sábado, 18 de diciembre de 2010

EL TIOVIVO INTERIOR


Dar vueltas a las cosas.
Empezar de nuevo.
Volver al punto de partida.

¿Condenados a permanecer girando como un tiovivo no es estar un poco muertos?

Cada vez estoy más convencido: lo que separa a las personas que
se sienten orgullosos de lo que hacen, de como viven y
de con quienes han decidido compartir su vida con aquellos otros
que viven arrastrados por la corriente, hastiados con su hacer y
acompañados de aburrimiento es
SÓLO UNA CUESTION DE ACTITUD.

Conozco algunas de estas personas que se limitan y conforman
con vivir en la parte baja de su potencial, de su espectro posible.
Y muchas de ellas les ocurre esto tan sólo porque creen no poder aspirar a más,
a sus proyectos deseados, a lo que les ilusiona.
Se sienten sin confianza para lograr las metas, sin capacidad, y se hablan a si mismas
cargadas de desconfianza.

La confianza es la parte más importante de la autoestima.
Nos permite creer en lo más importante que poseemos:
en nosotros mismos.

Sin la autoestima equilibrada, lo más adecuadamente posible,
¿cómo podremos creer que nuestras decisiones son válidas?
Y, ¿de dónde sacaremos la fuerza necesaria para avanzar?

Ya lo había dicho el filósofo griego Epícteto:

" Nadie es libre si no es dueño de sí mismo "

Nuestro mayor impedimento para sacar lo mejor de nosotros es ese falso motor interior que nos habita, llamado " compláceme mucho ".
Bajo este concepto quiero recoger ese modelo en el que hemos sido educados,
que consiste en estar pendiente siempre de complacer a todos los demás.
Muchas veces es esto lo que nos aboca a ser más infelices.

Alguien me dijo en una ocasión que no sabía la fórmula de la felicidad;
pero sí la de la infelicidad: intentar complacer a todo el mundo todo el tiempo.
Y algo me dice que tenía mucha razón...

Perdemos la confianza necesaria porque en demasiadas ocasiones estamos
más preocupados por lo que los demás piensan de nosotros que por lo que
pensamos nosotros mismos.
Centramos más nuestra atención y gastamos más tiempo en adivinar
lo que los otros pensarán que en dedicarnos a lo que estamos pensando.
Y sin embargo,
es en nuestros pensamientos donde reside el secreto

Las personas con baja confianza dan mucha importancia a lo que los demás
piensan y ese es su punto equivocado de partida para determinar
como se sienten con ellas mismas.

Un viejo dicho nos enseña que:

La batalla de la vida
no siempre la gana
el hombre más fuerte o más rápido,
tarde o temprano, aquel que la gana
es aquel que CREE poder hacerlo

Y, lo que podría ser peor, al bajar la confianza aparecen los miedos,
especialmente el miedo paralizador que nos hace no intentarlo,
para así no fracasar.

Son personas que además suelen huir de la opinión de los demás porque les
genera escalofríos los comentarios negativos, el recibir un "no" por respuesta,
el que opinen de forma contraria, ...
En general, están anclados a patrones de pensamiento que son contraproducentes
y contrarios a la generación de confianza.

Les hace mantenerse en un tiovivo interior,
que sólo da vueltas pero no resuelve,
como caballitos que se mueven unidos por un palo
que les mantienen en un movimiento controlado, rígido,
viven de la ilusión de girar siempre sobre el mismo centro de referencia.

Déjame recordarte cinco de los peores generadores de estos patrones
de anclaje que no te dejarán moverte de tu tiovivo:

EXTREMISMO ABSURDO

Cuando vemos un pequeño error como un gran fracaso.
Y además le añadiremos lo de " un completo fracaso ".
Los más avanzados y que más práctica tienen en este tipo de
pensamiento erróneo se atreven a usar frases sobre sí mismos como:
"si es que soy una mierda porque..." , "ya lo sabía yo porque siempre la cago", ...

PREVISIÓN DE DESASTRE

Son pensamientos expertos en determinar que un pequeño detalle se convierta
en lo más negativo que jamás ha ocurrido y por ende a partir de ese momento
estamos condenados de por vida. Y perderemos el acceso a lo que aspirábamos.
"Seguro que no seré capaz"; este es el pensamiento más habitual
que nos rodea en este estado.
Un pequeño fallo en una presentación ante nuestro jefe nos lleva a pensar que
ya jamás seremos ascendidos de puesto.

MAXIMIZAR LO NEGATIVO

Vemos siempre y durante todo el tiempo la serpiente, nunca la manzana.
Cuando las buenas actuaciones no cuentan, no se ven,
porque ya están las malas para taparlas.
Son los pequeños fallos lo que identificamos con nuestro yo. Pero no los aciertos.
Podemos estar haciendo algo brillantemente, pero lo que nos molesta de verdad
es ese pequeño error que en un momento dado surge .
En estas ocasiones estas "serpientes" sólo nos ayudan a pararnos,
en lugar de aprender de ello para intentar que no vuelva a ocurrir.
Más bien, nos induce a que ya no valoremos lo que hasta el momento
habíamos conseguido fantásticamente.

ENFASIS EN EL CONDICIONAL

Los "debería" están pensados para acercarnos al escenario del perfeccionismo.
Es decir, del inmovilismo.
Hablar en condicional es la mejor forma de postergar nuestras metas.
Es la forma ideal de no hacer.

VIVIR BAJO EL YUGO DEL DOGMA

Querer tener siempre razón es muy duro.
Es cansino. Necesita de mucha energía negativa. Nos carga de ella...
Es no estar abierto a explorar nuevas ideas, a cambiar, a vivir otras experiencias.
Esto nos baja el termómetro de la confianza a grados bajo cero.
Y desde ahí sólo sentimos frío.

Saldrás del tiovivo simplemente si recuerdas hacer crecer tu confianza.

Tal como es nuestra
confianza
es nuestra
capacidad


1 comentario:

Anónimo dijo...

me gusto mucho su forma de pensar y eso que sòlo entraba para buscar el autor de la frase "la formula de la felicidad" y me encontre con esta maravillosa reflexión.

Gracias me sirvio mucho