domingo, 4 de agosto de 2013

¿Te tomas un Kit-Kat?


El tiempo vuela, ...solemos decir


Rezaba así:

"Hizo tantas cosas
que no tuvo tiempo 
de vivir ninguna de ellas"

No me gustaría un epitafio como este.
¿Y a ti?

Vivimos a gran velocidad.
¡Es un hecho!
Uno se da más cuenta de esto durante este pequeño Kit-Kat de verano, navegando,
entre las islas mediterráneas o atracando con todos los bártulos veraniegos en playas paradisiacas.

Deseo aprender, en este viaje mediterráneo de verano, a parar.
Aprender a echar el ancla cada vez que sea necesario.
A poner la señal de stop en mi vida cuando la presión del día a día se quiera hacer la dueña.
A tomar un respiro para respirar.
A re-apropiarme de lo que es mío: MI TIEMPO
A decidir como usarlo, hacia donde dirigirlo.

Mykonos, Hydra, Santorini, Folegandros, Sicilia, Menorca, Ibiza nos enseñarán
que el tiempo no es nada por sí sólo,
que somos nosotros, al usarlo de una determinada forma, eligiendo,
quienes lo vamos convirtiendo en lo que es nuestra vida.
"Somos lo que hacemos", decía Aristóteles. Razón tenía.
Y, por qué no, también somos lo que decidimos hacer con nuestro tiempo.
¿O acaso no es lo mismo?

Un Kit-Kat necesario para buscarse a uno en sí mismo.
Para parar, mirar y, con prisa, abandonar la prisa.
Parar relajarnos del acaloramiento de la actualidad que nos imponemos.
Para dejar de correr sin saber adónde vamos.
Para pensar, para vivir el instante del ahora, y también para decidir sobre lo que está por hacer,
para imaginar, para desear, para amar, para crear, para ...
Para todos esos básicos que nos hacen ser una especie única. Nos llamamos humanos.

Y también tiempo para un apagón tecnológico.
Olvidar por unos días el facebook, el Twitter, el WhatsApp, el ...
Tecnología necesaria, útil, que nos une y nos separa al mismo tiempo.
Que nos conecta al tiempo que nos va desconectando de nosotros
y también nos desconecta, en muchas ocasiones, de las personas que tenemos mas cerca.
Tecnología que nos hace más humanos, libres, a la par que nos encadena, esclavos.

¿Cómo te sientes si tu smartphone está cerca y, por unos días, no le haces ni caso?
¿Cuánto te hace crecer y a la vez te distrae de ti mismo esa gran red virtual que has creado a tu alrededor?
Paradojas de la evolución humana. Divertidas.
Necesarias en un momento de cambio en la humanidad.
No te invito a huir de ello, sino a tenerlo bajo control.
Y a darte el permiso de aparcarlas por un "tiempo", sólo si eso te apetece, si crees que lo necesitas.
Si sientes que abusas, que su uso ya no es sólo beneficio sino que te hace malgastar instantes.

La vida son instantes, no lo olvides.
Los instantes son uso de tiempo.

He leído en un artículo de Federico Mayor Zaragoza una frase de María Novo que me parece muy certera.
Nos dice:

"Uno de los grandes problemas 
de nuestro tiempo es el NTD"

NTD = Nos tienen distraídos

Y así nos es más difícil decidir sobre nuestro futuro.
Usamos el tiempo para correr en direcciones ya marcadas.
Perdemos la capacidad humana de ser artista.
De estar más presentes, de vivir aquí, de vivir ahora, de estar más alertas a lo que nos va ocurriendo,
de sentirnos conscientes del momento, reduciéndose la atención plena y el disfrute de lo que estamos viviendo.

Nos impedimos, a diferencia de estos días de verano, mirar las olas del mar sin nada más en la mente,
sin prisa por buscar nada, por cambiar de estado, de espacio, sin urgencia por el tiempo, ...
Nos impedimos decir "sí" cuando es lo que queremos. O "no" si es lo necesario, lo decidido.
Nos impedimos respirar siendo conscientes que es el oxigeno que respiramos lo que nos da la vida.
Nos impedimos cogerle de la mano y sentirle cerca, sin más.
Nos impedimos regalarnos el silencio que tanto nos dice.

Necesitamos tomar al menos un Kit-Kat al día para ello.
Vivirlo. Disfrutarlo. Compartirlo. Expandirlo.
Conectarnos con nosotros mismos.

¿No debería ser nuestra primera tarea el aprender a modularnos,
eligiendo qué hacer con nuestro tiempo,
ya que es el único recurso del que se compone la vida.
Sin tiempo no hay vida.
Vivir es usar tiempo.
Es, por lo tanto, elegir qué hacer con él.
Aunque la elección sea no elegir. Dejarle pasar. Disfrutar de la nada. Del no hacer.
Esto también es una elección. Igual de valida. Necesaria, en mi opinión.

No debemos confundir esto:

el sentido de la VIDA
con
el sentido de TU PROPIA VIDA

A priori puede parecer lo mismo.
¡No lo es!

El sentido de la vida forma parte de la cultura, de la filosofía, de religiones y creencias,
de las interpretaciones, de la historia, ...
El sentido de TU PROPIA VIDA lo marcas TÚ.

En tu propia vida viven unas cuantas vidas. Dirigidas por diferentes personajes.
Cada una formada por los momentos o instantes en los que has decidido vivir y en el cómo los estás viviendo.
Basada en lo que fijas tu atención.
Tu vida son las fotos instantáneas de todos los momentos.

Por eso, ahora, aquí, este verano no es como el pasado. Ahora algo o todo es nuevo para ti.
Hoy lo estás viviendo de una nueva forma, diferente.
Todo cambia. El uso de tu tiempo lo hace cambiar en una dirección u otra.
El sentido de TU VIDA depende de lo que has decidido hacer, y hacer con tu tiempo.

Y si te respondes a esto:

¿Cómo quiero, con quien o quienes, dónde, ... pasar el próximo tiempo de mi vida para que tenga sentido?

Tantas horas dedicadas a la búsqueda espiritual, profesional, administrativa, gestora, ...,
del desarrollo de la persona y que poco tiempo dedicado a entender cómo hacer nuestro propio camino.
El que nos hace felices, únicos.

No quiero vivir de forma automática.
¿Y tú?

Quizás lo que valga la pena de verdad es no vivir la vida sin estar en coherencia
con el uso que hacemos de nuestro tiempo.
No estar vacíos de sentido.
Decidir cómo usar el tiempo desde el amor. Y desde el enamoramiento.
Decidir con quién o quienes queremos estar.
Decidir cuidar y respetar a los demás. Y decidir que te cuiden y respeten.
Decidir nuestros propios retos y usar tiempo para perseguirlos.
Decidir vivir vida de artista al aprender el arte de usar nuestro tiempo en favor de lo que nos gusta hacer.
Decidir, en suma, sentirnos vivos.
Y no estar ya muertos en vida y, además, sin epitafio.

Prefiero, cuando llegue el momento, que en mi tumba ponga:

" murió porque estaba vivo "




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