domingo, 17 de noviembre de 2013

¿Vives de "boquilla" o haces que las cosas pasen?



Quien tiene la voluntad tiene la fuerza


Es la voluntad  la  disposición  para algo.
Voluntad es determinación.
Es la voluntad la que nos conecta con el hacer.
La energía que hace que las cosas pasen.
La energía interior que nos lleva de la idea a la acción.

Vivimos la mayor parte del tiempo "de boquilla".
Quiero decir con ello que una cosa es lo que decimos, lo que deseamos,
y otra bien distinta lo que hacemos.
Por mi profesión estoy rodeado de "boquilleros", personas que predican una cosa y hacen otra.
Yo también me descubro así en ocasiones.
Intento cambiar. Hacer lo que digo, lo que siento. No ser dual.
Hay una gran distancia entre el ser y el hacer.
No siempre damos los pasos necesarios para crear la vida que deseamos.

Si algo se necesita para hacer lo que tanto deseamos, o eso que tanto decimos es


D I S P O S I C I Ó N 

Para estar dispuestos a vivir una vida como deseamos, necesitamos salir de las excusas y dar un salto al uso
de la energía más potente que disponemos: la voluntad.

Me declaro partidario de la disposición positiva a que los cosas que deseo me pasen.
Estado anímico y actitudinal con el que te enfrentas a todo lo que en tu vida va llegando,
sea buscado por ti o que llega cuando menos lo esperabas.

Con frecuencia en cursos y conferencias me preguntan cómo aumentar la voluntad.
No tengo una respuesta única, ni es fácil responder a ello.
Al menos, yo no sé muy bien qué decir.
Y siempre se me ocurre recomendar buscar respuesta en cuatro preguntas.

Preguntas necesarias que debemos respondernos, en mi opinión, para entender adecuadamente
si estamos o no dispuestos a vivir la vida con V O L U N T A D.

1.-

¿Estoy dispuesto a aceptar la
responsabilidad 
en todas las condiciones de mi vida?


Dejar de culpar a otras personas. Al tiempo. A la falta de tiempo. A la naturaleza. A la genética. A la familia. A ...
Vivir con responsabilidad es no sentirse víctima de las circunstancias.
Es crear crear las circunstancias uno mismo.
Culpar a otros te impide cumplir destinos. Te paraliza en el valle del desaliento.
Te atormenta y genera estados de ánimo faltos de energía interior para la consecución de lo deseado.

No heredaste tus rasgos de personalidad de nadie.
Deja ya esas tonterías. No dependen del pasado. Depende sólo de ti.
Los has elegido tú una y otra vez, aunque no seas consciente de ello.
Bajo tu responsabilidad se están expresando o no.
Si eres tímido, cariñoso, agresivo, simple, cruel, amable, amoroso, pasivo, estúpido, bueno, ...
sólo es el resultado de tus elecciones.
De las elecciones que has hecho hasta ahora.
Pero puedes cambiarlo. Todo puedes cambiarlo.

2.-

¿Estoy
dispuesto a no 
rendirme?

Cuando ya has aceptado la responsabilidad de cambiar algo en ti, toca no rendirse.
A lo que te rindes le das poder.
No rendirte es hacer uso del esfuerzo.
Es saber esperar pacientemente el resultado sin dejar de seguir intentándolo.
Es aprender de los errores y obstáculos que te vas encontrando.
Estar dispuesto a no rendirse es poner la energía fuera de la zona de excusas.
Es moverte en dirección salida de tu caja de comodidad.

3.-

¿Estoy dispuesto 
a mantener la 
visión?

Es mantener tus sueños. Perseguirlos.
No se trata de hacer una declaración en un momento de más o menos inspiración,
sino de perseguir con ilusión aquello que te has propuesto.
Tener visión es sentirse comprometido con algo.
Y, a veces, comprometerse con algo, significará estar dispuesto también a desprenderse
de algunas cosas, personas, ideas, ... A romper con el apego.
A avanzar en otras direcciones.
A soltar lastre. A dejar en el camino viejas imágenes, viejos éxitos, viejos amigos, ...
A crecer en nuevas ramas.
Es estar dispuesto a crear una nueva alternativa de ti mismo.

Donde no hay visión la gente perece, decía la Biblia.

4.-

¿Estoy dispuesto 
a rechazar la falta de 
disposición?

Es decir, ¿estoy seguro de que lo que necesitaré es hacer uso de mi voluntad?
O lo que es lo mismo, ¿qué no estás dispuesto a hacer, a sacrificar, para intentar
que tus sueños se hagan realidad?

¿No estás dispuesto a dejar a esta persona?
¿A cambiar de domicilio o de ciudad?
¿A perder la jerarquía que ahora tienes en tu empresa?
¿A qué ...?

Tener claro a que no estás dispuesto a renunciar es necesario para que no se mezcle la decisión
de no renuncia con la falta de voluntad y que además ambas cosas se confundan.
Y tenerlo muy claro para no generarte expectativas falsas que te hagan pasar largos periodos de infelicidad.

Elabora la lista de cosas que no estás dispuesto a hacer para re-crear tu vida.
Esta lista tiene mucha fuerza en ti. Será tu patrón para no desear todo aquello que tu mismo ya has renunciado.
A partir de esta lista, el resto de tu mundo, de tus deseos, está por hacer.


Y es el momento de  E M P E Z A R
Con este hecho comienza cualquier cambio.
Empezar para andar.
Empezar para mover el motor.
Empezar para filmar la película que deseas.

Déjame decirte sólo una pequeña deducción:
probablemente el nivel de eso que llamamos felicidad en tu vida aumente en la medida
que la lista de cosas a las que no estas dispuesto a renunciar sea pequeña.
Y si la tienes en blanco, enhorabuena.
Y si tienes esas cosas que son de la propia vida, como no matar, no hacer trampas, respetar a los demás,
no mentir, no quebrantar la ley, ... también enhorabuena. Será como tenerla en blanco.

Practica el estar dispuesto a

SER RESPONSABLE
NO RENDIRTE
TENER VISIÓN MANTENIDA
LA DISPOSICIÓN DE ESTAR DISPUESTO

Y verás como la VOLUNTAD aparece sin ningún tipo de esfuerzo.

A todo esto debemos añadir otro dos frenos que nos retienen y en muchas ocasiones nos paran.
Nos impiden el intento.

Uno de ellos es la postergación.
La procrastinación.
Normalmente en forma de frases hechas, como "mañana", de "ahora no es el momento",
o de "mañana seguro que sí".

Y el otro freno que hace que se desvanezca nuestra fuerza de voluntad es la opinión de los otros.
El juicio que nos inunda. Los que piensan que tu ambición es ridícula, inalcanzable, absurda,...
El criterio de los vecinos que viven cerca, sobrevenido en el peor de los momentos.
Es entonces cuando hay que recordar que lo que piensan de mi no es asunto mío.
Y seguir adelante con la idea.
No dejar que puedan con la disposición ante lo deseado.

Y además tienes que estar dispuesto a otra cosa:
a   A C E P T A R  esas otras cosas que la vida pondrá ante ti
y tu no podrás cambiar.
Hazlas tuyas y sigue.

La clave de la voluntad es

ESTAR 
DISPUESTO




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