domingo, 12 de junio de 2011

IDENTIDAD


La ley filosófica, expresada por Aristóteles, de la contradicción nos dice
que una cosa no puede ser y no ser a la vez.
Por ejemplo un gato no puede no ser un gato. O una botella no una botella.
Se conoce como uno de los principios axiomáticos,
es decir que no necesitan ser demostrados.

El principio de contradicción justifica la identidad del ser.
Sosteniendo que una cosa es idéntica a sí misma.
Una persona es una persona y no es otra.

El principio de identidad
nos debería ayudar a reconocer que una cosa es lo que es
con todas sus consecuencias e implicaciones.

Dicen que Lincoln preguntó en una ocasión que cuántas patas tendría un perro
si considerásemos a la cola como otra pata.
Y la respuesta fue que, obviamente seguiría teniendo cuatro,
porque la cola es cola y no pata.

Gran aprendizaje para nuestra vida:
llamarle pata a la cola no le convierte en pata

Somos lo que somos, aunque queramos o digamos ser otra cosa.
El concepto de identidad parece obvio pero no lo tratamos como se merece.
Sin embargo influye mucho en cómo vivimos nuestra vida.
Y en la felicidad.

Nos es fácil reconocer este principio cuando hablamos de objetos,
pero muy complicado cuando hablamos de realidades cotidianas o de sentimientos, frente a nosotros mismos o en relación a los demás.

A este principio de identidad me gusta llamarle

ACEPTACIÓN

Deberíamos aprender a pensar que debemos aceptar sentir como uno siente.
A no luchas por cambiar los sentimientos. Genera mucho estrés.
Y nos aleja de nuestra identidad. Es decir, de nuestro ser.
Dificulta las relaciones con uno mismo y con los demás.

Sin embargo, aceptar la realidad es la mejor forma de empezar a cambiarla,
si así lo deseamos.
Es desde lo aceptado desde donde nace el cambio, la transformación.

Aceptar es respetar la realidad.

Nathaniel Branden, psicólogo positivista muy reconocido,
dice que el respeto a la realidad nos lleva a tener una buena salud mental.

La auto-ACEPTACIÓN
consiste en admitir mi realidad

Aceptar la realidad de mis emociones, de mis fracasos, de mi contexto, de mis éxitos,
de mi hacer, de mis relaciones, de ... es crecer feliz.
Es huir del querer ser siempre perfecto.
Es vivir el presente.
Y desde ahí, construir el futuro.

Afirmar que lo hecho, hecho está.
Lo sentido, sentido está.
Lo pensado, pensado está.
Lo vivido, vivido está.

Aprender de ello.
Y darse el permiso de cambiar desde lo que uno siente y es,
si se considera necesario.

Para vivir sanos
se requiere
ACEPTAR Y ACEPTAR-SE