domingo, 28 de julio de 2013

¿Qué nos hace diferentes?


Foto desde la ventana del avión, camino de Barcelona, 
28 de Julio del 2013


Prefiero ser feliz
que tener razón



Nos gusta decir, en algunas ocasiones, que dos personas son “idénticamente  iguales”. 
Utilizamos el adjetivo “idénticamente”.
Sin embargo, todos  sabemos muy bien que no podremos jamás encontrar a dos personas idénticamente iguales.

Las personas somos  “ idénticamente diferentes 

Esto lo escribo a 900 Km / hora y a 32.000 pies de altura, volando a Barcelona,  
en un avión que ha salido con dos horas de retraso del aeropuerto de Alicante.
Después de haber observado en el aeropuerto los diferentes comportamientos de las personas 
que viajamos en este avión, con todo tipo de reacciones debidas al retraso del aparato que nos tenía que llevar.

Sólo viendo estas diferentes reacciones se podría afirmar que "NO",  las personas no somos iguales.

¿Qué es lo que más nos separa a unas personas de otras?

No es tener un rostro diferente, o una altura diferente, o una complexión más fuerte o menos atlética.
Esto es sólo una cuestión de proteínas.
Tampoco es saber o no tocar el piano, jugar al tenis o pilotar un avión.
La verdadera diferencia que nos separa a unas personas de otras está  en el cómo 
nos enfrentamos a cada hecho que nos va ocurriendo a lo largo de nuestra vida.
Tanto en lo más cotidiano, como en lo más excepcional.

Quizás esto sea también uno de los determinantes más importantes para medir 
el “grado” de felicidad de cada uno de nosotros.
Nos sentimos más o menos felices ante todo lo que nos va ocurriendo cada día
dependiendo de cómo lo vivimos, de cómo lo interpretamos, 
de cómo ponemos nuestra disposición mental al servicio de los diferentes hechos o vivencias.

Este es el verdadero factor variable intrapersonal, que no sólo cambia de persona en persona, 
sino también en una misma persona dependiendo del momento en el que se encuentre.

Se trata de la visión momentánea que una persona tiene ante el análisis retrospectivo de algo que le ha pasado ya,  
que le está ocurriendo en ese momento o que le espera en el futuro.

Pero claro, como es sabido, está basada en la interpretación que en ese momento se está haciendo 
de la realidad que le acontece.
Por lo tanto, la buena noticia, es que puede modificarla simplemente cambiando su propia  interpretación de dicha vivencia.

Aún a riesgo de ser demasiado simplista, creo que lo que realmente nos diferencia a las personas, 
se puede reducir a tres elementos fundamentales, todos de origen interpretativo:

1.- Tener o no una disposición mental  esperanzada ante las dificultades que suceden.
2.- La decisión de aprender de todo. 
Tanto de lo que nos produce gozo, de lo bueno, como de lo que nos genera malestar, nos enturbia, 
o nos produce vértigo.
3.- La capacidad personal para cambiar la perspectiva de las cosas, de los hechos, de las vivencias, 
es decir, el darnos el permiso o no para cambiar de punto de vista.

Destacamos entre estos puntos, ya que está contenido en estos tres fundamentos anteriores, 
los siguientes elementos:

a) El cómo sentimos apego ante ciertas estructuras, cosas, personas, …
b) La rigidez con la que vivimos para cambiar o no antes los conceptos aprendidos y convertidos en prejuicios.
c) El desprecio a las ideas ajenas.
d) La intolerancia con lo diferente.

Opino, no sé sin con razón, que nos sentimos más felices cuando aprendemos a no querer tener siempre razón.
Y creo que eso nos da la fuerza necesaria para tomarnos las cosas con mayor amplitud de miras.
Con más paciencia. Con más interés. Aprendiendo de todo. Innovando. Estando dispuesto a cambiar.

Somos diferentes por la forma como nos relacionarnos con el mundo que nos rodea.
Dicho más cuánticamente por la capacidad de crear diferentes realidades.

Así que, volando desde esta "altura",  y al observar la la realidad rodeada de nubes, 
me atrevo a decir que aprendamos a cuestionarnos la realidad que observamos para entender los 
otros puntos de vista, a cambiar si es necesario nuestra interpretación de los hechos,
a no sufrir por la impaciencia, 
a sentir a los demás con ternura, con amor, con compasión, 
a confiar, a relajarnos, a permitirnos sentir placer en la escucha, a explorar, a revisar nuestros paradigmas,  
a pasar de lo competitivo a lo solidario cooperativo.

