domingo, 24 de junio de 2012

GIRAR Y GIRAR


La vida gira y gira, ...y sigue girando

El secreto para hacer algo, nuevo o no, es empezar.
Y el secreto para empezar algo, nuevo o no, es no dejarlo para después, sino hacerlo.
Así se cierra el círculo.
Y así es la vida: un círculo que no deja de girar y girar.

Evitar la postergación es fundamental para acercarnos a la felicidad.
Dejar para después, para mañana, es provocar vacíos entre lo deseado y lo realizado.

Las personas hemos sido educados para vivir bajo tres ideas que parecerían básicas:

SEGURIDAD+CONTROL+CERTEZA

Tres formas diferentes de decir lo mismo: huir del riesgo.
¡¡¡ Pero esto es imposible !!!
La vida es insegura, se descontrola donde menos lo esperas
y es totalmente incierta, ya incluso antes de nacer.
Vivir es estar en continuo riesgo. Y esto es lo que hace interesante la vida.

Huimos del riesgo porque intentamos evitar la sensación de pérdida.
No nos gusta perder. Tenemos aversión a la pérdida.
Pérdida, y su emoción la tristeza, parecería lo más urgente a evitar.
Un extraño error y un gasto de energía absurdo y estúpido.
Se trata del miedo tóxico más potente que nos persigue en cualquiera de sus formas:
pérdida, apego, sentido de me pertenece, huida del riesgo, evitación, ...
Verdaderos ataques contra la línea de flotación de la felicidad.
Todo cambia cuando nos damos cuenta que realmente no tenemos nada que perder.
Y que precisamente lo que más perdemos es lo que más intentamos retener.

Steve Jobs nos lo recordaba en el 2005 de una forma muy sencilla
en su famoso discurso en la Universidad de Stanford:

"Recordar que vas a morir
es la mejor forma que conozco
para evitar la trampa
de pensar que tienes algo que perder"

Es una forma muy válida de hacernos ver que todo acabará para todos
de la misma forma, igual, perdiendo eso que más nos parece importar:

LA VIDA

Lo único seguro que sabemos es que un día moriremos.
Por eso es necesario recuperar siempre las ganas de aprender.
Mantener el espíritu de eterno aprendiz.
Y por esto también es bueno recordar cada día la importancia y el valor
que debemos conceder a las pequeñas cosas que nos acompañan,
que hacen nuestra vida única.

Re-descubrir el sabor de lo cotidiano:
de esa música que te hace tilín, de un beso al atardecer, de su mirada,
del paseo a la orilla del mar, del libro o la película que te hace llorar,
de la noche cálida cuando llega el verano, de ...
Disfrutar la vida porque es un precioso regalo.

Y vivirla sabiendo que no podemos no asumir riesgo.
Y que el riesgo es el mejor, quizás el único, camino hacia "el éxito".
La seguridad es una falacia de la mente.
El riesgo es lo real.
El riesgo no es fracaso.
El fracaso es la visión anticipada de un riesgo aún no asumido. No intentado.

Cada vez más me doy cuenta del impacto que nos provoca la actitud
con la que nos enfrentamos a todo en nuestra vida.

Los verdaderos líderes y personajes, históricos y actuales, conocidos o desconocidos
son personas que siempre, a lo largo de toda su vida se arriesgaron.
Picasso, Dali, Jobs, Jesucristo, Dylan, Mozart, Gandhi, ...
(Completa la lista como más te guste.
Añade a esos vecinos, colegas, amigos, desconocidos que se han arriesgado
hayan ganado o perdido, ...).

Uno de los secretos más importantes para asumir riesgo es preguntarte
cuánto te importa eso por lo que debes asumir riesgo.
Si detrás hay mucha pasión, balancea la oportunidad
con la balanza del corazón y también con la del cerebro
y si te sale positiva, inténtalo.
Asume el riesgo. Valdrá la pena.
La pasión no te garantiza el éxito, pero ayuda mucho.
Como todo en la vida, careces de garantías, pero habrá merecido la pena intentarlo,
luchar por ello.

