domingo, 27 de junio de 2010

VOLUNTAD DE ELEGIR



Cada día es una nueva oportunidad para ELEGIR.

Elegir cambiar de punto de vista.
Elegir encender el interruptor de tu cabeza.
Encender la luz
y dejar de inquietarte por la inseguridad y las dudas.

Elegir hacer tu obra sin distracciones.

Elegir ver lo mejor de alguien.
O elegir sacar lo peor de él.

Elegir ser un rayo laser, enfocado en la intención.
O elegir ser un rayo de luz disipada.

Ishita Gupta


REGLA DEL 90/10


Viernes 25 de Junio, 20:30 horas, aeropuerto de Barajas.
Ahí estaba yo, contento porque iba camino de Alicante, aunque con fiebre y unas anginas que parecían pelotas de tenis.
Mi vuelo tenía horario de salida previsto a las 22:45 horas.

Pero nada más dejar el coche en el parking y entrar en la T4 por la zona de salidas
me encontré con multitud de gente gritando, protestando, revolucionada, agresiva, ...
Motivo: más de la mitad de los vuelos de ese día cancelados o retrasados horas.

Referente al mío sólo ponía en pantallas: consulte con su compañía.
Eso hice, después de una cola que no avanzaba y de más de una hora de paciencia.
¿Que qué me dijeron?
"Está prevista la llegada del avión a las 02:00 horas de la noche, viene de Roma,
todavía no sabemos si saldrá para Alicante, pero tranquilo porque si finalmente
no sale, le cambiaremos el billete para otro día".

Igual pasaba con el de Victoria, cancelado.
Y con el de Menorca, hiper-retrasado.
O con el de Sevilla y Jerez, que no se sabía su salida.
Y a Bolonia, y con el de ...

Aún así la palabra más repetida por los auxiliares de tierra de Iberia era:
TRANQUILOS.
No quiero dejar aquí cuáles eran las palabras más repetidas por los pasajeros.

Todo esto sucedía, al parecer, porque en Francia e Italia estaban de huelga general
y los aparatos de Iberia no habían podido regresar a Madrid; al mismo tiempo
que habían tenido que retrasar muchos despegues y aterrizajes
por las tormentas de ese día.

En ese momento me pregunté:
¿Puedo hacer yo algo para cambiar esta situación?
¿Puedo hacer que el avión asignado a mi vuelo regrese, como por arte de magia,
de Roma y me lleve en hora a Alicante?
¿ Si me cabreo, me siento mal, pierdo la paciencia, me desespero,
me pongo a gritar y empiezo a maldecir, estaré mejor?
¿ Conseguiría así mi objetivo?
La respuesta es obvia: ¡NO!
Sin embargo, un alto porcentaje de pasajeros afectados
sólo se sentían bien si maldecían, echaban por sus bocas pestes, y se enfrentaban
a las personas de la compañía aérea que nos atendían en el mostrador.

Cuando no podemos cambiar la realidad, lo mejor es ACEPTARLA,
y a partir de ahí si que hay algo potente que podemos cambiar,
el cómo interpretar lo que nos está pasando,
el cómo vivirlo, el elegir cómo queremos reaccionar a lo que nos pasa.

Curiosamente ese mismo día, por la mañana, mi compañero de curso
en la Escuela Europea de Coaching , Enrique Benavides,
me había mandado un link con la regla
90/10 de S. Covey
La conocía, pero el me la trajo a la mente de nuevo.

Esta regla viene a decir que el 10 % de la vida está relacionado con lo que
realmente nos pasa, mientras que el 90 % está relacionado con el cómo
reaccionamos ante lo que nos pasa.
Aunque la realidad sea la misma, el elegir tu reacción hará que todo lo experimentes
de forma diferente.