Colaborar, entender, aprender, poner atención, ... 
Estos son los verbos que hay que poner de moda.

Así se abrirán...

NUEVAS 
POSIBILIDADES 
PARA TODOS



domingo, 21 de julio de 2013

¿Conoces a tu Mr. Hyde?



Ha sido un bonito domingo. Día de playa. Sabor a sal.
Comida italiana, vino fresco burbujeante. Tarde deportiva. Relax.

Ahora, sentado frente al mar, ya anocheciendo veo la luna en el horizonte, está casi llena.
Mañana se completará. Y nosotros, ¿nos completaremos mañana?

La luna tiene dos caras. Como nosotros, tenemos dos caras: Dr. Jekyll y Mr Hyde.

Una representa lo que somos realmente 
y la otra lo que interpretamos que somos.

Muchas veces me dicen que soy afortunado.
Que tengo una maravillosa familia. Unas hijas estupendas. Que tengo éxito en mi trabajo.
Que miles de personas escuchan mis cursos, mis conferencias. Que viajo por todo el mundo.
Incluso que he escrito algún libro y que me han publicado algún artículo en revistas de prestigio.
Que tengo muchos amigos aquí y allá. Que me quieren. Que amo, ...
Razones tanto emocionales como lógicas para sentirse muy bien, alegre con la vida.
Sí, siendo coherente con lo que soy y vivo, creo que soy afortunado.

No me mal-interpretéis todas estas cosas son estupendas,
pero, con frecuencia, siento que algo me falta, algo que habita en la otra cara de mi luna.
¿Qué necesita mi Mr Hyde? ¿Quién es? ¿Qué quiere?

Hoy, escuchando las conversaciones de la gente junto a mi en la playa, y más tarde en la terraza en la que comía;
también ahora viendo esta luna tan maravillosa, me doy cuenta que toda esa felicidad viene del exterior.
De lo que mostramos hacia afuera, como la luna que sólo nos enseña una de sus caras.
Necesitamos personas, hechos, cosas, ... que están fuera de nosotros y que son las que nos hacen sentir bien.
Por las que nos miden y nos dicen si tenemos suerte o no en este paseo por la vida.

Somos el Dr Jekyll con esa imagen que cuidamos y proyectamos hacia afuera.
Que maquillamos. Que adornamos. Que vendemos.
Y Mr. Hyde que compone nuestro verdadero ser. El yo. La esencia. Lo verdadero.

El Dr. Jekyll vive de los estímulos exteriores. Es adicto al entorno que habita y de él depende.
La razón principal de su felicidad está afuera.
Cuida la imagen que proyecta al exterior. Es la fachada.
Vive de ocuparse de hacer lo que los demás esperan de nosotros.
Representa a la primera capa del "yo", el como queremos que los demás nos vean.
No distingue la ilusión imaginada por su mente de la realidad en la que vive.

Mr Hyde se mira en su interior.
No necesita de espejos. Sabe cómo realmente es. Vive para lo que de verdad quiere.
No se distrae con el mundo exterior. Es mistico. Necesita de lo esencial de su existencia.
Es lo que de verdad nos aporta valor cuando nos ocupamos de nuestra vida.
Es lo que ocultamos de nosotros, sabiendo que a la única persona a la que no se lo podemos ocultar
es a nosotros mismos.
Es el verdadero estado del ser.

Los seres humanos vivimos en esta dualidad, como dos entidades distintas:

<< quienes aparentamos ser >>
<< quienes somos >>

¿Por qué necesitamos de los demás para saber quienes somos nosotros?

La cara visible de nuestra luna genera la imagen que damos.
Se convierte en la fachada de la personalidad.
Su identidad depende directamente del entorno.
Hace todo lo posible para ocultar lo que esconde en realidad.
De ella depende saber el coche que tenemos, los lugares a donde viajamos, la casa en la que vivimos,
el trabajo que realizamos, ...
Es quien creemos ser en relación a todo lo que nos rodea.
A veces le llamamos "triunfo" y otras "fracaso".