Si te sale bien, tendrás motivos y experiencias suficientes para volver
a seguir viviendo con riesgo.
Y si no te sale bien, aprende de ello. Vuelve a levantarte. Inténtalo más veces.
No tengas miedo de volver a empezar.
Recuerda el valor del círculo que gira y gira.
Ya lo dijimos unos párrafos más arriba; así empezábamos:

El secreto de hacer algo,
nuevo o no,
es empezar


domingo, 17 de junio de 2012

¡NO PUEDO MÁS!


¡NO PUEDO MÁS!

A veces todo parece tener un ángulo ascendente, 
es decir estar “cuesta arriba".
Son momentos en los que nos sentimos aturdidos, desconcertados, 
incomprendidos, excluidos, ignorados, cansados, perdidos, ...
Nos falta la energía más básica para activarnos.


Son momentos en los que nos tocaría parar, observar, descansar, 
recargarnos y empezar desde otro punto, lugar, posición, entendimiento.


Si piensas con detalle verás que la mayoría de las veces en las que nos encontramos así
es por puro cansancio mental, no físico. 
O sí físico, pero producido por falta de energía mental.


“Estoy que no puedo más, agotado, con ganas de que lleguen las vacaciones ...”,
me decía la semana pasada un coachee en una de nuestras largas conversaciones. 
“No puedo más porque he invertido mucho en esto y ahora no me dejan seguir adelante...”, añadía.


En otra conversación, en este caso de un amigo, decía:
“He invertido mucho en esta relación y ahora me doy cuenta de que no tiene futuro..., 
¡no puedo más!”


Y por si faltaba poco, un jefe de ventas de una gran multinacional me contaba:
“Estoy agotado de tanto empujar y luchar para quedar cerca del objetivo
pero no conseguirlo. Y no puedo más seguir así...”


Todos los casos referidos a un ¡NO PUEDO MÁS!
... y todos tienen su origen en un cansancio mental.


Si lo analizamos con un poco más de profundidad, veremos que se trata 
de una cuestión relacionada con la gestión de lo que esperamos que nos acontezca.
Convertimos la vida en una continua demanda, lucha, expectativa.
Generando una dinámica de deseo insatisfecho que nos agota.
Dejándonos, en muchas ocasiones, defraudados ante nuestra propia esperanza.


El verdadero agotamiento es emocional. 
Nos consume la energía personal dejándola en mínimos.
No nos damos cuenta que nuestra energía no es ilimitada.
Y ya lo dice la primera ley de la termodinámica:
“La energía ni se crea ni se destruye, sólo se transforma”
En este caso esta energía emocional se transforma en un estado físico
llamado “bajón”, o en una irritación excesiva, o en un abandono total de algo que nos gustaba, o en una subida de tono innecesaria,
o creando ambientes desagradables para los demás, o un exceso de mal humor,
o conflictos absurdos, o reproches inadecuados, o cargas de ira,
o ingratitud estúpida, o en rabia dañina, o...


Rompe nuestra confianza con nosotros mismos. La peor de las pérdidas.


Y si paramos a cargar energía de vez en cuando.
A re-pensar las cosas. A crear otras alternativas.
A valorar la expectativas que viajan en nuestra mente.
A Conectar con lo verdadero, con nosotros mismos. 


No es mi mensaje deciros que no debamos luchar por lo que deseamos, por nuestros sueños. Y superar obstáculos.
Luchemos con perseverancia. Asumiendo errores. Buscando excelencia.
Pero, al unisono, también gestionando las expectativas que ponemos en ello. 
Sólo usando la energía que valga la pena usar.
Siendo sinceros con nosotros mismos.
No practicando trampas en el juego del solitario de nuestra vida.