En el aeropuerto, ese viernes noche, y cuando ya eran casi las 00:00 de un nuevo día,
me preguntaba cómo pasarían muchas de esas personas exaltadas el resto de la noche,
y el siguiente día recordándolo y el fin de semana...
La realidad era la misma para todos, pero la interpretación y reacción de esa realidad
haría que cada uno de nosotros viviese el momento y el resto de horas
de forma diferente.

Probablemente un hecho así haría que muchos de esos cientos de personas ya
no pudiesen tener el fin de semana que habían planificado, sólo por el hecho
de elegir una reacción no adecuada
ante una realidad imposible de controlar, ...de cambiar.

Llegué a Alicante a eso de las 04:00.
Casi vi amanecer, aunque la gran luna de las noches de San Juan
no abandonaba el horizonte, dentro del mar.
Un lujo porque normalmente a esas horas estoy en sueño profundo.
Además había podido acabar, con ese tiempo de espera en el aeropuerto,
un libro que llevaba a medias desde hace tiempo.
Lo peor: el dolor de mis anginas.

-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-

Para ampliar te dejo aquí el ejemplo de Covey.

Estás desayunando con tu familia. Tu hija tira una taza de café y salpica tu camisa de trabajo.

¿Tienes tú control sobre lo que acaba de pasar?

Lo siguiente que suceda será determinado por tu reacción. Te enojas, gritas y retás severamente a tu hija. Ella comienza a llorar. Después, criticás a tu esposa por colocar la taza demasiado cerca de la orilla de la mesa. Y sigue una batalla verbal.

Vas a cambiarte la camisa. Cuando regresas, encuentras a tu hija demasiado ocupada llorando, terminándose el desayuno y preparándose para irse la escuela. Ella pierde el autobús escolar; tu esposa debe irse inmediatamente para el trabajo. Tienes que llevar a tu hija a la escuela.

Debido a que ya estás atrasado, conduces a mil por hora y después de un gran retraso y obtener una multa por exceso de velocidad llegas al colegio y tu hija se va sin saludarte. Después de llegar a la oficina tarde, te das cuenta que se te olvidó el maletín. Tu día empezó terrible. Y parece que se pondrá cada vez peor. Cuando llegas a tu casa encontrarás un pequeño distanciamiento en tu relación con tu esposa y tu hija.

¿Por qué?

Todo fue debido a la manera en que reaccionaste esa mañana.

¿Por qué tuviste un mal día?

A) El café lo causó

B) Tu hija lo causó

C) El policía lo causó

D) Tú lo causaste

La respuesta MÁS VÁLIDA es “D”. Ciertamente, tú no tenías control sobre lo que pasó con el café.Fue la forma en cómo reaccionaste esos 5 segundos lo que determinó el cauce de tu mal día.

Te presento otro escenario de lo que podía haber sucedido:

El café te salpica. Tú hija está a punto de llorar. Entonces cariñosamente le dices:

“no te preocupes mi vida, sólo necesitás tener más cuidado la próxima vez”.

Después de ponerte una camisa limpia y tomar tu portafolios, miras a través de la ventana y ves a tu hija tomando el autobús escolar. Ella te mira agradecida y te dice adiós con la mano.

¿Notas la diferencia? Dos escenarios diferentes. Ambos empezaron igual. Ambos terminaron diferente.

¿Por qué?

Porque realmente no tienes control sobre el 10% de lo que sucedió esa mañana.

Pero el otro 90% fue determinado por tu reacción.

Ahora ya conoces el Principio 90/10

¡¡ Aplicalo !!


sábado, 26 de junio de 2010

CUANDO SE MIRA EL MAR...


Voy caminando junto al Mediterraneo, en mi primer día de este verano
frente al mar. Pienso en el color azul de sus olas.
No cabe otro color en mi mente porque no los quiero dejar entrar...
Estoy empezando a aprender a meditar, y practico la conciencia plena:
disfrutar de lo que alcanzan mis ojos, olvidando todo lo demás.
Que difícil se hace...

