domingo, 25 de agosto de 2013

¿Cómo te sientes en tu vuelta al trabajo?


"Descubrir tu pasión lo cambia todo"
El Elemento
Ken Robinson


Cuentan que dos peces jóvenes viajaban por el agua de un río corriente arriba.
Y se encontraron con otro pez adulto que iba en dirección contraria. Se saludaron.
"Buenos días", dijo el pez adulto. 
Y preguntó: "¿Cómo está el agua por ahí abajo?"
Los peces jóvenes le sonrieron y siguieron nadando...
Pasado unos segundos, uno de los peces jóvenes se volvió y le preguntó al otro:
"¿Qué es el agua?"

De eso se trata.
De no estar pendiente ni siquiera del "medio" en el que te desenvuelves.
Porque para ti ese medio se convierte en natural.
Estar así en tu vida es estar desarrollando actividades con las que fluyes, en las que te encuentras a gusto,
con las que te sientes plenamente identificado, feliz.

Hoy vuelvo a mi agua.
Al trabajo. A lo cotidiano que ha sido elegido por mi, que me hace feliz,
a   F L U I R.
Y no me pesa. Más bien me apasiona. Me genera mucha ilusión. Me hace disfrutar.

No me gusta la palabra trabajo. En mi caso la uso poco.
Es una palabra cuyo origen se basa en el concepto "tripalium",
tres palos en los que ataban a los esclavos para que no escaparan mientras desarrollaban sus trabajos.

Prefiero la visión de Confucio:

"Elige un trabajo que te guste 
y no volverás a trabajar ni un sólo día de tu vida"

Dedicar nuestro tiempo profesional en hacer algo que nos guste es, en mi opinión,
una necesidad vital absoluta.
Es, probablemente, en lo que pasarás la mayor parte del tiempo de tu vida.
Como para equivocarte.
Como para verlo como un sufrimiento.
Como para no elegir.
Como para no ser feliz con ello.

Busca tu elemento, nos dice Ken Robinson en un alarde de sabiduría.
Porque encontrar el elemento que te hace feliz es encontrar el equilibrio en tu vida.

Los recursos humanos, como los recursos naturales, a veces nos toca buscarlos por debajo de lo superficial.
Requiere de decisiones. Requiere de esfuerzo. Requiere de coraje.

Puede que hoy estés leyendo este post y te encuentres en paro.
O puede que no estés en la actividad laboral que más te gusta pero la necesitas para subsistir.
Es comprensible. Muchos hemos pasado por ahí en nuestra vida profesional.
La mayoría, según mi conocimiento, de los profesionales que hoy pueden decir con júbilo
que ya han encontrado esa actividad profesional que les hace feliz, primero tuvieron
que pasar por otros trabajos, por otros momentos, por otros caminos donde, más o menos felices,
no estaban en su elemento.

Si es así, si te encuentras en alguno de estos dos casos, tienes dos direcciones de pensamiento para elegir:
una dirección te llevará a luchar por encontrar esa profesión que te apasiona,
requiere de decisiones responsables, de valorar adecuadamente tu talento, de valentía y de perseverancia.
Representa una exploración personal.
Conecta con tu interior esencial y desde ahí decide.
No olvides que una exploración es una búsqueda. Y esto requiere de tiempo y otro tipo de recursos y energías.
Implica aventuras, viajes, riesgo, incertidumbre.
En fin, en mi opinión, todo por lo que vale la pena la vida.
O mejor dicho, por lo que vale la alegría la vida.
La otra dirección te mantendrá atado al tripalium, esclavo de la queja. Y te hará vivir cerca del victimismo.

También puede que estés jubilado. O seas inmensamente rico y no necesites actividades para subsistir.
En ambos casos, ahora tienes la mejor oportunidad para cumplir tus sueños.

Y por favor, para no crear ninguna confusión, no quiero decir con todo esto que abandones
lo que ahora estés haciendo, a lo que te dedicas, ni que sufras si no estás en el centro
de tu deseo como profesional, ni que ignores las necesidades básicas tuyas y de tu familia.