Hay preguntas básicas para esos momentos:


¿Me compensa el desgaste?
¿Merece la pena el “precio” que tengo que pagar?
¿Es este el éxito verdadero que busco?
¿He elegido bien por lo que lucho?
...


Ante estas situaciones las fuerzas las podemos reponer desde el interior. 
Cancelando los pensamientos que rodean las circunstancias.
Las circunstancias muchísimas veces no las podremos controlar,
ni cancelar, ni suprimir. 
Nos tocará aceptarlas. 
Y si requieren protesta, protestemos!
Y si requieren reclamo, reclamemos!
... pero con la claridad de tener la mente lo más limpia posible.
Porque de lo contrario la lucha se convierte en decepción,
y la decepción en cansancio, el cansancio en desánimo,
y el desánimo en abandono, en un “¡NO PUEDO MÁS!”


Quizás no podamos cambiar lo que ocurre a nuestro alrededor,
pero sí podemos cambiar la actitud con la que nos enfrentamos a ello.
Y también podemos elegir qué elige nuestra mente para enfocar 
esa situación que se nos escapa.


Además, ¿para qué desanimarnos? En esos casos nuestras capacidades disminuyen y todavía nos va peor.
Es el momento en el que salen los vampiros emocionales
y nos atacan, nos sentimos débiles y ellos lo saben. Aprovechan!


No hagas que tu propia mente sea tu enemiga. 
No te dejes atacar por ella.
Elimina los pensamientos inútiles. Los que te debilitan.


Veámoslo al revés:
recuerda un momento de tu vida en el que te sintieras pletórico,
lleno de energía, a rebosar, activado, con empuje, ...
¿Qué estaba ocurriendo en ti?


Decía Coco Chanel:


“el más valiente de los actos 
es pensar con la propia cabeza”

Y creo que tenía mucha razón.
Recuerda que...


TÚ MANDAS 
SOBRE TU MENTE





domingo, 10 de junio de 2012

HONESTIDAD


Se cuenta que allá por el año 250 A.C., en la China antigua,
un príncipe de la región norte del país iba a ser coronado emperador,
pero de acuerdo con la ley, él debía casarse antes.
Sabiendo esto, decidió hacer una competencia entre las muchachas de la corte
para ver quién sería digna de su esposa.
El príncipe anunció que recibiría en una celebración especial
a todas las pretendientes y les lanzaría un desafío.

Una anciana que servía en el palacio hacía muchos años,
escuchó los comentarios sobre los preparativos.
Sintió una leve tristeza porque sabía que su joven hija tenía un sentimiento
profundo de amor por el príncipe.
Al llegar a su casa contó los hechos a la joven
Y se asombró mucho al saber que la niña quería ir a la celebración
y presentarse como una candidata al desafío.

Sin poder creerlo le preguntó:
"¿Hija mía, que vas a hacer tú allí?
Todas las muchachas más bellas y ricas de la corte se presentan.
Sácate esa idea insensata de la cabeza.
Sé que debes estar sufriendo mucho porque adoras al futuro emperador,
pero no hagas que el sufrimiento se vuelva locura"

La hija respondió:
"No, querida madre, no estoy sufriendo y tampoco estoy loca.
Yo sé que será muy difícil ser escogida, pero es mi oportunidad de estar por
lo menos por algunos momentos cerca del príncipe emperador.
Con esto ya seré feliz".

La noche de la celebración la joven llegó al palacio.
Allí estaban todas las muchachas más bellas, con las más bellas ropas,
con las más bellas joyas y con todas con clara determinación de superar el desafío.

El príncipe anunció el gran reto:
"Daré a cada una de ustedes una semilla.
Aquella que me traiga la flor más bella dentro de seis meses será la escogida por mí, 
esposa y futura emperatriz de China".

La propuesta del príncipe seguía las tradiciones de aquel pueblo,
que valoraba mucho la especialidad de cultivar humildemente siempre algo.
Fuesen buenas costumbres, una amistad para siempre, las relaciones, ...

