domingo, 30 de junio de 2013

¿Te atreves a vivir?



Atreverse a vivir, 
... de eso trata la vida


Salir de las sombras del miedo. Despertar. Donde hay miedo no hay libertad.
Alejarse del pasado innecesario, ya hoy inútil.
No vivir sufriendo por el futuro. Comprender como normal la incertidumbre.
Ser coherente. Darse desde tu verdadero ser, desde tu esencia. No mostrarte desde las apariencias.
Brillar con plenitud. Compartir tu belleza.
Vivir con luz. Y con sabiduría.
Elegir, ...y también aceptar.
Cuidar el alma, la mente y el cuerpo.
Hacer que la energía fluya, sin bloqueos.
Evitar el afán de control por todo, con todos. La vida es incontrolable.
No morir en los intentos porque hay que seguir intentándolo siempre.
Libérate de las personas que te intoxican, de todo aquello que te apaga.
Ponerte a dieta en pensamientos negativos.
No desperdiciar los instantes. Es lo único que tienes. Es lo único que está realmente vivo.
No dejar de sanar el pasado.
Y moverte por amor.
Gozar el momento presente.
Buscar tu paz interior

Así lo reza uno de mis claims publicitarios preferido:
LA VIDA ES CHULA
(by Desigual)

Y para que la vida sea chula,
piensa qué quieres hacer sabiendo que te queda toda la vida por delante.
No como si fuera el último día de tu vida, sino siendo consciente que sólo tienes este instante.
Mueras cuando mueras no morirás si has vivido estando vivo.

Gana la batalla más importante, que a veces es la más difícil: ganarte a ti mismo.
Conquistar tu espacio interior. Triunfar en tu mundo interior.

Vive cada momento, cada situación como una oportunidad.
Al vivir la vida como una oportunidad y con esperanza se produce un constante crecimiento personal
de aprendizajes, de llevar a la acción aquello que eliges y te hace sentirte en paz.

Y regálate momentos de silencio.
Como en el lenguaje sabio de la música, el silencio es fundamental para poder interpretar la obra
de tu vida en condiciones, para convertirla en una verdadera sinfonía.
El silencio te conecta con lo esencial y, curiosamente, te despierta.
El silencio abre tu mente a la consciencia.
El silencio te conecta contigo. Aléjate del mundanal ruido.

Añade entusiasmo y coraje, y así, sin duda tu vida será muy chula.

Por mucho que nos empeñemos las personas en complicarlo, la vida es sencilla.

Se trata de

¡ ATREVERSE A VIVIR !



domingo, 23 de junio de 2013

En el día de San Juan, ¿hay algo que tengas pendiente de tirar a la hoguera?

Hogueras de Sant Joan en la playa de Alicante

Ha empezado el verano.
Y ha sido el solsticio. La trayectoria del sol alcanza su punto más alto.
Cuando a todas las "cosechas" les ha llegado su momento.
Los días son los más largos. Las noches son de fuego.
Días para quemar lo viejo.

¿Hay algo este año que tengas pendiente de  tirar a la hoguera?

Estamos en vísperas de la festividad de Sant Joan.
En muchos lugares de nuestro país es el día en el que el fuego quema lo que yo nos vale;
esos muebles que nos acompañaron pero ya no nos sirven,
los viejos papeles y libros que ya no nos dicen nada,
lo que estorba, cachivaches absurdos, los trapos del pasado, ...

Romper con el pasado es una necesidad para seguir en el camino adelante de la felicidad.
Para avanzar en la búsqueda de Ítaca.
Para disfrutar del camino y no sólo de la meta, sabiendo que recorrerlo es lo que nos hace sentirnos bien.
Momentos para no anclarte a lo que ya no te es válido.
El pasado, lo que ya para ti es viejo, no te garantiza el éxito esperado en tu futuro.
Mirar atrás no es la solución.

El pasado es necesario, de él se aprende, con él quizás se llegó donde esperábamos
y de él se puede seleccionar lo que todavía es necesario.
Pero el pasado nos debe paralizar el presente.
El pasado lo debemos usar para ponerlo en el "sofa" de nuestra vida, a descansar,
y no darle espacio como trampolín de futuro, ni como lugar del presente.

