entonces que sus ventas disminuyeron de día en día.
Y padre le dio las gracias a su hijo diciéndole :

"Tenías razón hijo,
verdaderamente estamos atravesando una gran crisis... EVITÉMOSLA " .



Junto a esta crisis finaciera real viaja otra crisis,
en algunas ocasiones más peligrosa,
la crisis del MIEDO
... ¡ que paraliza !

1 comentario:

Anónimo dijo...

Que buen cuento... y desgraciadamente que real. Iñ