sábado, 18 de septiembre de 2010

OTOÑO


Llega el otoño, momento ideal para la introspección.
Para dedicar un poco de nuestro tiempo a conocernos mejor, a decidir,
a borrar lo que ha caducado y dejar que caiga, como las hojas de los árboles.
Momento para pararse a reflexionar, para equilibrarnos.

No lo empieces corriendo.
¿Tienes prisa?
¿Dónde vas?
¿Te has parado a pensarlo?

Es el momento en el que empieza un nuevo curso que nos presenta
la oportunidad de recuperar esperanza, de mirar a nuestro alrededor
y ver lo que estamos siendo, de sentir cerca a quienes nos acompañan,
encontrar los motivos necesarios para, sin negar nuestra realidad, ser positivo,
re-inventarnos, nacer con lo nuevo que está llegando,
permitirnos ser feliz a través de nuestro más preciado bien:
la capacidad de elegir nuestra actitud.

Tómate el otoño como una ducha fría, que te de la oportunidad de despertar,
de plantearte los cambios necesarios.



Algunas ideas provocadoras de bienestar para este otoño:

* Darnos el permiso de cambiar lo que no nos gusta, asumiendo el riesgo.

* Ver la cara amable, generadora de oportunidad que tiene la incertidumbre.
(¿Qué es si no vivir?)
Afrontar nuestro miedo a lo desconocido nos permite descubrir, explorar.

* Tener una mirada positiva.
Obsérvate observando.

* Escuchar el lenguaje.
¿Es el correcto? No le quitemos valor al lenguaje. Maneja las emociones.
Viene del pensamiento. Somos lo que pensamos.

* Aceptar la realidad sin resignación.
La aceptación nos movilizará, la resignación nos paralizará.
Muévete en tu zona de actuación !!!

* Ilusiónate con todo lo que hagas. Y con lo que está por llegar.
Aporta confianza, entusiasmo, alegría. Y nos permite soñar.


"El otoño es otra primavera
en el que cada hoja es una flor"
Albert Camus

Es otra forma de verlo la que nos deja de Camus.

Pero lo que para mi verdaderamente nos enseña el otoño
es que todo cae, perece, cambia, desaparece,

...para re-nacer de nuevo

Albert Schweitzer decía hace cien años que la cualidad más importante que
necesitábamos era la reverencia por la vida.
Me parece esencial su lección.

El Otoño nos tiene que servir para conectarnos con lo que realmente nos hace feliz,
re-descubrir y fascinarnos con con lo que hacemos, con quienes amamos,
con lo cotidiano.
Sentir y repartir gratitud por el sólo hecho de estar vivos, de existir.
Y cultivar vitalmente lo único que realmente tenemos:

el aquí y ahora


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