Quemar lo viejo, una necesidad de vida.
Para cambiar. Para crecer. Para seguir avanzando.
Lo dice la propia palabra en su significante:
avanz-ando

Días para quitar de tu vida lo que te es tóxico. Y así seguir andando.
Días para alejarte. Ir. Salir hacía adelante.
Días para romper con esos amigos que vinieron a tu vida no para quedarse
sino para visitarte durante un período de la misma. Y ahora te dicen adiós.
Días para cambiar de estación, esperar el nuevo tren que te llevará a nuevos horizontes.
Días para introducir en tu vida profesional nuevos rumbos, nuevas metas.
Días para empezar aventuras que antes no habías imaginado. Poner tu vista en mirada hacía adelante.
Días para la purificación, limpieza del alma. Limpieza de emociones.
Días para romper con los viejos tratos en los que ya no crees.
Días para la re-invención. Días para la renovación, para re-nacer.
Días para activar tu cuerpo. Ponerlo en marcha. Moverlo. Agitarlo. Usarlo. Darle vida.
Días para, como el fuego, encenderte, ponerte "on", en marcha, si es que estabas apagado.
Días mágicos, de conjuros, con propiedades extraordinarias para el cambio.
Días para quemar los trapos que representan lo caduco. Lo que para hoy y para mañana ya es superfluo.

Días de verbena.
"Verbena", palabra que en su origen no significaba lo mismo que su significado actual.
No es sólo fiesta. No es sólo baile. No es sólo música en la calle.
Las " verbenas" en su origen se referían a los encuentros para ir a la recogida, en plena noche,
de la planta llamada con este mismo nombre.
Planta que se utilizaba para sanar las heridas y que se recogía la noche del solsticio de verano.
Era la planta utilizada por los druidas celtas para predecir el futuro.

Pues eso, ... días de sanar las heridas, días de futuro.

En los pueblos mediterráneos, la noche de Sant Joan, siempre ha sido una noche de fuego
para la purificación.
El momento del año en el que comienza un nuevo ciclo.
El momento del año ideal para desprendernos de cualquier tipo de carga negativa que nos acompañe.

Desprenderse es dejar atrás. Es liberarse. Es abandonar algo que ha sido una carga.
Desprenderse es seguir sin algo. Es separarse de lo que estorba.
Desprenderse es despejar el espíritu. Es curarse el alma.
Desprenderse perdonándose y perdonando.
Desprenderse dando.
Desprenderse avanzando feliz en el camino.
Desprenderse es vivir el momento sin foco en lo que fue.
Desprenderse es cerrar etapas. Y abrir nuevas puertas.
Desprenderse es alejarse de los por qué. Y unirse a los para qué.
Desprenderse es decir "sí".
Desprenderse es no quedarse fijo en algo. Es decidir. Es elegir nuevos caminos.

Es Sant Joan, momentos para revisar nuestro cuerpo, nuestras relaciones y nuestra prosperidad.
Momentos para amar a la luz de la luna llena.
Momentos para mirarle a los ojos. O imaginarle.
Momentos para revisar el pasado y juntos darse el permiso de construir un nuevo camino, un nuevo espacio.
Momentos de luz, desde el fuego de la tierra hasta la luz del cielo,
con el sol brillante durante el día y la luna completa en la noche.
Momentos de ritual. De deseo.

Dice un dicho popular:

"Bailemos este San Juan, 
que el que viene, nadie sabrá"


Pues eso, a bailar, a gozar, a vivir, a amar, ...

Y a quemar 
todo lo que ahora ya está 
  de más



domingo, 16 de junio de 2013

¿Conoces el poder de la risa?



Patch Adams, hizo de la risa una forma de vida


Regalarse  risa,  es lo más serio que puede hacer una persona por sí misma.
Se refleja en los demás. Se contagia.
Y quien la recibe, obtiene una magnífica oportunidad para el disfrute y para cambiar la mirada.