Sólo pretendo reflexionar sobre lo importante que en este tema es pararse de vez en cuando,
quizás ahora es un buen momento, cuando nos llega la vuelta al cole,
para analizarnos con detenimiento y preguntarnos si podemos hacer algo más por nosotros
en lo que a tu actividad profesional se refiere, por descubrir nuestros talentos, nuestras pasiones,
y, sobre todo, averiguar que nos puede estar frenando a ello para poder superar los obstáculos que nos paralizan.

La vida se puede vivir sin pasiones, sin riesgos, sin ambiciones.
O todo lo contrario.
Creo que

ES UNA 
ELECCIÓN






sábado, 24 de agosto de 2013

¡GRACIAS PROFES!




El tiempo pasaba más lento en aquellos veranos.
Los días eran largos. Duraban una eternidad.
Recuerdo cuando en los últimos días de agosto los niños nos veíamos cada atardecer en el parque del pueblo,
y ya con cierto hastío, comentábamos las ganas de que empezara de nuevo el cole.

Mi profesor prefe de aquellos primeros años se llamaba Don Alfredo.

Era el  M A E S T R O




Como tantos otros profesores,
no era un arquitecto que construía grandes edificios, ni puentes, ni casas, ...,
no era un médico que curaba enfermos,
no era un artista que pintaba, esculpía o interpretaba una obra.
¡ ERA PROFESOR !

Y con su labor diaria,

ERA UN ARQUITECTO 
PORQUE CONSTRUÍA CONOCIMIENTO Y VALORES
ERA UN MÉDICO 
PORQUE TRATABA LA ACTITUD
ERA UN ARTISTA 
PORQUE ESCULPÍA NUESTRA PERSONA

Por todo ello,

¡ GRACIAS PROFE !


Me siento orgulloso de haber sido invitado como ponente al evento que  organiza la
Fundación Atresmedia, el día 5 de Septiembre en Kinépolis (Madrid).
Estaré, junto a mi colega y amigo Jorge Blass, llevando ILUSIÓN y AGRADECIMIENTO
para todo el colectivo de profesores de nuestro país.
Entre otros invitados, nos acompañarán Mónica Deza, Carlos Sobera, José María Casalla, Matias Prats,
Jandro, José Antonio Marina y Javier Urra.








domingo, 18 de agosto de 2013

¿Estás preparado para el impacto? Tres razones para vivir ¡WoW!


Avión amerizado en el ría Hudson, New York

El vuelo 1549 de US Airways, una Airbus A320,  había despegado del aeropuerto de La Guardia,
en New York  a las 3:11 pm, el día 15 de Enero del año 2009, con 150 pasajeros y 5 tripulantes.
Los pasajeros de ese vuelo no imaginaban la vivencia que ese día experimentarían.

Nada más despegar, el avión tuvo que amerizar en el helado río Hudson,
cerca de la calle 48, en Manhattan, después de que una manada de barnaclas, aves parecidas a los gansos, impactase contra los motores del avión.
El avión estaba pilotado por el comandante Chesley Sullenberger. Hoy todavía reconocido como un héroe en EEUU.
Chesley consiguió amerizar a las 4.00 pm, salvando a todos los pasajeros y a la tripulación.

Imagínate como pasajero de ese avión.
Imagínate una gran explosión a unos 1000 metros de altura.
Imagínate que oyes el ruido del motor del avión al estallar. Ahora hace "clac, clac, clac ..."
Imagínate que despegando, cuando todavía no ha cogido el avión mucha altura, empieza a girar bruscamente.
Imagínate que ves por la ventanilla como el piloto apaga el fuego de los motores y alinea el avión con el curso del río.
Imagínate sin ni un sólo sonido dentro del avión, como si vivieras en el vacío total por unos minutos.
Imagínate que sólo oyes al comandante diciendo: 15, 14, 13, 12, 11,
...En una cuenta atrás antes de entrar en contacto con el agua.
Imagínate en esa situación.

