miércoles, 30 de diciembre de 2009

EL GRITO INTERIOR

Tienes la opción de activar en tu interior pensamientos que provocan estrés y miedo
u otros que producen sosiego, tranquilidad, paz interior.

¡ Todo depende de !

Últimamente me han llegado varios correos y cartas preguntándome por situaciones
de ansiedad y de cómo controlarla.
Mi respuesta a todas ellas siempre va en al misma dirección:
recomendar a los amigos que me preguntan sobre el tema que
visiten y se pongan en manos de un buen psicólogo o psiquiatra
porque se puede tratar e incluso conseguir eliminar con unas pocas sesiones.

La ansiedad es un proceso de respuesta física de nuestro organismo a una
errónea interpretación y valoración que nuestro cerebro hace de algunos hechos externos.
El cerebro, engañado, desencadena una relación de respuestas físicas para evitar
peligros inexistentes que tienen que ver con nuestros miedos
y con una equivocada interpretación de la realidad.
Suele producirse como respuesta de un elevado, aunque en ocasiones latente,
proceso de distrés crónico.

Los síntomas externos más frecuentes son: mareo, sensación de borrachera,
opresión en el pecho, aumento de la frecuencia cardiaca, sensación de sentirte fuera de ti,
balbuceo al hablar, temblor, transpiración exagerada, vértigo, colón irritable, ...
Y en general, en estadíos más graves, sensación de que la muerte está cerca.
Aunque en realidad una crisis de ansiedad no supone un peligro para la vida.

Normalmente las suele desencadenar el propio miedo a padecerlas.
Se les conoce como situaciones de pánico o crisis anticipatorias.
La anticipación mental de una crisis, y el miedo asociado, es el desencadenante
más importante de que se repitan y de que aumente su frecuencia de aparición.
La angustia provoca angustia.

Aunque existen diferentes estadísticas, parece ser que la padecen el
3,5 % de la población mundial occidental.

La palabra ansiedad viene del latín, de angere, que significa opresión.
Se considera, a veces como sinónimo de estrés. Lo cual no es correcto,
aunque estén en muchas ocasiones, íntimamente ligados.

El psiquiatra Enrique Rojas afirma que
" la ansiedad es un temor indefinido que se experimenta como anticipación de lo peor.
El futuro se precipita sobre el presente,
cargado de malos presagios.
Anticipación temerosa llena de incertidumbre ".

Todos los seres humanos nos manejamos con una ansiedad que no es negativa.
Es la llamada ansiedad necesaria.
Se trata de un estado de alerta justificado por una circunstancia especial, sobrevenida
o por lo cotidiano.
En este caso cumple una función necesaria. Poner en marcha en el organismo los recursos
que nos ayuden a afrontar con éxito cualquier proceso vital.

La ansiedad patológica se produce cuando el organismo, sin ninguna razón,
mantiene esta tensión psíquica y las respuestas fisiológicas,
aún cuando los peligros han pasado o simplemente por el hecho de imaginarlos.

Se suele tratar con ansiolíticos.
( Yo no los recomiendo si no es absolutamente necesarios y se usarán sólo como
terapia sintomática para acompañar a ayuda psicológica ).


Mucho mejor si te sometes a una terapia cognitiva conductual
que te ayude a cambiar tus pensamientos
y a controlarla a través de tus conductas re-aprendidas cuando notes que te está apareciendo.
Quizás no tenga criterio suficiente para decir esto, pero me parece mucho más eficaz.
Aún así, en nuestro país se venden cada año más de 33 millones de envases de ansiolíticos.

La buena noticia es que este trastorno se puede controlar e incluso eliminar por completo.

Las trampas más frecuentes que la provocan son:

El miedo a lo desconocido.
La ansiedad es un mecanismo de defensa que nos "pseudo-ayuda" a huir
de lo que no conocemos.
El verdadero problema es que no nos planteamos conscientemente que desconocemos casi todo.
La incertidumbre por el futuro es agresiva sobre nuestros pensamientos.
La interpretación negativa de lo que nos está esperando, de lo que está por suceder
nos genera miedo que nos descontrola.