La risa es un componente fisiologico único del ser humano.
Junto con el lenguaje oral y la expresión corporal, es el que más expresa el estado de ánimo de las personas.
Forma parte de la esencia de la comunicación y relación entre las personas.
Se manifiesta tempranamente, a las 36 horas del nacimiento.

Un niño de seis años ríe entre 300 y 400 veces al día, un adulto risueño no más de 60 veces al día.
Y un adulto normal,  se queda con unas 12 veces al día. (Datos del estudio MÉD.UIS. 2011;24(1):95-100)
¿No será, como decía Dali, que nacemos genios y nos convertimos en imbéciles?
¿No será que por medio de este transito del vivir está la educación que recibimos?

Si en tu vida ya te has dado cuenta del poder de la risa, sabrás que es una llave mágica
que te abre el amor de los corazones cerrados y que prende la llama de tu alma.

La risa no es sólo un gesto de los labios, no es un cerrar de ojos, no es cambiar una expresión.
La risa hace que seamos divinos porque nos genera entusiasmo, nos devuelve la confianza,
nos transmite la emoción que más nos habilita para casi todo: la alegría.

Si ries mucho tendrás arrugas cercanas a tus labios.
¡Que bien!  ¡Celébralo!
Son las huellas de tu felicidad.

La risa es la medicina preventiva más potente conocida.
La medicina debería prescribirla, no tiene efectos secundarios, ni contraindicaciones.
Ya se usa en el tratamiento de algunas enfermedades en hospitales, no sólo con niños.
Enfermedades post-traumáticas, con enfermos terminales de cáncer, con pacientes inmunodeprimidos,
en el alzheimer, en enfermos psiquiátricos, ...y un largo etcétera.

Fue en 1926 Ana Freud la primera doctora conocida que empezó a utilizar la risa con carácter terapéutico.
Más tarde, en los años setenta del siglo pasado,  Patch Adams la llevó a los hospitales.
Se comprobó como con el uso de terapia de risa se conseguía reanimar a los pacientes postoperatorios
mucho antes que aquellos otros que no la usaban como terapia.
Y también como los enfermos con diferentes patologías tratados con risa abandonaban antes el hospital.

El psicologo José Elias asegura, basándose en diferentes estudios científicos estadísticamente significativos,
que el sentido del humor y su expresión, la risa, puede resolver hasta el 80 % de los casos
de depresión y estrés.
Suficiente hecho como para darle la importancia que tiene y como para plantearnos
si no debería ser considerada la risa como una terapia de uso en cada hospital, equipo deportivo,
organización, equipo empresarial, profesionales que trabajan con otras personas, ...

Las personas en su mayoría piensan bajo este paradigma:

“ Cuando lo consiga seré feliz “


¿Esperar a reír a cuando llegue la felicidad?
Creo que es un pensamiento erróneo.

Milagrosamente y científicamente, todo ocurre al revés:

“ Cuando sea feliz, lo conseguiré “

¿Por qué no reír primero?

Al reír predisponemos a nuestro organismo a vivir en un estado emocional alegre,
a huir de los pensamientos negativos, a enfrentarse así ante cualquier adversidad cotidiana,
a vivir con el sentido de búsqueda de la mejor solución, a añadir ilusión al proceso,
a traer energía necesaria para perseguir un objetivo, y a aumentar el poder creativo.

Es sabido que los circuitos cerebrales que utilizamos bajo el sentido del humor,
por ejemplo cuando un hecho nos hace gracia o al reír con un chiste,
son los mismos que utilizamos en el proceso de incubación creativa inconsciente.

Ya lo sabían desde la antigüedad.
Lo practicaban los hechiceros en las tribus, los bufones de los reyes,
en los templos chinos budistas y en los templos sagrados hindúes.

Es, al sentirnos bien, cuando nos aparece una sonrisa.
La sonrisa es la expresión humana más característica y más temprana en la vida;
es la que primero se observa en un bebé, incluso llega a sonreír cuando se expresa llorando.

