lunes, 2 de septiembre de 2013

¿Sabes cuál es la mejor película de tu vida? No la vivas en el "ojalá..."

Postal de Javier Mariscal publicada en facebook


Sólo unos días quedan para que acabe el verano.
Pronto recordaremos los días de playa, las cenas con amigos, la visión de las estrellas desde la terraza,
el ruido del mar, el vaivén de las olas, las noches de verbena, el mojito, ...
Así es la vida: instantes, momentos que ocurren y que acaban, retazos de tu tiempo,

SECUENCIAS 
DE 
TU PELÍCULA

Bronnie Ware es una escritora que ha trabajado durante muchos años con enfermos terminales.
Enfermedades cuyo único tratamiento posible son los cuidados paliativos.
Sus pacientes sabían que estaban en fase previa a la muerte. Fase de la vida anunciada por un equipo médico.
Eran pacientes con un alto nivel de miedo, de estrés traumático y de sufrimiento.
Bronnie se hacía cargo de ellos entre las tres y las doce últimas semanas de vida.

Ella comentaba que aprendió mucho de esta experiencia.
Aprendió sobre todo que la gente, en esos momentos de su vida y a pesar de todo, puede ser feliz.
Aprendió que las personas en esos momentos, tan próximos a la muerte, crecen personalmente como
nunca antes a lo largo de su vida hicieron.
Y que todos buscaban "su forma" de encontrar la paz antes de partir.

Uno de los aprendizajes más importantes era llegar a darse cuenta de algo muy básico,
que con tanta frecuencia olvidamos por eso, por ser básico.
Se trata de saber que

EL MIEDO 
NO DETIENE A LA MUERTE

Sólo detiene a la vida. A la vida sí la detiene.

Cuando Bronnie preguntaba a sus pacientes terminales sobre de qué cosas se arrepentían en sus vidas,
o qué hubiesen hecho si pudieran volver a vivir de nuevo algunos de las secuencias de su vida,
ahora que ya no podían, surgían muchos y diferentes temas que les hubiese gustado cambiar.

En resumen, todos concluían que vivirían una vida a la que le añadirían una cosa y le quitarían otra.

A añadir:

ASUMIR MÁS RIESGO

A quitar:

PREOCUPACIÓN INNECESARIA

En el fondo todos estos enfermos nos enseñan que, una vez en esa situación, les hubiera gustado
tener la valentía de vivir sus vidas más acordes con ellos mismos,
no la vida que los demás esperaban de ellos.

En estos mismos términos nos habla la doctora Elisabeth Kübler Ross en sus libros sobre la muerte
y sobre enfermos terminales.
Y también son experiencias que he vivido personalmente por una profesión anterior que me relacionó
con la creación en nuestro país de la Sociedad Española de Cuidados Paliativos.
Recuerdo especialmente a mis amigos los doctores Marcos Gomez y Antonio Pascual comentando
estos temas en sus conferencias y en las reuniones de esta sociedad médica.

Opino, aprendiendo de estas enseñanzas, que debemos plantear las secuencias de nuestra película
más importante, la peli de la vida, de forma que no tengamos en un futuro que arrepentirnos de aquello
que dejamos de hacer y no quisimos dejar.
Ademas de tener el coraje de pedir, de hacer, de vivir más cerca de todo aquello que nos produce placer.
Es decir, de ELEGIR.

Algunas aprendizajes muy importantes nos enseñan estos enfermos, en su lecho de muerte,
mientras repasan los fragmentos de la película de su vida.
Todas estás "lecciones" empiezan con un

"OJALÁ ..."

Vivir en el ojalá es vivir una vida en condicional. No en presente.
Es vivir próximo a la queja. Alejado de la responsabilidad personal ante el diseño de nuestra propia vida.

En mi opinión los más importantes son:

OJALÁ ... 
NO HUBIERA TRABAJADO TANTO

¿Echaríamos de menos en esos momentos el tiempo que no estamos pasando con nuestros hijos?
¿Echaríamos de menos el tiempo que no dedicamos a divertirnos, a disfrutar con nuestra pareja y amigos?
¿Echaríamos de menos no dedicar tiempo a nuestros hobbies?

¿Por qué llegar un día a tener que lamentar la cantidad de tiempo que, sin querer de verdad,
hemos pasado en nuestra rutina laboral?

Trabajar sí. Ser esclavos del trabajo no.
Trabajar sí. Vivir para trabajar no.
Trabajar sí. Sabiendo que la vida es más que esto.
Trabajar sí. Tomando el tiempo que necesitas para el resto de las cosas y personas que en tu vida son importantes.

