domingo, 26 de mayo de 2013

¿Cómo sentirte más vivo que nunca? Mensaje desde mi medio siglo de vida




El Campello (Alicante)


Estoy a punto de superar el medio siglo de vida.
Será en unos días. Llega mi cumpleaños.
Y es ahora cuando me siento más joven que en ningún otro momento.
Quizás sea porque no hace mucho tiempo que he empezado a vivir de verdad.

Vengo de pasear junto al mar, de mojar mis pies, la raiz que me mantiene erguido, y de verme reflejado en él.
En el espejo del agua, veía mi cara llena de nuevas arrugas y manchas que indican que el tiempo pasa y deja su huella.
Las olas van y vienen, como la vida. También va y viene.

Ahora, después de un largo paseo sintiendo el mar muy de cerca, me siento frente a este mundo virtual
a escribir algunos aprendizajes de estos 51 años vivo,
mientras escucho la música de Cullum, "Comes Love”, en su nuevo disco “Momentum”.

Os comparto reflexiones y cambios que me han traído las olas del mar.
Aprendizajes que la vida ha dejado sobre mi piel, en mi corazón abierto a este medio siglo.

Todas estas reflexiones se podrían resumir en una sola idea:

no es lo mismo...

EXISTIR 
que 
ESTAR VIVO


Algunas de las cosas que he aprendido las recojo en estos titulares y mensajes:

EL TIEMPO CORRE

Nada es permanente.
Todo desaparece.
Tampoco nuestra existencia es permanente.
Ten presente que no saldrás vivo de esta vida.
No hacer es dejar pasar. Y todo, todo, todo, se va. Todo se mueve.
Hacer lo que deseas es urgente porque sino se va. Desaparece.
Si así lo haces, te morirás una sola vez. Sino, morirás varias veces en tu propia vida.
Y no vivas de los recuerdos. Crea nuevos proyectos que te mantengan en el hoy, que te preparen para el mañana.
Lo urgente es no dejarlo para mañana.

Y yo, ahora, a mis 51 años,  sé cómo quiero usar ese tiempo que vuela, que no deja de pasar.

DECIDE

Decidir es vivir.
Si decides, tu vida la vives tú.
Pero no te engañes, decide sobre lo que de verdad quieres.
Recuerda que el peor ciego es el que no quiere ver.
No te dejes llevar por otros: la familia, los amigos, los clientes, la empresa, las religiones,
la teoría de la vida para no ser vivida, lo material, lo espiritual,
esas herramientas y programas que haces para sentirte vivo pero a la vez te matan ...
No te amoldes a vivir con lo que otros desean. Ser responsable es elegir caminos para ti,
aún asumiendo errores, equivocándote.
Quítate las máscaras que te mantienen detrás de lo que no quieres.
Sal de ahí.
Decide seguir adelante eligiendo bajo el estímulo que marca el camino del corazón.
Decidir te hace sentir libre.
Decidir desde tu pensamiento atento y consciente te hace vivir libre.

“El mundo entero se aparta cuando pasa una persona que sabe a dónde va”,
decía Saint Exupéry.
Elegir es empezar a conseguir tus metas.

Y yo, ahora, a mis 51 años, he aprendido a elegir con el corazón y sin máscaras;
y ya sé quien quiero ser.


RE-DESCUBRETE

No dejes de sorprenderte a ti mismo.
Date la oportunidad de cambiar. Cuestiónate tu estatus siempre.
Re-inventate.
Siempre puedes.
¡Nunca es tarde!
Huye de las interpretaciones y juicios ya elaborados en el pasado.
Date la oportunidad de vivir la vida vista desde el otro lado.
El “otro lado” existe. Búscalo. Ve hacía allí.
Explora nuevos territorios.
Enfréntate a los obstáculos que no te dejaron llegar. A los miedos que te paralizaron.
A las creencias que te des-habilitaron.
Comprende y acepta tus carencias, muestra tu vulnerabilidad,
porque eso te hará más fuerte en el recorrido del nuevo camino.
Re-educa tus inseguridades.
¡Se puede!
Mantén una mente eterna de aprendiz.
Aprende a saber que no sabes nada. Que la única verdadera certeza es que la vida es incierta.
Disfrútala así, bajo la incertidumbre creadora de múltiples alternativas, todas para ser vividas.

Yo, ahora, a mis 51 años, he descubierto qué significa eso de ser uno mismo.
Me he matriculado en “humanidades”, en la universidad de la vida.