Un texto sobre la risa, atribuído a Gandhi, nos hace ver todo su poder:

La risa no cuesta nada y produce mucho.
Enriquece a quienes la reciben, sin empobrecer a quienes la dan.
No dura más que un instante, pero su recuerdo a veces es eterno.
Nadie es demasiado rico para prescindir de ella.
Nadie es demasiado pobre para no merecerla.
Da felicidad en el hogar y apoyo en el trabajo.
Es el símbolo de la amistad.
Da reposo al cansado.
Anima a los más deprimidos.
No se puede comprar, ni prestar, ni robar, pues no tiene valor hasta el momento en que se da.
Si alguna vez se tropieza con alguien que no sabe dar una risa sea generoso y déle la suya.
Nadie tiene tanta necesidad de una risa como el que no puede dársela a los demás

Ya nos lo decía también la Biblia en el libro de los proverbios del Antiguo Testamento con la frase:

“Un corazón alegre y risueño es como una buena medicina,
pero un espíritu deprimido seca los huesos”

Sin embargo, en el mundo actual reducimos al máximo su uso. Como si se tratara de algo perjudicial.
Gritamos más que nos reímos.
Negamos más que reímos.
Odiamos más que nos reímos.

Nos dicen los expertos, que un minuto de risa equivale a cuarenta y cinco minutos de relajación.
Que reírse aumenta la autoestima en personas deprimidas, que supone un refuerzo inmunológico,
que acorta los pensamientos negativos, que elimina el miedo y que ayuda a minimizar los problemas.
¿No es esto lo que buscamos para ser feliz?
¿No es lo que demandamos para estar alegre?
¿No es lo que necesitamos para vivir con amor?

El psiquiatra William Fry, quien se ha dedicado a estudiar los efectos de la risa en personas
de todo tipo, estamento social y profesional, en empresas públicas y privadas, nos enseña
que tres minutos de risa equivalen para la salud a diez minutos de haber estado remando enérgicamente.
Al reír movemos más de 400 músculos.

Es la risa la medicina más barata y eficaz.
Es la risa el mejor de los vicios.
Es la risa la que excluye las emociones negativas y te ayuda a lidiar con situaciones de tensión.
Es la risa el mecanismo más preciado de restauración del sentido del humor.
Es la risa el instrumento más humano del amor.
Es la risa el arma más potente para transformar el mundo.
Al menos, con total seguridad, tu mundo. El de cada día. El más cotidiano.

Un buen estado de salud depende del equilibrio existente entre el sistema nervioso parasimpático
y el sistema nervioso simpático.

El parasimpático es el responsable de segregar endorfinas, las hormonas conocidas como del bienestar.
Especialmente las encefalinas, que generan en las personas tranquilidad y armonía,
alivian el dolor, activan el sistema inmune y reducen la cantidad de hormonas adrenérgicas
productoras de estrés.

Por el contrario, el sistema nervioso simpático es el que se responsabiliza de generar hormonas
catecolaminas , como la noradrenalina y adrenalina, el cortisol, la noreprinefina, adrenocorticotropina, ...,
todas hormonas responsables de generar estrés, de predisponerte a la violencia, a la defensa, a la huida.

¿Tenemos equilibrados, en nuestro quehacer diario, estos dos sistemas activadores
de los diferentes tipos de hormonas?
¿O sale ganador el sistema simpático?

Es la risa el principal regulador del equilibrio entre estos dos sistemas.

Además, el doctor Lee Bark, de la Universidad de California, entre otros, ha estudiado
el papel que la risa ejerce sobre el sistema inmune de las personas.
Descubrió al analizar multiples muestras sanguíneas de pacientes que veían una película cómica,
que la risa disminuía los niveles en sangre de hormonas del estrés y que ejercía un efecto inmune
en los pacientes al aumentar el número de linfocitos T y de anticuerpos, los cuales permanecían en
ascenso numérico hasta 12 horas después del episodio de risa.

Es la risa la mejor terapia conocida.
Es la mejor pastilla para la salud.

Y, por si no fuera suficiente, nuevos estudios de las neurociencias, nos demuestran que daría igual
reír por algo que nos lo provoca que reír por nada, es decir engañando a nuestra mente.
El resultado biológico de ambos casos es el mismo.
Y el poder de la risa también es el mismo en los dos casos, se obtienen los mismos beneficios vitales.
Inventate la risa.
Re-invante con la risa.

