domingo, 30 de mayo de 2010

UN DÍA ESPECIAL


Hoy es un día especial.
Déjame que no te explique por qué...
Finaliza Mayo.

Me han regalado la luna.

Me he regalado una paleta llena de color,
un pensamiento positivo, una sintonía de placer,
un bombón de corazón, esa mirada que necesitaba.

¡¡¡GRACIAS AMIG@S!!!


CUIDAR LAS AMISTADES


Cuidar las amistades me hace feliz.
Por ello cuando siento que no lo hago como me gusta, se pone la cara al revés...

Ya son muchos estudios, llevados acabo en diferentes países, los que demuestran
que cuidar las relaciones con nuestros seres queridos y amigos,
es básico para nuestro propio bienestar.
Sonja Lyubomirsky, profesora de la Universidad de Harvard, lo ha demostrado
con un extenso estudio que relaciona cuidado de las amistades
con mayor felicidad personal.
Sus trabajos los recoge en un libro llamado
La ciencia de la Felicidad.

¿Cuánto tiempo hace que no quedas a comer con ese amigo que tanto
dices querer? ¿Y qué no vas al cine con tu pareja?

Se trata de ir construyendo tu mundo en común con los que quieres.
¡No lo dejes pasar!
...No esperes a que sea tarde.
¡Hazlo ya !


INVENTORES




"Tanto los optimistas
como los pesimistas
contribuyen con la sociedad.

El optimista inventa el aeroplano;
el pesimista, el paracaídas"

George Bernard Shaw

sábado, 22 de mayo de 2010

100% RESPONSABLE



A veces nos toca vivir ciertas experiencias con un grado de amargura o sufrimiento.
Una noticia que no esperábamos, una mala sorpresa que nos pilla de forma inesperada,
el hueco que deja una pérdida, la adversidad sobre la que no podemos decidir, ...
En todos estos casos solemos poner nuestro foco en lo que está sucediendo en el exterior.
En lo que viene de afuera. En lo que NO podemos controlar, manejar, cambiar,...

Pero tengo una buena noticia:
si nosotros sufrimos nunca depende de lo que nos rodea.
Sino de nuestra percepción de lo que nos rodea.
Por muy malo que sea lo que nos esté pasando; el sufrimiento nos viene del hecho en sí,
sino de cómo percibimos ese hecho en concreto.

Todos sabemos que muchas veces diferentes personas viven una misma situación
pero, al percibirla de diferente forma, le asignan diferente valor a lo vivido.
De ahí que lo que a uno le hace sufrir a otro le divierte o simplemente no le importa.
También pasa con nosotros mismos, según la ocasión, un mismo hecho
"lo llevamos" con peor o mejor humor, dependiendo de como activemos nuestra percepción.

En realidad, casi siempre, se trata de abrazar lo que está pasando, asumirlo,
ACEPTARLO,
o por el contrario escoger el "lado oscuro",
y desde ahí construirse un muro infranqueable
cargado de desdicha, mal humor, desánimo, tristeza, apatía,
...MIEDO.

Es una elección que hacemos en cada momento.

¿Quieres cambiar lo de fuera?
Ok ! Si puedes hazlo...
Y si no puedes, ACEPTALO, porque desde ahí sí empezará el cambio.
(Te remito a la frase de Carl Rogers, un post más abajo que tan amablemente me regaló Teresa).

En el fondo mis palabras no son una invitación a la resignación.
La resignación sólo te ayudará a llegar donde no quieres.
A vivir en pasado.
La aceptación, por el contrario, te hará más fuerte.
Será el punto de partida a nuevos horizontes.

Aceptar, es vivir la vida 100% responsable.
Es decir, es asumir la responsabilidad de tu propia felicidad, de tus elecciones,
de tu actitud como te enfrentas a los hechos que te suceden,
tanto de aquellos que dependen básicamente de ti
como a esos otros que están fuera de tu influencia.

Hasta que no nos demos cuenta de que la responsabilidad de nuestra propia satisfacción
sólo depende de nosotros permaneceremos con frecuencia insatisfechos.
Elegir la grandeza de lo que uno es, es lo más grandioso.
Y no es un juego de palabras...

No hace mucho me contaron este cuento:

Había una vez un burro que trabajaba en una granja con su amado granjero
y todos los trabajadores de la misma.
Un día el burro resbaló con una piedra y cayó en un profundo hoyo.
El granjero y sus trabajadores quedaron sorprendidos al ver que el burro
había sobrevivido a la caída.
Sin embargo el hoyo era tan profundo y de paredes empinadas
que no sabían como sacarlo de allí porque ninguno de ellos se atrevía a bajar a por él.
Decidieron dejarlo allí hasta que muriera.

