domingo, 27 de octubre de 2013

¿Conoces el círculo del gusto? ¡Vívelo!




El sol es un círculo, complejo, inexacto, lleno de energía.
La luna también es un círculo, aunque no siempre muestre todo su esplendor.
La vida no es una secuencia, es un círculo.
Y como la luna y el sol, la vida es inexacta, está llena de energía y no siempre se muestra en todo su esplendor.

La historia, las religiones, la filosofía, las matemáticas, la física, ... veneran el poder del círculo.
Platón creía que el alma era un círculo.
Las gigantescas criaturas esculturales prehistóricas de Stonehenge en Inglaterra forman un círculo.
Y el famoso laberinto de la catedral de Chartres, en Francia, es un círculo.
Los mandalas espirituales de oriente son pinturas circulares.
Los budistas peregrinos que visitan el monte Kailas lo rodean formando un gran círculo.
Igual hacen los musulmanes cuando peregrinan al Kabah de la Meca.
Los sioux enseñaban que el poder del mundo siempre opera en círculos.
Por eso, sus comidas, celebraciones, sus reuniones familiares, sus ritos, eran siempre en círculo.
También sus casas tenían una base circular, como los iglú de los esquimales, o los molinos de viento.
Nos sentamos alrededor del fuego en forma de círculo. Y bailamos girando en las hogueras circularmente.
En las películas de Disney a la existencia terrenal se le denomina “el círculo de la vida”.
Las aves hacen sus nidos en forma de círculo.
Las estaciones se mueven en modo circular porque el tiempo es circular.
La tierra es un círculo en sí misma.




Todo vuelve a su origen.
Todo nace y muere, cerrando el círculo.
Es necesario saber cuando se acaba una etapa de la vida.
Insistir en mantener vivo lo que ya ha muerto es morir con ello. 
Cuando algo muere nos toca cerrar el círculo. Querer extenderlo pierde el sentido.
Todo está formado de etapas que acaban cerrando su círculo. Se clausuran. 

Y lo mejor, cada vez que abrimos un nuevo círculo, que algo nuevo llega a nuestra vida,
nos podemos conceder el permiso de que sea superior al anterior, 
como si de una espiral de círculos se tratase. 

El nuevo, o los nuevos círculos, son innovadores. Nacen de lo aprendido.
Se nutren del  nuevo conocimiento. Desarrollan el talento.
Nos hacen crecer. Nos expanden. Nos mueven hacia adelante. Nos hacen avanzar.
Nos hacen mejores. Nos permiten re-nacer.

Jung le llamaba la  circunvalación  de la vida.
Refiriéndose al “yo” auténtico. Ese que se mueve de menos a más.
Ascendiendo en una especie de espiral creciente de aprendizaje a la que llamamos madurez.

Vivir en presente, entendiendo el sentido del círculo, es un gran secreto.
Es borrar lo que sobre.
Apagar la luz del pasado que ya no ilumina,
y que si decidiéramos mantener encendida nos  deslumbraría.
Es aprender a cerrar para desde ahí abrir, y saltar así a un espacio superior.
Es no vivir añorando el pasado.
Ni complacientes con el presente.
Ni con miedos de futuro.
Es centrar tu energía en los círculos que siguen vivos.
Ahí vive la pasión. Ahí crece el amor. Ahí surge la fuerza de la ilusión renovada.

La vida gira en modo espiral, cerrando unos círculos y abriendo otros,
pero siempre hacía adelante. No tiene vuelta atrás.
Ya no eres el mismo que fuiste ayer.
Vives en los círculos de hoy. En los que has elegido. O en los que han elegido por ti.
Y con tus círculos de hoy construyes tu mañana.

Completando el círculo de la vida, llega el re-nacimiento, nos decía Leonardo Da Vinci.




El círculo más apasionante que quiero para mi vida es

el círculo del gusto

Quiero que viva y se mantenga sin completar hasta la muerte.
Que sea ella quien lo cierre. Y que nunca yo antes me atreva a cerrarlo.
Que la vida le haga crecer en cada instante.
Que su diámetro esté en continuo aumento.

En nuestro diccionario encontramos dos significados para el uso de la palabra “gusto”.
Uno referido a la facultad sensorial para determinar un sabor; el sentido del gusto.
Otro, al que me refiero, la facultad mental para discernir o apreciar los eventos que llegan a nuestra vida,
por el gozo que nos producen.

