sábado, 7 de noviembre de 2009

Una estela de sentimientos y cualidades


Un cuento muy antiguo, de origen lituano, recogido en el libro de
Antonio Gomez Rufo, " La noche del tamarindo ", cuenta que
una noche se juntaron en un mismo lugar de la Tierra todos los
sentimientos y cualidades de los hombres.

Cuando el Aburrimiento había bostezado por tercera vez, la Locura,
como siempre tan loca, les propuso jugar al escondite.
La Intriga levantó la ceja intrigada, y la Curiosidad,
sin poder contenerse, preguntó:
" ¿ Al escondite ? ¿ Cómo es ese juego ? ".
Es un juego, explicó la Locura, en el que yo me tapo la cara y comienzo a contar
desde uno hasta un millón. Mientras tanto vosotros os escondéis, y cuando yo
haya terminado de contar, al primero que encuentre ocupará mi lugar para
continuar así el juego ".

El Entusiasmo bailó, secundado por la Euforia; la Alegría dio tantos saltos
que terminó por convencer a la Duda, e incluso a la Apatía, a la que nunca
interesaba nada.

Pero no todos quisieron participar: la Verdad prefirió no esconderse.
" ¿ Para qué ?, dijo. Si al final siempre me encuentran ".
La Soberbia opinó que era un juego muy tonto, en el fondo lo que más le molestaba
era que la idea no había sido suya.
Y la Cobardía prefirió no arriesgarse.

" Un, dos , tres, ... " , comenzó a contar la Locura.
La primera en esconderse fue la Pereza, que como siempre se dejó caer en la primera piedra del camino.
La Fe subió al cielo y la Envidia se escondió tras la sombra del Triunfo,
que con su propio esfuerzo había logrado subir a la copa del árbol más alto.

La Generosidad no conseguía esconderse porque cada sitio que encontraba
le parecía maravilloso para alguno de sus amigos y se lo cedía,
que si un lago cristalino ideal para la Belleza;
que si el vuelo de una mariposa para Voluptuosidad;
que si una rendija de un árbol, para la Timidez;
que si una ráfaga de viento, para la Libertad.
Así terminó por ocultarse, finalmente, en un rayito de sol.

El Egoísmo encontró un sitio muy bueno desde el principio, un lugar ventilado
y cómodo..., pero sólo para él.
La Mentira se escondió en el fondo de los océanos, mientras la Realidad
se ocultó detrás del arco iris. La Pasión y el Deseo, juntos, dentro de un volcán.
El Olvido, ...no recuerdo dónde se escondió, pero no importa.

Cuando lo Locura estaba contando 999.999, el Amor no había encontrado todavía
un sitio para esconderse, porque todo estaba ocupado, hasta que pronto divisó
un rosal y, enternecido, decidió esconderse entre sus flores.

" Un millón ! " , contó la Locura y entonces comenzó a buscar.

La primera en aparecer fue la Pereza, tras una piedra a tres pasos de ella.
Después escuchó a la Fe, discutiendo con Dios en el cielo sobre teología;
y a la Pasión y al Deseo los sintió agitarse en el vibrar del volcán.

En un descuido encontró a la Envidia y, claro, pudo deducir dónde estaba el Triunfo.
Al Egoísmo no tuvo ni que buscarlo, salió disparado de su escondite el sólo
porque había resultado ser un nido de avispas.

De tanto caminar , la Locura sintió sed, y al acercarse al lago y mirar su agua
descubrió a la Belleza, y a la Duda la encontró sentada en una cerca sin decidir
de qué lado esconderse.

Y así uno a uno, fue encontrando a todos los sentimientos y cualidades
de las personas.
Al Talento entre la hierba fresca.
A la Angustia en una cueva.
A la Mentira detrás del arco iris,
( ¡ Mentira ! , ella estaba en el fondo del océano...),
y hasta al Olvido, que ya se había olvidado que estaba jugando al escondite.

Pero el Amor no aparecía por ninguna parte.
La Locura lo buscó de árbol en árbol, en cada arroyuelo, en todos los planetas,
en la cima de las montañas...
Y cuando estaba a punto de darse por vencida, divisó un rosal cuajado de rosas.
Ayudada de la Emoción, y emocionada tomó un horquilla y empezó
a mover la ramas, hasta que de pronto se oyó un doloroso grito:
las espinas de una rosa habían herido los ojos del amor, cegándolo.
La Locura desconcertada no sabía qué hacer para disculparse,
Lloró, imploró, pidió perdón y hasta prometió ser su lazarillo el resto de su vida.

Y esa así, desde entonces, desde que se jugó por primera vez al escondite en la Tierra,
que el Amor es ciego y la Locura siempre le acompaña.

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