domingo, 15 de junio de 2014

STOPping, una forma de mirar la vida




Plaza The Harvard Square, vista desde la ventana de mi hotel.
Al fondo de la foto,  la Universidad de Harvard


Termina mi semana en Boston.
¡Volveré pronto!
Ya sacando los billetes para ver si puedo repetir en esa fecha mágica del 7 de Enero 2015,
(Un pajarito me ha dicho que habrá un workshop sobre Design Thinking en el que quiero participar).

Como ves en la foto de cabecera, el tiempo ha sido gris. Pero sólo el tiempo atmosférico...
Sólo el cielo estuvo gris.
Porque no faltaba colorido en las aulas de la Harvard University, ni en las de la Harvard Business School
donde estuvimos trabajando, participando, escuchando fantásticas masterclass
y discutiendo sobre temas de gran interés.
Más bien lo que predominaba entre sus paredes era energía creativa en forma de nueva luz.
Rezumaba sabiduría en sus espacios, se sentía brillo en los paseos por sus largos pasillos o por sus bien cuidados jardines.

Mi cabeza tampoco estuvo gris esta semana; se llenó de luz,
como ocurre siempre cuando tengo la oportunidad en mi vida de parar en lo cotidiano,
de re-organizar la mente, de vaciar lo viejo, de eliminar lo caduco,
de colocar todo mi “yo” en un punto cero, de partir de nuevo,
cuando uno se pone al servicio del aprendizaje, de lo nuevo que está por llegar,
se abre de verdad al cambio, al crecimiento, ...

Me traigo una maleta llena de nuevos libros, revistas de interés, artículos varios, ... mucho por leer.
Me traigo un corazón renovado. Y un cerebro activo.
Me traigo unos días de descanso, ...tan necesarios.
Me traigo ideas para compartir en mis charlas, cursos, libros, ...
Me traigo técnicas para aplicar en diferentes programas con mis clientes, en mis clases.
Me traigo reflexiones unas nuevas, otras ya conocidas, para profundizar nuevos sueños
Me traigo decisiones para obtener nuevos caminos.
Me traigo nuevos amig@s, con los que compartir conocimiento.
Me traigo fotos en mi mente consciente para anclar las ideas que no deberé olvidar en mi día a día.
Me traigo un sin fin de recuerdos, que no se convertirán en añoranza
sino que vienen para instalarse en mi presente de indicativo.

Y me traigo dos palabras clave:

RE-THINK

Necesaria siempre.
Y no sólo porque el motivo del programa en el que he participado tiene que ver con el tema
Re-thinking the MBA,s
sino porque me permitirá parar mucho más mi tiempo y detenerme conscientemente en el camino diario
para desde ese STOPping continuar con nuevas posibilidades,
generando nuevas alternativas a lo establecido, avanzando, innov-ANDO,
pudiendo aplazar el juicio anticipado, soñando más aún despierto y despertando los sueños,
manejándome mejor en la incertidumbre.
Me servirá para eliminar lo que sobra, desprenderme de lo viejo, soltar lo que ya deberá ser pasado.


La segunda es...

RE-FUERZO

Es darnos cuenta y ser consciente de lo que nos sigue siendo válido.
Tenerlo presente.
Mantenerlo a nuestro lado. Quererlo más y más...
Saber que ciertos anclajes son para siempre. Nos ayudan a estar vivos. Forman y conforman nuestro ser.
Saber el camino en el que más conectado estás. Y mantenerte en él porque forma parte de tu viaje global. Vital.
Es saber salir a mucha velocidad por el camino conocido una vez el semáforo se vuelve de nuevo de color verde.

Entre otras cosas he podido reforzar durante estos días de programa en Harvard
aspectos profesionales, y a su vez de aprendizaje personal,
en los que seguir insistiendo, manteniendo el modelo de trabajo en mi día a día.

Algunos de ellos que debo mantener, porque creo estar en el camino adecuado, son:
la utilización del Design Thinking en el desarrollo de estrategias y en modelos de aprendizaje.
El sentido estratégico del Learning Agility.
El modelo y proceso de innovación a través del Creative Thinking.
El Liderazgo Tranformacional como el único liderazgo que inspira de verdad.

Ya ves,  RE-THINK y RE-FUERZO,
dos palabras que parecerían, en principio, paradójicas,
pero que sin embargo se atraen, suman, se necesitan.
Viven unidas como dos siameses.