El tiempo pasó y la dulce joven, como no tenía mucha habilidad en las artes
de la jardinería, cuidaba con mucha paciencia y ternura de su semilla,
pues sabía que si la belleza de la flor era como su amor,
no tendría que preocuparse con el resultado.

Pero pasaron tres meses y nada brotó.
La joven intentó todos los métodos que conocía para hacer que brotase la semilla
pero ninguna flor nacía.
Día tras día veía más lejos su sueño, y aún así su amor se hacía más profundo.

Pasaron los seis meses y nada había brotado.
Consciente de su esfuerzo y dedicación la muchacha le comunicó a su madre
que sin importar que nada hubiera brotado,
ella iría al palacio en la fecha y hora acordadas
sólo para estar cerca del príncipe de nuevo unos momentos.
Y allí estuvo a la hora señalada, con su vaso vacío.
Todas las otras pretendientes tenían una flor,
cada una más bella que la otra, de las más variadas formas y colores.
La niña estaba admirada por todo lo que habían conseguido las otras participantes.
Nunca había visto una escena tan bella.

Finalmente, llegó el momento esperado y el príncipe observó a cada una
de las pretendientes con mucho cuidado y atención.
Después de pasar por todas, una a una, anunció su resultado.

La bella joven con su vaso vacío sería su futura esposa.
Todos los presentes tuvieron las más inesperadas reacciones.
Nadie entendía por qué el príncipe había escogido justamente a aquella
que no había cultivado nada.

Entonces, con toda calma, el príncipe explicó:

"Esta fue la única que cultivó la flor que la

hace digna de convertirse en emperatriz:
la flor de la honestidad.
Todas las semillas que entregué eran estériles"

Me encanta esta fábula.
No todo lo visible es lo real.
La recordé ayer cuando visitaba en el Retiro de Madrid la Feria del Libro. 
O quizás fue cuando estaba escuchando a nuestros políticos 
en la radio del coche camino de casa. 
Ya no sé...

Curiosamente, en la feria del libro, 
los escritores que más éxito tenían en las casetas de venta,
en las cuales se podían ver largas colas,
eran en las que estaban firmando sus libros 
esas "bellas flores" que aparecen en la fauna mediática de la tv,
en las revistas de la estupidez y en la radio sin sal.
Aunque sus semillas también sean estériles consiguen la mayor atención pública.
Y deberíamos preguntarnos si esos libros ¿llegarán a ser "la mujer del emperador"?
Puede que sí, puede que no...

Prefiero la ya famosa respuesta que daba Borges
cuando se le preguntaba por qué él no tenía libros suyos en su biblioteca.
Solía decir:
"...porque sigo teniendo el hábito de la buena lectura".

Ser honesto es ser real, genuino, auténtico.
No falso, impostado, fictício.
La honestidad muestra respeto por los demás.
Y te permite admirar.

Es quizás una de las cualidades humanas más importantes a cultivar
porque garantiza confianza, da seguridad, integridad.
Es una forma de vivir congruentemente con lo que se es, con lo que se piensa
y mostrarse así ante los demás.
Es un valor para vivir en lo cotidiano, con firmeza.
Significa ser sinceros con todos, y especialmente con nosotros mismos.

Me quedo con Séneca:

Lo que no prohiben las leyes
que al menos lo prohiba
la honestidad


domingo, 3 de junio de 2012

FRONEMOFOBIA



Las fobias son un trastorno emocional que aparecen 
como respuesta a un miedo intenso y desproporcionado a algo, 
sea ante un objeto o una situación.
Son miedos que carecen de sentido. Tóxicos!
Afectan a 1 persona de cada 20 en todo el mundo.