Ric Elias no tuvo que imaginarlo. Era el pasajero 1D ese día en ese avión.
Ric recuerda las cuatro palabras que escuchó en ese momento,
cuatro palabras que no olvidará el resto de su vida:

"Prepárense para el impacto"

Y tú, ¿estás preparado para el impacto?
No, estar preparado no es vivir con miedo esperando que algo suceda,
ni mucho menos vivir pasando la vida preocupados por lo que en cualquier momento nos pueda acontecer.
No, este no es el mensaje.
Se trata, más bien, de aprender de todos esos momentos en los que vivimos un "impacto".
Extraer lecciones de esos aprendizajes impactantes porque nos puedan ayudar a comprender lo que,
en nuestra vida, de verdad vale la pena.
Y distinguirlo de lo superfluo. De lo que no nos aporta verdadero valor.
Porque no es verdad que todo vale.
No, ... no todo nos vale.

No hace falta referirnos a impactos muy grandes, de gran calibre, no se trata de que tengamos que vivir,
como le pasó a Ric, una accidente de avión, o un acto terrorista, o un viaje accidentado por la selva africana en unas vacaciones.
Se trata, más bien, de aprender de los impactos cotidianos, esos que cada día nos van sucediendo.
Normalmente pequeños o grandes impactos que nos producen un roto emocional.
De todos ellos podemos aprender.

En mi opinión cada uno de estos "rotos" provocados por impactos puede tener un aprendizaje particular, único.
Corresponderá a los aprendizajes concretos del hecho que provocó el "impacto"
y todas las lecciones extraídas del mismo.

Sin embargo, opino, que todos ellos tienen tres ideas para aprender y que se repiten en todos los casos.

A saber,

TODO CAMBIA EN UN INSTANTE

Así es la vida.
Eso la hace apasionante.
Le llamamos incertidumbre. Nos molesta vivir bajo su yugo.
Pero es lo que hace que valga la pena vivir.
Es vivir sabiendo que no está todo bajo control que nuestra vida puede cambiar en un segundo.
De ello podemos aprender mucho.

Ric contaba, tras el accidente, que aprendió a no ser nunca más un coleccionista de buenos vinos.
Se haría coleccionista de malos vinos.
Es decir, los buenos vinos están para ser bebidos, no para ser guardados "para una ocasión especial"
¿Y si esa ocasión especial nunca llega?
Una amiga me contaba que estaba haciendo planes para viajar con su pareja por todo el mundo
cuando se jubilaran, él falleció unos años antes de su jubilación.
¿Qué pasó con los viajes que tenían previstos?

El mensaje ya nos lo contaban, aunque fuera por otra razón, nuestros padres:
" No dejes para mañana lo que puedas hacer hoy "

¡Sabio mensaje!
¡Hazlo!


ELEGIR AMAR PARA SER FELIZ

Que pena el uso del tiempo que hacemos con aquello que no nos gusta, que no amamos.
Que pena el tiempo que desperdiciamos en bobadas con la gente que amamos.
Generalmente por culpa de nuestro ego. Mucha veces simplemente por querer tener razón.
Que bien cuando eliminamos la energía negativa de nuestra vida.
No aporta nada.
Que bien cuando nos ponemos al servicio de los demás si así lo elegimos.
Que bien cuando sabemos que nuestra mente, luchadora y en continua defensa, es una mente equivocada.
Que el éxito de vivir una vida que vale la pena está en el AMOR.
En elegir amor. En saber que con amor el miedo no tiene sentido.
Y que al elegir amor se elige ser feliz con todo aquello que hacemos, somos, tenemos, ...
(Y quiero diferenciar "tenemos" de "poseemos").

El mensaje es sencillo, no malgastes tu tiempo con aquello que no te merece la pena.
Vivir es usar tiempo, recuérdalo siempre.
Por lo tanto, concentrate en lo que verdaderamente es importante para ti.
Si es tu trabajo, ok. Si es tu familia, ok. Si es ..., ok.
¡Hazlo!
Y, en cualquiera de los casos no dejes ir lejos de ti a esas personas que de verdad importan en tu vida.