No deberíamos dejar de llevar  la risa a lo más cotidiano, al trabajo, a la vida familiar,
a las reuniones de amigos, a tu propio diálogo interior.
Es la risa la que te produce el equilibrio emocional necesario en tu vida.
Ya sabes ...

un día sin risa y sin amor 
es un día que pierdes

Y además la risa se contagia. Es social.
Habla el mismo lenguaje en todos los idiomas.
Ya sea mandarín, francés o alemán, en todos los idiomas se identifica con “ja”.
No distingue clase social alguna, ni estado, ni nación.
Los sordos se rien sin oir.
Los ciegos se rien sin ver.

La risa es una forma de enfocar la vida.
La risa es una forma de vivir.
Vivir para reír. Reír para sentirnos vivos.

Nada mejor para terminar este post que un...

jajajajajajajajajajajajajajajajajaja
jajajajajajajajajajajajajajajajajaja
jajajajajajajajajajajajajajajajajaja





domingo, 9 de junio de 2013

¿Te atreves a explorar tu mente?



¿Es la realidad que vemos y vivimos producto de nuestra percepción de la misma?
¿Es nuestra vida una interpretación de lo que nuestra mente observa?
¿Puedo crear con mi mente mi propia realidad?
¿Son nuestros propios pensamientos capaces de cambiar o alterar nuestra realidad?

Estas son estas algunas de las preguntas que más están ocupando tiempo y recursos a los científicos
y humanistas de nuestra época, tanto en el campo de la física, la biología humana o de la psiquiatría
como en el de la psicología o la filosofía.
Son cuestiones que rondan la cabeza tanto de personas ligadas a la ciencia como de los que
orientan su camino en la espiritualidad.

Joe Dispenza, doctor en bioquímica e investigador de la Life University de Atlanta,
entre otros científicos, parecen tener evidencias de que
la realidad es creada por nuestra propia mente.
Dispenza y otros nos dicen que no subestimemos el poder de nuestros pensamientos
porque son capaces de alterar la realidad que vivimos.

¡El poder de la mente!

Empecemos el post hablando, de una forma básica y muy sencilla, de física.
En el pasado los científicos dividían el mundo en lo material y el pensamiento.
Ahí tenemos a Descartes con su famoso slogan de la época:  “pienso, luego existo”.
Defendía el modelo mecanicista del Universo: la idea de que el universo está regido por leyes previsibles.
Con estos científicos se iniciaba un sistema de creencias que se centraba en una gran dualidad:
mente y materia son dos cosas diferentes.
No están ligadas entres sí.

Las teorías de Newton ayudaron a perpetuar estas ideas cartesianas.
Según el modelo newtoniano todo se consideraba sólido.
La energía era considerada como una fuerza que movía los objetos sólidos o cambiaba el estado físico de la materia.

Según estos principios, nosotros como personas, no podíamos influir en los resultados.
Todo estaba ya escrito.
Toda la realidad estaba predeterminada.

Dada esta interpretación no es de extrañar que los seres humanos empezaran a dudar de sí sus acciones
importaban para algo, o ya venía todo marcado por el destino.
Según estas teorías no tenemos nada que elegir. Las cartas están echadas.

Unos doscientos años después de Newton llegó un revolucionario, Albert Einstein,
demostrándonos que la materia y la energía son lo mismo.
Que la materia y la energía son intercambiables.
Marcaba así una nueva comprensión del universo.
Sus teorías desencadenaron el estudio de la extraña conducta de la luz.
Los científicos de esta nueva era observaron que la luz algunas veces se comporta
como una partícula, es decir materia, y otras veces como una onda en modo de energía.
Se desmontaban así las teorías de Descartes y de Newton, entre otros,
porque sino esto que decía Einstein sería imposible.