Los americanos lo pusieron de moda hace unos años,
y le llamaron mindfulness, ...aunque en la filosofía zen
llevan miles de años proponiéndonoslo bajo el nombre de autoconciencia.
Nos invitan a estar e lo que estamos , dejar que la mente se concentre
en una sólo cosa, un momento único para poder vivirlo de verdad.

Evidente sería que:
Cuando se pasea, se pasea.
Cuando se lee, se lee.
Cuando se ama, se ama.
Cuando se mira el mar, se mira el mar.

Sin embargo es difícil encontrar un momento en el que estemos disfrutando de verdad de lo que estamos haciendo.
Aún sabiendo que son estos los verdaderos momentos de felicidad.
Conseguirlo no es fácil porque nuestra mente es viajera.
Estamos biológicamente preparados para ello, pero la cultura por la prisa,
por pasar rápidamente de un hecho a otro, por la urgencia,
genera una pérdida de concentración en lo estamos haciendo.

Y vivimos perdiéndonos muchas cosas, simples, cotidianas, pero que hacen
a cada instante único.
Me refiero a perder sentir en la cara la brisa si caminamos junto al mar,
o su olor de salitre al romper la olas junto a las rocas.
Me refiero a perder la sensación del sol sobre ti.
A no sentir el calor de su cuerpo junto al tuyo.
A no escuchar ese pájaro que habita en tu jardín
o el vapor que desprende la taza de té, ...

¿Por qué no actuar conscientemente con lo que estamos pensando, haciendo, sintiendo, viendo, tocando, escuchando, oliendo, ...?
Es una terapia fundamental.
Para ejercitarlo sólo tenemos que prestar atención en el momento presente.
Y nos ayudará a relajarnos, disminuir la tensión, aumentar la visión de los hechos,
a ser emocionalmente más fuertes, a aumentar el autocontrol, en definitiva a
vivir con más intensidad.

En mi modesta opinión, sería necesario que nos enseñaran en el colegio,
desde la educación básica.
Así aprenderíamos a suspender el juicio conscientemente, a cultivar la paciencia,
a aceptar, a desprendernos, a comprometernos,
a abrirnos para nuevos aprendizajes, a vaciar lo que nos sobra, ...

Mis ejercicios consisten en vivir momentos seleccionados, dirigidos por mi,
en los que tengo que atencionar mi mente para vivirlos con conciencia plena,
apagando el piloto automático con el que viajo por la vida.
Una tarea apasionante en estos días de verano.

¡Te invito a probar!


viernes, 25 de junio de 2010

TU TRIBU

He oído muchas veces esa frase de
"a mis amigos los puedo contar con los dedos de una mano".
Solemos decirlo además con orgullo. Como si el hecho de tener pocos amigos
que formen parte de tu tribu fuese lo normal.

Robin Dunbar, antropólogo inglés comprobó que una persona no puede tener
más de 150 contactos que forman los miembros de su tribu.
Demostró que cuando tenemos más de 150 amigos o ciudadanos próximos,
que forman parte de nuestro grupo de contactos empezamos a perderles la pista,
a alejarnos, a restarles importancia, ...
Por eso, durante toda la historia de la humanidad cuando una aldea o tribu
crecía más de lo normal, unos 100 miembros, tendía a separarse en dos,
como si de una mitosis antropológica se tratase.

Seth Godin, el padre de la vaca púrpura,
ha dicho que gran parte del estrés de nuestra sociedad de consumo actual
es debido al conflicto que se produce en nuestra mente por querer vivir
con nuestro deseo cultural y biológico de mantener pocos contactos en lucha con el
gran mundo en el que nos ganarnos las vida.

Pero todo cambia, hoy lo que toca es tener más de mil contactos en
Linkedin o Facebook y tener tu Twitter con numerosos seguidores
para tweetear a cada momento.
¿Pero a quién le importas realmente?
Pues, no eres nada, o nadie, si no estás ahí.
Eso es, al menos, lo que nos hacen pensar.

