domingo, 25 de julio de 2010

TEI


En el mundo occidental de hoy, donde todo es movido por la prisa y la falta de tiempo,
el 90% de las enfermedades que padecemos las personas
están relacionadas o tienen algo que ver con el estrés crónico.
Generalmente es provocado porque nuestra mente es tensionada y agotada
de forma recurrente debido a un exceso de esfuerzo y presión que la bloquea y enferma.
Recuperar el equilibrio, el sosiego, autocontrol y la paz interior con uno mismo pertenece a la
basicoterapia esencial.

Estamos aquejados de múltiples enfermedades psicosomáticas, de ansiedad, depresión,
y trastornos obsesivos.

Pero el estrés no es malo. Es necesario. Es animal. Biológico.
Es el mecanismo del que disponemos en nuestro sistema nervioso para hacer frente a una
situación de amenaza.
El estrés nos permite enfrentarnos a esas situaciones:
huyendo, atacando o dejándonos bloqueados.
Una vez superada la amenaza, volvemos a nuestro estado natural.

El problema es cuando no sabemos desconectar el sistema estresante;
y lo mantenemos en estado de continum, es decir como si siempre estuviéramos
bajo amenaza, respondiendo a la lucha o huyendo.
Como si no superásemos este estado y tuviésemos que estar permanentemente bajo
estado de alerta. Sin retorno. Sin recuperar nuestro estado natural.
Esto genera agotamiento físico y mental y nos predispone a enfermedades de todo tipo.

En los últimos años la medicina ha desarrollado una nueva disciplina:
la PNI, Psiconeuroinmunología,
que se encarga de estudiar la relación entre sistema nervioso, el inmunitario y el endocrino.

Cuando nos encontramos bajo situaciones de estrés crónico, segregamos cantidades excesivas
de adrenalina y de cortisol en periodos largos de tiempo con lo cual debilitamos al sistema
inmunitario, aumentamos los niveles de colesterol en sangre, disminuyen nuestras
reservas energéticas, se debilitan nuestras aptitudes mentales, se altera la química cerebral,
y un largo etc...
Por lo que aparecerán todo tipo de problemas físicos y emocionales;
dando lugar con el tiempo a enfermedades cuyo origen está en el estrés crónico.

Pero uno de esos trastornos emocionales más frecuentes en la actualidad,
producto del estrés crónico, es el llamado TEI.
Seguro que lo has visto en tu día a día, en compañeros de trabajo,
en una reacción inesperada de tu pareja, a tus padres, o en ti mism@.

TEI, se corresponde con las letras de Trastorno Explosivo Intermitente.
No es más que un ataque de ira y rabia, como se de una explosión se tratase,
potencialmente violenta, aunque no necesariamente, que te pone fuera de control en segundos.
Es una reacción desproporcionada y temporal, suele durar poco tiempo.

La OMS, Organización Mundial de la Salud, que ya lo ha reconocido como enfermedad,
nos advierte de un alto crecimiento de TEI en los últimos años.
Roland Kessler, doctor investigador de la Universidad de Harvard, lo define como una reacción furibunda, de descontrol temporal, desproporcionada con la realidad existente,
que sucede en un instante y conduce a la persona a emprender ataques físicos o verbales
con lo que encuentra en su entorno inmediato.

¿Has visto cerca de ti o has vivido alguna vez una reacción de este tipo?
Al parecer lo que hay que revisarse es el estrés crónico, provocado normalmente
por preocupaciones excesivas de la vida cotidiana
que desencadenan en este tipo de trastornos.

Como decía W.Koch:
"La preocupación es como una mecedora: te permite moverte, pero no te lleva a ningún sitio"

Merece la pena vivir en armonía.
Reducir las preocupaciones innecesarias.
Encontrar bienestar en lo que hacemos.
Volver a lo básico esencial.
Practicar la basicoterapia.

De todos estos elementos esenciales básicos habla mi primer libro publicado
al que he llamado basicoterapia.
No os comento muchas cosas de este trabajo hoy en este post porque todavía no
lo podéis encontrar en el mercado, sólo está publicado como colección de autor.

Basicoterapia nos enseña que el verdadero poder generador del bienestar
reside en las cosas sencillas y cotidianas, en lo que tenemos cerca pero convertimos
en invisible a nuestros ojos.
Basicoterapia es una invitación a iniciar un viaje imprescindible.

Pero siguiendo a A. Pacini, sólo se trata de entender que

El verdadero saber es esencialmente armonía



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