Las hay muy conocidas, como la claustrofobia porque todas las personas la “sufen” 
en mayor o menor intensidad  en algún momento a lo largo de su vida. 
Cuando se te ha parado el ascensor alguna vez entre pisos sólo unos minutos pero te parece ese instante como infinito y que nunca saldrás de ahí. 
Cuando empieza a faltar, aunque no sea cierto, el aire que respiras.
También cuando viajas en avión y el viaje es demasiado largo; 
aunque este tipo de fobia tiene su propio nombre: aerofobia.


Hay otras fobias mucho más raras, desconocidas por la mayoría, 
que parecerían ridículas,
pero muy dañinas e invalidantes para las personas que las sufren.


Imagina la Caliginefobia, o fobia a las personas hermosas.
Raro, ¿no?
También existe su contraria, la cacofobia o miedo a lo feo.
Y la japanofobia o miedo al Japón. La talasofobia o miedo al mar.
O la Alliumfobia, que es el miedo a los ajos.
La Quifofobia, que es el miedo a agacharse. Y la melisofobia o miedo a las abejas. 
La Uranofobia o miedo al paraíso.Y la Xirofobia o miedo a una navaja. 
Mucho más moderna es la nomofobia, miedo a estar sin el móvil.
Así cientos...


De todas estas fobias raras, en mi opinión sólo una de ellas es las 
más preocupante:


la FRONEMOFOBIA


... que consiste en tener miedo a pensar por sí mismo.
¡Abunda! Más de lo que nos imaginamos.
Sólo hace falta echar un vistazo a nuestro alrededor.
El problema que suele tener esta fobia es que muchos de los que 
la padecen, no patológicamente, no son conscientes 
de que están sometidos a ella. 
Viven de espaldas a ella. Sin importarles.


Al practicar la fronemofobia
dejamos nuestras ideas en mano de los demás. 
Nos abandonamos al destino que otros marcan, al ritmo de otro “tambor”.
Apagamos la creatividad, la capacidad de producir contenidos mentales. 


Pero lo curioso es el origen de esta fobia.
Viene del primer relato de la Biblia, del relato del Génesis,
donde Eva hizo comer de aquel árbol a Adán.
Dice así:


“...en ese momento la mujer pensó por si misma,
y vio que el árbol era bueno para comer
agradable a la vista y tentador para adquirir el entendimiento.
Tomó su fruto y lo comió.
También se lo dio a él para que comiera.
Entonces sus ojos se abrieron,
se dieron cuenta de que estaban desnudos,
se taparon con hojas de higo...
Eva, motivada por la serpiente, 
se atrevió a pensar por si misma
se olvidó de lo que Yahvé le había dicho y por pensar 
y no obedecer ciegamente lo mandado
fue arrojada del paraíso junto a Adán.

Eso por pensar !!!
Ya desde nuestros primeros padres se lamentaron de haber pensado.

¿No es el miedo a pensar un miedo a ser libre?
Y es que pensar con la cabeza de otros no es pensar. 
Y quizás tampoco sea verdad la famosa cita de Descartes:

“pienso, luego existo”

porque hay gente que existe y no piensa; ¿no?

Tengamos cuidado con la mentalidad sumisa.
Esa que nos alienta a perseguir los sueños de otros, 
a olvidar los nuestros, a no pensar, a seguir las modas porque sí,
a vivir de espaldas a nuestros deseos, a no imaginar, 
a no creer en nosotros mismos, a no darnos la oportunidad de crear,
a vivir con miedo, ...

En la leyenda “el gran inquisidor” del libro de 
“Los hermanos Karamazov”, Fedor Dostoievsky,
nos dice:

“No hay para el hombre deseo más acuciante 
que el de encontrara otro ser 
en el que delegar su don de la libertad”

Lo que nos produce verdadero terror es la idea de tener que
cargar con la responsabilidad y el peso de nuestro 
propio pensamiento.

Más bien ¡ATRÉVETE!  a pensar por ti mismo,
porque la verdadera cita es:

¡ existo, luego pienso !