Mientras se alejaban el burro empezó a rebuznar sin descanso, durante horas,
de tal forma que ese sonido se hizo insoportable para todos los granjeros.
Decidieron, también por lástima, acabar con el pobre burro de una vez
y así terminar con su desgracia y sufrimiento.

Comenzaron todos a lanzar tierra dentro del hoyo para sepultarlo.
Cuando el burro vio la tierra cayendo sobre él empezó sacudirla poco a poco,
apisonándola contra el suelo ayudado por sus patas.
Cada vez se amontonaba más tierra debajo de las patas del burro y él seguía
con su trabajo de hacer que el hoyo se fuera cubriendo de tierra.

Los granjeros se dieron cuenta de lo que el animalito estaba haciendo,
de forma que empezaron a palear tierra más y más... Y más rápido.

Cuando la tierra se apiló casi llenando el hueco el burro subió a la superficie.
Y siguió agradecido a todos los granjeros que le ayudaron a seguir vivo.

En diferentes momentos podemos elegir actuar como el burro
o dejarnos sepultar por cualquiera de nuestras vivencias.
Aprender a re-inventarnos
en esos momentos es un poder que sólo está en nosotros mismos.

TÚ ELIGES !!!


ACEPTACIÓN


Gracias a Teresa Falls y a Cristina.
También a todo el equipo de CEEI Bahía de Cádiz,
por su amabilidad y hospitalidad.
Que bien se siente uno en vuestra casa.


martes, 18 de mayo de 2010

BORRADOR





"No hagas de la vida
un borrador,
pues puede
que no tengas tiempo
de pasarlo a limpio"

A. Rossato

domingo, 16 de mayo de 2010

RENCOR


El verdadero beneficio que aporta el perdón es para el que perdona.
Te permite recuperar tramos de vida, seguir adelante.
Perdonar es ser compasivo.

Frederic Luskin, psicólogo de la Universidad de Stanford y autor del libro
Forgive for Good (=Perdonar es sanar),
lo ha demostrado con un larguísimo estudio,
llamado curiosamente PP, Proyecto Perdón.
(www.learningtoforgive.com).

No debemos confundirnos; perdonar no significa dar la razón,
ni aprobar con el perdón lo que otra persona te ha hecho.
Puedes perdonar pidiendo justicia. ¡Es legítimo!

Un dicho hindú dice que:
" Guardarle rencor a alguien es como tragarse un matarratas".
Debe ser verdad porque en muchas ocasiones cuando somos rencorosos
con otras personas los únicos que mantenemos el sufrimiento
somos nosotros mismos, mientras le damos vueltas
en nuestra cabeza generamos más odio.
Porque al mantener el rencor aparece el odio, la ira, la tristeza, ...
Todas esas emociones tóxicas indeseables que nos alejan de la risa.

Hay un tipo de perdón muy especial: el de uno consigo mismo.
A veces, el más difícil.
Conozco gente que no se ha perdonado de algo por lo que
se juzga como "fallo" desde hace años.
La auto-exigencia desmedida, perfeccionista, que nos hace interpretar cada error
como una frustración es absurda y dañina. Y coloca al perdón muy lejos.

Rencor y perdón viajan juntos en nuestro pensamiento
y con nuestras acciones cotidianas.
Juntos son peligrosos. Por separado, también.

Buda lo dijo así:

"Aferrarse a la ira es como coger una brasa
al rojo vivo para arrojársela a otro:
el único que se quemará eres tú"


sábado, 15 de mayo de 2010

Louloup


El lobo de la foto de arriba se llama Louloup
y es un lobo-juguete, blandito, simpático;
que les encanta a los bebés porque pueden apretarlo con fuerza, tiene múltiples accesorios,
se re-construye y re-inventa continuamente dependiendo de la capacidad creativa
y las ganas del que lo usa.
Favorece la motricidad y desarrolla la imaginación.

¿Os imagináis poder ser un poco Louloup?
Ser como un peluche un poco loco, pero muy mimoso, con mucha capacidad
para cambiar, para crear, para adaptarse, para explorar, para inventar historias, ...

No todos los lobos son así.
Hay lobos y lobas por ahí sueltos que uno se va encontrando donde menos lo espera
y que, con sólo mirarles a los ojos, ya adivinaras que son un poco Louloup.
¡Tienen una mirada diferente!

Si no conoces al lobo Louloup, te diré que tiene una cremallera,
de color naranja, con la que te abre su interior.
Y deja, a tu servicio, un mundo rico de posibilidades: un aparato sonoro, una cacerola,
una pequeña exploradora, un cerdito y una gallina sonajero.
Todo lo importante para ser feliz, ¿no?

