domingo, 13 de octubre de 2013

Indiana Jones en busca de la excusa perfecta




Nos pasamos parte de nuestra vida  
"En busca de la excusa perfecta"

Dejamos de hacer muchas de las cosas que deseamos o debemos hacer
porque nos refugiamos en el mundo de la excusa.
Desde ahí nos paramos. Desaparece la creatividad, se cancela la imaginación.
Desde ahí el miedo triunfa, coge poder sobre nosotros.
Desde la excusa nuestros sueños se apagan.

Vivimos pendientes de un catálogo de excusas. Es nuestra Biblia personal para no hacer.
Nos inmovilizan. Nos detienen. Rompen con el deseo.

Las frases que dominan en ese estado nuestro pensamiento son de tipo:

“Es que necesitaría tener mucho más tiempo, del que no dispongo”
“Es que saldría muy caro”
“Es que no está alineado con mi manera de ser”
“Es que nunca lo he tenido que hacer antes” 
“Es que siempre he sido así"
“Es que no soy lo bastante listo”
“Es que fracasaré si no sale bien"
“Es que no tengo la suficiente fuerza”
“Es que estoy muy ocupado”
...
(añade todas las que resuenen dentro de ti)


¡Basta de excusas!


Desde la excusa destruyes futuro.
Desde la excusa detienes el presente.
Desde la excusa justificas el pasado.

La excusa se alimenta del miedo.
Y no me refiero al miedo natural por aquello que nos pudiera dañar,
sino más bien del miedo absurdo, no real, creado, basado en una fantasía, convertido en temor.
Ese miedo que nos enseña su señal de stop, que nos deja atados a una mente paralizada.
Un miedo que nos hace creer, erróneamente, (= error de mente),
que todo tiene que caer en uno de los dos lados: el del triunfo o el del fracaso.
No, la vida es mucho más que triunfo o fracaso.
Esto es un hábito de pensamiento que se ha transmitido, como un virus dañino, de unas mentes a otras.
Creamos pensamientos que nos dan miedo y luego utilizamos esos mismos pensamientos
para justificar las incapacidades en modo de excusas.

Lo único que debemos temer es al mismo miedo, nos decía F. Roosevelt en su primer discurso
de toma de posesión como presidente.

Si no queremos hacer algo siempre encontraremos miles de excusas.
Por el contrario, si queremos que algo suceda una razón será suficiente para ponernos con ello.
Una razón, y además añadir el uso de la energía humana más poderosa.
Llamamos a esta energía de diferentes formas: ilusión, pasión, entusiasmo, vehemencia, expansión,
flechazo, afecto, culto, fuego, veneración, adoración, estima, efusión, ímpetu, arrebato, llamarada,
fogosidad, afición, calor, enardecimiento, ...
En fin, AMOR.
El amor siempre triunfa sobre las excusas.
Porque cuando él está presente el miedo no tiene espacio.

Cuando esta energía está presente, el miedo tóxico huye, el temor disminuye o se apaga totalmente.
Aparece la prudencia. Se le da espacio y permiso a la decisión. Se valora la alternativa.
Se establece la valentía. El coraje es el dueño de la situación.
Se avanza. Se busca la salida. Se entra en el abanico de la posibilidad.
El “si" gana la batalla al “no”.

Cuando la excusa no gana la batalla de la mente la persona se atreve a destapar conocimiento,
a buscar nuevo talento, a sacar sus sueños a la superficie, a sintonizar con el deseo.
A vivir usando su mejor energía en el ahora,
sabiendo que los recuerdos del pasado y la previsión del futuro existen sólo en el presente,
y desde ahí poder elegir lo que se debe hacer en el presente para crear el futuro.
La visión es un estado presente creador de futuro.

Cuando la excusa se ha disipado se realza la disposición.
La disposición a actuar.
La responsabilidad desde uno mismo para hacer que las cosas sucedan.
Se pasa del saber, o de la voluntad del querer, al valor del hacer.

Cuando la excusa se apaga aparece la imaginación.
La no excusa, permite estar conectado, es decir “in-spiritu” o lo que es lo mismo inspirado.
La creatividad se activa. La realidad de lo posible crece.
Tu vida se hace más ancha.
Al corregir tu mente a favor de la no excusa, el resto de tu vida se recoloca en el camino que deseas.

Cuando eras joven, y quizás también ahora de mayor, inundaron e inundaste tu mente con un montón de excusas.
La mente se siente cómoda asentada en la excusa porque así no necesita usar su energía renovadora.
Todas ellas se resumen bajo el prefacio de “ no, no puedes ”.

Sin embargo,  el verdadero poder que reside en ti es el de poder cambiarte a ti mismo.
Decirte que “ sí, si puedes... “.

Pocas cosas necesitas para borrar de tu mente las excusas.
En mi opinión son siete las lecciones principales a practicar.
Permitirme no profundizar en ellas.

Rezan así:

1) No te etiquetes porque te estarás negando. ¡Fuera etiquetas!
2) Conversa en positivo con tu mente. ¡Fuera razones para no hacer!
3) Practica la atención consciente en busca del cambio. ¡Fuera el inmovilismo!
4) Comprométete a superar la inercia del pasado. ¡Fuera lo que ya no te vale!
5) Usa el poder de las afirmaciones. ¡Fuera el “no”!
6) Vive junto al universo de personas que te apoyan. ¡Fuera las relaciones tóxicas!
7) Deja de esforzarte sólo por el reconocimiento de los otros. ¡Fuera lo que no fluye!

En resumen, no buscar explicaciones a todo.
Soñar y pasar a la acción.
Atrevernos.
Apagar el temor y...


¡ fuera excusas !





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