La insatisfacción permanente.
Nos ponemos metas y expectativas muy exigentes con
y sobre nosotros mismos.
Estamos continuamente insatisfechos. la ambición es necesaria y buena para progresa
pero requiere de ser controlada. Nosotros llevamos a ella, no al revés.

El apego.
La sensación de pérdida es una de los provocadores mayores de ansiedad.
Sobre todo sucede en personas de más avanzada edad.
El miedo a la pérdida de seres queridos o de situaciones de confotabilidad.
El miedo al cambio.
El miedo a dejar de tener la que ahora es mio; me pertenece.
A lo que está por venir cuando no disponga de ...
O cuando ya no esté haciendo esto que ...

La hiperactividad.
Somos animales multitarea.
( Ya lo escribía en otro post de este blog )
El estar en continuo movimiento. Sobre todo con nuestra mente. El distrés que esto provoca.
En la hiperactividad está también el "deber de hacer" y cómo este impulsor positivo
se puede convertir en negativo cuando nos genera angustia continuada.
La hiperactividad nos genera inquietud continua.
Nos hace sentirnos "superpeople", creemos que podemos y debemos hacer todo
y todo bien, aumentando así en demasia nuestra tensión interior.

La obsesión por el control.
Necesitamos estar seguros de todo. Y ser perfectos.
El perfeccionismo es un "ismo" maligno. Provocador de inseguridad.
Paralizador del buen " hacer ". Generador de postergación.
Todo debe estar bajo nuestro orden mental y natural.
Fuera de ahí se produce descontrol, riesgo y por ende miedo.
La pérdida de control nos hace vulnerables.

No seré yo quien te de aquí, porque no me considero experto ene le tema,
consejos médicos reales para ganar el pulso a la ansiedad.
Pero si me atrevo a recomendarte que primero te hagas un buen chequeo médico
que descarte otras posibles enfermedades orgánicas y una vez realizado,
si no se ha encontrado nada anormal,
la mejor forma de salir de la ansiedad pasa por reconocerla, perderle el miedo,
enfrentarse de cara.

No dejar de salir, de ir a ese centro comercial o aeropuerto, por decir ejemplos,
en el que te suele dar el ataque de pánico y empiezas a temblar
o a sentir sensación de borrachera.
Lo mejor es ir, vivirlo, y cambiar los pensamientos con los que te enfrentas al proceso.

Evita la anticipación. Vive el presente. Disfrutalo !
Y si te llega una crisis actúa contra ella con ese guión preparado que un buen psicólogo
te habrá enseñado. Te ayudará así a cambiar tus pensamientos y controlarla.
Es importante saber que no te vas a morir.
Que es sólo miedo.

Si estás con síntomas de mareo o borrachera no respires hondo.
Se provocaría más hiperventilación y por lo tanto más mareo.
Respira cogiendo poco aire , aguanta el aire , cuanta hasta cinco y expulsalo potentemente.
Así repite hasta que te sientas mejor.

Te ayudará también mirar algo fijo en tu exterior.
Por ejemplo, lee matriculas de coches si estás en la calle.
Fija tu mirada en un punto y haz trabajar a tu mente, por ejemplo leyendo un folleto.

Y lo más importante: continua haciendo lo que estabas haciendo.
Si estabas paseando sigue haciéndolo.
Si estabas seleccionando libros en una librería, hazlo.
Si estabas en un centro comercial de compras, no canceles tu actividad. Finalizala.

No te enfades contigo mism@. No sirve de nada.
Te ayudará sólo a pre-deprimirte.
Al contrario, hazte un regalito o premio y te puedes decir que es porque
has conseguido vencer esa crisis.
O coge el teléfono y llama a la persona que más te gusta, a la que amas,
o con la que te confiesas frecuentemente y cuéntale con emoción
como has sido capaz de vencer la situación. Reíros juntos.

Lo peor para aprender a salir de la ansiedad es dejarte vencer por ella.
Si te aplicas medidas de evitación, como refugiarte en casa, cancelar tareas, viajes, etc...
esto te hará que no puedas librarte de ella.

Manten la calma.
Pierde el miedo al miedo tóxico.
Déjate fluir por lo que te acontece.
Disfruta de ti. Lo mereces.

No hay nada peor en la vida
que perderla por miedo a vivirla



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