A diferencia del lobo Louloup, las personas llevamos dentro lo que hemos escogido.
Podemos escoger llevar amor, conciencia plena, sabiduría, creatividad,
serenidad, humildad, voluntad, belleza, perseverancia ,...
O podemos escoger ir cargados de tristeza, críticas, envidia, ira, postergación,
falta de esfuerzo, pensamientos negativos, miedos tóxicos, ...

¡ES UNA ELECCIÓN!

El abuelo lo explicó, sonriendo, muy bien a su nieto cuando éste le preguntó
por el secreto de la vida.
"Mi niño, dentro de todos nosotros hay dos lobos luchando.
Uno está enfocado en proteger su territorio, en la rabia, la crítica y el resentimiento;
es un lobo miedoso y controlador.
El otro está enfocado en el amor, la alegría, la paz;
es generoso, travieso, lleno de aventuras".

El nieto le escuchaba atentamente, con los ojos muy abiertos,
como escuchan los niños, de los que tanto nos queda por aprender.

Al rato, el niño volvió a interrogar a su abuelo, preguntando:
"Abuelito, ¿cuál de los lobos es el que va a ganar?"

A lo que el anciano sabio respondió:
"El que TÚ alimentes pequeño".

Así es:
AQUELLO EN LO QUE NOS ENFOCAMOS CRECE


sábado, 8 de mayo de 2010

ADICTOS AL SUFRIMIENTO


A veces parecería que somos adictos al sufrimiento.
Es como si sólo enfocásemos nuestra mente en lo malo que esta por llegar...
Borges ya lo decía poco antes de su muerte:
" Me arrepiento de haber sufrido tanto por lo que nunca me ha sucedido".

¿Por qué elegimos con tanta frecuencia el sufrimiento como aliado?
Así nos hacemos víctimas de nosotros mismos.
Con frecuencia lo hacemos porque es más fácil ser víctima de las circunstancias
que protagonista de nuestra vida.
Es más fácil culpar fuera de nosotros que asumir el hecho de tener
que elegir responsablemente.

Esto llega, en ocasiones a situaciones extremas.
Hablo de esos días en que todo te va bien. Sintonizas con tu vida.
Pero basta estar tan feliz, para que empiecen a aparecer por tu mente
razones para sufrir, para empezar a preocuparte,
para sacarte del momento en el que todo marchaba bien.
Llegamos a decir frases como: ¡Todo marcha demasiado bien como para ser verdad!

Me recuerda una historia que leí en un libro hace unos días.
Hablaba de un program de Barrio Sésamo.
En él, Epi comienza a preguntarse dónde estará Blas, por qué se retrasa tanto;
y comienza a imaginar qué pudo haberle pasado.

Empieza a decirse a sí mismo que quizás encontró a Elmo,
comenzando a hablar acerca de Epi.
Y que estarán diciendo cosas terribles de él.
Epi continúa pensando todas estas cosas terribles que estarán diciendo.
Cosas como: "A ellos no les gusta pasar el tiempo conmigo porque yo no soy divertido,
ellos piensan que soy egoísta y tacaño, y que no soy muy buen amigo, ...".

Epi se enfada tanto de pensar lo que estarán hablando que al llegar Blas
a su casa le grita: "¿Cómo es posible que hayas dicho esas cosas tan terribles de mi a Elmo?
A lo que Blas responde: " Yo no he visto a Elmo; de qué estás hablando,
...Yo vengo de sufrir un gran atasco de tráfico".

¡Esto pasa!
Es nuestra imaginación la que nos acerca a pensar lo peor.
Y desde esa posición de adicción al sufrimiento, a ver el lado oscuro,
se nos hace difícil encontrar alternativas positivas.
Más bien todo lo contrario, aumentan nuestras hormonas más negativas en la sangre,
se incrementa el nivel de cortisol, se alteran las pulsaciones nerviosas, aparece el miedo,
la incertidumbre, ...

¡Libérate de esta adicción!
Te aleja del amor.


domingo, 2 de mayo de 2010

DESTINO



ERES LO QUE ES TU DESEO
PROFUNDO E IMPULSOR.

TAL COMO ES TU DESEO,
ASÍ ES TU VOLUNTAD.

TAL COMO ES TU VOLUNTAD,
ASÍ SON TUS OBRAS.

TAL COMO SON TUS OBRAS,
ASÍ ES TU DESTINO.

sábado, 1 de mayo de 2010

Re-OPINA



Es fundamental aprender a cambiar de opinión.
Los monos lo hacen, los homínidos con mucha dificultad.