MORIR NO DA MIEDO

No vivir sí.
Vivir viviendo es el verdadero éxito.
Huye de vivir muriendo. Vigílate y si te descubres muriendo un poco en vida, re-ánimate,
ponte las pilas de nuevo y sal a la vida a vivir.
Estar vivo es un milagro.
Estar vivo es el mayor de los agradecimientos a los que tienes que rendir culto.
¡Hazlo!
...Y la forma de hacerlo es no dejar que TÚ vida pase sin TÚ decidir,
pensando, equivocadamente, que todo está ya marcado por un destino.
¡No! El destino está por hacer. Y de ti depende.

Tienes a cada momento la posibilidad de mirar el futuro y de elegir vivirlo de otra forma,
si eso es lo que quieres.


Ahora, marinando por el Mediterráneo mientras escribo este post, llegando a Menorca,
reflexiono sobre los impactos que he vivido este año.
De ellos aprendo y decido vivir el futuro bajo el signo de

¡ WoW !

Ustedes que son muy inteligentes sabrán poner palabras a esta exclamación



martes, 13 de agosto de 2013

¿Sabes qué dos cosas siempre dependen de ti?


El genio que habita fuera de la lámpara

Escucho una conversación de una familia junto a mi en la playa.
Les oigo que se están quejando del mal tiempo que hace hoy,
porque hace mucho calor y mucha humedad, ...dicen.

Voy a comer a un chiringuito en la misma playa y oigo como un señor comenta con su pareja quejándose
que la cerveza no está todo lo fría que debiera.

Vuelvo a mi hamaca a leer la prensa del día, en la que puedo leer a cientos de periodistas
quejándose de la " situación del mundo ".

Me paseo por Twitter, en donde muchos colegas y amigos se están quejando por algo,
por la crisis, porque se acabaron las vacaciones, por el retraso de un avión, por los políticos de turno, por ...

Quejas y más quejas.
No me parece que tengamos que evitarlas en su totalidad.
En ocasiones, nos permiten movernos, acorde con nuestro criterio, creencias e interpretaciones,
en entornos que no nos gustan.
Pero no debemos hacer de la queja un modo de vida,
ni una visión o pensamiento único ante todo lo que nos va sucediendo.
Vivir en estado de queja,
es vivir desde el victimismo absoluto.
Sin ser conscientes del daño que nos hacemos con ello.
Es una pérdida de responsabilidad sobre los hechos a los que nos enfrentamos.
Vivir de las quejas es perdernos la posibilidad de elegir.

La queja nos hace pensar que las soluciones o motivaciones que nos mueven están fuera de nosotros.
Al pensar que la motivación ante un hecho está fuera de ti estás cediendo la responsabilidad a otros.

Una distinción importante es no confundir la queja con el reclamo.
La queja se apoya en la  resignación. Es no hace nada para cambiar el estado de las cosas.
La queja está justificando la parálisis ante un hecho.
No nos mueve a cambiarlo, ni a re-inventarlo, ni a dejarlo, ni a volverlo a crear, ni a ...

Al reclamar, por el contrario, estás participando en un cambio sobre aquello que no te gusta,
o no te es útil, o lo fue y ha dejado de serlo, ...
Al reclamar estás A C T U A N  D O

Cuando te descubras quejándote de algo, piensa que quejarte es una estupidez
y que es mejor entender que sólo tienes dos soluciones en ese caso:

A C T U A R  para  CAMBIAR 
D E J A R L O  porque no te IMPORTA

Actuar, accionarte, ponerte en marcha para que algo que no te gusta cambie
o abandonar aquello que no te aporta nada, dejarlo pasar sin darle ninguna importancia

SÓLO DEPENDE DE TI

Es la mayor de las libertades humanas.

