jueves, 2 de mayo de 2013

¿Te apuntas a los sueños de bolsillo?



Estamos en Mayo, el mes de las flores.
Se abren. Cumplen sus sueños.

Hace unos días leía en una revista esta frase:

“No sueñes con la felicidad. 
Haz feliz la realidad 
para que todo sea un sueño”

Me pareció una forma mágica de entender el poder de los sueños.
Que mejor felicidad en nuestra vida cotidiana que conseguir que la realidad que vivimos
coincida con nuestros deseos, con aquello que soñamos.
Por supuesto desde la comprensión inteligente de la realidad y desde la aceptación de la misma.

Que bonita la vida cuando hacemos que el futuro nazca de los sueños.
Y que esos sueños se desarrollen en lo más cotidiano, en la rutina del día a día.
Soñar con lo cercano.
Construir atmósferas mágicas con los momentos más comunes.
¡Eso es vivir la vida con alegría!

Que fantástico cuando somos capaces y nos reconocemos despertando la magia de nuestro interior
para hacer posibles nuestros sueños. Ahí, probablemente, se esconde un tesoro muy preciado:
el de la felicidad.

Creo que existen en las personas muchas, diversas, fuentes de felicidad.
Una es vivir la vida con amor.
Otra es sentir que podemos elegir el camino que vamos haciendo.
Otra proviene de los grandes logros, relacionados con el trabajo, con los que nos ha generado grandes impactos.
Y otra, sin duda, tiene que ver con la alegría de vivir las pequeñas cosas, las más cotidianas.

Me refiero a la felicidad que está aquí, contigo, que te rodea en cada instante,
que vive en esa conversación tan cercana, en el abrazo sentido, en una copa de vino compartida,
en la mirada de ese amigo, en ver un campo de flores un mes de mayo como este, ...

La felicidad de haber entendido que la vida puede ser más fácil de lo que parece,
de lo que con frecuencia la hacemos.

Creo en la magia de soñar a lo grande. Y creo en la magia y la luz de soñar con lo pequeño.
Porque hay vida cuando se  aprende a vivir con lo que tenemos, somos, hacemos, ...
Y hacer así feliz la realidad para que

TODO SEA UN SUEÑO

En esa revista que leía en el avión a mi vuelta de Barcelona la semana pasada,
Mayte y Ángel, dos autores soñadores, le llamaban a estos sueños cotidianos,
pequeños, aunque al mismo tiempo muy grandes,
SUEÑOS DE BOLSILLO

Son pequeños deseos, objetivos, sueños, experiencias que te gustaría vivir y que están a tu alcance.
Puedes lograrlos y disfrutarlos un día cualquiera.
Y repetirlos si te apetece.
Y dejarlos en ti y para ti para siempre, si así lo quieres.
Estos pequeños y cotidianos sueños son los que conforman la felicidad cotidiana.
¿Te los puedes perder?

Me refiero a cosas como:
Paseas por la playa, hacer sonreír a alguien a quien quiero, dejar de desconfiar en otros,
regalarme el placer de la risa, sentir su beso como único, coger su mano y sentirla,
escucharle mientras veo el movimiento de sus labios, compartir el mismo vaso, ...

Se trata tan sólo de volver a sentir placer al conectar con los actos más cotidianos.
Ponerle atención a cada instante. Tener la intención de vivir lo cotidiano de forma consciente.
Y celebrar las sensaciones recibidas.

¿Te apuntas a los 
SUEÑOS DE BOLSILLO?


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