miércoles, 7 de abril de 2010

VANIDAD


Maligna es la vanidad.

¿Has visto a alguno de tus amigos, compañeros de trabajo, líderes políticos,
deportistas, gente del "artisteo" como se precipitaban por el tobogan del fracaso
después de haber cosechado etapas profesionales de grandes éxitos?

Soy un convencido, aunque evidentemente no sea así en todos los casos,
que con frecuencia es por maldita vanidad, por la mala gestión del propio éxito en sí,
que, si no lo vigilamos bien, nos hace quedarnos atascados,
deslumbrados por nosotros mismos, sin ánimos para el progreso, para la siguiente etapa,
para re-nacer, para empezar en cada momento.
Caer en la trampa de la autocomplacencia.

Lao-Tse lo decía así:
" Al que ha conseguido mucho todavía le falta conseguir
todo el futuro que le queda por delante ".

La vanidad es una de las pasiones más dañinas.
Cataliza el fracaso. Precipita "la muerte".
Tengo amigos y conocidos que me lo demuestran cada día.

Bob Dylan lo decía de esta forma tan fantástica:
" El que no está ocupado en nacer, está ocupado en morir ".

Nacer y re-nacer en cada momento versus repetirse y repetirse a si mismo.
¡Que aburrimiento!

Le preguntaron a Roy Kroc, fundador de McDonald´s,
que diera un consejo que fuera garantía de éxito profesional.
A lo que respondió:
" El que consigue estar siempre verde, crece;
el que está maduro empieza a pudrirse ".

Vanidad que ataca sobre la creencia, cuando se tiene éxito, de que todo está hecho.
Como si el éxito fuera un resultado a alcanzar, una meta con fin único.
Más bien creo deberíamos considerarlo como un proceso, un camino,
un estilo de vida, un hábito.

Ya lo sabes: SI NO SUBES, BAJAS



No hay comentarios: