domingo, 6 de noviembre de 2011

LOS TRES PERSONAJES

Los tres personajes
Rufino Tamayo


Te has parado a pensar qué piensas tu sobre ti...

Valdría la pena porque según dicen los expertos,
el autoconocimiento
es, probablemente, el principal factor facilitador de la inteligencia emocional.

Ahora bien nos enfrentamos con un problema:
al pensarnos solemos hacer un análisis defectuoso, irreal, engañoso sobre el “yo”.
Ego que se va construyendo con las vivencias que tenemos desde la infancia.
También con la educación y el entorno en el que nos desarrollamos.

Al poco de nacer ya tenemos consciencia de nosotros mismos
y es, a partir de ahí, cuando nos vamos “construyendo”.
Vamos adquiriendo conocimiento de uno mismo.

Vamos con la vida, es decir con el tiempo,
creando el personaje que habitamos.
Con el que compartimos todo, aunque pretendemos engañarlo con frecuencia.
Y así vamos siendo lo que somos y lo que no somos.

¡No nos conocemos como realmente somos!

No tenemos un conocimiento puro; no somos objetivos.
Porque no sólo nos creamos bajo la óptica de la propia vida,
y de cómo la vivimos realmente, sino también al amparo de la interpretación
que nos dan las gafas de cómo nos observamos y de cómo nos pensamos.
Somos espectadores de nosotros mismos.
Somos lo que pensamos que somos.

Y, por si esto fuera poco, también somos tal y como vivimos para los demás.
De nuestra representación que hacemos en el escenario de la vida al servicio de otros.
Con frecuencia, en muchos de los casos, representaciones diferentes
de la representación que hacemos en pase privado, para nosotros mismos;
producto del actor que llevamos dentro al servicio de otros públicos.

Somos lo que nos gusta aparentar. Vivimos en el escaparate.
No ser pero creer ser para la satisfacción de los otros. Para la complacencia.
De lo que no hacemos y llegamos a creer que hacemos.
De lo que no sabemos y hacemos creer que sabemos.

Auto-conocimiento y auto-engaño viajan de la mano.

Todos somos tres,
los tres personajes:

El que creemos que somos
El que representamos a los demás para que crean que somos
El que realmente somos