domingo, 23 de febrero de 2014

Cambiar es necesario para permanecer




“El tiempo en la península durante este domingo será bueno debido a la llegada de un anticiclón.
Ahora bien, esta mejoría será transitoria”

"El hombre del tiempo"
Domingo 23 de Febrero de 2014


Así nos daban hoy en un noticiario de tv el tiempo atmosférico.
Viviremos bajo un anticiclón transitorio, nos decían...

La vida en todas sus dimensiones es transitoria.
Es pasajera. Tiene un tiempo finito. Muere.
Y, al mismo tiempo, la vida es eterna. Dejamos algo al pasar por ella.
Nada muere para siempre, ni para todos. Todo queda de alguna forma.

El poeta Machado lo dejó escrito:

"Todo pasa y todo queda..."

Será porque al pasar hacemos el camino al que Machado se refería.
Camino que queda ahí, para siempre.

Que bonito es vivir consiguiendo hacer que lo pasajero, lo transitorio, sea eterno.
Es el arte de vivir.
El arte no caduca.

Si te dedicas a cuidar niños en una escuela infantil, que bueno si consigues que cada generación
que pasa por tus manos se convierta en eterna.
Si te dedicas a la medicina, que fantástico si consigues que cada enfermo que pasa por tus manos
le quede un recuerdo eterno de lo que hiciste por él.
Si te dedicas al mundo del espectáculo, que genial sería si cada uno de los espectadores
que por tu show hayan pasado, guardarán para siempre el recuerdo inmortal de lo bien que lo pasaron,
de como lo disfrutaron.

Que bien si los amores que por tu vida transitaron, siempre quedarán.
Que bien si los hijos que contigo vivieron, siempre estarán.
Que bien si los alumnos que por tu clase pasaron, siempre se llevarán algo de ti para regalar a otros.
Que bien si los besos que te dieron, y hoy ya no están, siempre dejaron una huella que no olvidarás.

Es de sabios conseguir que el anticiclón de hoy se quede para sentirlo mañana,
cuando lleguen cielos nubosos, grises, lluviosos.
Y que las nubes que tanto te gustan se mantengan en el recuerdo,
cuando llega el mes de agosto con sus abundantes cielos limpios y luminosos.

Transitar para permanecer,
¡ he ahí el secreto !

 Unamuno, nos revela cómo conseguir hacer realidad este secreto, cuando nos dice:

"Vivir en el tiempo,
anclado a la eternidad”

Nos recomienda vivir el presente, disfrutarlo, sacarle su jugo, sentirlo, ponerse en el ahora, 
estar atento, consciente de lo que está pasando, con mirada única, con toda la energía en ello, ...
Conseguir vivir el presente es hacer eterno un instante. 
Es conquistar el tiempo.

Vivir el presente consiste en no estar ocupando nuestra mente añorando el pasado, 
ni perdernos lo que está sucediendo en cada instante por tener el pensamiento distraído con el futuro.

Motoori Norinaga, filósofo japonés, acuñó un término del que huir para conseguir que todo,
lo que sabemos transitorio, permanezca.
Le llamo  MONO NO AWARE,
que significa vivir con nostalgia al revés.

Es decir, dejar de aprovechar el instante que ahora vivimos
por tener el pensamiento preocupado por la pérdida del propio instante en el futuro.

El ejemplo:
Empieza tu mente a pensar que la flor del cerezo que ha salido gracias al anticiclón transitorio,
mañana por el frío de la madrugada morirá.
En realidad no la vives tampoco hoy, ya la das por muerta.
Con estos pensamientos anticipativos matamos el presente.

Memento mori, decían en latín.
Es decir, todo muere. Todos vamos a morir.
Pero por ello vamos a permanecer.
Ya lo sabes, la primera ley de la termodinámica nos lo dejaba muy claro:
la energía ni se crea ni se destruye, sólo se transforma.
Es decir, algo es transitorio pero permanece.
No son términos contrarios. No son opuestos.
Es como la cruz de la moneda, necesita a la cara para ser moneda.
No hay uno sin lo otro.

