domingo, 29 de julio de 2012

LAS CIRCUNSTANCIAS


...vivir de las excusas,
asentase en la comodidad,
tener miedo a perder, a errar,
no aceptar la vida responsablemente,
hablar usando con exceso las
oraciones subordinadas adversativas,
utilizar el condicional,
darle cuartel a la pereza, ...

¿es sólo una cuestión de
LENGUAJE?





Somos lenguaje.
Depende cómo nos decimos las cosas y se las decimos a los demás,
nos alejamos o acercamos al éxito.
Entendiendo por éxito el vivir la vida luchando por lo que nos gusta,
persiguiendo nuestro interés; conducida por nosotros, eligiendo.

Si dices por ejemplo: "estaría bien si .... , pero ..."
estás utilizando una frase subordinada adversativa
que cancela la acción. Te inmoviliza y además te justifica.
No sólo no haces, si no que has encontrado la excusa perfecta para NO intentarlo.
Dejas de responsabilizarte por ello y entras en un estado ficticio de comodidad.
Así ya no te equivocarás, obviamente porque no haces nada,
ni tendrás miedo a la incertidumbre que proporciona intentar algo nuevo,
ni a los costes del fracaso.
Y terminarás diciéndote: "Ya lo haré después del verano cuando ..."
Es decir, usando el condicional postergativo.

Conozco a mucha gente que viven su vida profesional o personal,
en CONDICIONAL ,
inconscientes de la importancia que esto supone para vivir una vida plena
y, a lo peor, dejándola en manos de otros o del azar, al que le llaman

"las circunstancias"



domingo, 22 de julio de 2012

APEGO



Nacemos y necesitamos a otros, en este caso a nuestros padres.
Con ello empieza nuestra necesidad emocional de apego.
Es nacer y ya empezar a vivir dependiendo de otros.
Una auténtica necesidad biológica para la superviviencia.

Ahora bien, van pasando los años, nos vamos haciendo mayores
y seguimos manteniendo el apego como una "herramienta" necesaria
para seguir viviendo. No nos libramos con facilidad del apego.
Vivimos atados a los demás, aunque sea como una elección personal y libre.

El apego, como tantas otras consecuencias de nuestros estados emocionales,
también puede ser muy perjudicial, tóxico.
Tiene dos polos: uno positivo y otro negativo.
El positivo es la relación sana entre personas, para subsistir y para desarrollarnos,
para crecer juntos o hacer un proyecto compartido,
nos ayuda también en todo tipo de relaciones sociales necesarias.
El otro polo es el tóxico, insano. Cuando no podemos vivir sin el otro.
El apego se transforman en un estado mental insatisfactorio,
pasando el control remoto de nuestras vidas a otra/otras personas,
dependiendo absolutamente de ellas de una forma enfermiza.

Buda ya lo dijo:

"El mundo está lleno de sufrimiento.
La raiz del sufrimiento es el apego.
La supresión del sufrimiento,
es la eliminación del apego"

El apego tóxico genera inseguridad y pérdida de autoestima.
Nos posiciona en estado de víctima.

¿Te pasa que no puedes tomar decisiones si él o ella no está?
¿Te cuesta dejar "volar" a tus hijos?
¿Piensas que sin esa persona no sabrías cómo seguir viviendo?
Si la respuesta es afirmativa a alguna de estas preguntas
o a un largo etcétera de cuestiones parecidas a estas,
es que vives bajo modelos de apego necesario de ser revisado.

Si no nos vemos como seres completos sin los demás,
estamos bajo estado de apego tóxico.

Cuenta Esopo en su fábula:

Una zorra estaba saltando de montículo en montículo,
cuando a punto de caer, se agarró fuertemente a un espino
para evitar así hacerse daño por el golpe contra el suelo.

Pero las púas del espino le hicieron muchas heridas en las patas
y le produjeron mucho dolor.

Por lo que la zorra le dijo al espino:
" He acudido a ti para que me ayudaras pero me has hecho heridas "

A lo que el espino respondió:
" Tú tienes la culpa amiga, es tu única responsabilidad,
decidiste agarrarte a mi. Bien sabes lo bueno que soy para enganchar,
para agarrarte bien y que no cayeras, pero el precio que tienes que pagar
significa que te voy a herir "

Al igual que la zorra, no nos gusta enfrentarnos solos al mundo,
y nos agarramos a otras personas, por miedo a caernos.
Las convertimos en nuestros salvavidas, en nuestras muletas.
Pero, tarde o temprano, nos puede hacer heridas. Daño.