La cara oculta, por el contrario, esconde lo que de verdad sentimos.
Ahí está el "yo" que no mostramos.
En esta cara vive el yo real, lo que nos conecta con la máxima felicidad cuando lo alcanzamos
y también donde viven nuestros mayores temores.
En esta cara vive la incertidumbre por el futuro, la preocupación heredada del pasado,
el miedo a la muerte, lo que sentimos injusto, ...
Y todo aquello que queremos ocultar.
Habita todas nuestras experiencias y lo que de ellas hemos aprendido.
También todos los sentimientos que no queremos mostrar.
Como no podemos soportar mostrar este yo al mundo, fingimos ser otra persona.
Es nuestro Hyde particular. Vive escondido y sale sólo algunos días.

Creamos una serie de programas automáticos que funcionan ilusoriamente para no mostrar nuestra vulnerabilidad.
Creamos una identidad. Nos acostumbramos a ella.
Nos amoldamos a ella. Nos adaptamos a ella. Nos la creemos.
Nos esforzamos por mantenerla viva.
Gastamos mucha energía en ello. Nos agota. Nos produce estrés.

Quizás un día de verano como hoy, mientras contemplamos la luna casi llena sea el momento
de darle vida a nuestro Mr Hyde y expresar nuestro ser.
Permitirle salir. Sacarle de la jaula interior.
Dejarle que se divierta.

Comprender de verdad que nada ni nadie del entorno que te rodea te hará de verdad sentir mejor.
No te engañes, es una ilusión.
Sólo tú eres el verdadero protagonista de tu vida.
De los cambios que necesitas.
De lo que quieres para ti.

¡ SÓLO DE TI DEPENDE !



domingo, 14 de julio de 2013

¿Y si pierdes por un rato la cabeza?

Foto del blog Photofusionvirtual


Necesitas tiempo para ti.
¿Te has parado a pensarlo?
Yo sí. Hoy habita esta idea en mi mente.
Quizás me la trae el verano, o quizás simplemente el haber empezado a escucharme un poco más,
a quererme de verdad, a entender la vida en diferentes dimensiones.

Necesitamos tiempo para entretenernos con las cosas pequeñas. Pequeñas, pero importantes.
Para ordenar los calcetines en el cajón de la habitación.
Para mirar durante un largo tiempo a tu mascota, y aprender de ella.
Para que la mirada se nos pierda en la lejanía sin buscar nada.
Para leer sin que la mente se vaya de viaje a otras cosas, tan sólo centrado en el texto,
siendo la falsa historia del libro lo más importante en ese instante.
Para escuchar música poniendo toda la atención en ella, sin que sea tan sólo una compañera de otras tareas.
Y, sobre todo, para no hacer nada.
Para sentarte a solas y contemplarte.

Creo, como decía Pascal, que casi todos los problemas de la humanidad se resolverían si las personas
fuésemos capaces de sentarnos con nosotros mismos.
Escucharnos. Sentirnos. Poner atención. Meditar.

Que mal cuando nos aburrimos de nosotros mismos, de escucharnos.
Cuando no nos aguantamos, nos damos rabia y mostramos un rictus triste o de enfado crónico.
Y que mal también cuando la soledad nos da miedo.
Algo nos pasa en estos casos. Perdemos el sentido de la vida, lo más importante de la persona.

Muchas definiciones hay para hablar de felicidad, pero quizás la más preciada
tiene mucho que ver con la búsqueda del sentido de la vida.
Pero NO hablo aquí de la vida en sentido genérico, sino de TU VIDA.

Ya nos lo dejó muy bien explicado en las teorías de la Logoterapia el doctor Viktor Frankl.
Del griego logos, sentido, propósito.
De acuerdo con esta teoría la primera fuerza que mueve al hombre es la lucha por encontrarle un sentido a su vida.

Un estudio realizado en el hospital Johns Hopkins, realizado sobre siete mil novecientos cuarenta y ocho estudiantes,
demostró que al preguntarles sobre en ese momento de sus vidas qué era lo más importante para ellos,
el 78% dijeron que encontrar una finalidad a su vida.
El "para qué", del que tanto hablo en mis conferencias y cursos.

Ya lo había dicho Nietzsche:

El que tiene un para qué 
para vivir,
puede soportar cualquier cómo


Ahora bien, esa búsqueda necesaria no está reñida con el descanso mental, con la necesidad de parar,
de relajarnos, de dedicarnos un tiempo al vacío, a poner foco en el "YO" sin más, sin pretextos,
a experimentar con nuestra propia existencia sin más sentido que sentirnos vivos.