Algo es transitorio porque no es definitivo, porque está preparado para evolucionar,
para transitar de un estado a otro. Para no desaparecer, para ser eterno.
Es una transformación continua.
Es pasar de un estado a otro.
Es vivir en continuo cambio.
Es la inteligencia de saber que no puedes no cambiar.
Es la capacidad para gestionar las resistencias.
Es saber que ...

Cambiar 
es necesario para 
permanecer




domingo, 16 de febrero de 2014

Las dos puertas





En Guadalajara, donde tengo mi hábitat en invierno, ha sido un fin de semana mágico.
Magos de diferentes partes del mundo, bajo la dirección de mi amigo y colega
en “La Fuerza de La Ilusión”,  Jorge Blass,  han tomado la ciudad.

Y es que febrero un mes mágico.
Con él llegan los carnavales, donde Don Carnal gana a Doña Cuaresma. 
Mes en el que el disfraz nos transforma la realidad cotidiana.
Mes de chirigota y desliz.
Mes en el que los días empiezan a sentirse más largos.
Mes en el que la luz del invierno se renueva, sabiéndose próximo ya a la primavera.

En una tarde mágica de febrero me encuentro de viaje, traqueteando en tren, 
aveando camino a casa, preguntándome sobre lo verdaderamente mágico que conforma nuestra vida.

Recuerdo cuando niño, …todo era mágico.
La vida en la infancia es mágica.
Quizás sea porque en ella el pensamiento sobre la muerte, el miedo a un futuro incierto, 
el anclaje del pasado, no existen.
En la infancia el niño vive en presente. Para el niño la vida se desarrolla en el hoy 
Y eso la hace apasionante.
¡Mágica!
Un niño se emociona por casi todo, por una hoja de un árbol que ve volar,
por el sabor de un terrón de azúcar, por la forma de una piedra recogida en el campo,
por la caída de su primer diente, por escuchar a su mamá contar un cuento,
por jugar con un amigo disfrazados, sin necesidad de ser carnaval, mientras imaginan una gran aventura, …

Y tú, ahora que ya eres adulto, ¿crees en la magia?

Déjame decirte algo importante:
Los que no creen en la magia nunca la encontrarán.

La magia en la que creíste de niño existe, es verdadera.
Lo que no es verdadero es la perspectiva desilusionada que de adulto has creado,
producto de eso que llamas “experiencia”, de tu conocimiento estático, de las creencias adquiridas por lo ya vivido.

La vida es maravillosa.
Es como de niño la imaginaste.
Pero para ello debes aprender, y además tener el coraje, de elegir las puertas por las que transitarla.
Debes concederte el permiso de soñar, de buscar y decidir lo que para ti deseas,
de abrir y avanzar por las puertas que te conducen por el camino que te hace feliz.

Imagina la vida, metafóricamente hablando, como un camino lleno de puertas.
Unas se abren, otras se cierran sin que tú puedes hacer nada,
Son puertas sobre las que tú no puedes decidir.  
De ti no dependen.
No gastes energía en ellas. Transítalas bajo el signo de la aceptación.
Gestiona tu actitud de una forma inteligentemente positiva con ellas.  
Acepta su realidad sin dañarte.
Y además, sé agradecido.

Por el contrario, otras puertas, en el camino de tu vida, requerirán de toda tu energía. 
De todas tus fuerzas.
Se abrirán o cerrarán para ti bajo tu propia decisión. 
Decidir atravesarlas o no sólo dependerá de ti. De la intención, foco y esfuerzo que en ello pongas. 
Decidir pasar por ellas depende sólo de tu criterio.
En estos casos esfuérzate en elegir bien. 
Usa tu libertad de elección para avanzar en el camino a través de ellas. 
Para ello será necesario que te conozcas un poco mejor.
Participa en la creación de tu propio destino. Lleva tu timón.

Entre todas las puertas que no tienes poder de elección a lo largo de tu vida hay dos muy especiales.
Aceptarlas te hace vivir una vida llena de mucho más esplendor, más brillante.
Aceptarlas y no vivir con miedo a ellas te llena de goce continuo, de alegría e ilusión. De magia.

Una de ellas es la puerta que te trae a la vida.
La primera que se abre para todos nosotros.
La que te trajo al mundo.
Es la puerta del nacimiento.
No decidiste nacer. Ni no nacer tampoco.
Ni dónde nacer. Ni cómo nacer. Ni con qué físico. Ni con qué carga genética.