La dependencia es una conducta tóxica
Apuesta y elige la interdependencia.
Cada uno independiente en su propio ser y a su vez relacionado con el otro/otros.

La dependencia o co-dependencia genera inseguridad, exceso de control,
estado de alarma permanente, duda de las capacidades de uno mismo, victimismo, ...

La libertad de vivir inter-dependientemente significa vivir responsablemente.
A lo que tante gente le tiene tanto miedo, como decía George Bernard Shaw.

Desde la posición de dependencia o co-dependencia es muy difícil vivir nuevas
experiencias personales. Se hace imposible conocer nuevas personas, relacionarte con ellas, vivir en otros lugares, amar a otras personas, practicar nuevos hábitos,
estar abierto a la vida, admitir nuevas creencias, nuevas actitudes, cortar con lo viejo,
cambiar para crecer, aceptar lo nuevo si es bueno para uno mismo,
convertir sueños en realidad, amar lo diferente, experimentar para estar vivo, ...

" las personas nacen libres,
responsables,
y sin excusas "

decía Jean Paul Sartre.

El apego se queda en el pasado.
¡Vive el presente!
¡Sueña el futuro!

Vive tu vida no la dejes en manos de los otros
y tú tampoco vivas la de los demás.

Anthony de Mello, en su libro Una llamada al amor,
nos recordaba este pasaje:

" Todo apego y obsesión por alguien te hace infeliz
convéncete, te hace infeliz.
Porque pretender un apego sin infelicidad
es como buscar agua que no sea húmeda "

Renuncia al "no puedo sin él, sin ella".
Vive y comparte tu vida con con él y con ella pero de forma inter-dependiente.
No olvides nunca el valor que nos da la libertad individual.

Para entenderlo mucho mejor esta metáfora:
imagínate en la playa, coge arena e intenta cerrarla en tu mano.
Verás como, al apretar más, al intentar cerrar la mano para que no se escape,
la perderás casi toda. Cuanto más y más fuerte cierres menos arena tendrás en tu mano.
Así es la vida. No conviertas a los demás en personas apegadas a ti.
Déjales libres.
Y pide, generosamente, tu derecho a vivir igual.

Recuerda:

El único que puede limitarte eres tu mismo
Todo comienza en tu mente.

¡ ATRÉVETE !
¿Y si eliges ser feliz?


domingo, 15 de julio de 2012

SENTIR AMOR


¡Necesitamos AMOR!

El ser humano necesita tocarse más, sentirse, estar cerca, del calor de otros, ...
Necesita AMOR.
(Sé del riesgo que supone empezar un post así, con la frase anterior; podría suponerse que estoy bajo los efectos del verano :-)

La evolución humana durante más de cuarenta millones de años nos lo ha demostrado.
Los animales superiores, todo tipo de primates necesitamos tocarnos, del tacto
para dar y recibir amor de todo tipo.

El profesor Harry Harlow, siniestro psicólogo humanista experto en aislamiento social
lo demostró con diferentes experimentaciones a lo largo de toda su carrera.
Trabajando con mono rhesus conseguía que los animales que no se tocaban
se volvieran apáticos y perdieran la motivación de luchar e intentar conseguir
alimentos, territorio, pareja, ...

Lo que hacía era retirar a los monos recién nacidos de sus madres
y los enjaulaba con madres que eran robots mecánicos formados por alambres
y con otros pseudo-monos fabricados en trapo y telas acolchadas,
como si se tratase de un osito de peluche de un niño pequeño.

Ninguno de los tipos de madres eran muy atractivas para los monos bebé.
No olían como ellos, no demostraban cariño, no tocaban, no generaban calidez,
no podían acariciar, no rozaban sus cuerpos con sus labios, no ...

Una diferencia tenían las madres de alambre.
Al ejecutar un dispositivo a la altura de la pseudo-teta esta daba leche
que los monos podían beber.

Lo que se observaba es que los recién nacidos monos se sentían desamparados
con la mamá mono de alambre y sólo se acercaban a ella a beber su leche.
Una vez alimentados se alejaban y se refugiaban en la pseudo-mamá de peluche.
Como el bebé que agarra entre sus pequeñas manitas su muñequito de tela
mientras se duerme.
Necesitaban el amor de esa tela. De esa no-madre.

Cuando a algunos monos se les obligaba a vivir sólo con la madre de alambre,
se comprobaba que digerían peor la leche, sus sistemas inmunológicos eran más débiles
y, de mayores, con frecuencia les tenían que sacrificar porque eran animales muy peligrosos.