VIVIR ES VIVIR

Y nada más...
No es producir para consumir.
Y seguir consumiendo para seguir produciendo.
Eso no es vivir. Es un error producto del entorno creado. No pertenece a la verdadera vida.
Llegar alto no es crecer.
La vida no pertenece al dinero, ni a las posesiones, ni a los posiciones en el trabajo, ni a los méritos,
ni a los títulos, ni siquiera a los conocimientos.
Ya sabes la ley fundamental de la Basicoterapia:
La vida está para ser vivida.

Yo, ahora, a mis 51 años, huyo de vivir en el corto plazo y también en el largo plazo.
No creo en los plazos. Te mantienen engañado.
Me quedo con el Aquí y Ahora.


ABUNDANCIA

Deberíamos usar mucho más la ternura como arma para relacionarnos con los demás.
Abrete una cuenta corriente en el banco de la ternura.
Verás como todo lo demás llega.
Esa es la verdadera abundancia.
La ternura te permite ser humilde.
Te permite comprender a los demás. Ponerte en la piel del otro. Abrirte a la escucha.
Y aprovechar lo más sencillo que la vida pone ante ti.
Busca la verdadera abundancia en el amor.
Te alejará del miedo tóxico, de eso que llamamos temor.
Y es ahí donde reside uno de los más importantes secretos de la vida: alejarse del miedo.
Miedo hay que tener sólo al propio miedo.


Yo, ahora, a mis 51 años, sé que voy a dejar de estar ausente con aquellos 
con los que quiero compartir mi tiempo, sus abrazos, los besos, ...
Ahí haré uso de mi ternura. Entregando todo mi amor.
Y dejo lejos de mi el miedo al fracaso, el miedo a qué dirán, el miedo a los otros, el miedo a ...



COHERENCIA

Estar comprometido con lo que sientes desde tu verdadero ser es cumplir con tus expectativas.
Es vivir en el camino de la felicidad.
Persiguiendo esa Ítaca a la que nunca se llega, pero que tanto se aprende por el camino.
Al ser coherente lo que de verdad “le pides“ a la vida, te llegará.
Al ser coherente cambiarás el exigir por el dar.
Y también tendrás la fuerza que necesitas para pedir eso que quieres para ti.
Si eres coherente estarás comprometido con el amor.
Ser coherente te ayudará a entender que nada está escrito ni predeterminado.
De hecho, la excusa humana más cobarde, en cualquiera de sus formas,
es culpar al destino. Que las cosas ya están escritas es una forma de no asumir responsabilidad,
de vivir bajo el paraguas de la incoherencia.
Ser coherente te hará saber que de nada te van a servir las emociones asociadas al recuerdo,
al pasado sobre el que ya no puedes intervenir.
Por lo que de nada sirve el estado de culpa ni el de arrepentimiento.
Sólo son dragones que escupen un falso fuego que te lleva al conflicto contigo mismo.
La coherencia también te ayudará a no generar preocupaciones inútiles que te conecten con el futuro.
El futuro no ha llegado. No ha sucedido. No lo veas bajo el estigma de la preocupación porque te parará.
La coherencia te ayuda a desprenderte del pasado y del futuro.
Te centra en lo que tienes. En lo que eres. En el presente.

Yo, ahora, a mis 51 años, sé que he perdido algunas cosas, de las más importantes de mi vida, por mi incoherencia.
Pero también sé que hoy he aprendido a usar mi esencia más verdadera
y a recuperar la coherencia con el presente para así sentirme más fuerte.


Que fantástica se hace la vida cuando tomas consciencia de algunas de estas cosas...
La vida se convierte en la más asombrosas experiencia:

LA DE SENTIRTE VIVO

Empiezo ahora, en este camino hacia la segunda mitad de mi siglo, a cambiar el mundo, cambiándome a mi mismo.
Viajando en la dirección que tanto deseo.

Con todo esto en la mochila de mis 51 años, me digo

¡FELIZ CUMPLEAÑOS!

Porque ahora me siento más vivo que nunca jamás.
Mucho más humano.
Mucho más persona.

He dejado ya de gastar toneladas de energía en conseguir que me quieran,
para empezar a gastar las mismas toneladas de energía en querer, en ponerme al servicio de los otros.
De todos los que se acercan a mi, de las personas que quiero.
Y también he aprendido a decir “no” y a desapegarme de las personas que me provocan toxicidad.

Y me siento agradecido por todo lo que soy, lo que tengo y por todos los que me acompañan.
Estoy en paz y también agradecido con todos los que ahora ya no forman parte de mi vida
pero en algún momento me prestaron su luz.
¡GRACIAS!