Probablemente sean buenas herramientas de wiki,
(aunque me encanta y prefiero el verbo compartir),
que ayudan en lo profesional a estar en el wall, en el gran escaparate.
Y en lo personal a sentirnos mejor, a regalar ideas, a observar y sentirnos observados desde la pantalla de un ordenador.

Internet está cambiando la categoría de tribu, de círculo de amigos.
Lo ha cambiado por otra nueva categoría la de gentes,
un círculo expansivo de amistades.
Bienvenido sea !!!
¿Por qué o aprovecharlo?

Así hemos llegado a construir tras áreas dentro de la nueva tribu:
la familia y los verdaderas amigos, las relaciones de comercio dispuestas a pagarte
por lo que haces y pro último los contactos, seguidores, admiradores, compañeros
de internet. Esta última, sin duda, es la mayor área de las actuales tribus.

Podemos seguir diciendo que mis amigos se cuentan con los dedos de una mano,
pero sabemos que al otro lado están todas las otras amistades, incontables.
Aunque sabe de otra manera,
no dejes de tomar un café virtual con todos ellos en el wall.



domingo, 20 de junio de 2010

MIRANDO LEJOS, ESTANDO CERCA






"Con la esperanza de alcanzar la luna,
las personas no logran
ver las flores
que nacen en sus pies"

Albert Shweitzer








...Ya lo puse en mi agenda de mano
para que no se me olvide esta semana que empieza en unas horas.
Para estar atento a todas esas flores que estén cerca de mi, en mis pies,
que pasen por mi acera, que se dejen oler.

Estar atento a las nubes de verano que recién llega.
Y a todos los paisajes.
Mirar y observar lo que desapercibido pasaría;
como esos ojos llenos de brillo que siempre descargan energía.


sábado, 19 de junio de 2010

BUCLES POSITIVOS



Algunos post más abajo de este mismo blog hablé sobre los bucles negativos;
aquellos que dominan nuestra vida cotidiana, los que nos generan infelicidad,
de las rutinas no deseadas, ...aquellas que nos atrapan en el día a día.
En muchos de los casos dañinas.

Pero no considero que todos los bucles sean negativos.
Hay rutinas necesarias,
tanto en aspectos laborales, como en nuestra propia vida.
Son las que, por cualquier motivo, nos aportan valor.

Normalmente elegidas con libertad.
Son los bucles en los que la repetición forma parte de nuestro propio desarrollo,
porque nos ayudan en cosas cotidianas para ser mejor o para hacerlo mejor,
y que solemos aprovechar para enriquecernos física y/o mentalmente.

Un buen ejemplo es la rutina de ir al gimnasio, de practicar un deporte asiduamente,
del dormir cada noche, o del contacto repetitivo con los amigos y familiares, ...
Es la rutina fundamental para la salud, para las relaciones con los otros,
para el bienestar general; en resumen para sentirnos con éxito pleno.

Los músicos practican bajo el cariz de la rutina, también los deportistas,
los actores y mis amigos los magos.
Cualquiera de ellos sin la rutina estarían perdidos.
¿Querrías viajar en un avión en el que los pilotos
y controladores aéreos no sigan las rutinas necesarias?

La repetición, descrita así, tiene que ver con la perseverancia.
¡Tan necesaria!
Sin ser perseverantes estamos perdidos. Rutina de esfuerzo.

Estas rutinas, a diferencia de los otros bucles dañinos, de los no elegidos,
no están reñidas con la diversión.
Es un gran error, en mi opinión, pensar que diversión y esfuerzo estén reñidos.
Se necesitan, se apoyan. Resuelven juntos. Forman parte de la creación y del talento.
No imagino a un buen cantante de ópera que no se divierta con sus
rutinas diarias de ensayos y conciertos.

