lunes, 5 de mayo de 2014

LOS HÉROES ANÓNIMOS





El pasado jueves fue el día 1 de Mayo, festivo en prácticamente todo el mundo.
Yo aproveché la mañana para leer el último libro de Juan José MillásLa Mujer Loca.
Una novela altamente recomendable.
Millás, a través del personaje de Julia, una pescadera enamorada de un filólogo que trabaja
en el mismo supermercado en el que ella trabaja, nos hace sentir, con su característico estilo literario,
el valor y significado del lenguaje en relación a  la capacidad perceptiva de la realidad.
Una novela donde, según expresa su propia contraportada, es el lector el que debe decidir lo que es verdadero y lo que es falso.
Una novela que nos cuenta también la historia de Emerita, una enferma terminal que solicita
voluntariamente la eutanasia para poder salir de su situación de sufrimiento. Y de su marido, Serafín.
Una novela, en fin,  que nos habla de historias cotidianas, anónimas, pero muy cercanas 
a una realidad a la que todos tenemos acceso. 
Una novela con mucho humor, provocadora, con diálogos excepcionales.
Y en la que aparecen héroes anónimos, como Carlos Lobón, miembro del MDM, Derecho a Morir Dignamente.
Así empezaba mi día festivo...

Al medio día, mientras almorzaba veía la televisión, emitían un programa lleno de “corazón”, 
...o así lo llaman. 
A mi me parecía mas bien abarrotado de basura para nada informativa, 
abusando de historias sin sentido ni importancia.
Nos contaban cosas de una fauna reconocida socialmente como “famosos”.
Un programa, al parecer de emisión diaria, donde se muestra, como si de la visita a un zoo se tratase, 
a diferentes especímenes de animales que cambian las jaulas del zoo por alfombras rojas y fotocols
Especímenes a los que se les augura un tiempo cortísimo de fama, 
dentro de muy poco dejarán de interesar y entraran en estado de extinción dejando paso a otros
que les sustituirán con la misma intensidad famosil que ahora estos tienen.

Al terminar ese programa pastoso, insufrible,
que en poco tiempo había hecho que me olvidase de que la tele estaba encendida, empezó el telediario.

En este telediario contaban esta noticia:

En el hospital La Paz de Madrid, un equipo médico, había realizado el segundo transplante 
múltiple de todos los órganos del aparato digestivo a una niña.
Una niña que estaba condenada desde su nacimiento a morir en poco tiempo, pero que gracias a que
le habían transplantado el páncreas, hígado, estómago, intestino grueso, intestino delgado, etc… 
se había salvado y viviría una vida como cualquier otra persona.
¡Increíble!
Y, añadía la noticia, que hacía 11 años, otro niño, había recibido un transplante igual 
y se encontraba muy bien, hacía una vida normal.
El telediario nos mostraba también un pequeño reportaje del niño y de sus familiares, todos muy felices.
Era una noticia llena de sonrisas y caras de alegría.

Perdonar que no os pueda decir el nombre del cuadro médico que llevó a cabo estas operaciones.
Lo desconozco.

En ese momento, mientras escuchaba el telediario, 
me acorde de los “famosos” que habían aparecido en la misma pantalla de mi televisión unos minutos antes.
Todos ellos llenos de historias vacías.

Me pregunté:
“¿Quién conoce a los especialistas que han hecho posible el “milagro” de que estos niños transplantados sigan jugando con sus amigos, disfrutando de sus familias, sonriendo, viviendo, …
¿Por qué estos héroes anónimos no son reconocidos socialmente, 
ni aparecen en ningún programa de televisión especial para ellos, 
ni se les pone alfombra roja al salir del hospital, ni ningún medio de comunicación les sigue, 
ni se les hace la “ola” por la calle, ni se les pide autógrafos,  ni …?
Por no ser nombrados ni lo fueron en el telediario.

Quizás las respuestas a mis preguntas son bien sencillas: 
es que no es lo importante; ni para ellos, ni para su aportación de valor social.
Estos son los verdaderos héroes. Anónimos. 
Estos habitan las calles de nuestras ciudades y pueblos, viajan en el metro sentados a nuestro lado,
compran el periódico en el mismo kiosco que nosotros, ...

Estimo a los héroes cotidianos.
Me encanta encontrar personas desconocidas y anónimas que adoran su trabajo 
y lo llevan a cabo con el máximo interés, con sentido de servicio por los demás, cuidadosamente, 
intentando superarse siempre, mejorando y aprendiendo algo nuevo cada día, 
buscando nuevos retos, auto-motivados, 
esos que convierten lo cotidiano en algo único para que a los demás nos parezca extraordinario.

Personas como estos doctores que consiguieron el transplante de los niños del telediario,
o como los ingenieros expertos en tecnología que nos permiten comunicarnos como nunca antes se 
pudo en la historia de la humanidad, 
o como la pescadera experta en preparar un buen pescado en la pescadería del súper de la novela de Millás,  
o como el taxista que limpia cada día su taxi con esmero para atender de la mejor forma posible a sus pasajeros, 
o como el cocinero que consigue hacer que platos iguales de una carta 
sean distintos para cada comensal que se sienta en la mesa de su restaurante,  
o como la recepcionista del hotel que te recibe no con la mejor de sus sonrisas,
sino con una sonrisa auténtica, 
o como el actor de teatro que al salir a escena olvida su vida y se mete de lleno en el personaje 
para contarnos una historia,
o como el maestro que entiende la pedagogía como un acto de amor y de provocación
defendiendo el pensamiento crítico,
o como el músico que decidió dedicar su vida a dar clase con su piano 
en esa escuela de una pequeña ciudad, y que ha conseguido que los niños aprendan el valor del silencio.

O como las madres, que en este mes celebran su festividad,
entregándose responsablemente al cien por cien por sus hijos,
traspasando su propio yo, anulando su ego si es necesario por estar siempre al servicio de la familia.

Amigo lector, añade, añade, añade a todas estas historias otras que tú consideres…
¡Enriquécelo!

Todas estas historias cotidianas que nos rodean, … y en las que de normal no ponemos mucha atención, 
son las que conforman nuestra vida, son las responsables del verdadero progreso humano, 
las encargadas de que las cosas sucedan.
Son las verdaderas historias de carne y hueso, nacidas de personas normales que viven de forma normal,
y que luchan por hacer del mundo un lugar en el que

VIVIR MEJOR










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