Necesidades fisiológicas y emociones, a través del contacto físico,
con un valor por igual ante el desarrollo.

Este tipo de cosas también las vemos en los humanos.
Los niños no acariciados tienen personalidades más complejas,
suelen tener más enfermedades y viven más aislados
con más problemas de integración grupal, entre otros trastornos.

Es necesario el contacto físico

Sólo sobrevivimos bien si nuestra necesidades físicas de protección y afecto
están bien atendidas. Y no sólo en al infancia sino también cuando somos adultos.

Te dejo un link en el que podrás ver los experimentos del dr. Harlow:
http://videosurf.com (food or security)

Cuando nos tocan con amor, aumentan las hormonas de la felicidad en nuestra sangre,
se reduce el nivel de cortisol, y todas las catecolaminas productoras de estrés,
aumenta la dopamina intracraneal, y nos sentimos muy bien.
Y además, se produce el milagro de la verdadera empatía.

¿Qué nos impide conectar a través del tacto con los demás?
Especialmente no prestar la atención ni concederle la importancia que ello tiene.

Tocarnos, abrazarnos, sentir otra piel, es una necesidad humana.
El abrazo, si dura lo suficiente, al menos seis segundos para que el cerebro humano
consolide el proceso químico, comunica que no hay miedo.
Y si no hay miedo, ya sabes, hay amor.

No es suficiente la mirada.
Es necesaria y recomendable antes de abrazar, para conectar de verdad, pero no suficiente.
Por eso nunca deberíamos abrazar a alguien que no quiere ser abrazado,
ni dejarnos abrazar si no lo sentimos de verdad.
El abrazo sincero nos aleja de la soledad, nos alivia la mente, nos hace sentir bien.
¡Es terapéutico!

Ver es necesario, pero también tocar. Y escuchar. Y oler.
Sentir, en definitiva...

¡amar!


SABIDURÍA DEL IGNORANTE


"El mayor enemigo del conocimiento
no es la ignorancia,
es la apariencia de conocimiento"

Stephen Hawking






Estamos rodeados de predicadores, habladores de lo que no saben y aparentan saber,
contándonos falsedades de lo que no hacen o no practican con su propia vida.
Y si además tienen apellido famoso heredado de su papá o mamá,
y/o salen en la tele y en la radio, la apariencia aumenta y el ataque al conocimiento también.
Sus palabras se suelen alejar de la verdadera realidad que viven.
Pura fachada y palabrería.
¡Me cansan!


domingo, 8 de julio de 2012

TIOVIVO


" Tiovivo " de Moresmont

Con frecuencia nos preguntamos si podemos cambiar nuestras costumbres,
nuestras formas de hacer, nuestras rutinas, los hábitos.

Yes, we can

Cambiar los hábitos que no nos gustan, que nos imposibilitan mejorar,
o que deshabilitan para cualquier acción es posible.
No existe una fórmula mágica para ello. Pero es posible.

Se trata primero de ser consciente de ello, después de encontrar el detonante
que nos lo pone en marcha, buscar nuevos detonantes para actuar de diferente forma
ante situaciones parecidas, generar un plan para provocar el cambio
y finalmente hacer un buen entrenamiento y seguimiento con el esfuerzo necesario.

Un cambio de hábito requiere de repetición, de experimentación novedosa,
de errar y aprender, de diagnostico de nuevas evidencias, de estímulo, ...
Se habla de la voluntad como el principal elemento para el cambio.
Pero lamentablemente con sólo voluntad no se cambia una rutina.
Es necesaria, pero no suficiente.
Son muchos componentes en juego. Un gran cocktail.

El reportero del The New York Times, Charles Duhigg, nos lo muestra en su libro
"The power of habit: Why we do what we do in life and business".
Nos dice que es posible cambiar los hábitos si entendemos como se generan.
Y que para entender bien cómo cambiar un hábito se necesita conocer cómo funciona
nuestro cerebro en relación a la comodidad que nos generan las rutinas.
Nos enseña que el cerebro decide convertir una decisión en hábito
cuando se producen tres etapas:

una señal, una rutina y un premio

Toda decisión empieza con una señal emocional que requiere de consciencia
para tomar una decisión que se almacena en el cerebro, pegándose como si
de un chicle se tratase. Es la impronta inicial.
Después el hábito se hace rutinario porque el comportamiento ante la misma
o parecida señal lo repetimos una y otra vez, muy habitualmente.
Es el comportamiento respuesta repetido en el tiempo.
Y finalmente nuestro cerebro se da cuenta que de ello obtiene una recompensa
emocional por ello. incluso aunque sea un ahorro de energía por comodidad.