La otra puerta incontrolable para ti es la que corresponderá al último instante de tu vida.
No sabes cuando se abrirá. No sabes dónde. No conoces su momento.
Lo único que sí sabes es que algún día, el último de tu vida, se abrirá.
Es la puerta de la muerte.
Es la puerta del adiós a esta vida conocida.

Vivir bajo el signo perpetuo del sufrimiento por cualquiera de estas dos puertas es perderse la vida.
Es vivir con angustia.
Es vivir bajo el yugo del estrés.
Bajo la desesperación que provoca la impaciencia. Es vivir con prisa.
Bajo la carpa de la desesperación, sin esperanza. 
Bajo el miedo al futuro. Bajo el síntoma de “no es el momento”.
Es no elegir vivir felizmente.
Es no ser consciente de que existen esas otras puertas en las que tú si puedes decidir 
y sobre las que sí puedes actuar.

Hay un aprendizaje importante en estas dos puertas, en la que te da la vida y en la que te la quita.
Es una aprendizaje mágico. Una fantástica noticia.

Se trata de la siguiente lección:

La primera puerta,
la del nacimiento,
nos hace a todos DIFERENTES


La última puerta,
la de la muerte,
nos hace a todos IGUALES


Comprender bien esta gran diferencia y estar agradecido por ello,  te hará disponer y disfrutar de una

vida mágica


jueves, 13 de febrero de 2014

Estar ENAMORADOS en un día de San Valentín





Si amáis, que estos sean vuestros deseos:
Fundiros y ser como un arroyo que canta
su melodía por la noche.
Conocer el dolor de la inenarrable ternura.
Despertar al alba con espíritu alado
y dar gracias por otro día.
Adormeceros con una plegaria para el ser amado
en vuestro corazón
y con un cántico de alabanza en vuestros labios.

Khalil Gibran


Es San Valentín.
No es el día del amor. No! Es el día de los enamorados.
No es lo mismo...
Es una día de celebración del amor enamorado.

El maestro cuenta-cuentos Jorge Buccay explicaba muy bien esta diferencia:

Enamorarse es amar las coincidencias.
Amar es enamorarse de las diferencias"


Quiero enamorarme de las coincidencias.
Quiero amar estando enamorado.
Quiero amar las diferencias.

Muchos piensan que San Valentín es una fiesta nacida en los centros comerciales y de origen anglosajón.
Pero no es así. Esta celebración tiene su origen en la época del imperio romano.
San Valentín era un sacerdote que ejercía en Roma, en el siglo III.
La fiesta nació del enfrentamiento entre este sacerdote y el emperador Claudio II,
quien había impedido, para poder disponer de más militares en su ejercito,
celebrar matrimonio a todos los jóvenes.
El sacerdote Valentín, jugándose la vida, celebraba matrimonios en secreto para los enamorados de la época.

A mi modo de ver, esta celebración nos debería servir para hacer una parada en la prisa cotidiana.
Parar para mirar su rostro con delicadeza, encontrando todas sus perfecciones imperfectas.
Parar para coger su mano y sentir la energía que de ella brota.
Parar para abrazar con ternura.
Parar para besar lentamente, para sentir sus labios, para hacerlos fundir en uno.
Parar para que su cuerpo invada el tuyo.

Parar este día para huir de las agendas repletas, de los compromisos que no nos comprometen,
de las actividades innecesarias, de las obligaciones impuestas, de los momentos intranscendentes.

Parar para compartir vida con intensidad. Para hacer un brindis por ella.
Parar para dejarnos llenar de todo lo bueno que nos ofrece.
Parar para sentir el disfrute.
Parar para ofrecernos en su totalidad. Para hacer que todo suceda.

Parar el tiempo.

No es día de fiesta para el enamoramiento si el amor que celebras es sólo pasajero.
El amor pasajero, decía Verónica Cheja, sólo busca las cosas excepcionales.
Vive preso del tiempo.
Mientras que el amor enamorado de verdad lo que busca es celebrar las cosas de todos los días;
porque las cosas de todos los días son las que se vuelven verdaderamente excepcionales.

En este día de San Valentín me pido un regalo:

SU MEJOR 
SONRISA




domingo, 9 de febrero de 2014

La “ T “ de T E R N U R A






Esta semana llega la celebración del día de los enamorados.
Será San Valentín.
Las tiendas, el efecto mercantil, se volverá loco deseando “felicidades” a los enamorados a través de los regalos.

Yo creo que el mejor regalo que podemos hacer para celebrar el amor es la

 T E R N U RA

Entregada en el día a día a la persona que amas.

La ternura es la expresión más bella del amor enamorado.
La ternura tiene un poder sanador.
La ternura es delicadeza, calidez, tratar el amor con suavidad.
La ternura es admiración. La ternura es respeto. La ternura es reconocimiento.
La ternura es mimo. La ternura es mirada complice.
La ternura es aceptación.
La ternura es asombro. La ternura es descubrimiento.
La ternura es brillo. La ternura es origen de luz.
La ternura habita en el abrazo sincero, sentido, entregado.
La ternura está presente en la pasión y en el reposo.
La ternura vive en estado de donación.
La ternura no necesita de palabras. Las usa si le son necesarias, pero no es esclavo de ellas.

Decía Oscar Wilde que en el amor, como en el arte, la ternura es lo que le da la fuerza.

Sin la ternura no hay entrega.
Sin la ternura el amor está vacío.
Sin la ternura se toca el aburrimiento.
Sin la ternura aparecen los celos.
Sin la ternura desaparece la pasión.
Sin la ternura se pierde la confianza; disminuye la autoestima.
Sin la ternura no hay gesto amable.
Sin la ternura se vive el amor en la apatía.
Sin la ternura se genera distancia.

La ternura es necesaria para que un niño crezca feliz.
La ternura está presente en la relación de unos padres con su hijo desde antes de nacer.
Es el primer sentimiento que une los lazos de padres e hijos.

La ternura es un diálogo poetico entre dos personas.
La ternura se alimenta de una sonrisa.
O de una lágrima.
O de un gesto.
O de una caricia.
O de ...

Jacques Salomé en su libro “Como atraer la ternura” nos enseña que ...


“La ternura no es un estado permanente, 
sino un descubrimiento perpetuo que cada uno de nosotros podemos hacer, 
no a través de la fragilidad de las apariencias o la rutina de las costumbres, 
sino en una vivencia consciente y completa del presente. 
La ternura no nace de lo imposible, sino que engendra vitalmente lo posible”.


Otro Jacques, en este caso de apellido Brel, nos decía en una de sus canciones que ...


“La ternura no pide nada, no espera nada, 
se basta a sí misma. 
Jamás hay que prestar la ternura; 
ni hay que obsequiarla ”.


La ternura no necesita de apego.
La ternura no vive en la nostalgia, se expressa en presente.
La ternura no se vende a plazos.
La ternura no requiere de futuro, se asienta en el ahora.

Cuantos momentos de tensión elimina o depura la ternura.
Cuantos momentos de sorpresa origina la ternura.
Cuantos momentos de cariño son producto de la ternura.


La ternura es el arte de sentir a la otra persona en su totalidad.
Es armonía. Es comprensión.

El filósofo Fernando Savater dice de la ternura que...

"La ternura sin amor es sensiblería blanda incapaz de crear nada.
Y que el amor sin ternura es puro afán de dominio y de auto-afirmación.”

La ternura es la mayor expresión de amor.
Así que en estos días donde tanto los medios publicitarios y las redes sociales hablarán de amor,

REGALA
T E R N U R A




domingo, 2 de febrero de 2014

El verdadero secreto: S I M P L I C I T Y



El más simple de los placeres: algo muy simple


La simplicidad es la máxima sofisticación, nos enseñó Leonardo Da Vinci.

Un proverbio irlandés dice:

“Mejor una buena cosa que lo es
que dos buenas cosas que lo fueron,
o tres buenas cosas que tal vez nunca serán”

No mirar con melancolia el pasado. Es simple.
No quedarse enganchado en él.
No proyectar ansiosamente el futuro. Es simple.
Vivir el presente con plenitud, bajo un pensamiento de abundancia;
es decir, dando gracias por lo que tenemos, por lo que somos, por lo que hacemos, ... Es simple.

