sábado, 22 de mayo de 2010

100% RESPONSABLE



A veces nos toca vivir ciertas experiencias con un grado de amargura o sufrimiento.
Una noticia que no esperábamos, una mala sorpresa que nos pilla de forma inesperada,
el hueco que deja una pérdida, la adversidad sobre la que no podemos decidir, ...
En todos estos casos solemos poner nuestro foco en lo que está sucediendo en el exterior.
En lo que viene de afuera. En lo que NO podemos controlar, manejar, cambiar,...

Pero tengo una buena noticia:
si nosotros sufrimos nunca depende de lo que nos rodea.
Sino de nuestra percepción de lo que nos rodea.
Por muy malo que sea lo que nos esté pasando; el sufrimiento nos viene del hecho en sí,
sino de cómo percibimos ese hecho en concreto.

Todos sabemos que muchas veces diferentes personas viven una misma situación
pero, al percibirla de diferente forma, le asignan diferente valor a lo vivido.
De ahí que lo que a uno le hace sufrir a otro le divierte o simplemente no le importa.
También pasa con nosotros mismos, según la ocasión, un mismo hecho
"lo llevamos" con peor o mejor humor, dependiendo de como activemos nuestra percepción.

En realidad, casi siempre, se trata de abrazar lo que está pasando, asumirlo,
ACEPTARLO,
o por el contrario escoger el "lado oscuro",
y desde ahí construirse un muro infranqueable
cargado de desdicha, mal humor, desánimo, tristeza, apatía,
...MIEDO.

Es una elección que hacemos en cada momento.

¿Quieres cambiar lo de fuera?
Ok ! Si puedes hazlo...
Y si no puedes, ACEPTALO, porque desde ahí sí empezará el cambio.
(Te remito a la frase de Carl Rogers, un post más abajo que tan amablemente me regaló Teresa).

En el fondo mis palabras no son una invitación a la resignación.
La resignación sólo te ayudará a llegar donde no quieres.
A vivir en pasado.
La aceptación, por el contrario, te hará más fuerte.
Será el punto de partida a nuevos horizontes.

Aceptar, es vivir la vida 100% responsable.
Es decir, es asumir la responsabilidad de tu propia felicidad, de tus elecciones,
de tu actitud como te enfrentas a los hechos que te suceden,
tanto de aquellos que dependen básicamente de ti
como a esos otros que están fuera de tu influencia.

Hasta que no nos demos cuenta de que la responsabilidad de nuestra propia satisfacción
sólo depende de nosotros permaneceremos con frecuencia insatisfechos.
Elegir la grandeza de lo que uno es, es lo más grandioso.
Y no es un juego de palabras...

No hace mucho me contaron este cuento:

Había una vez un burro que trabajaba en una granja con su amado granjero
y todos los trabajadores de la misma.
Un día el burro resbaló con una piedra y cayó en un profundo hoyo.
El granjero y sus trabajadores quedaron sorprendidos al ver que el burro
había sobrevivido a la caída.
Sin embargo el hoyo era tan profundo y de paredes empinadas
que no sabían como sacarlo de allí porque ninguno de ellos se atrevía a bajar a por él.
Decidieron dejarlo allí hasta que muriera.

Mientras se alejaban el burro empezó a rebuznar sin descanso, durante horas,
de tal forma que ese sonido se hizo insoportable para todos los granjeros.
Decidieron, también por lástima, acabar con el pobre burro de una vez
y así terminar con su desgracia y sufrimiento.

Comenzaron todos a lanzar tierra dentro del hoyo para sepultarlo.
Cuando el burro vio la tierra cayendo sobre él empezó sacudirla poco a poco,
apisonándola contra el suelo ayudado por sus patas.
Cada vez se amontonaba más tierra debajo de las patas del burro y él seguía
con su trabajo de hacer que el hoyo se fuera cubriendo de tierra.

Los granjeros se dieron cuenta de lo que el animalito estaba haciendo,
de forma que empezaron a palear tierra más y más... Y más rápido.

Cuando la tierra se apiló casi llenando el hueco el burro subió a la superficie.
Y siguió agradecido a todos los granjeros que le ayudaron a seguir vivo.

En diferentes momentos podemos elegir actuar como el burro
o dejarnos sepultar por cualquiera de nuestras vivencias.
Aprender a re-inventarnos
en esos momentos es un poder que sólo está en nosotros mismos.

TÚ ELIGES !!!


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