¿Qué es lo que se necesitaría para iniciar un cambio de hábito?
¡Una nueva señal!
Es decir, un estímulo emocional que permita sustituir al que no nos gusta.
Fácil no es, ...pero poder se puede.
O fácil sí es, si encontramos el estímulo que nos permite el cambio y nos ponemos
a repetir el nuevo comportamiento en el tiempo.
La tercera etapa, si el estímulo era el esperado, es decir la fase de premio,
el cerebro la encontrará sola.

Pensemos en esto:
más del 50% de nuestra acciones diarias no son decisiones.
Son hábitos.
¿Nos los cuestionamos para corregirlos cuando es necesario
o aunque sólo sea para saber si queremos seguir con ellos?

Las tareas rutinarias inconscientes, a lo que llamamos hábitos,
están localizadas en una parte del cerebro que es como una plantilla
de repetición, de ahorro energético, de comodidad.
Son los ganglios basales.
Estos se reactivan mecánicamente a la más mínima señal,
y así nos permite repetirnos y repetirnos, una y otra vez...
El cerebro así estará encantado porque está ahorrando mucha energía.

La misión de un hábito es ahorrar "espacio" al cerebro. Dejar espacio libre.
Nos permite ejecutar sin tener que decidir.
Es decir, sin pensar. Vivir de las viejas costumbres porque se siente cómodo con ellas.
Vivir sin consciencia aplicada a los hechos o eventos
que nos van sucediendo en cada momento.
Me pregunto: ¿Nos gusta vivir la vida sin ser pensada?

Ahora bien, ¡los hábitos son necesarios!
No podemos huir de ellos. Sí cambiarlos. Se puede.
Es el mecanismo cerebral más potente para no volvernos locos.
Gracias a este poder que tiene nuestro cerebro se nos simplifica la vida.
De no ser así se apoderarían de nosotros los detalles y no seríamos capaces
de distinguir lo necesario de lo innecesario, lo nuevo de lo viejo,
lo sorprendente de lo cotidiano, el ruido de las nueces, ...

El mensaje: convertirlos en positivos para nuestra vida.
Elegir los que nos ayudan, habilitan a vivir mejor.
Destruir o cambiar los que nos generan vida tóxica. Los que nos perjudican.

Y la fantástica noticia que nos enseñan los expertos en el tema
es que las rutinas pueden ser cambiadas.
Se trata de poner consciencia, voluntad y plan.
Los hábitos son poderosos pero también son débiles.
Se trata de encontrar la señal consciente de su su debilidad, el que hemos llamado
el estímulo emocional consciente necesario para una nueva señal de cambio
generadora de "premio".
Los expertos le llaman " habit reserval training ".

Al romper con la rutina se producen cambios cerebrales
que pueden llegar a producir cambios en nuestras vidas.
¿Cuántos hábitos no nos encadenan?
Si sólo pudiéramos cambiar alguno de ellos seríamos más libres.
Piensa en el tabaco, loas drogas, el no deporte, la comida desequilibrada, ...

Hay que aprender a darles permiso para que emerjan; especialmente los perjudiciales.
No dejarles salir por "su" propia decisión.

Decía Thomas Alva Edison:

" Quien no se permite cultivar
el hábito de pensar
se pierde el mayor placer de la vida"

Y siguiendo a Edison se me ocurre una curiosa aseveración de tiovivo:

El hábito más positivo
es el hábito de pensar;
y al pensar nos permitimos
crear los mejores hábitos


domingo, 1 de julio de 2012

EL VERDADERO TESORO DE BILLY BONES

Foto de El Campello, vista desde el Rincón de la Zofra

Es verano. Momento de deporte, de amigos, de libros recuperados, de baños de mar.
Llegarán las cenas acordadas durante el invierno, y las improvisadas, la brisa del mar,
los abrazos de un reencuentro, los colores en el vestir, el vino frío, la luna dentro el mar.

Lo confieso: me gusta el verano.
Su optimismo. Su luz. Sus sueños.

Y en estos días, de la misma manera que las olas del mar viene y van;
mientras se despiden y pronto nos vuelven a sorprender, me llega a la mente
el recuerdo de un libro que forma parte de mi estantería en la casa de verano,
la Isla del tesoro, del escritor escocés Robert Louis Stevenson.
Un autor aventurero en sus sueños. Imaginativo. Rompedor.
Sólo tenía 30 años cuando la escribió.
Un libro que nació de esos sueños y de los principios básicos que habían
contribuido a forjar el espíritu del autor.
Una historia de sueños y mapas que el pirata capitan Flint había dejado en el cofre
que poseía Billy Bones.