Una tercera palabra más me gustaría añadir.
Esta es,  A G R A D E C I M I E N T O
Agradecimiento a la suerte de haber podido vivir una semana soleada por dentro.
Agradecimiento a los organizadores por su interés para que todo estuviera en su lugar, en su punto adecuado.
Agradecimiento a los compañeros de programa. Por su sabiduría. Por su amistad. Por los momentos...
Agradecimiento, sobre todo a los profesores, tan fantásticos.
Por compartir su conocimiento.
Por su capacidad docente.
Por su hacer cotidiano, con sus investigaciones, sus trabajos, sus publicaciones, ...
Por ayudarnos a mejorar nuestro talento, enseñando y enseñándonos a enseñar.
Y por predicar haciendo, y no vivir de lo que dicen sin ellos hacerlo.

Gracias con especial interés a los profesores Simons, Datar y Asís.




Nuevas ideas pendientes de ser compartidas, y de ser llevadas a hechos.
Otras viejas ideas, más conocidas que estarán ahora acompañándome con más fuerza que nunca.
Las de siempre y las recién llegadas, todas ellas pendientes de abrir nuevas posibilidades profesionales y personales.
Todas formarán parte del futuro inmediato al que me acerco.

Más que nunca vengo con muchas ganas, como ya contaba hace unos cuantos años atrás con mi libro, de


¡ A T R E V E R E !





lunes, 9 de junio de 2014

A 900 Km por hora




John Harvard Statue


Mientras escribo este post estoy cruzando el océano, a más de 10.000 metros de altura.
Me dirijo a Boston, invitado a participar en un International Academy Program  
organizado en la Universidad de Harvard.
Me siento afortunado.

Me llevo a este viaje, entre los diferentes propósitos que me acompañan en mi maleta, 
la intención de vivir cada segundo con el máximo aprovechamiento. 
Sabiendo que son irrepetibles. Que no vuelven.
Estudiar, escuchar, aprender, explorar, preguntar, estar abierto, llenarme al máximo, sentir,  …
Todo lo que a mi llegue será bienvenido.
Y recibido con toda mi atención.


Viajamos a 900 km/hora.
Llegaremos a destino en tres horas.
El tiempo durante el viaje será bueno


… nos dice el comandante, parco en palabras, recordándome con su mensajes a esos otros 
que solemos escuchar en el hipermercado anunciando las ofertas del día.

Mientras él habla, yo voy mirando por la ventanilla del avión el paisaje totalmente helado de Groenlandia.
Siento en mi la velocidad del avión. Esa a la que hace referencia el comandante.
Y, al mismo tiempo que siento la velocidad tan extrema con la que nos movemos, 
también siento la congelación del hielo que veo en la distancia.

Velocidad y congelación en una misma foto.
Fantástica paradoja.
Y genial metáfora para describir la propia vida.
Pasa rápida, a la vez que congela en nuestra mente, en nuestro ser,
aquellos momentos que quedarán para siempre. Inolvidables.

La vida pasa rápida.
O, al menos, así lo siento yo.
Quizás porque no nos detenemos mucho en cada una de las paradas que nos brinda.
Con frecuencia, la vivimos sin sacarle todo su sabor. 

Ahora, mientras disfruto viendo por la ventanilla la vista blanca grisácea del hielo, pienso que esta semana que empieza,
tan lejos de casa, de lo cotidiano, no me dejaré llevar por la velocidad de crucero 
que me marque mi piloto automático, ni por el sentido de urgencia.
Vengo preparado a congelar muchos de los instantes que sucederán.
Instantes que quedarán en mi para siempre como bloques de hielo.

Sabré obtener el máximo placer al pasear por los jardines de la universidad. 
Al aprender escuchando con máxima atención a los diferentes invitados al programa
y en cada conversación con los colegas.
O disfrutando de una cerveza cualquiera de estas noche cerca del lago.
También en cada momento de soledad en la habitación del Harvard Square Hotel.
O ojeando los libros de la Harvard Library.
O con el café caliente en al mano al pasear camino de Oxford Street.
Cada momento haré que sea único…
No quiero, aún viviendo a 900 km x hora , perderme nada.

Quiero ser consciente que …

La vida es un corto paseo.
La vida es experiencia, no teoría.
La vida está para ser vivida.
La vida está para ser gozada.
La vida no necesita explicación.
La vida no necesita ser resuelta.
La vida son momentos.
La vida es esfuerzo y descanso.
La vida es aprender y vaciar.
La vida es lenguaje.
La vida es impulso.
La vida es cambio.
La vida es acción.
La vida se alimenta de pasión.
La vida se vive con amor.


