domingo, 12 de mayo de 2013

MilagrosaMENTE



El pensamiento produce efectos reales.
Un pensamiento no es neutro. Tiene efectos. Afecta a tu vida, a como la vives.
Vivimos, sin ser conscientes, colgados de nuestros pensamientos.
Más esclavos de ellos de lo que podríamos imaginar.
Porque la mente hace que se produzca aquello para lo que está diseñada,
crea la realidad en todo momento.

Una mente que vive la vida “milagrosamente” es aquella que se permite visualizar, imaginar y elegir
lo que desea como si fuera real, aquella que sueña despierta para que los sueños se empiecen a producir.

El subconsciente no distingue lo real de lo ficticio, de lo virtual.
Lo vive como si todo fuera real.
Se limita a tomar nota, a registrar las emociones.
Se programa para crear y atraer las experiencias que estén en consonancia con lo registrado previamente.

Por eso la mejor manera de predecir el futuro es crearlo. Creer en ello.
Y luego pasar a la acción.

Y si es así, ...

¿por qué es algo que las personas 
no practicamos más?

No practicamos ni la visualización, capacidad de imaginar lo deseado, ni el paso a nuevas acciones.
Nos limitamos a repetirnos y repetirnos...
Sucede por una sencilla razón: porque vivimos presos de nuestras circunstancias, de nuestro pasado,
de lo que ya sabemos o creemos que sabemos.
Perdemos la capacidad de imaginar que las cosas pueden ser de otra forma, incluso mejores.
Perdemos la oportunidad de crear un vivir diferente. De hacer las cosas de otra manera.
Nos quedamos anclados a lo conocido.
Se desarrolla el apego por lo que sabemos, por lo que hacemos, de lo que vivimos,
por las herramientas que creemos nos funcionan, por los ideales en los que confiamos, ...

Imaginar es activar el poder creativo de la intención.
Lo que nos hace a las personas seres inteligentes.
Y esto está muy relacionado con una capacidad básica de los humanos:

oír nuestro pensamiento 
y poder corregirlo.

Que bueno si buscas tu tiempo para oír tus pensamientos.
Si pones consciencia en lo que te llega a la mente. En lo que estás viviendo en cada momento.
O, al menos, en aquellos momentos importantes para ti.
Que diferente si te pararás a tomar un té contigo mismo.
Si te permites auto-corregir tus pensamientos en lugar de intentar averiguar
lo que otros piensan e intentar hacer lo posible para cambiar al otro.

También desde ahí, desde esa dedicación a auto-escucharte, a sentirte,
podrás encontrar tiempo para el silencio, que es otra forma válida de contactar contigo,
con tu esencia.

La auto-corección es la disciplina interna necesaria para dirigir tu mente.
Si no la practicas, tus creencias, tus experiencias previas, tus pensamientos no revisados, y aún erróneos,
serán las que te lleven a ti.
La auto-correción de tu mente es la que te acerca a la paz interior.

No caigas en la tentación de corregir las intenciones y pensamientos de los demás.
No sustituyas, y te auto-engañes, queriendo corregir a los demás.
Entra en ti. Mira en ti. Busca en ti.
El ego te hace creer que lo único malo del mundo está en los demás.

Como tu mente no puede dejar de percibir, y la percepción es una ilusión, debes saber,
que las ilusiones no tienen nada malo 
pero no deben tomarse como realidad.
No lo son. Son tu creación de lo real.

No les atribuyas valor. No decidas tantas veces en tu vida por ello. No dirijas tu vida desde ahí.
Si sientes conflicto, si sientes perturbación es porque alguno de tus pensamientos necesita revisión.
No te quedes anclado y sumiso a lo que consideras tan importante.
Nada lo es.
Tú sí lo eres.

Todo lo que te ocurre se gestó en el pasado, a  modo de creencias, pero exige vida en el presente.
Así que,  ... dásela. Y cambia todo lo que necesites. Date el permiso de hacerlo.
No te quedes en posición víctima. ¡Muévete!

La mejor corrección de tu mente consiste en dirigirla hacia el amor.
Si hay amor hay vida. Si hay amor hay elección de vida.
Si hay amor la mente encuentra el pensamiento correcto, o lo crea.
Si no hay amor buscará huir.

La verdadera auto-corrección de la mente no es reaccionando ante un hecho.
Si reaccionas es porque tu mente ya programada decide por ti.
La auténtica auto-correción de la mente se produce si se actúa respondiendo.
No es lo mismo reaccionar que responder.
En la reacción no hay elección. En la respuesta sí. Es elegida.
La reacción es automática. La respuesta es elegida. Creada.
Ha formado parte de alternativas posibles.
La reacción es dual. Depende de los programas que ya dispones; no te permite futuro diferente.
Una respuesta es un acto de responsabilidad y de elección.
Una reacción es un acto “irresponsable” porque surge desde el ego.

Si entiendes el verdadero significado de la auto-correción de tus pensamientos
te ayudará a liberarte de tener una mente apegada hechos, a opiniones, a ideas de cualquier tipo.
Te liberará de las actitudes que generan apego.
La mente apegada te impide ser libre; no te permite cuestionarte los hechos, tus creencias, tu vida, ...
No corrige los pensamientos porque ya los considera verdaderos. Le asigna valor perpetuo.

Una persona libre no está condicionada por las exigencias de su ego.
Hay apego para todos los gustos: a personas, a trabajos, a la espiritualidad, a la falta de tiempo,
al amor mal entendido, ...

No ser adicto a las circunstancias presentes es un síntoma de creación de futuro.
De ahí nace la verdadera

libertad humana




1 comentario:

José María Palacios dijo...

Hola, Fernando. Muchas gracias por tus posts tan enriquecedores.

Mi experiencia me lleva exactamente a las mismas conclusiones que a ti. Una persona que ha desarrollado mucho la indagación de los pensamientos y que ha elaborado incluso una técnica muy básica para abordarla con éxito es Byron Katie (http://www.thework.com/espanol/). Si no la conoces, y quieres, pégale un vistazo a su web. Yo suelo utilizar su método y es muy poderoso. Como dice ella, "Lo peor que ha sucedido jamás es un pensamiento no cuestionado".

Un abrazo.