En la playa un niño hacía un castillo de arena. Estaba orgulloso de su obra.
Pero por otra parte, sus ojos esperaban ansiosos la mirada de su mamá
para que con un gesto amoroso y una sonrisa le dijese lo bonito que estaba quedando.

En el chiringuito la camarera preparaba un gin-tonic orgullosa de lo fresquito y rico que estaría.
Con mucho esmero rebañaba el limón por el borde del cristal de la copa, ponía la ginebra,
añadía regaliz y algunas bayas de enebro, hasta que finalmente echaba la tónica
a través de una larga cuchara especial para ello.
Sin embargo, lo que más parecía importarle, mientras hacía todos estas rutinas,
era la mirada atenta y la admiración de su público, de todos los que estábamos alrededor de la barra.

Visitando, ya desde mi hamaca, Facebook, comprobaba cuanta gente amiga a través de esta red,
mostraba todo lo que en ese momento esta haciendo sólo para admiración y aplauso de los
que están al otro lado leyendo o viendo sus fotos, vídeos, etc...

Por un momento he tenido la sensación de que todo lo que hacemos dependiera, en gran medida,
de la A P R O B A C I Ó N de otros.

¿Hacemos para ser admirados?
¿Necesitamos la aprobación de otros para que algo nuestro tenga más valor y así sentirnos bien?

Entiendo que sea necesario, en muchas ocasiones, pasar la "prueba del ocho".
Es decir, otros nos tienen que decir cómo de bien o no está aquello que estamos haciendo.
Así aprendemos. Así mejoramos. Así avanzamos. Así crecemos.
Ninguna duda al respecto.

También tengo que decir que a todos nos gusta un cumplido, un aplauso.
Un reconocimiento a nuestro quehacer.
El reconocimiento es una caricia mental deseada, que nos moviliza.
Un estimulo para mover la voluntad individual interior.
No pido renunciar a ello.

Pero sabes, amigo lector, que no es a ninguno de estos dos casos a lo que me refiero,
ni a un modo de aprender ni a este tipo de caricia a través del reconocimiento.
Me refiero a centrar la aprobación continúa fuera de ti.
Cuando la aprobación se convierte no en un deseo de reconocimiento natural,
sino en una necesidad para sentirte bien.

En estos casos, dejamos de A C T U A R
cuando lo necesitamos, salvo que otros estén ahí, diciéndonos lo bien que lo estamos haciendo.
De nuevo así estamos cediendo la
R E S P O N S A B I L I D A D

Entregar tu hacer, o tu ser, o tu querer a una o varias  "personas exteriores" es exponerte al peligro
de la frustración por parálisis.
Como si de ti no dependiera...
Si la aprobación continua por parte de otros se convierte en una necesidad vital,
¿qué nos puede estar pasando? ¿dónde está en ese momento nuestra capacidad de decisión?

Normalmente las personas dependientes de aprobación externa como necesidad vital
al no recibirla empiezan a sentirse mal. Entran en estados de crisis individual.
Aparecen ideas auto-destructivas de tipo

"no le gustará a nadie", 
"no sé ni para qué hago esto", 
"me siento fatal porque no se dan cuenta que..."

Mensajes de diálogo interior con enfoque a lo negativo, a la ruptura de la autoestima.
Con orientación a derrumbar el "YO" y darle fuerza al EGO.
Creando auto-dependencia a la alabanzas de los demás.
Y, lo que es peor, dependiendo de otros para pasar a la   A C C I Ó N.

En ese momento nos paralizamos.
No hacemos. No empezamos. No avanzamos. No creamos. No ...

Tenemos que deshacernos de la necesidad de aprobación.
Es un "motor negativo" que nació en nosotros por aquello que de pequeño nos enseñaron con tanta vehemencia:
a complacer a los demás.
Fuera de un orden natural.

La aprobación estúpida hay que erradicarla de nuestras vidas para llegar a realizarnos profesional y personalmente.
No es más importante lo que los demás piensen de ti que lo que tú piensas de ti.