Lo más impactante que tenemos a nuestro alcance es lo más simple. Lo cotidiano es simple.
Lo verdaderamente importante es simple.
Se trata de verlo. De descubrirlo.
De vivir los momentos, aparentemente insignificantes, con el máximo placer.
Recibiéndolos con alegría. Eligiéndolos con sabiduría.

La simplicidad es el estado o cualidad de ser simple, nos dice el diccionario.
Es una decisión mental.
Es la elección individual de cómo describimos algo. De cómo lo interpretamos.
Con frecuencia, complicamos lo simple.

Algunos días, como si de plastilina se tratase, están modelados por nuestra mente como un conjunto
de momentos llenos de placeres simples.
Hoy es un hermoso día.
Hoy es un día único.
Lleno de momentos únicos.
Otros días, las circunstancias externas o nuestro turbulento interior nos llevan por el camino de lo complejo.
Huimos del placer por lo simple.
Del agradecimiento por estar vivos.

En la ciencia y en la filosofía, la simplicidad es el criterio meta-científico más importante
por el cual se evalúan todas las teorías.
Lo válido es simple.

La simplicidad es elegante. En la moda, en el arte, en la música, en el teatro, en la artesanía,
en la naturaleza, en la arquitectura, en la religión, ...

La mayoría de los niños son simples.
La mayoría de los ancianos son simples.
La vida en sus extremos es simple.
Se aleja de lo pomposo. De lo rimbombante.

El epicuerísmo postulaba que la autentica felicidad está en lo simple.
La simplicidad reside en el arte de contemplar, interpretar y valorar lo pequeño.
Te ayuda en el quehacer diario. En las tareas.
Te brinda flexibilidad, apertura a lo nuevo y control.

Lo complejo empieza a cobrar sentido cuando puede ser descompuesto en pequeños paquetes más simples.

Ser simple no es pensar en pequeño.
Es vivir sabiendo que la vida está en lo básico. Que el verdadero bienestar está en lo sencillo, en lo cotidiano.
En eso que, estando tan cerca, se vuelve invisible a los ojos y al resto de sentidos.

Ser simple es huir de lo artificial.
Es asentarse en la esencia.
Es el derecho a vivir sin la angustia de la insatisfacción permanente.
Y es comprender que todo cambio empieza por algo minúsculo.

Ser simple no es ser simplon. No es vivir idiotizado. Ni ser un imbécil.
Ser simple es poner la inteligencia al servicio de lo verdaderamente importante.
Ser simple es rechazar los dogmatismos.
Ser simple es decidir llevar una vida más sostenible.
Ser simple es saber con consciencia que no saldrás vivo de esta vida.

Ser simple es añadir en la lista de tareas el no olvidar comprar flores para tu amor.
Ser simple es tomar una ducha de agua caliente y sentir el placer de las gotas de agua en tu piel.
Ser simple es notar el roce de sus manos en tu pierna.
Ser simple es disfrutar con la imagen humeante de una taza de té.
Ser simple es pasear descalzo en la orilla del mar.
Ser simple es disfrutar del rayo de sol en el jardín un día de invierno en el mes de febrero.
Ser simple es leer el poema y re-leerlo, sin prisa, sintiendo toda su esencia.
Ser simple es pararte delante del cuadro y sin apartar la mirada no poder moverte de ahí.
Ser simple es disfrutar de la siesta tapadito con la manta en tu sillón preferido.
Ser simple es congelar una imagen de la película de la vida y disfrutar con ella.
Ser simple es tener la capacidad de hacerse con el tiempo y que no sea él quien dirija tu timón.
Ser simple es ...

La simplicidad es un estado subjetivo.
Depende de la forma en la que tu observas el mundo.
Cada uno tiene su definición de “vida simple”.
Aunque, en cualquier caso, lo importante en la vida no es lo que la define, sino el cómo se vive.
Vivir otorgando valor a lo simple te aleja de la depresión, del estrés innecesario.
Te acerca a la armonía. A la toma de consciencia. A la vida con propósito.

El camino de la simplicidad llenará tu vida de valor porque

LA VIDA 
ES 
MÁS SIMPLE 
DE LO QUE PARECE