Así, aunque la semana pase a 900 km x hora, conseguiré congelar para siempre
en mi retina y en mi corazón todos los momentos que en estos días viva.

Lo tengo fácil, traigo en mi maleta, un kit de herramientas que me ayudarán a 


V I V I R L A




domingo, 1 de junio de 2014

¿Sabes qué tienen las personas que transforman el mundo?




El Quijote, de Saura


"Cambiar el mundo, amigo Sancho,
no es locura,
ni utopía,
sino justicia”

Cervantes



Me despierto hoy con esta pregunta rondando mi cabeza: 

¿Qué tienen las personas 
que consiguen transformar 
su entorno?

Es, ... quizás, que están lo suficientemente  locas  para pensar que pueden hacerlo...

¿Qué ha caracterizado a personas como Gandhi, Walt Disney, Teresa de Calcuta, Buda, Henry Ford, Edison, Luther King, 
Jobs, Jesús de Judea, Marie Curie, Anita Roddick, Mandela, ..., que transformaron el entorno profesional o vital del que se rodeaban?
¿Cómo lo hicieron?
¿Se comportaban como si las normas establecidas no fueran con ellos?
¿Vivian con pasión, con intensidad y con emocionalidad extrema aquello que perseguían?
¿Y era esto suficiente?

En mi más modesta opinión creo que, más allá de sentirse llenos de pasión 
por aquello a lo que dedicaban su vida, todos estos personajes 
que han generado grandes cambios sociales, vitales o profesionales, 
tienen otros atributos que les hacen ser unos

líderes 
transformacionales


Uno se va encontrando este tipo de líderes en el día a día.
En el trabajo. Entre los amigos. En los círculos sociales.
No son famosos. Son héroes desconocidos.
La mayoría no llegarán a alcanzar esa marca personal tan reconocida socialmente.
Pero son, en cualquier caso, grandes líderes provocadores de transformación.
Son exploradores de nuevas ideas. Son personas cuya mente está en continuo estado de viaje.

Según mis observaciones, todos ellos, sean grandes transformadores de la historia muy conocidos
o pequeños héroes cotidianos, tienen unos elementos que les caracterizan, que les unen.

 Todos ellos...


Tienen una gran  capacidad de  C O N C E N T R A C I Ó N

Están en lo que están. Se centran en uno o pocos proyectos.
Se convierten en expertos en una o pocas cosas.
Lo viven concentrados al máximo.
Se centran en lo que saben hacer excelentemente.
Saben borrar lo que les sobra.

" Saber decidir lo que no hay que hacer 
es tan importante 
como saber decidir lo que hay que hacer ",

decía Steve Jobs.

Simplificar para concentrarse en la esencia, eliminando lo innecesario.
Saben que la sencillez es la máxima sofisticación.
Carecen de florituras cuando planifican para evitar las distracciones inútiles.
Buscan las líneas limpias, lo funcional, lo básico.


Tienen una gran capacidad de   I M A G I N A C I Ó N

Visualizan con facilidad el futuro, sin dejar de estar concentrados en lo que tienen que resolver en el presente.
La imaginación les permite llevar a cabo sus creaciones de una forma diferente.
Hacen que las cosas pasen. Y si se equivocan, empiezan de nuevo. 
Viven y construyen sus proyectos en modo beta.
Creen y hacen, por eso crean.
Dan un salto adelante si ven que se están quedando atrás. Marcan la tendencia.
En ocasiones se devoran así mismos para poder avanzar. 
Utilizan la imaginación para generar divergencias sobre su propio conocimiento y sus experiencias previas.
Para cuestionarse el estatus de las cosas, de los procesos, de los hechos.
Están en continuo estado de búsqueda. Sin agobios, pero con un continuo objetivo de mejora.
Han aprendido a distorsionar la realidad; por ello alcanzan metas extraordinarias. Fuera de lo común.

Su lema principal suele ser: no nos conformamos “.
Saben que su tarea principal es leer las cosas que aún no están en la página.
Y aprender a relatarlas a los demás. Hacerlas visibles para los otros.


Viven dentro del  E C O S I S T E M A 

No huyen. No lo dejan a otros. Se responsabilizan. 
Saben que forman parte del proceso. 
No hay transformación si no es desde dentro. Participando. 
Conocer bien al león es ir a la selva. No verlo en el dibujo errado de una película. Ni siquiera en un zoo.