El escritor y poeta John Ruskin decía que las cosas más bellas son, a menudo, las más inútiles.
¿Les dedicamos tiempo?
¿Las observamos?

Es necesario dejar de darle al coco.
Dejar de comernos la cabeza.
Pasar de eso, ...y de aquello, ...y de lo otro, ...y de lo de más allá, ...
Olvidarnos ya de lo que queremos desde hace tiempo olvidar.
Dejarlo para siempre, o momentáneamente, pero dejarlo ahí o allí, ...que no siga aquí.
No darle tanto al coco porque termina siendo letal.
Parar el parloteo interno. Frenar el diálogo interior.
Ralentizar el ritmo de la mente.
Experimentar el silencio.
Darnos un respiro. Hacer el vago de forma elegida. Decidirse por el ocio.
Practicar el Wei Wu Wei. La "no acción".
Pasar el tiempo sin poner atención en él. No hacerle caso. Parar el reloj.
Dejar que el viento acaricie la cara, sintiéndolo sin tanto pensamiento rondando por la cabeza.
Ir a estirar la piernas. Levantar la barbilla y mirar el cielo con la mente en blanco.
Disfrutar del aire cálido de la ciudad o la brisa fresca del mar, el olor de la naturaleza, del campo, sin más.
Contemplar la belleza de un árbol, de las olas del mar, de las chimeneas apagadas en verano.
O la belleza de su cara, de sus ojos, de su piel, de su aroma, ... Los detalles que te atraen.
Belleza que no necesita ser descrita. Olvidar las palabras.
Acariciar su piel, su cuerpo, sentirlo sin necesidad de describirlo. Desearlo sin usar la mente.
Quedarse sin hacer nada un tiempo.
Hacernos estos regalos.

¡NOS LOS MERECEMOS!

Soy un defensor de las palabras, del esfuerzo repetido en forma de perseverancia, del cuidado de la mente,
de la acción para la consecución, de la búsqueda de sentido, como tantos sabios nos han enseñado,
como dice la filosofía, la religión, la existencialidad, la espritualidad, la vida misma, ...
Pero hoy, y sin ser una paradoja, creo que también debemos aprender a parar.
Hacer un stop.
Dejarnos llevar por la nada, que es la vida.

Ya lo dice el léxico popular, darnos el permiso de

PERDER LA CABEZA



domingo, 7 de julio de 2013

7 invitaciones para tu vida en un día de verano



Días de verano, mar, arena, lecturas, sol y sombra, noches con luz de luna, terrazas, carmín,
días para sentirte vivo.

Nos cuenta un relato indio que una vez paseaba un maestro con su alumno, cerca de una playa,
cuando éste le preguntó:

"Maestro, ¿qué ocurre después de la muerte?"

El maestro le contestó con una cara sonriente:
"¿Tu estás vivo o no?"

"¿Qué quieres decir con eso de si estoy vivo o no? 
Claro que estoy vivo, ¿no lo ves?", 
respondió el joven aprendiz.

A lo que el maestro añadió:
"Sí, lo veo. 
Tú estás vivo, por lo que debes saber qué es la vida"

"No estoy seguro de saber responder bien a esa pregunta maestro" , 
contestó el alumno.

"Estás vivo pero no sabes decir qué es la vida. 
¿Cómo quieres saber entonces qué es la muerte si nunca has muerto?"


Por qué no preocuparnos más por saber qué es estar vivo.
Ahora llegan días de vivir la vida estando vivo. Soltando amarras. Dando y dándote luz.
Aprender de estos días de verano para llevarlo al resto del año.

Todas las religiones nos dicen que la verdadera vida empieza después de la muerte.
Nos anuncian la vida como si sólo fuera un ensayo de la verdad, que llegará después de la muerte.
Y por eso se empeñan en destacar la palabra sacrificio.

Será cierto o no, pero la vida, la única vida es esta que ahora tienes, en este momento, en este hoy caluroso.
Y esta vida no necesita de sacrificio, sino de amor.

No te preocupes por la muerte.
Ocúpate de la vida de hoy. Baila con tu vida. Respira con ella.
No hay nada más sagrado que la vida. Nada más divino que la vida.
Estar vivo es tu gran tesoro. No lo olvides.