Y así me siento joven, vivo, renovado, ...
a pesar de las arrugas de mi cara que reflejaba el agua del mar.

Y ya no me pregunto ¿quien soy? , sino

¿ PARA QUÉ VIVO ?



domingo, 19 de mayo de 2013

La oración más corta es la palabra “GRACIAS"



Un viejo refrán nos enseñaba que es de bien nacidos ser agradecidos.
Y es que, por el hecho de haber nacido y de estar vivos,
deberíamos utilizar mucho más de lo que lo hacemos la palabra 
"gracias"

Ser agradecidos es bendecir cada momento de la vida.
La gratitud está cerca del amor porque no se puede agradecer lo que no se ama.

La gratitud es inspiración. Es abundancia. Es desarrollo.
Un corazón agradecido le grita al universo que valora lo que tiene, lo que es, lo que siente, ...
Y por esta causa recibe más. Crece.

La oración más corta conocida es la palabra “gracias.
Es un auténtico mantra.
Bendice el momento al que se refiere.
Genera sonrisa.
Abre la mente y el corazón.
Es energía en estado puro.
Conecta.
Es una actitud de reconocimiento, apreciación y admiración ante algo que se ha recibido o que se ha vivido.
Es una virtud humana.

La gratitud no es sólo una emoción.
Es una forma de entender la vida, lo bueno que nos trae, que nos deja, que nos hace experimentar.
Es preciso que seamos capaces de darnos cuanta de lo que tenemos, de lo que hemos dejado ir,
de pararnos y observarnos, de mirar nuestro ser interior, de mirar con amor a nuestro alrededor,
a los que nos acompañan, de los momentos que vivimos, ...
Es poner foco en lo que hoy somos y tenemos, no de lo que echamos en falta.

Cuantas veces, por ser cotidiano, perdemos de vista lo esencial, lo que verdaderamente nos importa,
lo que nos da la vida, lo que nos hace diferentes, lo que nos enciende, ilumina, lo que nos llena de energía.
Al tenerlo no lo ponemos en valor...
Y al perderlo, nos inunda la tristeza.

El agradecimiento nos conecta con la esencia de nuestro ser.
Nos hace que no perdamos de vista lo más válido de nosotros mismos y de todos lo seres que queremos.

El agradecimiento como un hábito cotidiano nos hace más felices.

Por el contrario, si sólo te quejas, si te pasas la vida lamentándote, si sólo vives para echar en falta
aquello que no tienes o no eres,

NO CONSEGUIRAS SER LIBRE DE VERDAD

Vivirás en la pena. De las circunstancias que te rodean. Hijo del azar.
Y lo que echas en falta seguirá sin acercarse a ti.
La lamentación atrae lamentación.
El triste atrae tristes.

Busca cosas simples por las que puedas estar agradecido y te sentirás único.

La gratitud te trae paz mental. Y te llena el corazón. Te ayuda a elegir mejor.
Te ayuda a incrementar la autoestima.
Te ayuda a construir vínculos duraderos con los otros.
Te ayuda a incrementar tus comportamientos éticos y filantrópicos.
Te ayuda a reducir el estrés. Te ayuda a reducir la ansiedad. Te ayuda a enfrentarte a la adversidad.
Te ayuda a inhibirte de las comparaciones.
Te ayuda a combatir las emociones negativas y a percibir la realidad inteligentemente positiva.
Te ayuda a aceptar el cambio y a adaptarte a él.
Te ayuda a ser más coherente contigo mismo.

Dar lo gracias por todo lo que deseas es empezar a tenerlo, a ser.
Dar las gracias por todo lo que no deseas es empezar a dejar que se aleje.

Puedes agradecer una simple música, un rato compartido con un amigo, el sonido de tu guitarra,
el agua limpia que ves salir de un grifo, el lametón de tu perro, el rayo de sol que acaricia tu piel,
el brillo de los ojos de tu hija, las palabras de amor que te llegaron ayer, la gotas de lluvia sobre el cristal, ...
Se agradecido por todas las pequeñas cosas que te suceden.

Tu primera palabra al despertar cada día debe ser “GRACIAS" 
Verás como tu jornada empieza de otra forma.
Presta atención a ello y empezarás a sentirte mejor.

Escribe una carta de gratitud.
Deja un mensaje de gratitud.
Llámale para darle las gracias.
Camina por la vida sintiendo gratitud.
Agradece a los demás por formar parte de tu vida.
Vive con gratitud.