La Isla del Tesoro fue publicado por primera vez en capítulos,
en al revista para jóvenes Young Folks, en los años 1881-82.
Recomendable su lectura. Recomendable compartirla con tus hijos.

Pero lo mejor es que Stevenson nos dejaría unos mensajes para la vida
necesarios, fundamentales, que han formado parte de la basicoterapia
de todos los que hemos leído su obra.
Quizás sea ahora, en el comienzo del verano, el momento de recordarlos
e intentar ponerlos al día con toda firmeza.

Son 5 ideas, ... que rezan así:

1. Decide ser feliz

Es una elección. Mucho más de lo que imaginamos depende de nuestras decisiones.
¿Y si aprendiéramos a encontrar el verdadero placer en lo simple, en lo que nos rodea?
En esa mirada ajena, conocida o desconocida que nos sorprende en cualquier rincón,
en cualquier chiringuito de verano, en la playa, en ese viaje,
en la lectura de un buen libro, en la conversación al atardecer, en la cancha de tenis, ...
La felicidad está en lo cotidiano.
En lo que podemos tocar, influenciar, crear, amar, ...
Mira a tu alrededor. Ahí está!

2. La risa

¿Puede el tiempo dedicado a reír ser mayor que el tiempo dedicado a las lágrimas?
Habrán lágrimas. No puede ser de otra forma. Es vida!
Pero también habrá risa. No puede ser de otra forma. Es vida!
Quédate más tiempo en lo segundo. Ese es el verdadero truco.
Te han dicho desde siempre: "no te lo tomes a risa".
¡Cámbialo!
Desde ahora di para ti mismo y para los demás: " TÓMALO A RISA"

3. tu mismo.

Defiende lo que crees. Y hazlo.
No lo dejes para "el mañana". Puede que no llegue. HAZLO!
Hacer es empezar ya.
Date la oportunidad de plantearte nuevos paradigmas, de cuestionarte tus creencias,
de intentar ser TU.
De crecer. De andar hacía adelante. De explorar. De la búsqueda necesaria. De cambiar.
Haz lo que te gusta hacer.
Y no dejes que las críticas te paralicen. Escúchalas, revísalas, y decide.
No podrás complacer a todo el mundo; sería la única forma de ser tu infeliz.
No te quedes prestados los problemas de los demás. Son de ellos. Tú tienes los tuyos.
Ocúpate de ellos. Una persona que se ocupa deja de pre-ocuparse.
Si te mantienes ocupado en lo que deseas no tendrás tiempo de ser infeliz.

4. No te tomes demasiado en serio

Este es el problema, no recordamos que vamos a morir y nos da por tomarnos
demasiado en serio todo. Nada es tan importante, ...o casi nada.
Tines muchos segundos para vivir. ¡Vívelos!
Sólo uno de ellos te matará. Ese déjalo para el final.
¿Por qué pasar la vida pensando en cosas tristes? En el valle de las penurias.
¿Por qué malgastar la vida preocupándote por lo que nunca te va a ocurrir?
No tomarte demasiado en serio te permitirá evitar miedos, angustias, innecesarismos.
Te llevará de la parálisis a la acción. De la idea al hecho.
Te ayudará a buscar dentro de ti. A elegir lo que quieres ser y hacer.
A encontrar tu motivo. A fluir.

5.- Ama

Así de sencillo, elige amar, elige el amor, evita el odio.
Si todo es amor, todo va bien.
El odio enturbia el alma. Te acerca al miedo, a la envidia.
Cuando hay odio gana el rencor. Huye el perdón.
Cuando hay amor gana la libertad. No hay miedo.
Cuando hay amor nos sentimos vivos. Y únicos, porque lo somos.
El amor nos acerca a vivir la vida con plenitud. A mirar con otros ojos.
El amor nos hace humildes.

Cinco sencillos secretos, guardados en el cofre de Billy Bones.
No están enterrados en ningún sitio. Están a nuestra entera disposición.
Cogerlos, usarlos o no, sólo depende de nosotros.

Ahí están,
¿a qué esperar para empezar?



CREAR

"La creatividad consiste
en HACER las cosas,
NO en hablar de ellas"
Ferran Adrià

Absolutamente de acuerdo.
Adiós a los predicadores;
bienvenidos los hacedores.