martes, 13 de agosto de 2013

¿Sabes qué dos cosas siempre dependen de ti?


El genio que habita fuera de la lámpara

Escucho una conversación de una familia junto a mi en la playa.
Les oigo que se están quejando del mal tiempo que hace hoy,
porque hace mucho calor y mucha humedad, ...dicen.

Voy a comer a un chiringuito en la misma playa y oigo como un señor comenta con su pareja quejándose
que la cerveza no está todo lo fría que debiera.

Vuelvo a mi hamaca a leer la prensa del día, en la que puedo leer a cientos de periodistas
quejándose de la " situación del mundo ".

Me paseo por Twitter, en donde muchos colegas y amigos se están quejando por algo,
por la crisis, porque se acabaron las vacaciones, por el retraso de un avión, por los políticos de turno, por ...

Quejas y más quejas.
No me parece que tengamos que evitarlas en su totalidad.
En ocasiones, nos permiten movernos, acorde con nuestro criterio, creencias e interpretaciones,
en entornos que no nos gustan.
Pero no debemos hacer de la queja un modo de vida,
ni una visión o pensamiento único ante todo lo que nos va sucediendo.
Vivir en estado de queja,
es vivir desde el victimismo absoluto.
Sin ser conscientes del daño que nos hacemos con ello.
Es una pérdida de responsabilidad sobre los hechos a los que nos enfrentamos.
Vivir de las quejas es perdernos la posibilidad de elegir.

La queja nos hace pensar que las soluciones o motivaciones que nos mueven están fuera de nosotros.
Al pensar que la motivación ante un hecho está fuera de ti estás cediendo la responsabilidad a otros.

Una distinción importante es no confundir la queja con el reclamo.
La queja se apoya en la  resignación. Es no hace nada para cambiar el estado de las cosas.
La queja está justificando la parálisis ante un hecho.
No nos mueve a cambiarlo, ni a re-inventarlo, ni a dejarlo, ni a volverlo a crear, ni a ...

Al reclamar, por el contrario, estás participando en un cambio sobre aquello que no te gusta,
o no te es útil, o lo fue y ha dejado de serlo, ...
Al reclamar estás A C T U A N  D O

Cuando te descubras quejándote de algo, piensa que quejarte es una estupidez
y que es mejor entender que sólo tienes dos soluciones en ese caso:

A C T U A R  para  CAMBIAR 
D E J A R L O  porque no te IMPORTA

Actuar, accionarte, ponerte en marcha para que algo que no te gusta cambie
o abandonar aquello que no te aporta nada, dejarlo pasar sin darle ninguna importancia

SÓLO DEPENDE DE TI

Es la mayor de las libertades humanas.

En la playa un niño hacía un castillo de arena. Estaba orgulloso de su obra.
Pero por otra parte, sus ojos esperaban ansiosos la mirada de su mamá
para que con un gesto amoroso y una sonrisa le dijese lo bonito que estaba quedando.

En el chiringuito la camarera preparaba un gin-tonic orgullosa de lo fresquito y rico que estaría.
Con mucho esmero rebañaba el limón por el borde del cristal de la copa, ponía la ginebra,
añadía regaliz y algunas bayas de enebro, hasta que finalmente echaba la tónica
a través de una larga cuchara especial para ello.
Sin embargo, lo que más parecía importarle, mientras hacía todos estas rutinas,
era la mirada atenta y la admiración de su público, de todos los que estábamos alrededor de la barra.

Visitando, ya desde mi hamaca, Facebook, comprobaba cuanta gente amiga a través de esta red,
mostraba todo lo que en ese momento esta haciendo sólo para admiración y aplauso de los
que están al otro lado leyendo o viendo sus fotos, vídeos, etc...

Por un momento he tenido la sensación de que todo lo que hacemos dependiera, en gran medida,
de la A P R O B A C I Ó N de otros.

¿Hacemos para ser admirados?
¿Necesitamos la aprobación de otros para que algo nuestro tenga más valor y así sentirnos bien?

Entiendo que sea necesario, en muchas ocasiones, pasar la "prueba del ocho".
Es decir, otros nos tienen que decir cómo de bien o no está aquello que estamos haciendo.
Así aprendemos. Así mejoramos. Así avanzamos. Así crecemos.
Ninguna duda al respecto.

También tengo que decir que a todos nos gusta un cumplido, un aplauso.
Un reconocimiento a nuestro quehacer.
El reconocimiento es una caricia mental deseada, que nos moviliza.
Un estimulo para mover la voluntad individual interior.
No pido renunciar a ello.

Pero sabes, amigo lector, que no es a ninguno de estos dos casos a lo que me refiero,
ni a un modo de aprender ni a este tipo de caricia a través del reconocimiento.
Me refiero a centrar la aprobación continúa fuera de ti.
Cuando la aprobación se convierte no en un deseo de reconocimiento natural,
sino en una necesidad para sentirte bien.

En estos casos, dejamos de A C T U A R
cuando lo necesitamos, salvo que otros estén ahí, diciéndonos lo bien que lo estamos haciendo.
De nuevo así estamos cediendo la
R E S P O N S A B I L I D A D

Entregar tu hacer, o tu ser, o tu querer a una o varias  "personas exteriores" es exponerte al peligro
de la frustración por parálisis.
Como si de ti no dependiera...
Si la aprobación continua por parte de otros se convierte en una necesidad vital,
¿qué nos puede estar pasando? ¿dónde está en ese momento nuestra capacidad de decisión?

Normalmente las personas dependientes de aprobación externa como necesidad vital
al no recibirla empiezan a sentirse mal. Entran en estados de crisis individual.
Aparecen ideas auto-destructivas de tipo

"no le gustará a nadie", 
"no sé ni para qué hago esto", 
"me siento fatal porque no se dan cuenta que..."

Mensajes de diálogo interior con enfoque a lo negativo, a la ruptura de la autoestima.
Con orientación a derrumbar el "YO" y darle fuerza al EGO.
Creando auto-dependencia a la alabanzas de los demás.
Y, lo que es peor, dependiendo de otros para pasar a la   A C C I Ó N.

En ese momento nos paralizamos.
No hacemos. No empezamos. No avanzamos. No creamos. No ...

Tenemos que deshacernos de la necesidad de aprobación.
Es un "motor negativo" que nació en nosotros por aquello que de pequeño nos enseñaron con tanta vehemencia:
a complacer a los demás.
Fuera de un orden natural.

La aprobación estúpida hay que erradicarla de nuestras vidas para llegar a realizarnos profesional y personalmente.
No es más importante lo que los demás piensen de ti que lo que tú piensas de ti.

Cuando te descubras en al necesidad de buscar la aprobación fuera de ti,
piensa que es mejor encontrar tu aprobación primero y después, si así lo deseas, la contrastes con otros.

Y es mejor entender que al ser o no aprobado por ti, te surgen dos alternativas:

A C T U A R  si así lo DESEAS  
D E J A R L O  si no te IMPORTA

Actuar, accionarte, ponerte en marcha para que HACER o SER algo que te gusta
o abandonar aquello que no te aporta nada, dejarlo ir sin darle ninguna importancia

SÓLO DEPENDE DE TI

Es la mayor de las libertades humanas.




No hay comentarios: