sábado, 19 de diciembre de 2009

fun fun fun ...


Cuando yo era más jovencito la Navidad empezaba el día 22 de diciembre ,
día en el que se celebraba el sorteo de lotería.
Este día, cada año, era esperado por todos los adultos para ver si la suerte de un
“ premio gordo “ les cambiaba la vida.
Y también era esperado por los niños porque llegaban épocas de regalos y aguinaldos.
Momentos para volver al pueblo, a visitar la familia, a derramar deseos.

La Navidad es el punto de inflexión entre el cierre de un año y la llegada de novedades.
Entre las vivencias del frío invierno y la espera de la cálida primavera.
Pronto los días empezarían a ser más largos.
La Navidad tiene reflejos de ser un gran espacio atemporal donde confluyen pasado y futuro.

Son unos días especiales para recordar el pasado necesario,
ese que ha sido amable con nosotros, a modo de pequeños resúmenes de historiales repetidos
en postales con angelitos, en cenas y comidas familiares, -“ te acuerdas cuando ...” - .

Y también de traer al presente el futuro lanzado para todos a modo de deseos,
de sueños que esperamos cumplir, -“ el próximo año prometo que … “ -.

En mi opinión, la Navidad, tal como la vivimos hoy,
ha cambiado en algunos aspectos de cuando eramos niños.

El primero por la fecha en la que se da el banderazo de salida.
Ahora empieza a finales de Octubre, dura todo un trimestre ,
y es entendida por casi todos y por encima de cualquier otra cosa,
como la época del año dedicada a consumir.

De hecho, en este año de crisis, parece que lo más importante en estos días pre-festivos ,
si es que sólo mirásemos los telediarios y periódicos,
es lo mal que estas Navidades pueden llegar ser para la economía
porque se preve una disminución del consumo en un “X” por ciento.

Yo me pregunto:
¿ Se reducirá, por culpa esta crisis, las dosis de amor también en un “ Y “ por ciento ?

Otro cambio importante es que ahora la Navidad es tecnológica.

El xmast se envía vía sms, los deseos para nuestros amigos y colegas
viajan en faceboock o Linkedin. Las felicitaciones son virtuales.
Los regalos se compran en ebay .
Y lo peor, algunos de los que recibimos también se subastan en ebay.
Según GFK, una agencia estadounidense de investigación de mercados,
en julio del 2009, el 38 % de los americanos habían subastados sus regalos
de la pasada Navidad en diferentes páginas web p2p.

Y de los villancicos, ¿ qué nos queda ?

Antes los cantábamos para notar que estábamos en Navidad.
Ideales para compartir unas “risas “ con los amigos y familiares, para hacer sonreír a los niños.
Y lo hacíamos con pandereta y zambomba.
Hoy un niño de 10 años no sabe lo que es una zambomba.
Han quedado relegados como música de los centros comerciales.
Ahora a ritmo de hip-hop. Empiezan a sonar en Octubre. Y son cansinos.
Vamos…, que al llegar las fechas “ señaladas “ para ellos ya los odias.
No tienes ninguna gana de volver a escucharlos.
Y si tus hijos los cantan, en lugar de animarle y participar, les pides que se callen.
Se hacen molestos.

¿ Y Papá Noel ?
Es increíble cómo ha cambiado la cosa, ¿no?.
Ahora tiene más cuota de mercado que Los Reyes Magos de Oriente.
Producto de la globalización. Ha ganado en importancia.
Cuando éramos pequeños sólo lo veíamos en las películas de la tele.
Ahora está colgado en muchos de los balcones y fachadas de las ciudades y pueblos.
Es el responsable de traer los regalos navideños en muchas de las familias de nuestro país.
Todavía dejamos, por morriña y por tradición, algún juguete y regalo para reyes,
pero Papá Noel es el protagonista que más “felicidad” trae a las casas, cada 25 de Diciembre.

¡ Bienvenido todo lo nuevo!
El pasado estuvo bien, el presente también...

Sea como sea tu Navidad, más tradicional, más actualizada, más de papel-postal o virtual,
con o sin lotería, con villancicos o sin ellos, con portal de Belén o árbol,
… lo importante es que no se te olvide vivirla,
disfrutarla en cada uno de sus instantes.

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