Da las gracias tantas veces como lo consideres necesario...
Yo, ahora, quiero dar las  GRACIAS  porque

 ¡ ESTÁS AHÍ !




domingo, 12 de mayo de 2013

MilagrosaMENTE



El pensamiento produce efectos reales.
Un pensamiento no es neutro. Tiene efectos. Afecta a tu vida, a como la vives.
Vivimos, sin ser conscientes, colgados de nuestros pensamientos.
Más esclavos de ellos de lo que podríamos imaginar.
Porque la mente hace que se produzca aquello para lo que está diseñada,
crea la realidad en todo momento.

Una mente que vive la vida “milagrosamente” es aquella que se permite visualizar, imaginar y elegir
lo que desea como si fuera real, aquella que sueña despierta para que los sueños se empiecen a producir.

El subconsciente no distingue lo real de lo ficticio, de lo virtual.
Lo vive como si todo fuera real.
Se limita a tomar nota, a registrar las emociones.
Se programa para crear y atraer las experiencias que estén en consonancia con lo registrado previamente.

Por eso la mejor manera de predecir el futuro es crearlo. Creer en ello.
Y luego pasar a la acción.

Y si es así, ...

¿por qué es algo que las personas 
no practicamos más?

No practicamos ni la visualización, capacidad de imaginar lo deseado, ni el paso a nuevas acciones.
Nos limitamos a repetirnos y repetirnos...
Sucede por una sencilla razón: porque vivimos presos de nuestras circunstancias, de nuestro pasado,
de lo que ya sabemos o creemos que sabemos.
Perdemos la capacidad de imaginar que las cosas pueden ser de otra forma, incluso mejores.
Perdemos la oportunidad de crear un vivir diferente. De hacer las cosas de otra manera.
Nos quedamos anclados a lo conocido.
Se desarrolla el apego por lo que sabemos, por lo que hacemos, de lo que vivimos,
por las herramientas que creemos nos funcionan, por los ideales en los que confiamos, ...

Imaginar es activar el poder creativo de la intención.
Lo que nos hace a las personas seres inteligentes.
Y esto está muy relacionado con una capacidad básica de los humanos:

oír nuestro pensamiento 
y poder corregirlo.

Que bueno si buscas tu tiempo para oír tus pensamientos.
Si pones consciencia en lo que te llega a la mente. En lo que estás viviendo en cada momento.
O, al menos, en aquellos momentos importantes para ti.
Que diferente si te pararás a tomar un té contigo mismo.
Si te permites auto-corregir tus pensamientos en lugar de intentar averiguar
lo que otros piensan e intentar hacer lo posible para cambiar al otro.

También desde ahí, desde esa dedicación a auto-escucharte, a sentirte,
podrás encontrar tiempo para el silencio, que es otra forma válida de contactar contigo,
con tu esencia.

La auto-corección es la disciplina interna necesaria para dirigir tu mente.
Si no la practicas, tus creencias, tus experiencias previas, tus pensamientos no revisados, y aún erróneos,
serán las que te lleven a ti.
La auto-correción de tu mente es la que te acerca a la paz interior.

No caigas en la tentación de corregir las intenciones y pensamientos de los demás.
No sustituyas, y te auto-engañes, queriendo corregir a los demás.
Entra en ti. Mira en ti. Busca en ti.
El ego te hace creer que lo único malo del mundo está en los demás.

Como tu mente no puede dejar de percibir, y la percepción es una ilusión, debes saber,
que las ilusiones no tienen nada malo 
pero no deben tomarse como realidad.
No lo son. Son tu creación de lo real.

No les atribuyas valor. No decidas tantas veces en tu vida por ello. No dirijas tu vida desde ahí.
Si sientes conflicto, si sientes perturbación es porque alguno de tus pensamientos necesita revisión.
No te quedes anclado y sumiso a lo que consideras tan importante.
Nada lo es.
Tú sí lo eres.

Todo lo que te ocurre se gestó en el pasado, a  modo de creencias, pero exige vida en el presente.
Así que,  ... dásela. Y cambia todo lo que necesites. Date el permiso de hacerlo.
No te quedes en posición víctima. ¡Muévete!

La mejor corrección de tu mente consiste en dirigirla hacia el amor.
Si hay amor hay vida. Si hay amor hay elección de vida.
Si hay amor la mente encuentra el pensamiento correcto, o lo crea.
Si no hay amor buscará huir.