El círculo del gusto es el círculo del placer por lo cotidiano.
En este círculo vive nuestra capacidad de gozar placenteramente de lo más sencillo.
Es el placer en sí mismo.
El sentido de la vida por el mismo hecho de estar vivo.
Es el círculo que nos hace olvidar el prejuicio.
El que nos da rienda suelta a la curiosidad. A probar lo nuevo. A vivir lo diferente.
A saborear la vida, sacarle su jugo a cada instante.

Es el círculo que nos mueve por el camino del atrevimiento.
El que nos ayuda a emprender.
Y es el círculo que nos enseña la más mágica de las lecciones:
que estamos vivos.
Que tenemos todo por hacer. Que la vida nace en cada instante.

Es el círculo que nos centra en lo básico.
Nos deja centrarnos en lo que de verdad vale la pena.
Vive en el calor de un abrazo, en la mirada divertida, en la siesta con mantita, en la copa de vino,
en la canción repetida, en la llama de la chimenea, en el blanco de sus ojos, en la luz de su boca, ...

Este círculo es un círculo hedonista. Evita el dolor.
Es el círculo que se vive si estás vivo.
El que nos pregunta a gritos, a modo de enseñanza, que si sabemos que todo es un círculo,

¿por qué no permitirnos sacar 
el mayor partido posible 
al círculo del gusto?

Disfruta de tu círculo del gusto.
Hazlo crecer.
Muévelo en sentido espirar sin dejar que se cierre,

...y que te aproveche!




domingo, 20 de octubre de 2013

¿Sabes el verdadero significado de la expresión "estado de bienestar” ?


... a la vida


Hay muchas formas de entender lo que significa estado de bienestar.

Al referirnos al bienestar hablamos de calidad de vida con tu cuerpo, de trato inteligente de tus emociones,
al cuidado del espíritu.

Bienestar es vivir siendo consciente del placer que da la vida. Sintiéndola. Recibiéndola.
Es aceptar lo que uno es, tiene, hace, ...
Es la energía que nos pone en movimiento.
Es cuando, al mirarnos hacía dentro, nos sentimos alegre.
Y el placer que experimentamos al dar las gracias por ello.

Para mi, la emoción en forma de palabra que representa el estado de bienestar es

A L E G R I A 


La palabra lo dice todo..., su origen está en el latín, de la derivación alicer-alecris
que significa VIVO, ... o animado.
Ya en su propio origen lingüístico, se explica todo.

Cualquiera puede alcanzar la alegría que da el bienestar.
Es de todos. Nos pertenece.
Viene de serie. Pero se necesita aprender a usarla.
Gestionar las otras emociones. Las que intentan apagarla.
Poner bajo control al miedo y la ira. A la rabia y la tristeza.
Se aprende a llegar a ella. Se avanza si se elige el movimiento en su dirección.

Más allá de lo que en el presente te esté sucediendo, puedes vivirlo sintiendo bienestar.
Debajo del paraguas de la alegría.
Paraguas que te protegerá del sol que brilla, si vives un momento dulce,
o que te albergará de la lluvia que te moja.

Es una elección.
Es una cuestión de actitud ante todo lo que vives en cada instante.
Da igual el hecho o circunstancia por la que estés pasando en estos momentos.
Da igual si te enfrentas a obstáculos que te paran. Que te “muerden”.
O si estás viviendo momentos de gran brillantez, donde la velocidad de la vida te parece única, disfrutona, divertida.
Da igual que estés interpretando lo que te sucede como bueno o como desechable.
Porque desde la alegría siempre sabrás entender los hechos, aceptarlos, iniciar los cambios necesarios,
re-nacer, mirar a otro nuevo lado, crecer, avanzar, continuar, romper con lo viejo, ...

La alegría no se nos regala como un sentimiento vital obvio.
Tenemos que crearla, desearla, buscarla, amenizarla, catalizarla, vivirla, entenderla, ...

La alegría puede estar siempre. En todos los momentos, en los altos y en los bajos.
Porque la vida está llena de altibajos. Nada es permanente.
No hay nadie que no haya conocido crisis y derrotas.
Se estima, según diferentes publicaciones, que una persona a lo largo de su vida tendrá unas 20.000 adversidades.
De las cuales el 99,99 % serán pequeñas adversidades.
Unas seis adversidades por día. En su mayoría nada son importantes.
Perder el carnet, romper una copa de vino, ensuciar un libro sin querer, una gotera, ...
Minucias que suelen romper el estado de bienestar.
Que apagan el fuego de la alegría. Que nos llevan al lado oscuro.