Y, lo mejor, la repetición es el arma más eficaz en el aprendizaje.
Cuando estás aprendiendo algo nuevo son las rutinas las que te llevan
a comprender y hacer tuyas las técnicas.
Imagina en el golf, o en el tenis.
Es la repetición y repetición de un determinado golpe el que hará que, sin pensar,
consigas hacer un buen resultado.
Te generará la inconsciencia competente que tanto buscas.
Y, por si fuera poco, al jugar con más soltura y éxito te hará sentir mejor
y te diviertas mucho más.

Estas rutinas necesarias, nos conectan.
Los bucles enfermos, no deseados, nos aburren y desconectan.

La clave:
DISTINGUIR Y ELEGIR LOS ADECUADOS


HORAS




" Nuestra mente es tan irreflexiva,
que vagamos por las horas
que no están aquí,
sin tener en cuenta este momento,
que es el único realmente propio"

Blaise Pascal

domingo, 13 de junio de 2010

GENEROSIDAD




¡DAR ES RECIBIR!

El regalo es de quien lo da,
decía Walt Whitman.

Y lo mejor es que la ciencia ratifica estas expresiones del vocabulario cotidiano.
Muchos estudios ratifican que si somos generosos seremos más felices, más longevos y tendremos un corazón más fuerte.
Practicar la generosidad, ejercita el corazón.

El altruismo favorece la salud, reduce el estrés,
fomenta el bienestar.
El acto de dar es por si mismo una recompensa.



Susan Baggett y Thomas White imparten un curso, de un año de duración,
en Winston Salem, Carolina del Norte, sobre la importancia
de ayudar a los demás.
El curso se lleva a cabo en el Center for Purposeful Living.

Al curso le han denominado: Cambia el curso de tu atención.
Nombre que le viene como anillo al dedo porque está centrado
en aprender a abandonar la mentalidad del " yo, mi, mío "
por las necesidades de los otros.

El Dalai Lama utiliza otro término para denominar a esto mismo,
le llama egoísmo inteligente,
ya que es la mejor forma inteligente de ayudarte a ti mismo.

Hasta maestros reconocidos del mundo de los negocios,
como el famoso profesor y speaker Tom Peters
lo utiliza en sus conferencias.
Él lo asocia a los líderes con talento.
¡Estoy totalmente de acuerdo!
Me cuesta reconocer a un líder que no haya entendido
que su tarea principal es servir.

Tom lo dice de esta forma tan original:

Puedes conseguir más amigos en dos meses
estando interesado en los demás
que en dos años intentando buscar personas en tu equipo
que se interesen en ti.


"Dar es la fuerza más poderosa del planeta",
afirma el doctor Stephen G. Post, director del Centro de Humanidades Médicas,
Cuidado Compasivo y Bioética de la Universidad de Stony Rook en Nueva York.
Curioso este doctor; a creado y preside una ONG llamada
Instituto de Investigación sobre el Amor Ilimitado (IRUL),
ubicada en Ohio que está actualmente patrocinando más de 50 estudios
científicos en diferentes universidades americanas de las más reconocidas,
algunas como Harvard, Stanford, Yale, etc... sobre la importancia del amor
y la compasión en la vida y sus procesos biológicos.

Resumen de los resultados de algunos de estos estudios los puedes leer
en el libro publicado por este mismo médico y la periodista Jill Nimark,
al que han llamado Why Good Things Happen to Good People, es decir,
¿por qué a la gente buena le pasan cosas buenas?

Cuando ayudas a otros se te produce una sensación de dicha,
de energía que se expande, te aumenta el nivel de hormonas del bienestar,
como la serotonina, en sangre, por el contrario se te reducen los niveles de cortisol,
te sientes más alegre, el dolor físico disminuye porque se liberan endorfinas,
se refuerza tu sistema inmunitario, se reduce el distrés, proteges el corazón,
levantas la mirada hacia el cielo y sonríes.

La tradición sintoísta japonesa lo expresa de una forma poética, genial:

El corazón de la persona que tienes ante ti es un espejo