Al parecer numerosos estudios desde entonces hasta ahora demuestran que Einstein tenía razón.
El modelo dualista cartesiano de la realidad se derrumbaba porque a nivel subatómico, el nivel más básico conocido,
la energía y la materia, según este nuevo modelo, son lo mismo.
Un protón, un electrón o un neutrón se comportan, al mismo tiempo,
tanto como ondas (energía) que como partículas (materia).
Así surgió la física cuántica.

El modelo cuántico reveló que un átomo está compuesto principalmente de espacio vacío.
Que los átomos son principalmente energía.
No están formados por materia sólida.
De hecho hoy se sabe que un átomo es 99,99999% de energía y un 0,00001 % de materia.

Traslademos este aprendizaje ahora a tu propio cuerpo o a cualquier otra cosa material que ahora estés observando,
significaría que lo que observas, que está formado por átomos, es en casi su totalidad energía, no materia.

Los científicos han comprobado además que, a nivel subatómico,  los elementos que conforman el átomo
no se comportan como los objetos de mayor tamaño que observamos en nuestro vivir cotidiano.
Estos elementos subatómicos no se rigen por leyes de la física clásica.
Dicho más fácilmente: una manzana que cae de un árbol, siguiendo a Newton,
termina chocando con su cabeza y además la masa de la manzana se va acelerando con una fuerza constante.
Pero no pasa igual con un electrón.
Los electrones se comportan de manera imprevisible.

Cuando los electrones se dirigen al núcleo del átomo ganan o pierden energía
y aparecen y desaparecen continuamente.
Surgen por todas partes sin respetar los límites del tiempo ni del espacio.
De ahí nació el concepto de la teoría de la relatividad.
Y también de ahí la idea de que la materia, al menos a nivel subatómico, es efímera e inexistente.
Sin tiempo y sin espacio los electrones se van transformando
de materia, (partícula), a energía, (onda), y viceversa.

Y lo mejor, lo que los científicos, gracias a la física cuántica han demostrado,
es que los electrones existen en una infinitud de posibilidades dentro de un campo energético invisible.
Y es sólo cuando el observador se fija en una localización del electrón cuando esté se muestra como materia.
Dicho más básicamente: si no les pones atención, son sólo energía.
No se transforman en materia. No se dejan ver.

Es decir, una partícula, (materia), no puede manifestarse hasta ser observada por el propio observador.
A esto la física actual lo denomina
colapso de la función de onda”.

Ya hoy día también la biología cuántica más actual habla de ello y le otorga el rango de biocentrismo.
Es decir, la realidad material existe porque nosotros la observamos.

Lo importante de toda esta explicación científica sería
que hoy día sabemos que

MENTE
(energía)

y 

REALIDAD 
(materia)

ya no pueden ser consideradas 
dos cosas distintas


Están intrínsecamente ligadas.
Y así la MENTE, subjetiva, puede ejerce cambios perceptibles en el mundo físico objetivo.
Aquello que interpretamos, creamos.
Creer es crear.
Y lo mejor :
la vida 
no es dual

Al observador le están esperando una infinitud de realidades posibles.

Todo cuanto existe en el universo y puedes observar, está formado por átomos
y estos a su vez por partículas subatómicas.
Por su naturaleza, y como ha demostrado la ciencia, estás partículas están en un estado de onda, (energía)
hasta que son observadas.
Potencialmente son “todo” y “nada”.
Por lo tanto, todo lo que existe en nuestra realidad física existe como puro potencial.

Llevándolo a lo más sencillo y “terrenal”, somos en potencia capaces de colapsar en una
infinidad de posibles realidades.
El destino no controla nuestro futuro.
Lo controla nuestra propia mente. Nuestros pensamientos.
Si puedes imaginar un futuro en tu vida, basándote en tus propios sueños o deseos,
en realidad ya existe como posibilidad en el campo cuántico esperándote a que lo observes.

¿Si tu mente puede influir en la aparición de un electrón,
por qué no puede influir en la aparición de cualquier otro tipo de realidad posible?
¿Eres tan poderoso como para influir en la creación de tu realidad?

Y si es así,
¿qué papel tiene  la atención 
que ponemos en todo lo que pensamos, observamos?