¿Por qué darles tanta importancia?
¿Quién se la da, es nuestra mente? ¿Nuestro diálogo interior?

La alegría nos recarga el depósito de la actitud positiva ante la realidad.
Nos purifica. Nos proporciona fuerza.
Nos llena de entusiasmo.
Nos pone a tope el nivel de pasión.
Nos genera amor por lo que hacemos y sentimos. Y con quienes compartimos la vida.
Nos alinea con la superación y la búsqueda de mejora continua.
Nos ayuda a evolucionar y nos revoluciona.

La alegría nos marca un rostro agradecido. Risueño. Sorpresivo. En estado presente.

Me parece curioso vivir en una sociedad que está orientada al estado del entretenimiento y el ocio,
al tiempo que está triste.
No se entiende bien...

Lo decisivo, en mi opinión, para alcanzar el estado de bienestar,
es poner consciencia una y otra vez de que cada momento de nuestra existencia
y de nuestro quehacer diario es único y motivo de alegría.
Vivir la vida con cuerpo y con espíritu.
Aceptar la vida como un regalo.
Y disfrutarla.

Entender que las más potentes alegrías que la vida pone ante nosotros son muy elementales.
Y por ello, muy necesarias.
Me refiero a los placeres compartidos, a pasear, trabajar en aquello que nos apasiona, cocinar,
a compartir una buena conversación, cantar, escuchar una buena música, nadar, correr, beber, besar, ...

Y reír, ¿cómo no?

La  R S a que es la expresión definitiva de la alegría.

La risa no necesita de grandes festejos.
No requiere de artificios.
Se vive con un perrito caliente en la mano o en un restaurante de lujo con una cena creativa.
No es un don de los ricos. No se compra.
la risa nos libera de los bloqueos anímicos. De los pensamientos tóxicos.
Es una practica sana. Frena la producción de hormonas productoras de estrés.

Pero lo más importante de la risa en relación al estado de bienestar es que
reír significa permitirse alegrarse por las cosas y expresarlo así ante los demás.
La alegría, gracias a la risa, se hace contagiosa.
El que ríe no oculta su alegría. Devuelve al universo la energía positiva con la que fuimos creados.

También lloramos de alegría.
La alegría expresada en este caso en modo de lágrima.
Risa y lágrimas, ambas forman son estados vitales. Ambas generan vida.

Comprender la alegría desde la risa y las lágrimas es decir " a la vida en un todo. 
En lo que nos gusta, representado por la risa, y en lo que no deseamos.
Es gratitud por lo fácil y por lo difícil.

La alegría nos impulsa.
Nos da valor para afrontar el futuro. Lo que está por venir.
Elimina o ayuda a superar las barreras.

La vida no es más que el uso que hacemos del tiempo que va entre la cuna y la tumba.
Elegir vivir todo ese tiempo regalado sin excesivas cargas de rabia o de ira depende de nosotros.
Vivir desde el valor de lo simple, depende de nosotros.
Elegir la sonrisa de la aceptación y desde ahí intentar re-escribir el presente
para crear un futuro deseado, depende de nosotros.

El Dr. Dietrich Grönemeyer, en su libro El arte de vivir,
nos dice que no hagamos de nuestra vida un palito de pescado.
Porque los palitos de pescado sólo flotan en el agua, no nadan, no deciden, no viven.
Son producto de una factoría que se repite en cada uno de ellos.
Ya han nacido muertos.

Más bien elige levantarte cada día y gritar

¡HURRA!
aquí estoy para vivir con
 A L E G R I A 
cada momento





domingo, 13 de octubre de 2013

Indiana Jones en busca de la excusa perfecta




Nos pasamos parte de nuestra vida  
"En busca de la excusa perfecta"

Dejamos de hacer muchas de las cosas que deseamos o debemos hacer
porque nos refugiamos en el mundo de la excusa.
Desde ahí nos paramos. Desaparece la creatividad, se cancela la imaginación.
Desde ahí el miedo triunfa, coge poder sobre nosotros.
Desde la excusa nuestros sueños se apagan.

