domingo, 9 de noviembre de 2014

Unas ideas sobre la C O H E R E N C I A




Ser para hacer
Hacer desde el ser


¿Sientes que tu ritmo tiene sentido?
¿Vives bajo la batuta de la música que deseas?

Si estás en armonía con tu existencia todo irá bien. Estarás alegre.
Si vives bajo el compás que deseas te sentirás vivo.
Encontrarás tu singularidad.
Todo fluirá bajo una sensación de paz.

Si lo que haces no está en sintonía con lo que sientes, vivirás tenso, con angustia.
En este caso, empezarás a perder el sentido de la dirección.
Con frecuencia te sentirás en la cuneta de la vida.
Y en estado de batalla continua.

Se trata de vivir con

C O H E R E N C I A 

Ser coherente consiste en hacer eso que sientes y en sentir lo que haces.
Ser coherente, aunque parezca paradójico, consiste en darse el permiso
de poder cambiar de idea sin sufrimientos.
Y no verte obligado a mantener "tus valores" por encima de todo.
Todos los valores están para ser cuestionados.
Están para ser mejorados.
Para borrar los que ya no nos son válidos.
Los que se permiten el cambio no dejan de ser coherentes.
Es quizás la coherencia, por el contrario, el elemento determinante más potente de la inteligencia humana.

Ser coherentes nos ayudará a no reprimirnos.
A pedir lo que necesitamos.
A desear sin prejuicios.
A respetar las ideas de los otros.
A enfrentarnos de una forma sencilla ante lo diverso.
A ser fiel con uno mismo.
A escuchar nuestra vocecita interior y hacerle mucho más caso.
A hacer lo que nos gusta ser.
A ser lo que hacemos.
A no vivir la vida con máscara. O, al menos, a aprender a cambiarnos la careta cuando así lo deseamos.
A presentarnos con furia si estamos furiosos.
A no presentarnos risueños si estamos sintiendo rabia.
A presentarnos con alegría si así lo estamos.
A no aparentar tristeza si el corazón está vibrando.
A llorar.
A reír.
A amar.
A dejar de amar.
A vivir la vida siendo. Y sintiendo.

Quien reprime la ira estando rabioso, se bloquea.
Quien reprime la alegría estando feliz, se bloquea.

Si puedes llorar con todo el corazón, también puedes reír con todo el corazón.
Los niños, que viven en un estado de coherencia natural, lo saben.
Ellos pasan de la risa al llanto, o al revés, sin dudarlo y rápidamente.
A veces empiezan riendo y acaban llorando.

Ser coherente te hace permanecer mucho más fácilmente en el presente.
Es debido a que la falsedad normalmente entra por el pasado o por el futuro.

Lo pasado, pasado está. No te molestes ya por ello. No existe. No lo lleves como una carga.
Si no te desapegas de este pasado no te dejará auténtico en el presente.
Perderás coherencia.

Y todo lo que no ha llegado, por definición, no está todavía. No tiene vida.
Es válido pero sólo en el sueño.
Te vale sólo si lo utilizas para vivir con coherencia el presente que quiere conseguir el deseo futuro.
Pero si es un futuro indeseable, molesto, te hará perder la coherencia en el presente.
Sentirás que sufre. Te angustiará el sentimiento de incertidumbre.
Vivirás bajo el techo del miedo tóxico. Lleno de temores.

Ser coherente es decir lo que piensas y hacer lo que sientes.
Así,  al hacer lo que haces, dirás lo que de verdad piensas y harás sentir a los demás lo que en realidad eres.

Ser coherente es ser verdadero.
Por eso, aunque parezca lo contrario, la coherencia nos permite mantener dos o más creencias
al mismo tiempo en la mente y aceptar ambas.
Y además no sufrir con ello.

De forma sencilla se trataría de entender bien que la coherencia es mostrarse
al mundo como uno se siente, sabiendo que lo más coherente para entender la coherencia
es saber

C A M B I A R



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