¿Y si pudiéramos, al igual que ocurre con la onda de posibilidad del electrón que se puede
manifestar en una partícula material al ser observado,
hacer con nuestra observación que un grupo de partículas se manifiesten
en un hecho físico en forma de acontecimiento en nuestra vida?

¿Somos nosotros 
los que creamos 
la realidad que vivimos?

En el campo cuántico parece que sí.
En nuestra realidad cotidiana de momento lo tendremos que dejar a modo de pregunta.
La ciencia y las diferentes corrientes humanísticas siguen trabajando en ello.

Con todo ello, yo me quedo pensando y convencido de que todos 
podemos crear nuestro propio destino.
Todos cosechamos, en el día a día, los beneficios de lo que 
elegimos y de lo que accionamos.

Se trataría de decidir y construir 
para así crear la realidad que queremos vivir.
Todos tenemos esta capacidad porque, para bien o para mal,

nuestros pensamientos 
influyen en nuestra vida




domingo, 2 de junio de 2013

¿Amor o enamoramiento?







“Regalar" tu corazón a otra persona es quizás el acto más bonito de la vida.
La forma más humana de ofrecer amor. 
Amar a otro de verdad. Entregarte, sin esperar nada. 

Amar es encontrar la verdadera libertad, respetándose a uno mismo y respetando lo que el otro es.
Es mirar con una mirada diferente.

Amamos no precisamente cuando encontramos a una persona que sea perfecta 
para atender a nuestras creencias y valores, sino cuando aprendemos a ver perfectamente 
los valores del otro y le comprendemos con todas sus imperfecciones.

El corazón se regala cuando amamos. 
Y, por el contrario, no se regala, aunque lo pareciera ilusoriamente, cuando sólo hay enamoramiento. 
No es lo mismo.

Estar enamorado no es siempre amar.
Ahora bien, amar a una pareja de verdad sí requiere de estar enamorado.
Antes del amor estuvo el enamoramiento. Pero el estar enamorado no significa todavía amar.
Empezamos a amar cuando entendemos lo bueno y malo del otro y, aún así, seguimos enamorados.
Esto es lo verdaderamente difícil en el amor de pareja.

Cuando amas a alguien de verdad comprendes y aprendes a vivir sus defectos, sus fallos. 
No los escondes. No te engañas pensando que es una princesa azul.
No los borras de tu retina. Vives con ellos. Ayudas a superar los que se necesite superar.
Apoyas. Sumas. Añades.
Al mismo tiempo, el otro conoce los tuyos y los acepta igual.

Amar no es encontrar tu "media naranja".
Amar es sumar las dos naranjas. 
Dar y recibir. Ofrecer y pedir.

Nos enamoramos cuando conocemos a alguien y nos sentimos atraídos por esa persona.
Sea por atracción física, o por su capacidad de comunicar, o por su oficio, o por su forma de ver la vida, 
o por sus hobbies, o por ...
Al enamorarnos compartimos. Al compartir conectamos.
Pero al compartir y conectar no siempre damos amor.

Enamorarnos es un sentimiento emocional que nos produce gran placer. 
Cambia la química de nuestro cuerpo.
Aumentan ciertas hormonas, como la dopamina intracraneal, la oxitocina, las endorfinas, ...
Nos hacen sentirnos bien. Vernos felices. Andar entre “nubes”. Vivir atontados. 
Ver el mundo de color rosa.
Quizás, suficientes razones para vivir enamorándonos.
¡Que bueno estar enamorado!
Pero este estado todavía no es amor.

Amar no es sólo un sentimiento. 
Amar requiere de balancear lo malo y lo bueno del otro, y de lo que para la relación esto supone.
Amar es entender lo que el otro es y a esto no poner condiciones sino respeto.
En las dos direcciones, ...claro está.

El amor, referido a la pareja, a diferencia del enamoramiento, no sólo es un sentimiento, 
es también una decisión consciente.
El amor aparece cuando se valoran de forma positiva las diferencias entre tú y el otro.
En el enamoramiento, sin embargo, todo lo de nuestra pareja nos parece perfecto. 
Y el otro nos parece la persona más maravillosa del mundo.