La verdadera auto-corrección de la mente no es reaccionando ante un hecho.
Si reaccionas es porque tu mente ya programada decide por ti.
La auténtica auto-correción de la mente se produce si se actúa respondiendo.
No es lo mismo reaccionar que responder.
En la reacción no hay elección. En la respuesta sí. Es elegida.
La reacción es automática. La respuesta es elegida. Creada.
Ha formado parte de alternativas posibles.
La reacción es dual. Depende de los programas que ya dispones; no te permite futuro diferente.
Una respuesta es un acto de responsabilidad y de elección.
Una reacción es un acto “irresponsable” porque surge desde el ego.

Si entiendes el verdadero significado de la auto-correción de tus pensamientos
te ayudará a liberarte de tener una mente apegada hechos, a opiniones, a ideas de cualquier tipo.
Te liberará de las actitudes que generan apego.
La mente apegada te impide ser libre; no te permite cuestionarte los hechos, tus creencias, tu vida, ...
No corrige los pensamientos porque ya los considera verdaderos. Le asigna valor perpetuo.

Una persona libre no está condicionada por las exigencias de su ego.
Hay apego para todos los gustos: a personas, a trabajos, a la espiritualidad, a la falta de tiempo,
al amor mal entendido, ...

No ser adicto a las circunstancias presentes es un síntoma de creación de futuro.
De ahí nace la verdadera

libertad humana




jueves, 2 de mayo de 2013

¿Te apuntas a los sueños de bolsillo?



Estamos en Mayo, el mes de las flores.
Se abren. Cumplen sus sueños.

Hace unos días leía en una revista esta frase:

“No sueñes con la felicidad. 
Haz feliz la realidad 
para que todo sea un sueño”

Me pareció una forma mágica de entender el poder de los sueños.
Que mejor felicidad en nuestra vida cotidiana que conseguir que la realidad que vivimos
coincida con nuestros deseos, con aquello que soñamos.
Por supuesto desde la comprensión inteligente de la realidad y desde la aceptación de la misma.

Que bonita la vida cuando hacemos que el futuro nazca de los sueños.
Y que esos sueños se desarrollen en lo más cotidiano, en la rutina del día a día.
Soñar con lo cercano.
Construir atmósferas mágicas con los momentos más comunes.
¡Eso es vivir la vida con alegría!

Que fantástico cuando somos capaces y nos reconocemos despertando la magia de nuestro interior
para hacer posibles nuestros sueños. Ahí, probablemente, se esconde un tesoro muy preciado:
el de la felicidad.

Creo que existen en las personas muchas, diversas, fuentes de felicidad.
Una es vivir la vida con amor.
Otra es sentir que podemos elegir el camino que vamos haciendo.
Otra proviene de los grandes logros, relacionados con el trabajo, con los que nos ha generado grandes impactos.
Y otra, sin duda, tiene que ver con la alegría de vivir las pequeñas cosas, las más cotidianas.

Me refiero a la felicidad que está aquí, contigo, que te rodea en cada instante,
que vive en esa conversación tan cercana, en el abrazo sentido, en una copa de vino compartida,
en la mirada de ese amigo, en ver un campo de flores un mes de mayo como este, ...

La felicidad de haber entendido que la vida puede ser más fácil de lo que parece,
de lo que con frecuencia la hacemos.

Creo en la magia de soñar a lo grande. Y creo en la magia y la luz de soñar con lo pequeño.
Porque hay vida cuando se  aprende a vivir con lo que tenemos, somos, hacemos, ...
Y hacer así feliz la realidad para que

TODO SEA UN SUEÑO

En esa revista que leía en el avión a mi vuelta de Barcelona la semana pasada,
Mayte y Ángel, dos autores soñadores, le llamaban a estos sueños cotidianos,
pequeños, aunque al mismo tiempo muy grandes,
SUEÑOS DE BOLSILLO

Son pequeños deseos, objetivos, sueños, experiencias que te gustaría vivir y que están a tu alcance.
Puedes lograrlos y disfrutarlos un día cualquiera.
Y repetirlos si te apetece.
Y dejarlos en ti y para ti para siempre, si así lo quieres.
Estos pequeños y cotidianos sueños son los que conforman la felicidad cotidiana.
¿Te los puedes perder?

Me refiero a cosas como:
Paseas por la playa, hacer sonreír a alguien a quien quiero, dejar de desconfiar en otros,
regalarme el placer de la risa, sentir su beso como único, coger su mano y sentirla,
escucharle mientras veo el movimiento de sus labios, compartir el mismo vaso, ...

Se trata tan sólo de volver a sentir placer al conectar con los actos más cotidianos.
Ponerle atención a cada instante. Tener la intención de vivir lo cotidiano de forma consciente.
Y celebrar las sensaciones recibidas.

¿Te apuntas a los 
SUEÑOS DE BOLSILLO?