El tesoro de tomar una taza de café helado en una tarde cualquiera de este verano.
El tesoro de regar el jardín. El tesoro de salir a pasear sin pensar cuando se acabará el camino.
Y dar la vuelta a casa cuando así lo necesites sin estar previsto de antemano.
Saludar a un desconocido. O a una flor. Abrazar a una amiga.
Esto es la vida. Esto es liberar tu mente. Esto es la meditación consciente. Esto es vivir el hoy ahora.

Para vivir estando vivo, este verano quiero compartir contigo   siete ideas 
que voy a poner en practica, por si te apetece apuntarte, entrenarlas, y así estar más fuerte,
más vivo para el resto del año, para el resto de momentos que vendrán, ... o no, simplemente para hoy,
para sentirnos en paz.
Me gusta el número siete. Quizás porque tiene algo mágico en sí mismo.

No son siete mandamientos. Sería un insulto.
No son siete leyes. Sería una pedantería.
No son siete dogmas. Sería una paradoja.
Son siete reflexiones, que nacieron para ser escritos a vuela pluma
en una hamaca frente al mar, una tarde de verano cualquiera.


VIVE DUDANDO

Dudar es una de las fuerzas más valiosas que tienes.
Te ayuda a mejorar, a aprender, a no negarte vivir la vida con mente de aprendiz.
Te hace crecer. Te permite cuestionar tu ser y todo lo que te rodea.
Te ayuda a descubrir nuevas verdades.
Te cambia los paradigmas, la interpretación de la realidad nacida de tus creencias.
Te permite vivir  nuevas experiencias.
¿Cuál ha sido el poder fundamental de la evolución humana? La duda.
No dejes de usar la herramienta lingüística de hacer preguntas. Vive preguntándote.
No interrumpas la evolución tuya personal, duda. Siempre duda.


VIVE EXISTIENDO

Vivir existiendo es vivir en el presente.
Es dar muerte al pasado. Lo pasado ha terminado, sino no sería pasado.
Ni siquiera hace falta calificarlo de bueno o de malo. ¿Para qué juzgarlo?
Se acabó, no volverá a existir. Al menos no de igual forma.
No pienses ni vivas la vida asentado en el pasado, estás desperdiciando el presente que es lo que realmente tienes.
No pienses tanto en el futuro. No sabes dónde estarás. No sabes si llegarás a él. Si vivirás en él.
Dale al futuro sólo el espacio presente necesario para que se vaya formando.
Es con tu presente donde creas tu futuro. Eligiendo. Decidiendo. Viviendo.
Sé fiel al momento presente. Esto es vivir existiendo.
Permanece aquí. Vive ahora. Vive esto.
Vivir el presente te unifica con el resto de tu existencia.
La existencia sólo conoce un tiempo: el presente.


VIVE NATURALMENTE

Vivir naturalmente es vivir haciendo feliz a tu cuerpo.
No condenes lo natural.
No escapes de la biología, de tu propia fisiología, de tus necesidades más básicas.
Vivir naturalmente es bailar, es hacer deporte, es moverte, es nadar, es ...
Es respirar. Sentir. Gozar.
Tu cuerpo está a tu entera disposición, úsalo.
Vive en armonía con él. Sé coherente. Vive con tu cuerpo en concordancia con tu mente y tu corazón.
Vives dentro de tu cuerpo, ámale.
Tu cuerpo es tu mejor amigo, escúchale.
Tu cuerpo sabe mucho de ti, quizás más que tu mismo.
Es el regalo que la naturaleza ha puesto para ti. Y es lo que te une al resto de la naturaleza.
Es lo que te da la vida.
Déjale que te lleve. Que te viva.

VIVE HACIENDO

Es vivir humanamente. Es vivir creativamente.
Eres humano porque tienes el poder de crear. Y crear es hacer.
Esto es lo más importante que nos separa del resto de naturalezas vivas, como otros animales, como de las plantas.
La creatividad te da la dicha de la vida.
Canta, escucha música, toca un instrumento, pinta, escribe poesía, dibuja, cultiva, planta un árbol, ...
Haz las cosas por el placer de hacerlas.
Vivir creativamente es vivir haciendo. La recompensa por el propio hacer.
Vivir haciendo es alejarte de querer ser extraordinario.
Es vivir disfrutando con lo más común. Con lo cotidiano. Es relajarse y sentirse bien con la normalidad.
Es aceptar la realidad que no puedes cambiar
y luchar con todas tus fuerzas para cambiar aquello en lo que sí puedes influir.
Es desde la acción desde donde producirás los cambios que tanto esperabas en ti mismo.
Es la acción el camino. Es la felicidad verdadera.
Es convertir el sueño en realidad.
Es empezar. Es determinación para estar en todo lo que te interesa.
Es voluntad, es humildad, es disciplina, es esfuerzo al servicio de la vida que quieres para ti.