Pero si todo cambia en la vida...
Tus células ya no son la mismas que hace unos días, horas o años.
La estructura de la materia cambia.
El agua, cuando tiene mucho frío se convierte en hielo
y si lo que tiene es mucho calor se convierte en gas.
Los científicos lo llaman transición de fase.
Los ecosistemas cambian.
Todo lo que nos rodea cambia.
Pero, sin embargo nos cuesta tanto cambiar de opinión.

Tenemos un cerebro preparado para el cambio. Pero lo odia...
Huye del cambio como de la peste.
Sin embargo, la mayor parte de las decisiones que tomamos a lo largo del día
tienen que ver con la forma de mirar a través de nuestra ventana particular.
Ventana que hemos construido desde nuestro pasado.

Son decisiones tomadas no tanto por lo que nuestro cerebro percibe,
sino por las creencias y convicciones que nos acompañan en la vida.
Por las experiencias pasadas.
Experiencias que se transforman en creencias profundas
y de ahí en comportamientos repetidos hasta la saciedad.
Una opinión no es más que una creencia, será valida o no para nosotros,
pero tiene derecho a ser revisada, re-evaluada, re-inventada.

Es lo que Richard Dawkins, etólogo y biólogo experto en evolución,
llama el código de los muertos; refiriéndose a conductas que fueron excelentes
hace miles de años y que hoy han dejado de ser útiles pero que continúan
vigentes y repitiéndose sin ser re-pensadas.

El futuro sólo somos capaces de imaginarlo. No existe!
Un pasado que ya pasó, tampoco existe...
Pero sobre el que basamos nuestro futuro con demasiada frecuencia.
Construimos el futuro desde el pasado.

Mi admirado Eduardo Punset dice en su último libro,
"viaje al poder de la mente" , que si le preguntamos al ser humano
qué es lo que más le violenta, una inmensa mayoría contestará que
"dejar de ser quién soy" .

¿Por qué se considera socialmente que cambiar de opinión es algo malo?
¿Por qué está tan mal visto?
¿Por qué nos riñen nuestros amigos o seres queridos si cambiamos
de opción política o de equipo de fútbol?
¿Nos llaman chaqueteros? ¿Veletas?

El cerebro detesta alterar sus costumbres.
¿Sabes por qué?
Porque cree que en ello va su supervivencia.
Cree que la está poniendo en juego.

Norman Doige, profesor de la Universidad de Columbia, en Nueva York,
experto en neuroplasticidad lo ha demostrado con sus investigaciones.
Lo llama " la paradoja plástica".
Ha demostrado que la propia plasticidad del cerebro es la responsable
de que estructuras sólidas no permitan cambios.
Una vez un cerebro toma "conciencia de un cambio necesario",
éste se establece con carácter permanente,
no permitiendo que ocurran otros cambios.

Pesa demasiado el color del cristal de nuestra ventana particular.
No nos deja mirar por otras ventanas posibles,
ver la realidad no conocida, aceptarla, hacerla nuestra, generar alternativas,
abrirnos a nuevas posibilidades.

Este cuento lo explica muy bien:

Una pareja de recién casados se mudó a un apartamento en una zona
de vecindario muy concurrido. La primera mañana en su hogar,
cuando estaban desayunando en la cocina, la joven miró por la ventana
y vio que su vecina colgaba sus sábanas para secarlas.
Pensó: " que sábanas tan sucias, uf! "
A lo que añadió:
"Debería comprar otro tipo de detergente".

Cada día por la mañana ella murmuraba lo mismo a su esposo.
"Tenemos unos vecinos muy poco aseados" , decía sin cesar
mientras la vecina colgaba la ropa recién lavada cada mañana.

Pasado un mes, una mañana la joven vio con sorpresa que su vecina
estaba colgando las sábanas perfectamente limpias.
A lo que exclamó: "Mira mi amor, finalmente aprendió a lavar la ropa,
me pregunto quién le habrá enseñado".

Y el marido contestó:
Bueno, mi vida...en realidad la única diferencia es que me levanté
temprano esta mañana y por primera vez limpié nuestra ventana.

¿Hasta cuándo vamos a seguir mirando siempre por la misma ventana?
Ventana que incluso puede no estar muy limpia; sino más bien
llena de creencias que ya no son válidas, que nos llevan a momentos pretéritos,
o a ver la realidad de una forma demasiado acostumbrada.

Y, por si no fuera suficiente, además la ventana de nuestra mente
se ensucia, con demasiada frecuencia, de nuestros propios miedos
de nuestra exigencia estúpida y de nuestra autocrítica desmedida.

¡ATREVETE A CAMBIAR: RE-OPINA!