lunes, 6 de agosto de 2012

PELÍCULA DE VERANO


Es 5 de Agosto, me despierto de una pequeña siesta en la piscina de un hotel de BCN, frente al mar, rodeado de agua, sol, arena de playa, ruido, idiomas varios,
pieles blancas y otras muy tostadas, botellas de agua que corren de mano en mano,
toallas multicolor, olores de cremas solares, sal, miradas, ...
Además de grandes vigas y cristales en una gigante figura que conforma
el hotel, creado por el famoso arquitecto Frank Ghery.
Lo sencillo y lo complejo juntos, inseparables.



En ese instante escucho música de Liszt al piano de Lang Lang y pienso en

el valor de lo sencillo

Imaginar como sus manos corren por las teclas del piano y convierten lo que
para él es normal, sencillo, en algo mágico para todos los demás que le escuchamos.
De nuevo, lo sencillo como luz de algo muy complejo.

Me viene a la mente una frase del novelista inglés Somerset Maugham:

"todo afeitado
encierra también
su filosofía"

Viene a decirnos que todo acto, por sencillo o trivial que parezca, puede ser
único, importante, excepcional, diferente, ...
No quiero decir con esto que tocar el piano e interpretar a Liszt como lo hace
Lang Lang sea sencillo o trivial. No !
O que cualquiera de nosotros pueda diseñar un hotel como el de Ghery. No!

Tan sólo quiero poner en valor lo ordinario, lo común, lo sencillo, lo de cada día,
...cuando le damos el valor de extraordinario.
Cuando lo sacamos de la rutina y conscientemente lo elevamos a especial.
Maugham habla del afeitado, como podría ser el baño en la piscina un día de verano,
o de la copa de vino frío que tomarás en la cena,
o la mirada atemporal de un paisaje en la montaña,
o sentir el calor del sol del verano en la piel,
o acariciar delicadamente a tu mascota,
o el abrazo sentido de esa persona que tanto deseas,
o la visión nocturna de la luna llena,
o ...
(añade, añade, añade, haz la lista interminable)

Ahí está la vida: en lo sencillo.
En todos los acontecimientos que nos van pasando en el tiempo
En ser conscientes de cada cosa que vivimos.
En el aquí y ahora.
Cuando el tiempo pasa sin ser sentido.

Si tu vida fuera una película con un tiempo finito, predeterminado,
¿qué escenas le quitarías en la sala de montaje una vez acabada?
¿Y con cuáles te quedarías?
¡Estas ultimas serán las que te han hecho estar vivo!
Las que han conformado tu película.

Pero y si te paras a pensar que estás a tiempo de incrementar el número de escenas
con las que te quedarías. Y si muchas de esas escenas, sólo por el hecho de ser
consciente de ellas, de vivirlas despierto, empiezan a tener más valor,
se viven de una manera diferente, se sienten, se convierten en momentos únicos.

En mi opinión son dos formas de vivir:
dirigiendo tu vida o como un plástico en el mar, el cual la corriente arrastra
allá o acá según la voluntad de la propia corriente, de los vientos, del momento
en que lo observas. Ese plástico en la superficie del mar no elige, se deja llevar...
Tu puedes nadar eligiendo tu destino, persiguiendo tus sueños, por momentos
a contra-corriente, otras veces dejándote llevar de forma consciente.

¡PUEDES ELEGIR!

Me gusta Agosto, el verano.
Sus noches cálidas, la brisa del mar, sentir la sal del agua en mi piel.
El cielo azul, las brumas del atardecer, el sudor húmedo del mediodía.
Las bebidas frías, su tez morena por el sol, la arena de la playa.
Las largas conversaciones con amigos, las terrazas, el amor.
Un buen libro, escribir, soñar. Descargar las pilas.

Todo ello, como el afeitado de Maugham, tiene su filosofía porque es

SENCILLO



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