Cuando te descubras en al necesidad de buscar la aprobación fuera de ti,
piensa que es mejor encontrar tu aprobación primero y después, si así lo deseas, la contrastes con otros.

Y es mejor entender que al ser o no aprobado por ti, te surgen dos alternativas:

A C T U A R  si así lo DESEAS  
D E J A R L O  si no te IMPORTA

Actuar, accionarte, ponerte en marcha para que HACER o SER algo que te gusta
o abandonar aquello que no te aporta nada, dejarlo ir sin darle ninguna importancia

SÓLO DEPENDE DE TI

Es la mayor de las libertades humanas.




miércoles, 7 de agosto de 2013

¿Sabes que no nos han enseñado de pequeño?



Hemos aprendido caligrafía, matemáticas, literatura, física, gramática, ...
¡ Está bien ! Son materias necesarias para enriquecer nuestro intelecto.
Pero, ¿quién nos ha enseñado a ser valientes?
A vivir con coraje las circunstancias a las que, nos guste o no, tenemos que enfrentarnos en el día a día.

Siempre lo pienso cuando visito un parque de atracciones porque tengo miedo a las montañas rusas.
Miedo no, pánico.
Alguna vez he subido en alguna de ellas, pero qué manera de sufrir. Que temblores. Que angustia.
Todo mi ser sabe, con la suficiente inteligencia racional, que por lo general no puede pasar nada.
Sólo vivir un momento apasionantemente divertido. Aún así lo paso fatal.
Y es por ello por lo que normalmente decido no subir, perdiéndome esos momentos de diversión.

Igual me ha pasado ayer. Tuve que ir de urgencias a un hospital.
Empece por la tarde a sentirme mal.
El brazo izquierdo adormecido. La pierna izquierda imitándole.
Llamé a una amiga y doctora, le conté lo que me pasaba y me mandó a urgencias del hospital.
Se trataba de descartar un ictus o un infarto, o un ...
Y en plenas vacaciones... Ufffff, ¡ que montaña rusa !
Unas horas después, tras haber vivido una experiencia fascinante,
con placas torácicas, electrocardiograma, análisis de sangre, exploración neurológica, ... ,
me daban el alta con el diagnóstico de neuro-espasmo.

Yo hubiera añadido en el informe médico: persona asustada, incapaz de controlar sus miedos.
Con falta de coraje. Ausencia de valentia y aceptación por lo que le pueda estar pasando en ese momento.
Mente llena de preocupaciones infundadas hasta ser demostradas.
Sentimiento físico y real de algo que no estaba sucediendo.
Visión borrosa basada en la imaginación desmedida de algo negativo por suceder.

Opino que NO nos han enseñado, al menos a mi no, a auto-controlar el miedo tóxico,
ese que llamamos temor.
El miedo que nos deja sin ideas. Que nos paraliza.
Que nos enfoca en defensa de lo negativo, cuando todavía nada ha sucedido.

La valentía, el coraje, tan necesario para una vida placentera, feliz, tiene que ver con la capacidad
de conquistar estos miedos.
Capacidad que debería ser materia en el colegio y también enseñarse por los padres desde pequeños.

Se trataría de una asignatura que constaría de las siguientes materias:


Valentía necesaria para soñar y perseguir los sueños.
Coraje para no abandonar los proyectos por temor. Para luchar por ellos.
Perseverancia para hacer del esfuerzo la bandera del éxito personal.
Responsabilidad para salir del victimismo inútil.
Creatividad para salir de la "caja de comodidad".
Acción para elegir curar a prevenir.
Humor para acercarnos a nuestra paz interior.


No pido que huyamos del miedo. No es lo que deben enseñarnos.
El miedo es necesario. No se trata de intentar escapar de él.
Se trata de comprenderlo en lugar de intentar reprimirlo.