En el enamoramiento, con frecuencia se confunde la idea de perdón.
A veces lo que llamamos perdón no es más que un aplazamiento de un hecho que finalmente terminará saliendo.
Amar necesita del verdadero perdón. Porque perdonar es dar. 
Al amar no se ama lo que otro te da, sino lo que das.
Amar es comprender al otro desde dónde verdaderamente está y aún así querer compartir la vida con él o ella.

En el enamoramiento un enfado te traslada a la soledad y al miedo a la perdida.
En el amor el enfado es una revisión de uno mismo. 
En el amor el enfado no toca el miedo. Se enfoca en la mejora del presente.

Al amar a otro le admiramos.
Pero sentir una gran admiración por otra persona no es amar.
Al amar a otro le estamos agradecido.
Pero sentir agradecimiento por algo en otro no es amar.
Al amar necesitamos convivir, compartir, relacionarnos.
Pero compartir y decidir convivir con otro no significa amar.
Amar a otro es compartir sueños. Tener intereses comunes.
Pero por tener sueños o intereses comunes no estás necesariamente abierto al amor.

El amor, a diferencia del enamoramiento, está basado en la realidad.
Aunque sea una realidad inventada. Ficticia. Perceptiva. Interpretada.
El enamoramiento es una fase temprana de amor en la pareja en la que no se necesita de la realidad.
El enamoramiento es ciego. 
El amor no puede vivir con ceguera.

Puedes enamorarte de alguien que no te corresponde.
Pero no puedes amar a alguien que no te ama.
El amor, para ser verdadero amor, necesita de ser reciproco.

Un juego perceptivo erróneo nos hace pensar que  podemos estar amando a otro 
que no nos corresponde.
Pero no es amor de verdad. Es sólo enamoramiento.

Quizás te hayas “pillado” alguna vez en tu vida diciendo cosas como estas:

“Amo intensamente a Pepe, aunque él no muestre el más mínimo interés por mi”
“Voy a seguir amándole, sin importarme que ella no me haga caso”
“Si ella no me ama, ya no amaré a nadie más”
“Ya sé que nunca más estaré con él, pero le amaré siempre”
“Veo que es maravilloso, pero como veo pocas probabilidades de amor entre nosotros, 
buscaré a alguien que me pueda amar de verdad"

Al decir algo como esto, o parecido, sólo te estás auto-engañando. 
Es una trampa mental.
En todos esos casos se trata o de una falsa interpretación, o de una baja autoestima, 
o del temor de hacerte responsable de tus sentimientos, o del miedo de dar un paso más.

El amor requiere de tiempo. No necesariamente largo. Pero sí de que ciertas cosas pasen.
El enamoramiento no. 

El enamoramiento puede ser una adicción. 
El amor no.
En algunas personas, adictas al enamoramiento, el amor verdadero no llega nunca, 
porque al terminar el estado de enamoramiento, es decir cuando se acaba la magia de haber conocido
a alguien nuevo, empiezan a aparecer los defectos, el darse cuenta de las imperfecciones
de la otra persona, y es entonces cuando se sienten con la necesidad de tener que dejar la relación.
Y pasar así a un nuevo estado de enamoramiento.
En muchas ocasiones no es debido a que dejen de querer a la persona de la que estaban enamorados, 
sino porque su propia debilidad les paraliza. Les hace volver atrás. 
Necesitan empezar la búsqueda de un nuevo personaje con el que compartir y conectar.

Aún así todos sabemos que enamorarse es fantástico.
Pero enamorarse y seguir enamorados 
cuando llega el verdadero amor es una bendición.

Khalil Gibrán dijo:

“ dejaré de amarte el día que un pintor 
pinte sobre su lienzo el sonido de una lágrima"


¡Eso es amor!

Al ver la película   AMOR  del director Michael Haneke,  -altamente recomendable- ,
y quizás porque en estos días he cumplido más de medio siglo, 
pienso y suspiro que estaría muy bien, si al cumplir ochenta o cien años, 
puedo decir que viví con un

AMOR, 
...y muy 
ENAMORADO