domingo, 12 de diciembre de 2010

VIVIR BAJO PRESIÓN


Leía hoy en la prensa que un tercio de todos los españoles consideran
que viven bajo presión.
Pongamos números: si somos 46 millones de habitantes, estaríamos hablando
de que 15,3 millones de compatriotas que, según ese artículo
estamos de los nervios.
¡ Demasiada gente ! ...o demasiada presión.

Al profundizar en el texto la mayor parte de ell@s se están refiriendo a que
viven estresados por las preocupaciones cotidianas,
por la incertidumbre de futuro, por el exceso de trabajo,
por la falta de conciliación entre profesión y vida familiar,
por la falta de tiempo, por ...

Ninguna de las frases entresacadas de los casos que describían en el artículo
hacían referencia a que el estrés referido esté provocado por su propia mente,
por la falta de control sobre el pensamiento, por no elegir libremente el estado de ánimo con el que enfrentarse a la realidad;
perdónenme, por muy cruda que esta sea.

Otro dato que leía me parecía mucho más preocupante:
el 14,5 % de la población sufre de ansiedad.

Por mi experiencia como formador, profesor, conferenciante, ... me atrevería a decir
que debe ser un dato real.
Es frecuente después de un curso, taller, ponencia, ..., en el que les hablo a los asistentes tangencialmente del funcionamiento del cerebro, algunos de ellos se acerquen para preguntarme por temas relacionados con la ansiedad,
del por qué se produce, me hablen de sus propias crisis, de los síntomas, ...

La ansiedad se produce porque con nuestro propio pensamiento engañamos
a nuestro cerebro. Vivimos con un cerebro engañado que actúa para defendernos
de los eminentes peligros, todos ficticios, irreales, virtuales pero que nuestra
mente reconoce como si fueran reales, auténticos.
Los mecanismos cerebrales no distinguen lo virtual de lo real.

Esto provoca dos tipos de síntomas:

1) Psico-físicos, como las palpitaciones, pareciera que el corazón se sale
del pecho, temblor, sudoracion excesiva, falta de concentración,
vivencias de irrealidad, irritabilidad extrema injustificada, escalofríos,
mareo tipo borrachera, dificultad para conciliar el sueño, náuseas, vértigo, etc...

2) Psicológicos: pérdida de control mental, agresividad injustificada con uno mismo o con los demás, especialmente con personas del entorno, y acciones de desplazamiento de autocastigo como pellizcarse, arrancarse el vello
o el pelo de la cabeza, comerse las uñas en exceso, etc...
También en estos casos aparecen pseudomiedos o miedos tóxicos
que impiden llevar una vida normal.
Por ejemplo, el miedo a sufrir un infarto repentino, a dejar de respirar,
a estar en lugares con demasiada gente, o al revés, con poca gente,
a grandes espacios, a espacios abiertos o muy cerrados, a viajar, a hacer deporte,
a ir en automóvil o en avión, ...
Y cómo no, miedo también a sufrir la propia crisis de ansiedad.

Todos estos síntomas enganchan al individuo en
un bucle que parece sin retorno:
el miedo a la crisis ansiosa provoca crisis de pánico
que a su vez provoca más ansiedad.

Sin embargo, lo que pocas personas saben,
es que la ansiedad suele ser provocada por
la incapacidad de adaptación.

Suele aparecer cuando llegan cambios importantes a nuestras vidas, a veces inesperados, en otras ocasiones esperados con mucho miedo,
o valorados como muy importantes aunque a veces no lo sean en realidad.
Por ejemplo, con el cambio de un trabajo, con la muerte de un pariente cercano,
con la salida de la universidad y búsqueda del primer trabajo, con el cambio de
casa, con el traslado a otro país o ciudad, ...

Siempre detrás del fenómeno ansioso hay un MIEDO.

Equivocadamente el cerebro interpreta que existe un PELIGRO
para la vida.

Cuando el peligro es real la ANSIEDAD es la que ayuda al individuo a defenderse,
a encontrar las salidas, a buscar soluciones, a correr o defenderse,
a esconderse o a enfrentarse creativamente, a mirar a otro lado, ...
Pero se convierte en un problema cuando sólo se trata
de una interpretación falsa del cerebro, sin peligro alguno.

Hay muchas formas de atajar la ansiedad.
La mejor recomendación que desde aquí puedo hacer es que se visite
a un psicólogo experto en el tema. Hay muchos y muy buenos.
A ser posible un experto en cambio cognitivo.

Algunas otras recomendaciones:

* Ten cuidado con los ansiolíticos. Se deben tomar bajo prescripción médica.
Y no te garantizan que cures tu ansiedad aunque mejores de sus síntomas.
Sólo estarás escondiendo el verdadero problema.
Un dato: en el 2009, un 16% de la población española tomó benzodiacepinas.
Se vendieron 9,5 millones de envases.

* Intenta modificar tu conducta:
enfréntate, poco a poco, a tus miedos.
Huir de ellos sólo será motivo para prolongar el miedo y las crisis.

* Y, en mi opinión, lo más importante:

NO LUCHES PARA CAMBIAR TUS EMOCIONES,
...lo siento,
NO PODRÁS.
CAMBIA TU PENSAMIENTO.
Sí podrás !!!

Si aprendes a interpretar lo que te ocurre de otra forma, valorando tu realidad
de forma positiva, llegará antes la solución que estás buscando.
Es una forma de darle nuevas instrucciones a tu pensamiento para que re-interprete
la situación que estás viviendo, haciendo así que sintonicen
tu racionalidad y tus emociones.

Añade dos ingredientes:
vive el presente porque es la mejor forma de no anticipar lo que está por llegar.
Y aumenta la autoestima porque te ayuda a aceptar y a adaptarte
a los cambios que estás viviendo o esperas vivir en un futuro cercano.

Tienes derecho a ser feliz

Disfruta de la vida con todo su esplendor, recupera el tiempo perdido,
siéntete seguro de ti mism@.

LA ELECCIÓN ESTÁ EN TI


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