En Japón se estudia en los colegios.
Se le llama   K A M I W A Z A
La traducción directa es "divino"
Es el arte de hacer lo correcto sin la inhibición provocada por el temor.
Es la ciencia del  A T R E V I M I E N T O

Por cierto,  Kamiwaza es el nombre que le han puesto en la televisión japonesa al famoso programa

TÚ SI QUE VALES 

¿Por qué será que le han puesto este nombre?

Recuerda que no son las cosas difíciles las que nos hacen que no nos atrevamos.
Es, al no atrevernos, cuando nosotros las hacemos difíciles.
Y que a lo único que hay que tenerle verdadero miedo es al miedo.

La vida de Superman sería muy aburrida si no fuera porque en su entorno, en su vida, tiene kriptonita.
La kriptonita es necesaria para desarrollar al héroe que todos llevamos dentro.
Para sacar al dios que habita en nosotros.
Para convertirnos en el artista que hace de nuestra vida una

obra de arte



domingo, 4 de agosto de 2013

¿Te tomas un Kit-Kat?


El tiempo vuela, ...solemos decir


Rezaba así:

"Hizo tantas cosas
que no tuvo tiempo 
de vivir ninguna de ellas"

No me gustaría un epitafio como este.
¿Y a ti?

Vivimos a gran velocidad.
¡Es un hecho!
Uno se da más cuenta de esto durante este pequeño Kit-Kat de verano, navegando,
entre las islas mediterráneas o atracando con todos los bártulos veraniegos en playas paradisiacas.

Deseo aprender, en este viaje mediterráneo de verano, a parar.
Aprender a echar el ancla cada vez que sea necesario.
A poner la señal de stop en mi vida cuando la presión del día a día se quiera hacer la dueña.
A tomar un respiro para respirar.
A re-apropiarme de lo que es mío: MI TIEMPO
A decidir como usarlo, hacia donde dirigirlo.

Mykonos, Hydra, Santorini, Folegandros, Sicilia, Menorca, Ibiza nos enseñarán
que el tiempo no es nada por sí sólo,
que somos nosotros, al usarlo de una determinada forma, eligiendo,
quienes lo vamos convirtiendo en lo que es nuestra vida.
"Somos lo que hacemos", decía Aristóteles. Razón tenía.
Y, por qué no, también somos lo que decidimos hacer con nuestro tiempo.
¿O acaso no es lo mismo?

Un Kit-Kat necesario para buscarse a uno en sí mismo.
Para parar, mirar y, con prisa, abandonar la prisa.
Parar relajarnos del acaloramiento de la actualidad que nos imponemos.
Para dejar de correr sin saber adónde vamos.
Para pensar, para vivir el instante del ahora, y también para decidir sobre lo que está por hacer,
para imaginar, para desear, para amar, para crear, para ...
Para todos esos básicos que nos hacen ser una especie única. Nos llamamos humanos.

Y también tiempo para un apagón tecnológico.
Olvidar por unos días el facebook, el Twitter, el WhatsApp, el ...
Tecnología necesaria, útil, que nos une y nos separa al mismo tiempo.
Que nos conecta al tiempo que nos va desconectando de nosotros
y también nos desconecta, en muchas ocasiones, de las personas que tenemos mas cerca.
Tecnología que nos hace más humanos, libres, a la par que nos encadena, esclavos.

¿Cómo te sientes si tu smartphone está cerca y, por unos días, no le haces ni caso?
¿Cuánto te hace crecer y a la vez te distrae de ti mismo esa gran red virtual que has creado a tu alrededor?
Paradojas de la evolución humana. Divertidas.
Necesarias en un momento de cambio en la humanidad.
No te invito a huir de ello, sino a tenerlo bajo control.
Y a darte el permiso de aparcarlas por un "tiempo", sólo si eso te apetece, si crees que lo necesitas.
Si sientes que abusas, que su uso ya no es sólo beneficio sino que te hace malgastar instantes.

La vida son instantes, no lo olvides.
Los instantes son uso de tiempo.