Vivimos pendientes de un catálogo de excusas. Es nuestra Biblia personal para no hacer.
Nos inmovilizan. Nos detienen. Rompen con el deseo.

Las frases que dominan en ese estado nuestro pensamiento son de tipo:

“Es que necesitaría tener mucho más tiempo, del que no dispongo”
“Es que saldría muy caro”
“Es que no está alineado con mi manera de ser”
“Es que nunca lo he tenido que hacer antes” 
“Es que siempre he sido así"
“Es que no soy lo bastante listo”
“Es que fracasaré si no sale bien"
“Es que no tengo la suficiente fuerza”
“Es que estoy muy ocupado”
...
(añade todas las que resuenen dentro de ti)


¡Basta de excusas!


Desde la excusa destruyes futuro.
Desde la excusa detienes el presente.
Desde la excusa justificas el pasado.

La excusa se alimenta del miedo.
Y no me refiero al miedo natural por aquello que nos pudiera dañar,
sino más bien del miedo absurdo, no real, creado, basado en una fantasía, convertido en temor.
Ese miedo que nos enseña su señal de stop, que nos deja atados a una mente paralizada.
Un miedo que nos hace creer, erróneamente, (= error de mente),
que todo tiene que caer en uno de los dos lados: el del triunfo o el del fracaso.
No, la vida es mucho más que triunfo o fracaso.
Esto es un hábito de pensamiento que se ha transmitido, como un virus dañino, de unas mentes a otras.
Creamos pensamientos que nos dan miedo y luego utilizamos esos mismos pensamientos
para justificar las incapacidades en modo de excusas.

Lo único que debemos temer es al mismo miedo, nos decía F. Roosevelt en su primer discurso
de toma de posesión como presidente.

Si no queremos hacer algo siempre encontraremos miles de excusas.
Por el contrario, si queremos que algo suceda una razón será suficiente para ponernos con ello.
Una razón, y además añadir el uso de la energía humana más poderosa.
Llamamos a esta energía de diferentes formas: ilusión, pasión, entusiasmo, vehemencia, expansión,
flechazo, afecto, culto, fuego, veneración, adoración, estima, efusión, ímpetu, arrebato, llamarada,
fogosidad, afición, calor, enardecimiento, ...
En fin, AMOR.
El amor siempre triunfa sobre las excusas.
Porque cuando él está presente el miedo no tiene espacio.

Cuando esta energía está presente, el miedo tóxico huye, el temor disminuye o se apaga totalmente.
Aparece la prudencia. Se le da espacio y permiso a la decisión. Se valora la alternativa.
Se establece la valentía. El coraje es el dueño de la situación.
Se avanza. Se busca la salida. Se entra en el abanico de la posibilidad.
El “si" gana la batalla al “no”.

Cuando la excusa no gana la batalla de la mente la persona se atreve a destapar conocimiento,
a buscar nuevo talento, a sacar sus sueños a la superficie, a sintonizar con el deseo.
A vivir usando su mejor energía en el ahora,
sabiendo que los recuerdos del pasado y la previsión del futuro existen sólo en el presente,
y desde ahí poder elegir lo que se debe hacer en el presente para crear el futuro.
La visión es un estado presente creador de futuro.

Cuando la excusa se ha disipado se realza la disposición.
La disposición a actuar.
La responsabilidad desde uno mismo para hacer que las cosas sucedan.
Se pasa del saber, o de la voluntad del querer, al valor del hacer.

Cuando la excusa se apaga aparece la imaginación.
La no excusa, permite estar conectado, es decir “in-spiritu” o lo que es lo mismo inspirado.
La creatividad se activa. La realidad de lo posible crece.
Tu vida se hace más ancha.
Al corregir tu mente a favor de la no excusa, el resto de tu vida se recoloca en el camino que deseas.

Cuando eras joven, y quizás también ahora de mayor, inundaron e inundaste tu mente con un montón de excusas.
La mente se siente cómoda asentada en la excusa porque así no necesita usar su energía renovadora.
Todas ellas se resumen bajo el prefacio de “ no, no puedes ”.

Sin embargo,  el verdadero poder que reside en ti es el de poder cambiarte a ti mismo.
Decirte que “ sí, si puedes... “.

Pocas cosas necesitas para borrar de tu mente las excusas.
En mi opinión son siete las lecciones principales a practicar.
Permitirme no profundizar en ellas.