VIVE ATENTAMENTE

Las personas dormidas no pueden ser totales en nada.
Si comes atento eres total.
Si juegas atento eres total.
Si besas atento eres total.
Si abrazas atento eres total.
Hagas lo que hagas, aunque sólo sea estar tumbado en el césped de tu piscina, no te olvides
que eres un observador de todo lo que te ocurre.
Vívelo atentamente.
No te quedes sólo aferrado a los pensamientos. Disfruta de sentir lo que estás viviendo.
Pon atención consciente en todo lo que te ocurre. Lo vivirás doblemente.
Dejaras de vivir como un robot.
Más razones tendrás para vivir atentamente y descubrirte si tus pensamientos son tóxicos.
Si te descubres así, criticando, juzgando, rumiando, ... trae tu mente al presente y observa conscientemente
lo que estás haciendo, lo que en ese momento ocurre en ti y en tu entorno.
Cuando eres consciente sientes más tu cuerpo.
Desde la vida atenta se siente mucho más el silencio. Se aprecia y se necesita la soledad.
La verdadera espiritualidad consiste en vivir la vida con atención plena, de forma consciente.
Vivir con consciencia plena es no dejar paso a las reacciones emocionales.
Y permitir crear múltiples realidades para elegir mejor, para decidir sobre los hechos que te acontezcan.
Viviendo atentamente consigues la magia de hacer una sola cosa a la vez.


VIVE AMANDO

Y vive amándote.
Amar es libertad para decidir cómo te enfrentas a todos los hechos que llegan a tu vida.
Amor no es una relación, es relacionarse.  Es un fenómeno continuo.
Amar es darse. Es permitirte recibir. Es pedir.
Entrégate con amor a todo lo que te ocurra. A lo más rutinario, cambiará a extraordinario.
Vivir con amor es elegir con el corazón.
Elegir amor es decidir vivir sin miedo.
Ama para que el temor desaparezca.
Haz uso del amor, no se gasta. Cuando más entregas, más recibes.
Haz el amor en el amor.
Amar todo lo visible. Todo lo alcanzable.
Hacer del amor tu única religión.


VIVE PELIGROSAMENTE

Las reglas de oro de la vida, es que no hay reglas de oro.
Vive la vida y no la pienses tanto.
No optes siempre por lo cómodo. Por lo conocido. Por la conveniencia.
Así no vivirás intensamente. Será cómoda, pero insulsa. No te lo permitas.
Los caminos son múltiples.
Vivir peligrosamente es entender que en la vida siempre tienes una alternativa.
Un abanico de posibilidades nuevas.
¡Búscalas ! ¡Explora!
Vive abierto.
Sal del "no" continuo. Pasa al "sí" a la vida.
Cada instante es una intersección de caminos; tendrás que escoger dónde quieres ir, estar, vivir.
Cada instante es un momento de elección.
Cada momento es decisivo, la decisión de cómo vivirlo construye tu vida
porque cuando descartas unas posibilidades te estás decantando por otras.
Vivir cómodamente es llevar una vida horizontal. Siempre en la misma posición.
Vivir peligrosamente es llevar una vida en vertical. Buscar diferentes alturas. Diferentes profundidades.
Arriesga. Vivir sin riesgo es el mayor de los riesgos.
Vivir peligrosamente también quiere enseñarte a que no antepongas estúpidas condiciones entre tu vida y tú.
Permite que la vida ocurra en ti.
Vívela sin preocuparte dónde terminará.
Vivir peligrosamente es salir del suicidio de la rutina.


Es una tarde de verano, el sol empieza a decir adiós, cuando empiezo a recoger mi hamaca,
pensando que las cosas pequeñas son las que más te pueden transformar, son los verdaderos actos luminosos.
Ya camino de casa pienso que todos estos siete básicos de la vida sólo

DEPENDEN DE MI