domingo, 13 de abril de 2014

GOZAR LA VIDA



Vista de El Campello desde la playa de la Coveta Fumà


El gozo es como una isla desconocida,
que puede aparecerse 
ante la proa de la nave que os guía,
alguna mañana ignorada, 
por una ruta antigua.

Miquel Martí i Pol


Como escribe Martí i Pol en su poesía,
así se me ha aparecido hoy el día.

El gozo de la vida es como un bálsamo, como un perfume suave que se deja sentir
sin necesidad de ocupar todo el sentido del olfato.
Así me siento hoy, lleno de gozo.
Un domingo de auténtica vacación y relax. De sol, de arena de playa, de aroma a mar y algas,
de paseos, de luz y claridad, de cielo azul mediterráneo.
Un día primaveral lleno de vida y energía.

Gozar al llegar a casa del salitre en la piel.
Gozar al dejarte sentir las gotas del agua de una ducha caliente en la piel.
Gozar al abrir la botella de vino frío y servirlo, observarlo, beberlo.
Gozar al escuchar el piano de Herbie Hancock. Y el saxo de David Sanborn.
Gozar al mirar a los ojos de mi perrita mientras duerme en su cojín.
Gozar al ver su sonrisa complice, el guiño de su ojo.

El estado de gozo es quizás la manifestación externa más humana de paz interior.
El estado de gozo deja un buen recuerdo en donde habita.
El estado de gozo se interpreta con un rostro alegre, con una sonrisa desdibujada, con una carcajada,
con una mirada altiva, con un cuerpo erguido, con unos labios sugerentes, con un respirar profundo,
con una caricia única, …

La palabra   G O Z O 
vine del latín gaudium, con significado de alegría espiritual.
Para las religiones cristianas y musulmanes tiene el mismo significado:
corazón poseído por dios.
Sin duda, en los momentos de gozo el corazón está poseído por el dios del amor, de la vida,
del disfrute, de la energía, de la luz, ...

No debemos confundir el gozo con el placer.
La principal diferencia es que el gozo no es resultado de causas externas.
Las causas externas provocan placer y el gozo es el sentir de ese placer.
Parecería lo mismo pero no lo es.
El placer es de origen sensorial.
El gozo tiene su origen en el estado interior del individuo.
El gozo se vive desde la profundidad del ser.
El placer no es una emoción. Es una sensación.
El gozo es una emoción.

Al degustar un buen vino sentimos placer.
Y, sólo a veces, ese placer que sentimos nos emociona. Es entonces cuando decimos que gozamos
con la copa de vino.
Por eso el summun del placer es el goce.
Un hecho externo que nos provoca placer se mantiene mucho más en el recuerdo y es más profundo
si conseguimos vivirlo con total goce.

El placer no necesita de atención plena. Ni de concentración máxima.
El gozo sí.
Cuando gozamos de algo estamos sólo para ello.
El placer es tangible, el gozo no.
El placer no transciende, el gozo sí.

El gozo es un estado mental, emocional y corporal al unísono.
Nace del alma, de la mente o del cuerpo. Y se expande llenándonos de plenitud.
El gozo es un estado del ánimo.

Al gozar percibimos la realidad de una forma no acomodada.
Al gozar vivimos cada momento llenos de mayor felicidad y bienestar.
Al gozar el torrente sanguíneo se nos llena de hormonas del bien, (con permiso las denominaré así).
Al gozar, todos los personajes que pueblan nuestro ser, se vuelven uno.
Al gozar el ego nos da una tregua y nos deja ser nosotros mismos.

El gozo es una fuerza interior muy potente que nos acerca a todas las experiencias vividas
de una manera especial.
Al gozar no cabe la desmotivación.
Al gozar no cabe el aburrimiento.
Al gozar no cabe la desidia.
Al gozar no cabe la procastinación.
Al gozar no cabe la impaciencia.
Al gozar no cabe la falta de perseverancia.
Al gozar no cabe la apatía.
Al gozar no cabe la pereza.


El gozo nace interiormente y se manifiesta exteriormente.
Nos afecta a nosotros mismos y en ocasiones, como el resto de emociones, a las personas que nos acompañan.

Por si fuera poco, el mayor de los gozos es el gozo de

E X I S T I R



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