He leído en un artículo de Federico Mayor Zaragoza una frase de María Novo que me parece muy certera.
Nos dice:

"Uno de los grandes problemas 
de nuestro tiempo es el NTD"

NTD = Nos tienen distraídos

Y así nos es más difícil decidir sobre nuestro futuro.
Usamos el tiempo para correr en direcciones ya marcadas.
Perdemos la capacidad humana de ser artista.
De estar más presentes, de vivir aquí, de vivir ahora, de estar más alertas a lo que nos va ocurriendo,
de sentirnos conscientes del momento, reduciéndose la atención plena y el disfrute de lo que estamos viviendo.

Nos impedimos, a diferencia de estos días de verano, mirar las olas del mar sin nada más en la mente,
sin prisa por buscar nada, por cambiar de estado, de espacio, sin urgencia por el tiempo, ...
Nos impedimos decir "sí" cuando es lo que queremos. O "no" si es lo necesario, lo decidido.
Nos impedimos respirar siendo conscientes que es el oxigeno que respiramos lo que nos da la vida.
Nos impedimos cogerle de la mano y sentirle cerca, sin más.
Nos impedimos regalarnos el silencio que tanto nos dice.

Necesitamos tomar al menos un Kit-Kat al día para ello.
Vivirlo. Disfrutarlo. Compartirlo. Expandirlo.
Conectarnos con nosotros mismos.

¿No debería ser nuestra primera tarea el aprender a modularnos,
eligiendo qué hacer con nuestro tiempo,
ya que es el único recurso del que se compone la vida.
Sin tiempo no hay vida.
Vivir es usar tiempo.
Es, por lo tanto, elegir qué hacer con él.
Aunque la elección sea no elegir. Dejarle pasar. Disfrutar de la nada. Del no hacer.
Esto también es una elección. Igual de valida. Necesaria, en mi opinión.

No debemos confundir esto:

el sentido de la VIDA
con
el sentido de TU PROPIA VIDA

A priori puede parecer lo mismo.
¡No lo es!

El sentido de la vida forma parte de la cultura, de la filosofía, de religiones y creencias,
de las interpretaciones, de la historia, ...
El sentido de TU PROPIA VIDA lo marcas TÚ.

En tu propia vida viven unas cuantas vidas. Dirigidas por diferentes personajes.
Cada una formada por los momentos o instantes en los que has decidido vivir y en el cómo los estás viviendo.
Basada en lo que fijas tu atención.
Tu vida son las fotos instantáneas de todos los momentos.

Por eso, ahora, aquí, este verano no es como el pasado. Ahora algo o todo es nuevo para ti.
Hoy lo estás viviendo de una nueva forma, diferente.
Todo cambia. El uso de tu tiempo lo hace cambiar en una dirección u otra.
El sentido de TU VIDA depende de lo que has decidido hacer, y hacer con tu tiempo.

Y si te respondes a esto:

¿Cómo quiero, con quien o quienes, dónde, ... pasar el próximo tiempo de mi vida para que tenga sentido?

Tantas horas dedicadas a la búsqueda espiritual, profesional, administrativa, gestora, ...,
del desarrollo de la persona y que poco tiempo dedicado a entender cómo hacer nuestro propio camino.
El que nos hace felices, únicos.

No quiero vivir de forma automática.
¿Y tú?

Quizás lo que valga la pena de verdad es no vivir la vida sin estar en coherencia
con el uso que hacemos de nuestro tiempo.
No estar vacíos de sentido.
Decidir cómo usar el tiempo desde el amor. Y desde el enamoramiento.
Decidir con quién o quienes queremos estar.
Decidir cuidar y respetar a los demás. Y decidir que te cuiden y respeten.
Decidir nuestros propios retos y usar tiempo para perseguirlos.
Decidir vivir vida de artista al aprender el arte de usar nuestro tiempo en favor de lo que nos gusta hacer.
Decidir, en suma, sentirnos vivos.
Y no estar ya muertos en vida y, además, sin epitafio.

Prefiero, cuando llegue el momento, que en mi tumba ponga:

" murió porque estaba vivo "