domingo, 26 de agosto de 2012

MIRANDO DESDE LA LUNA

Portada de la revista Life
10 de Enero de 1969

En enero del año 1969 la Tierra era fotografiada por primera vez desde la Luna.
Fotos que dieron la vuelta al mundo gracias a un número especial de la revista Life.
Por primera vez los ciudadanos del mundo contemplábamos la imagen de la Tierra,
y también, por primera vez, nos dimos cuenta no sólo de la belleza de esa imagen,
color azul intenso, sino de su fragilidad y su insignificancia en el Universo,
dentro de un océano negro inmenso.
Tan bonita y tan delicada.
Y tan dependiente de los miles de millones de seres que la habitamos.

¿Cómo la cuidamos?
¿Cómo nos cuidamos?

Parecería que desde la foto de 1969 ha ido a peor...
Que ahora debería estar en la UVI, bajo vigilancia intensiva:
estado medio ambiental, crisis de valores, crisis económica, cambio climático,
pobreza, guerras, terrorismo, hambruna, estado de la educación,
calentamiento de los polos, disminución de los recursos, explosión demográfica, ...

De acuerdo con la teoría darwiniana tradicional, deberíamos estar entrando en
varios nuevos estadios de evolución, es decir, de destrucción de los más débiles,
de los no adaptados, de los que no consiguen establecer formas que otros sí adquieren
y que son necesarias para la supervivencia.
Según estas teorías deberían pasar millones de años para que se muestren las
transformaciones evolutivas, para que ya no estén las especies que no
han conseguido sobrevivir, y para ver qué ha pasado con las que sí lo consiguieron.

Pero los nuevos enfoques científicos no es esto lo que sugieren.
Revelan que la evolución realmente, a diferencia de lo que Darwin nos enseñó,
consiste en largos períodos de estancamiento interrumpidos por súbitos y dramáticos
períodos de desorden.
Estos desórdenes son puntos críticos que cambian el curso de la evolución
y conducen a nuevas formas de vida.
¿Estamos en la actualidad viviendo, quizás, en uno de estos periodos críticos?
¿Tenemos tiempo para una transformación darwiniana, lenta, gradual?

¿O necesitamos más bien una r-EVOLUCIÓN,
que provoque un cambio urgente?

La "gente" somos consciente de esto.
¿Nos agobia, nos inquieta, nos paraliza, nos pone en marcha y activa, nos...?
Parecería más una in-volución que un estado evolutivo permanente.
Sin embargo, cada vez más científicos y pensadores nos ayudan a entender que no es así.
La buena noticia, según nos dicen, es que la biología, y por lo tanto la evolución,
está de nuestro lado.

En todo organismo vivo existe un estado innato, instinto en los seres humanos,
de supervivencia, y que la ciencia lo conoce como "imperativo biológico".
En contra de lo que las religiones y alguna ciencia nos han contado,
la evolución no está predeterminada sino depende de la relación entre
los organismos y su entorno.
Cuando se dan las condiciones adecuadas, sea por una situación de bienestar, por azar,
o también por una crisis, ocurre algo impredecible que genera un nuevo equilibrio
en el ecosistema o en la biosfera.
Un equilibrio con un nivel superior de coherencia.
Un nivel de éxito sobre lo conocido en el pasado.

Nos preguntamos, a menudo en estos días, sobre cuando acabara esta crisis.
¿Nos daremos cuenta de que ha acabado algún día?
¿Estamos esperando volver a lo que éramos, teníamos, vivíamos, ...?

La crisis no es más que un conjunto de síntomas de algo que no funciona.
La crisis es un estado de búsqueda de algo nuevo,
necesario para encontrar nuevas salidas. De cambio.
La crisis es un indicador de que estamos "fuera de límites", es un botón de alarma.

Me gusta imaginar que estamos en uno de esos momento de transformación necesaria.
Que podemos salir de la crisis a la que nos enfrentamos sin tener que volver atrás.
Sin tener cada día la mirada presente puesta en el pasado.
Como dicen,
no es necesario atender tanto el pasado.
Nos nos tiene nada NUEVO que decir.

Hay que mirar en nuevas direcciones. Apostar por lo desconocido.
Observar y buscar. Cuestionarse. Cortar con lo viejo.
El secreto estará en encontrar una nueva forma de transformación.
En evolucionar.
...y NO en mirar atrás.

Estamos en una época de transición. Debemos vivirla así. Entenderla. Aprender.
Y poner cada uno de nosotros lo que nos corresponde en esa gran transformación.
Porque cada uno, con nuestras "diferentes vidas", somos sólo una,
...y debemos cuidarla.

Imagínalo así:
como si cada uno fuera una célula que se cuida así misma a la vez que participa en el
cuidado del resto del organismo que la acoge, dándose vida inter-dependientemente.

Debemos dirigirnos hacia un mundo con más

humildad,
esfuerzo,
voluntad,
responsabilidad,
amor,
...
(Añade todas aquellas que creas oportunas)

Bruce Lipton, en su libro Biología de la Transformación,
utiliza una analogía a mi modo de ver muy esclarecedora de esta idea.

Nos dice, no literalmente, pero más o menos así:

"Imagina que eres una célula entre los millones de células que forman una oruga.
La estructura que te rodea y tu misma funcionáis como un motor bien engrasado.
Todo progresa como era de esperar.
De pronto, un buen día, el motor empieza a hacer ruidos extraños y a estremecerse.
El sistema comienza a fallar.
Las células se suicidan (=apoptosis celular para los más eruditos en el tema).
El ambiente se carga de malos augurios. Y de oscuridad. Falta energía.

En ese momento, de toda la población de células surge una nueva "raza".
En ciencia se les llaman células imaginales.
Agrupadas en nuevas comunidades, con un plan nuevo a partir de lo que fueron.
De la decadencia surge una máquina preciosa de volar: una mariposa,
que permite escapar de las cenizas del pasado y experimentar un nuevo mundo,
hermoso, como nunca hubiera podido imaginar".

He aquí lo más asombroso: la oruga y la mariposa tienen el mismo ADN.
Son el mismo organismo pero respondiendo a una señal organizadora diferente.
La crisis fue para la oruga la gran oportunidad de ser hoy algo diferente
sin dejar de ser la misma.

Los medios de comunicación en estos días sólo nos hablan del mundo oruga.
Sin embargo células imaginales están cambiando para que todo cambie.
Para encontrar la mariposa. Se están agrupando y organizando de diferente forma.
Están empezando a vivir desde otro lado, desde otras opciones.
No todo es gris. Ni oscuridad. Ni ceniza.
Muchas de las células se están despertando hacia una nueva posibilidad.
Sintonizando con un estilo diferente. Con una nueva señal.
Con un nuevo pegamento que une todo lo viejo para convertirlo
en un organismo superior, consciente, una máquina voladora con un nuevo destino.
El futuro está en nuestras manos. Podemos reescribir el destino.
¿Queremos participar responsablemente como nuevas células imaginales?

Ese nuevo pegamento que une todo, esa nueva luz en la oscuridad
que cada día debería brillar más es el

AMOR