Rezan así:

1) No te etiquetes porque te estarás negando. ¡Fuera etiquetas!
2) Conversa en positivo con tu mente. ¡Fuera razones para no hacer!
3) Practica la atención consciente en busca del cambio. ¡Fuera el inmovilismo!
4) Comprométete a superar la inercia del pasado. ¡Fuera lo que ya no te vale!
5) Usa el poder de las afirmaciones. ¡Fuera el “no”!
6) Vive junto al universo de personas que te apoyan. ¡Fuera las relaciones tóxicas!
7) Deja de esforzarte sólo por el reconocimiento de los otros. ¡Fuera lo que no fluye!

En resumen, no buscar explicaciones a todo.
Soñar y pasar a la acción.
Atrevernos.
Apagar el temor y...


¡ fuera excusas !





domingo, 6 de octubre de 2013

¿Sabes el poder que tienen los besos?


Los besos que quedarán para siempre


Para cocinar un beso hace falta una cocina alegre, 
que huela a limpio,
....
y fuego lento para que gane en sabor y aroma.

David Aceituno y Roger Olmos


Los besos, ... ¡ay los besos!
¿Adonde irán los besos que no has dado?, dice una canción...
El beso, arma secreta que se carga del aire comprimido del amor.
El beso que posee un efecto medicinal.
Besos cuyo componente es un principio activo excitante, estimulador de las hormonas del bienestar.
Besos como fuente de salud.
Besos que se recetan para la ansiedad, el pánico, contra el temor, la agitación nerviosa, y para el exceso de soledad.
Buenísimos para los corazones amenazados, o para los apagados, o para los trastornados.

El beso más ruidoso de la historia ocurrió en un cine.
Los espectadores veían una película danesa, versión muda y con subtítulos.
Dos amantes, situados en la última fila, se besaron y el beso llegó a 96 decibelios de volumen.
Algunos espectadores les denunciaron ante el juez por dolor de tímpano.
Aunque otros consideraron que el beso fue mucho más emocionante que la película.

Y el beso más largo de la historia, hallado en los archivos de la biblioteca general de Paris data del año 1888
Duró diez meses y doce días. Aseguran que el café se les enfrió.
Nos les importaba aparecer en Le Petit Journal cada día.
Ellos seguían con lo suyo...

Hay besos que saben dulces.  Azucarados. Son besos agradecidos.
Y otros saben a sal, te llegan en verano.
Los hay de ph neutro. Y otros son alcalinos. Los hay ácidos.
Algunos son cálidos, de agradecer en invierno.
Unos son finos, otros carnosos,
Los hay que tienen forma de cremallera, otros de mariposa, o de corazón, o de luna menguante, ...

Los besos se dan. Los besos se piden.
Hay diferentes maneras de pedir un beso.
Laura Von Schultzendorff, catedrática en teoría del beso, nos dice que ha encontrado hasta
618.239 maneras de pedir un beso. Y nos dice que la más frecuente es bajo susurro y a oscuras.
Están los que se piden dejando que su corazón les lleve. Y los que para pedir un beso preparan una estrategia.

Hay besos peligrosos, vanidosos, extravagantes, intensos, cursis, caprichosos, apasionados,
ardientes, sorprendentes, ocultos, anónimos, cariñosos, tímidos, venenosos, nostálgicos, delicados,
inagotables, fanfarrones, engañosos, hipócritas, malditos, eternos, únicos, efervescentes, volcánicos,
apagados, pomposos, repetidos, mutantes, empalagosos, tiernos, curiosos, invisibles, secretos,
de ciencia ficción, contradictorios, díscolos, platónicos, telefónicos, energéticos, ...

Se dan debajo del agua, al amanecer, en la oscuridad de la noche, en un columpio, al cumplir años,
el día del encuentro, al partir, al llegar, en el coche, en el ascensor, ocultos, públicos, en la cocina, en el baño, ...

En el tercer volumen de la Anatomía de un beso, el doctor Morgan Kovlaski,
nos habla de la triple forma de dar un beso:
El beso Osculum, una mera muestra de cortesía que se da en la mejilla.
El beso Basium que añade afecto y se da en los labios aunque caracterizado por la falta de apasionamiento.
No es amoroso, es amistoso.
Y el beso Suavium, lleno de pasión. Beso enamorado.