Piensan los beneficios en términos de  F I N A L I D A D

Y el resto de beneficios, sean económicos o sociales, o de cualquier tipo, ya llegarán después.
Son la consecuencia, no el hecho.
Trabajan en el   para qué.
Tienen, antes de empezar, su end point en la mente. La meta en la mente.
Les importa visualizar el punto al que quieren llegar con su hacer. 
Y lo comparten. Y lo viven en cada momento del proceso. 
Siempre, a lo largo de todo el recorrido, del viaje hacia el destino, el punto final no se pierde.


Saben   L E E R  la  F O T O 

Se trata de ver lo que otros no ven.
Se trata de adivinar los deseos o necesidades de otros que ni ellos mismos, todavía en ese momento, 
son conscientes.
Y cuando se adelantan a los “mercados” o situaciones sociales, no les importa lo que piensen de ellos.
Sienten su búsqueda como auténtica.
No necesitan muchos estudios de mercado porque el mejor estudio que tienen 
es que viven sintiendo lo que en su entorno se necesita. 
Son intuitivos. 
Son de naturaleza empática. 
Saben escuchar lo que no se dice. Saben leer lo invisible ante los ojos de los demás.
Gracias a esta capacidad de leer la foto pueden mantener la visión global, general de una idea,
a la vez que entran en los detalles de la misma.


Y lo saben  T R A N S M I T I R  

Contagian a los demás con sus proyectos.
Empaquetan la información y la comparten de una manera muy especial a los “otros”.
Sin muchos artificios. De forma sencilla. Con lenguajes comprensibles. Desde el uso de experiencias.
Saben que un libro empieza juzgándose por la cubierta.
Saben que, en la mayoría de los casos, es con la comunicación con lo que se la juegan.


Persiguen la  E X C E L E N C I A

No son perfeccionistas. Admiten el error y aprenden de él.
Pero sí son exigentes.
Saben, si es necesario, tocar el “botón de pausa” hasta alcanzar la mejor versión posible.
Prueban y prueban y vuelven a probar ...
Y buscan esta excelencia no sólo en el “envoltorio” de la idea o del proyecto sino también en el “interior”.
Porque para ellos el resultado final, la finalidad, es lo importante. 


Se rodean de   L O S  M E J O R E S

Porque saben que eso les hace ser a ellos también mejores.
Huyen de la mediocridad. Y de los mediocres que se sienten bien sin avanzar, si hacer nada.
También huyen de los estúpidos prolíficos del análisis que nada hacen. Viven paralizados y paralizan las ideas.
El conocimiento lo buscan entre sus filas o fuera de ellas.
Saben que el secreto de la buena implementación está en las personas que participen de ello.
Creen en el talento, en su máxima expresión. Y se alimentan de él. 
Saben que cuando cuentan con gente muy buena en sus equipos no necesitan estar encima de ellos.
El líder que delega con consciencia de ello.


Fomentan el   C A R A  a  C A R A

Usan mucho de su tiempo en relacionarse con las personas de sus equipos cara a cara. 
Les escuchan de verdad.
Viven los proyectos en un one to one continuo.
Prefieren las palabras a las diapositivas de un elaborado power point.
Aprender es su verbo preferido. Tienen una mente de aprendiz continuo.
Crean conexiones entres los miembros de la organización y también fuera de ellos. 
No cierran círculos. Están abiertos al aprendizaje que les llega del exterior.
Son auténticos generadores de networking.
Son generadores de engagement.

Y se   D I V I E R T E N 

Con todo lo que hacen...
El tiempo pasa rápidamente para ellos. No se aburren nada. 
Están conectados con sus ideas y proyectos. Son disfrutones de lo que hacen.
Fluyen con sus proyectos. 
A veces, no se distingue el proyecto en el que están envueltos de su propia marca personal.
Son rebeldes y contra-culturales. Les divierte.
Son científicos a la vez que humanista. Les divierte.
Son locos a la vez que sensatos. Les divierte.
Son artistas a la vez que trabajadores de la rutina. les divierte.
Son hippys a la vez que usan la corbata cuando es necesario. Les divierte.
Son uno y lo otro porque les gusta pensar diferente, no porque no tengan criterio. Les divierte.


Han elegido ser

HÉROES 
COTIDIANOS

Son ellos los que 

T R A N S F O R M A N
el mundo