sábado, 10 de julio de 2010

¡ A POR ELLOS !


La selección española de tenis, llamada "la armada" acaba de perder
en la Copa Davis con el equipo de Francia. Ya estamos eliminados.
Aunque poco se ha hablado esta semana de este acontecimiento deportivo.
El fútbol ha eclipsado el resto de noticias.
No me extraña que la armada se haya sentido sola, abandonada, fuera de sitio...
Y, claro, no se haya esforzado por ganar como en ocasiones anteriores.
Hasta Nadal está en Sudáfrica.
¡Que poder tienen los medios!
¿No crees?

Hoy, como no podía ser de otra forma, toca hablar de fútbol.
Y la verdad es que pensé para este post elegir un tema relacionado con la
pulpología, en honor del gran gurú y adivino Paul, el pulpo del mundial.
Pero no! Ya se habla demasiado de semejante tontería.

Lo que me hace sentarme a escribir sobre fútbol no es el fútbol en sí.
Quiero hablar sobre la EUFORIA.
Movido por comentarios del programa matinal de radio nacional,
Hoy no es un día cualquiera que dirige Pepa Fernandez.
Fantástico programa. Muy recomendable.

¿La euforia es buena o mala?
¿Es bueno sentirnos eufóricos? ...como en estos días con el tema del fútbol.
¿Depende de la cantidad de euforia, como si se pudiera pesar?
¿Del control sobre la misma?

La euforia quizás tenga aspectos muy positivos: nos indica que estamos vivos,
se alimenta del entusiasmo, provoca alegría, une a las personas aún siendo de
diferentes signos, saca lo mejor de nosotros, ...

Pero en general, con una rapidez inusitada, se convierte en EUFORISMO.
Como otros "ismos" se transforma en negativa, genera hiper-expectativas,
pierde el control, se exagera a si misma, se sale de la zona del bienestar,
cambia incluso el nivel natural de los neurotransmisores cerebrales,
aumentando en exceso la dopamina, noradrenalina, cefalinas y serotonina,
hormonas del bienestar que son muy necesarias en momentos de felicidad
pero que pueden generar estragos cuando las expectativas creadas no
se convierten posteriormente en realidad.
O simplemente nos da un gran bajón cuando se acaba, por ser transitorio,
el evento que lo producía.

El euforismo es una interpretación exagerada de un acontecimiento.
Nos conduce al peligro de que cuando se acaba ese estado,
cosa que suele ocurrir con cierta rapidez, todo vuelve a la normalidad
pero nos quedamos padeciendo ausencia de bienestar.
Es como si hubiéramos vivido un período de drogadicción colectiva que se acaba.
¿Llegará el mono del fútbol la próxima semana?

Dicho de otra forma, si ganamos genial,
cogiendo como ejemplo el fútbol y la roja en estos días,
pero después ¿qué?
¿Cuál será la fuente externa de alegría colectiva?
Nuestro cerebro en unos días ya no tendrá motivo para seguir segregando esas endorfinas y hormonas necesarias para sentirse igual de bien.
Y si se pierde, ¿qué pasará mañana?
¿Nos va a cambiar la cara? ¿Nos inundará una tristeza natural?
¿Volvera al presente, que ahora es futuro, el tema de la crisis?

No hay que ser exagerado con nada de esto; ni si se gana, ni si se pierde.
Lo cual no quiere decir que no nos alegremos de haber llegado a la final
de fútbol del mundial. Es un hecho que nos tiene que hacer sentir orgullosos
de nuestros representantes allí.
Yo me alegro por ello y no me he perdido más que un partido por trabajo.
Pero se trata, y es mucho mejor, de aprender a mantener una alegría continuada.
Vivir con realismo no exagerado; sin exaltar las expectativas.
Con ilusión, SI !
Con pasión, SI !
...Pero sin distorsionar un momento concreto y transitorio de nuestra realidad.

Además es muy curioso como estados de euforismo suelen ser casi siempre
colectivos y contagiosos.
Se ve también en las manifestaciones políticas y de fanatismo religioso.

Hoy, con motivo del fútbol y nuestra selección, no hay más que mirar en
las plazas de nuestras ciudades o en los bares y terrazas de nuestros barrios.
La gente es capaz de abrazarse a cualquiera. Da igual que no le conozcas de nada.
Este es un hecho que a mi me parece muy bien. Lo aplaudo !
Me encantan los abrazos.
En este blog ya hablé de ellos...
¿Pero te abrazas al vecino de la butaca de al lado en el teatro cuando te ha gustado
la obra que habéis visto juntos?
¿Te abrazas a los desconocidos?
En estos casos, la mayor parte de la gente, está dispuesta sin rubor ninguno,
a darse un potente abrazo. Sin remilgos.

También en estos momentos colectivos de euforia aparecen efectos altruistas.
Que tampoco está nada mal...
Somos capaces de pagar una ronda de cañas con tapas incluidas a quien sea,
sólo por el hecho de compartir espacio de defensa de lo nuestro,
la selección de fútbol en este caso.
Ya digo, no está mal...
Lo malo es que estos estados de altruismo inusual
sólo aparezcan por motivos deportivos.
Si nos diera la misma euforia a la hora de ayudar a los pobres de nuestra ciudad
o en la lucha por los animales domésticos abandonados
en estas épocas pre-vacacionales.

La Euforia de estos días ha sido también para las tiendas de los chinos.
Estos sí que están eufóricos. ¡Tienen motivos!
Es decir , la euforia colectiva ha sido también transformada en negocio.
Se han vendido camisetas y banderas de nuestro país como nunca antes.
Cientos de miles...

El otro día alguien me contaba que vio a un señor cantar:
"yo soy español , español , español, ..."
Pero esa misma persona estaba intentando comprar una bandera y gorra
de España sin pagar el iva correspondiente.
Paradójico, ¿no?

En fin, que sin duda mañana todos juntos, como nunca antes, gritaremos

¡ A POR ELLOS, OE, ...A POR ELLOS, OE !


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