domingo, 15 de diciembre de 2013

Los seis perfiles emocionales, de la “A” a la “A"


Galatea de las esferas
Salvador Dali


A veces nos sentimos el patito feo.
Miramos hacia el suelo, encorvamos nuestro cuerpo, aflojamos los hombros,
respiramos con dificultad, andamos de puntillas, ...
Momentos en los que perdemos la fe en nosotros y sale de ahí lo peor de uno mismo.

En otras ocasiones, somos dioses en el universo.
Bailamos bajo la luz de la luna, miramos al sol levantando nuestra cabeza al viento,
subimos los hombros por encima del cuello, andamos erguidos, mostramos la palma de las manos, ...
La fe en uno mismo, en estos casos, es total. Se irradia.

Así somos,

SERES 
EMOCIONALES

Variables en el estado de ánimo.
Dependientes de lo que nuestra mente siente.
De las emociones y de los pensamientos interpretativos que rigen cada momento, cada hecho.

El doctor W. James, profesor de psicología en la Universidad de Harvard, sostenía que también nosotros
con nuestra conducta, con nuestros hábitos, con la manera en que nos comportamos,
podemos cambiar lo que sentimos.
Varios estudios neuro-científicos ya lo demuestran, lo que somos nace de lo que hacemos.

También somos

SERES 
CORPORALES

Mente que crea comportamientos.
Comportamientos que crean mente.
Un sólo SER.
Emoción y acción en el mismo plano.
Sentir para hacer; hacer para sentir.


Seis son las capacidades emocionales y, como no, también corporales, que podemos aprender
a utilizar a favor de sentirnos mucho mejor.
A saber,


CAPACIDAD PARA MANTENER EL ÁNIMO

Vivir con estados de ánimo puntuales es normal, pero sostenerlo en el tiempo es lo difícil.
Y lo más difícil, reclamarse a uno mismo ánimo en los peores momentos, cuando nos acecha
algo que nos hace daño, en momentos en los que la vida nos enfrenta a una gran dificultad,
en las fauces de la adversidad.
Ser capaces de adaptarse a circunstancias negativas, inesperadas, a lo que nos produce heridas,
al mal, cuando nos lastiman, a la magulladura que nos produce un bocado que nos da la vida, ...
Es lo que llamamos resiliencia.

CAPACIDAD DE ATENCIÓN

Nos ayuda a estar atento a las circunstancias.
Y se refiere a la capacidad humana de poner foco en algo que nos interesa
mientras le damos el valor de real o a través de la imaginación.
Nos ayuda en perseguir las metas, los deseos, los sueños.
La capacidad de mantener atención en un foco tiene una gran relación con la capacidad de gestionar emociones.
Los seres poco capaces de atencionar, que cambian de foco con mucha rapidez e inconscientemente,
suelen sentirse con frecuencia en estado de ansiedad o de pánico.

CAPACIDAD DE AUTO-REGULACIÓN

Se refiere al poder que nos da el autogobierno. El autocontrol.
Nace del auto-conocimiento y de la auto-percepción.
Requiere su tiempo.
Nos ayuda a responder ante los hechos, y no a reaccionar.
Busca el mejor camino resolutivo de cualquier circunstancia.
Nos ayuda a comprender las propias emociones, a liberarlas o a sostenerlas según nuestro deseo.
Es la capacidad que al ser humano le otorga la mayor de las libertades:
la elección de la actitud.

CAPACIDAD DE ADAPTACIÓN AL ENTORNO

Capacidad para entender el contexto en el que un hecho se produce.
Nos ayuda a aceptar la adversidad. La inter-culturalidad.
A romper con el dogma.
Nos permite ser muchos personajes en uno.
Nos enseña a prevenir el futuro. A re-nacer. A re-crearnos.
Nos enriquece de ideas y vivencias.
Nos permite vivir diferentes vidas.
Es la capacidad que nos permite cambiar.

CAPACIDAD DE CAPTACIÓN

Referida a la conexión de emociones entre personas.
Nos permite conectar emocionalmente con otros.
Sentir lo que otros sienten. Vivir la experiencia simplemente por imaginarla.
Está relacionada con la agudeza sensorial.
De ahí nace los sentimientos compartidos de amor, de amistad, de odio, de ira, de rabia, de alegría,

CAPACIDAD PARA VIVIR CON UNA MIRADA POSITIVA

Se refiere al optimismo inteligente.
A la visión positiva de la realidad.
No al rechazo estúpido de un hecho, sino a la interpretación positiva del mismo.
Se trata de mantener la llama de la alegría encendida, de la ilusión sin ilusionismo, de la pasión por lo que nos gusta.
Vive de la serenidad, de la esperanza, de la paciencia y del entusiasmo.


Seis capacidades que no se aprenden en ningún sitio. Son innatas.
Seis capacidades que no sirven de nada si sólo las conocemos pero no hacemos nada por reforzarlas.
Saber de su existencia pero no hacer nada con ellas, es como no saber.
Si no nos damos el permiso de practicarlas, de vivir atentos a ellas, se esfumarán.
Vivirán en el barrio de lo invisible. Y en lugar de aprovecharlas para ser más felices,
para vivir una vida emocionalmente más eficiente, eligiendo nuestro estado de ánimo,
viviremos en modo reacción, siendo dependientes de las circunstancias.

Propongo una regla fácil para estar cuidando estas capacidades.
Una regla que tiene un alfabeto sencillo, empieza por la “A” y acaba en la  “A”.

Y que consiste en:

ATENCIÓN
ACEPTACIÓN
ADAPTACIÓN
ACCIÓN
AMOR

Cinco palabras llenas de fuerza.
Mucho que hablar de ellas.
Pero eso será otro día...



1 comentario:

Anónimo dijo...

Te acuerdas, Fernando, de aquel libro tan guapo de láminas de Dalí q me compré en la librería del Chipiti en la que venía este cuadro? Q barbaridad de recuerdos q llegan al rememorarlo.
Saluts!