¿Hemos pensado en simplificar las cargas que ponemos en la espalda de nuestra vida?
Quizás eso nos diera más tiempo para salir de la espiral del trabajo para el trabajo.
¿Es posible reducir lo que creemos que tenemos que ganar y a cambio tener una vida más satisfactoria?
Creo que es una cuestión de elección individual.

Lo curioso, y también lo que mi propia experiencia me ha traído, es que si creamos un espacio mayor en nuestra vida,
encontramos mayor felicidad y, lo mejor, nos abrimos a nuevas oportunidades que antes no contemplábamos.


OJALÁ ...
HUBIERA TENIDO EL CORAJE 
DE EXPRESAR MIS SENTIMIENTOS

Vivir reprimido, no es vivir.
Vivir no expresando el sentir es sufrir.
Vivir no haciendo lo deseado es no vivir siendo lo que somos.

No vivas pensando que mantienes la paz en tus relaciones si tu te sacrificas.
Eso no es vida.

Es frecuente, cuando personas reprimen sus sentimientos que tengan una vida llena de enfermedades
relacionadas con la angustia, con la amargura, con la depresión, con la ansiedad.
El resentimiento, que es la no expresión y vivencia de nuestro sentir, afecta sin duda a la actitud de la persona.
La modifica. Nos hace ser lo que no somos. Nos hace hacer lo que no queremos.


OJALÁ ...
HUBIERA ELEGIDO SER FELIZ

Muchos de estos pacientes terminales se daban cuenta, con una claridad extrema, como nunca antes,
que la  FELICIDAD ES UNA ELECCIÓN.

Permanecer muertos con vida durante la vida no es vivir.
El llamado "confort" de nuestra vida a veces nos resta vida. Nos la quita. Nos paraliza.
El miedo al cambio, a lo nuevo, a la aventura nos deja tristes, nos inunda de emociones negativas.
El permanecer en las viejas creencias, en los patrones aprendidos, sin nada que cambiar,
sin algo nuevo que experimentar, nos hace ser lo que no somos, nos hace fingir ante quien no podemos fingir,
ante nosotros mismos.
Nos hace vivir la vida huyendo.

Elegir ser feliz tiene que ver con honrar y defender tus sueños.
Hacer que se hagan realidad en la medida de lo posible.
Elegir ser feliz es entender que no todo lo podemos decidir.
Que podremos tener problemas de salud, profesionales, de pareja, con amigos, ...
Obstáculos que no decidimos en nuestro camino.
Pero, elegir ser feliz, es saber que estos obstáculos están para ser superados, para poner toda nuestra
actitud al servicio de las metas, para saber que el riesgo del vivir requiere de retos.


OJALÁ ...
ME HUBIERA REIDO MÁS

Ufff, cuanto se echa de menos la risa en esos momentos finales de la vida.
Habéis asistido alguna vez a un funeral donde los que están acompañando al muerto recuerdan sus momentos "de risas".
Es lo que queda. La risa. La vida es risa.
Ahora que tantas personas se hacen llamar espirituales, que tanto profeta predica sobre el poder del espíritu,
y sobre el potencial que tiene el crecimiento personal desde el interior de uno mismo,
ahora es el momento también de reivindicar la risa, la diversión desde lo más cotidiano, el reírnos de uno mismo.
El darnos cuenta que todo lo que vivimos, la elección de cómo vivir los fragmentos de la pelí de nuestra vida,
pueden hacer que nuestro vivir sea una buena comedia o un verdadero drama.


OJALÁ ...
HUBIERA VALORADO MÁS A LOS QUE AMO

Amar, este es el fundamento de la vida.

Casi todos los enfermos terminales terminan sus días quejosos de no haber pasado más tiempo
con sus seres queridos, con sus amigos, con su pareja.
Y muchos lamentan haber dejado pasar a la persona de su vida. Por no atreverse. O por no querer cambiar.
También refieren el no haberse atrevido a decir mucho más a otras personas cuanto las querían.

¿Cuánto tiempo dedicas a decir "te quiero" a esos que tanto quieres?
Habrá un día que no podrás. ¿Lo has pensado?

Al final, la muerte nos une a todos.
Nos hace ser seres iguales.
En esos momentos lo que importa no son los bienes materiales, ni el dinero, ni la posición social.
Todo aquello que tiene que ver con el ego en esos momentos desaparece.
Aparece el "YO" verdadero y se borra al "EGO".

No olvidemos que al final de la película, en la última escena de la vida,
lo único que importa de verdad es el

AMOR

Es lo único que dejaremos y que nos llevaremos cuando la película ponga

FIN




1 comentario:

María Jesús dijo...

Es verdad todo lo que dices, y hay que recordarlo cada momento para no desaprovechar nuestra vida.
Un abrazo