El acto de besar provoca en nuestro organismo un gran cóctel químico.
Se genera dopamina intracraneal. Se liberan estrógenos y tetosterona.
Aumenta la concentración de oxitocina. Y se detecta un exceso de serotonina en sangre.
Se dilatan las pupilas. La respiración se vuelve profunda. El corazón se emociona.
La piel se torna de gallina.
El escalofrío del inicio se convierte en suspiro. Y el suspiro en rubor.
El temblor aparece en las rodillas.
El hormigueo invade la zona del estómago.
Se acelera el corazón.
Aparece el deseo.

Un haiku conocido nos dice:

Bebe del labio
el beso que te ofrece
como agua fresca

¡Bébelo!
No lo dejes escapar.
¡Búscalos!
No los dejes escapar.

Los besos también huyen. A veces no quieren ser dados, ni recibidos.
Huyen de los gritos. De las caras de angustia.
De los alientos perfumados de malestar. Del cronómetro de la prisa. De la impaciencia.
Huyen de las ordenes que obligan, de la repetición desmesurada sin sentido, de las mentiras.
Huyen de los celos, del gruñido, de la envidia, de la injusticia, del ataque de ira, ...

¿Sabes cómo se llama a la paciencia de los sapos cuando esperan un beso?
Se llama sapiencia.
Muchos besos se necesitan para encontrar un príncipe, dice un dicho popular.
Sapiencia o perseverancia. Oda al esfuerzo repetido.

Los besos a veces son verdaderos. Otras veces son falsos.
Pero, como sus primos los abrazos, unos de otros se distinguen al sentirlos.

Si sientes en la barriguita cosquilleo, como si tuvieras hormiguitas, es que son verdaderos.
Si el corazón te late alegre, es que son verdaderos.
Si acaban con unos labios en forma de sonrisa, es que son verdaderos.
Si te dan ganas de bostezar, es que son falsos.
Si te huelen a podrido, es que son falsos.
Si te descubres cruzando los dedos, es que son falsos.
Si sientes una descarga eléctrica, es que son verdaderos.
Si te cae una lágrima, es que son verdaderos.
Si no te importa que te vean, es que son verdaderos.
Si tienes los ojos abiertos, es que son falsos.
Si sientes indiferencia, es que son falsos.
Si los escribes con “v”, es que son falsos.
Pero si deseas darlos, es que son verdaderos.

No es lo mismo cuando te besan que cuando te besuquean.
Si te besuquean el beso no es beso, es molestia.
Los besuqueos suelen ser familiares. Pierden el amor y añaden el pellizco de mejilla.
Y acaban con una pregunta: "¿Me quieres?
O suelen ser termómetro. Se dan en la frente. No inspiran. No transmiten.

Suelen gustar los besos prohibidos. Son excitantes.
Se persiguen. Se sueñan. Se viaja con ellos en la mente. Se imaginan. Se fantasea.
Se desean los besos que no se han probado. Los robados. Los que no se han dado.

Los besos también se lanzan. Como quien regala un guiño. Como quien arroja una piedra.
Necesitan de puntería. De acierto.
Salen de los labios en busca de un destino.
Estos besos con frecuencia mueren en el aire. Dicen adiós.
Son besos que sólo consiguen llegar a la diana objetivo cuando salen del corazón.
Algunos de ellos son empujados al aire desde los labios con la palma de la mano.
Viajan en el viento. Suspendidos en el aire. Moléculas del corazón.

Los besos son el festejo de la alegría.
Son el triunfo del amor.
La celebración de la vida.
La llave para salir de la tristeza.
El antídoto de la rabia.
El pegamento del deseo.

Hay besos escondidos por todas partes: en fotografías del pasado, en sueños de futuro, en deseos ocultos.
en libros viejos, en papeles de carta, en el mundo virtual, ...
Hay besos que se olvidan.
Hay besos que rebotan y como un boomerang vuelven a uno mismo.


Un beso puede cambiar un estado de ánimo.
Son aconsejables en días grises porque limpian las nubes
y en días soleados porque atraen la luz a uno mismo.
Los besos despejan la nariz y la mente.
Y si no te convierten en un príncipe o princesa al menos te harán sentirte mejor como sapo o como rana.

¿Cómo podría ser una historia de amor sin besos?
No sería.

Suspiro, cierro los ojos y me dejo llevar...

¡MUAC!