domingo, 4 de julio de 2010

FxP


El miedo es un aliado, nos ayudará a defendernos, a protegernos de daños externos,
de amenazas potenciales y a alargar nuestra existencia.
Pero el miedo también manda con nosotros, toma las riendas de nuestras decisiones.
Marca el futuro. Es, en ocasiones, nuestro propio carcelero.
Manipula nuestra mente y nuestros deseos. Nos paraliza.

El problema viene de que el circuito neurológico del miedo no distingue
cuando una situación es real o no.
Yaiza Martínez, periodista especializada en ciencia, escribe sobre un estudio
realizado en USA con 40 voluntarios sometidos a situaciones de falso miedo y preocupación, controlados con resonancia magnética funcional, en el que se puede observar como estos hechos quedan marcados en el cerebro con la misma intensidad que si fueran reales.
Ya lo sabíamos, los circuitos cerebrales no distinguen lo real de lo virtual.

La mejor manera de desactivar estos circuitos es cambiar el modo de pensar,
dejarle entrar, intentar comprenderle, no huir de él,
e intentar sustituir los pensamientos negativos por ocupaciones inmediatas.
Es decir, cambiarle a la mente el FUTURO POR EL PRESENTE,(=FxP).
Ocuparla en el HACER en lugar de pre-ocuparla en lo que está por llegar.

Si intentamos desprendernos del miedo de otra forma, será muy difícil conseguirlo
ya que el miedo no es fácil de alejar a voluntad.
Más bien al contrario, se refuerza cuando intentamos evitarlo.
Al intentar recibirlo fríamente, en lugar de oponernos a él, le damos una dimensión
y proporción más adecuada, que nos permite hacer, y nos desbloquea.
No hullas, acógele.

Esto me recuerda un texto que leí de Alex Rovira en el que hablaba de un
espantapájaros y el miedo que produce a los pájaros.
Al principio les asusta y salen huyendo. Pero cuando realmente deciden acercarse,
y no salir huyendo, para las aves que se atreven se abre una nueva ventana de oportunidad:
sabrán que al estar el espantapájaros es un lugar donde hay alimento con seguridad
y pueden comer más tranquilos porque no hay personas cerca.
Frances Miralles dice, sobre esta historia que
" en un baile de letras el miedo se convierte en el medio"

Esto es lo que sucede a personar en estados de ansiedad o pánico.
Al intentar evitarlo se encuentran peor y sufren más crisis.
La solución está en recibirlo. Atencionarlo. Dejarle entrar. Entenderlo.

Son casos de miedo por algo que es falso, producto de una mala interpretación
de nuestro cerebro, miedo por el miedo, miedo anticipativo, a la previsión negativa
de algo que está por llegar, que no a ocurrido, que es producto de una fantasía
generadora de incertidumbre.

La incertidumbre es el miedo al futuro, a lo que está por llegar.
Si algo cambia en nosotros o nuestro alrededor, el mero hecho de desconocer
lo que está por venir, nos generará miedo, que si no somos capaces de controlar,
puede generarnos futurofobia.

Por esta razón muchas personas centran su futuro más feliz en una repetición
de su pasado. Garantista. Ya controlado.
Cuando el futuro no se produce como esperábamos o pensamos que no se producirá
sentimos nostalgia del pasado, por lo perdido.
En realidad es nostalgia del futuro. La peor de las nostalgias...
Nostalgia sobre lo que todavía está por hacer.
Que estresante es la nostalgia por el futuro. Sobre todo porque es generadora de esperanza.

En un estudio con pacientes a los que se les había practicado una colostomía,
(extirpación de una parte del colón), y se les había dicho que su situación era permanente,
que necesitarían usar bolsa abdominal toda su vida, eran más felices que aquellos
otros a los que se les había dado la esperanza de recuperación de su motilidad intestinal.
Lo que estresa la esperanza. El enamoramiento de un resultado concreto.

Constantino Kavafis, famoso poeta griego, muy conocido por su poema Itaca,
tiene otro poema llamado Esperando a los Bárbaros, en el que describe la situación
de una ciudad paralizada por una amenaza exterior: los bárbaros.
En esa ciudad los políticos ya no legislan, los jueces ya no juzgan, los maestros ya no enseñan, el emperador no gobierna, y nadie del pueblo hace nada,...
Un día les llega la noticia de que los bárbaros nunca llegarán.
En ese momento empieza a reinar la confusión. ¿Qué será de ellos sin los bárbaros?
Ese peligro paralizante era además la mejor de las justificaciones para no hacer.

Así nos encontramos muchas veces; con pseudo-miedos que no nos dejan
hacer en el presente, avanzar, tomar decisiones, elegir, mientras están en nuestra mente
aunque sean situaciones que nunca llegarán porque son sólo producto de nuestra
propia imaginación.

Estos miedos son, por otra parte, la excusa ideal para postergar y generarnos conformismo.

Decía A.J. Heschel, que
"nadie puede escribir su biografía por adelantado"
No estoy seguro de ello. O al menos no de forma absoluta.
Es importante crear futuro en el presente.
Para que las cosas sucedan requieren ser creídas, vistas con anticipación.
Trayendo futuro al presente provocaremos que se sucedan cadenas infinitas de decisiones,
de elecciones que nos lleven, al menos, a intentar que los sueños se hagan realidad.
Pienso, sin ningún genero de dudas, que nuestra expectativas condicionan nuestro futuro.
Pero si es así, entonces el verdadero éxito está en el presente.
En cómo lo vivamos, si asustados por lo que está por llegar
o disfrutando la creación de un futuro deseado.

¿Por qué dejar que las expectativas se centren en esperar a los bárbaros?

Está en nuestra mano decidir cómo observar el mundo que nos rodea.
Predecir futuro negativo está al alcance nuestro de la misma manera que perseguir
lo que deseamos.
¿Qué prefieres?
No te garantiza el futuro, porque por definición es impredecible,
pero al menos sí vivir el presente de forma diferente.

Mi sugerencia:
CAMBIAR FxP



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