domingo, 14 de septiembre de 2014

Del Asteroide 1950DA a Baltasar Gracián: dos aprendizajes para gestionar el cambio




Asteroide 1950DA


El asteroide 1950DA se está acercando a la Tierra.
Si no hacemos nada colisionará con nuestro planeta.
El asteroide tiene una superficie diametral de 1 km de longitud y se desplaza a velocidad
de unas nueve millas por segundo.
Esa velocidad, en conjunción con su peso, le hacen que se acerque a la Tierra con una fuerza de 44.800 megotones de TNT.
Los investigadores que se ocupan del tema, especialmente los expertos de la Universidad de Tennessee, en EEUU,
avanzan, también veloces, en la búsqueda de una solución para detenerlo o desviarlo de su ruta actual.
¡Algo hay que hacer!
Y es probablemente, en las investigaciones que ahora se llevan a cabo, donde se encuentren las respuestas para cambiar el futuro.
Para conseguir que el asteroide no llegue a impactar o que el impacto sea lo menos traumático
posible para la Tierra.

La colisión, según los expertos, ya tiene fecha: el 16 de marzo del año 2880.
¿Qué vas a hacer ese día?
Yo no pienso salir a la calle por si acaso...

Desde que nacemos estamos sometidos a un proceso de cambio permanente.
Pero la capacidad de adaptación del ser humano a todos los cambios es impresionante.
Más que la de ningún otro ser vivo.
Quizás por eso, aunque otros factores importantes también han intervenido,
hemos sido capaces de evolucionar de la manera que lo hemos hecho en relación a otros animales.
Esto es posible gracias a la gran plasticidad de nuestro cerebro, órgano vital que está en continua renovación.

Nos adaptamos a las propias exigencias de nuestro organismo como a las que nos vienen del entorno.
Y es, sin ninguna duda, una de las formas que tenemos las personas de ser más felices.
Numerosos estudios demuestran que las personas más flexibles son más felices.
Sabiendo que ser flexible no significa no tener valores estables y defenderlos.
Ser flexible nos permite no mantenernos en el mismo pensamiento.
Ser flexible nos permite avanzar, encontrar nuevos caminos. Innovar.
Ser flexibles nos abre a una mente creativa.
Ser flexibles nos mejora la capacidad de escucha.
Ser flexible mejora las relaciones con los demás.
Ser flexibles nos hace más elásticos, como los materiales resilientes en la física.
Ser flexibles nos permite adaptarnos sin rompernos.

El asteroide 1950AD está llegando. Uno de estos días... Dentro de 886 años.
Pero nosotros ya estamos tomando decisiones, estableciendo estrategias para ese día,
esperando los cambios que el impacto puede hacer en la Tierra y por ende en la vida humana.
Nos adelantamos unos cuantos años y empezamos a prepararnos para ello.

Tenemos dos formas de adaptarnos como respuesta a dos tipos de situaciones
que nos alteran lo cotidiano, lo normalizado...
Unas son con efecto sorpresa. Es decir, no lo esperamos y nos llegan en cualquier momento.
Un ejemplo sería que te pille un coche o el diagnóstico de una enfermedad inesperada.
Otras situaciones son progresivas y esperadas.
Un ejemplo sería la vejez.

Ambas situaciones requieren de diferentes modos de adaptación.

Las primeras, las que nos pillan por sorpresa, requieren de mucha aceptación y nuevas decisiones.
Las primeras necesitan de saber qué se puede hacer una vez el “evento” nos llega a la vida.
La adaptación en estos casos tiene que ser rápida. Y es re-activa.
Las segundas, las adaptaciones planificadas, requieren de una capacidad básica: traer el futuro al presente.
Qué decidamos en el presente nos llevará a construir un determinado futuro,
...claro está, sin garantías de que se llegará a lo esperado.
En este caso la adaptación debe ser  pro-activa.

Pro-activa o re-activa, pero siempre activa.
Siempre para activarnos ante el cambio.

Lo del Asteroide 1950AD corresponde al segundo tipo de modos de adaptación,
a las adaptaciones pro-activas.
Ya veis, trabajando para el año 2880.

Baltasar Gracián, en su libro "Oráculo manual y arte de prudencia”, nos enseño que el buen jugador
es aquel que le saca el mayor provecho a las cartas que le toca jugar.
Es aquel que es capaz de aprovechar las oportunidades que el azar le sirve.
Y a eso le llama suerte, diferenciándolo de azar.
Es decir la suerte se construye desde las decisiones que tomamos con las cartas que nos han tocado.
Una moraleja clara nos enseña Gracián: aceptemos los cambios y adaptémonos a lo que nos llega,
pero haciendo lo que esté en nuestras manos para salir favorecidos.

Esto, a lo que se refiere Gracián, tendría mucho más que ver con la segunda tipología de adaptación,
esos eventos que nos llegan sin esperar, que nos son previstos.

El Asteroide 1950DA y el amigo Gracián nos enseñan que ambas formas de
A D A P T A C I Ó N
son necesarias para avanzar.

Probablemente este sea uno de los talentos más necesarios en el desarrollo del individuo.
Y en los líderes.
Y quizás también en los padres.
Y en los coach.
Y en los maestros.
Lo piden a gritos las organizaciones, la política, las empresas, los colegios, ...

No quiero dejar pensando al lector que las adaptaciones, sean del tipo que sean,
siempre deben ser respuestas a estados negativos.
No sólo para cuando un asteroide vaya a chocar con nosotros ni para cuando tenemos un accidente de coche.
También debemos aprender a adaptarnos a estados positivos, ante circunstancias positivas que la vida nos regala.

Adaptarnos a cambios positivos es encontrar caminos de felicidad.
Recuperar niveles de satisfacción con la vida.
Mantener la vitalidad y el buen humor.
Vivir bajo la estrella del entusiasmo.

Adaptarnos a los cambios no es resignarnos.
No es conformismo.
Es llevar el timón.
Es llevar el control en la medida que se pueda.
Es resistir sin rompernos.

Debemos impulsar la aceptación al cambio y la capacidad de adaptación.
Disfrutar con ello.
Porque esto es vivir. Así de sencillo: D E C I D I R
Decidir sobre lo que nos llega y sobre lo previsto.
Elegir adaptarnos a lo nuevo o resistirnos, pero elegirlo.
Como la trayectoria que sigue un río, ya nos lo enseñó Heráclito, la vida se va modelando con
los obstáculos que se va encontrando, algunos fuera de nuestro control,
pero es así como fluye, como avanza, como se supera.

Con buen humor empezaré a adaptarme a la llegada del asteroide 1950DA.
A estas horas de una noche todavía veraniega, me adaptaré decidiendo tomar un vino en el jardín,
relajado, mientras miro al cielo estrellado, e iluminado por esta luna llena de septiembre,
y le digo al asteroide que aquí le esperamos.


P R E P A R A D O S



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