domingo, 26 de octubre de 2014

FELICES ¡POR NARICES!





Felizometro


Queridos amig@s de este blog, 

¡YA ESTÁ AQUÍ!

El próximo día 29 de Octubre presentaremos a la prensa el libro

FELICES ¡POR NARICES!

Será en La Casa del Libro de Gran Vía, en Madrid.

Y muy pronto, el 20 de Noviembre, a las 19:00 horas, en el mismo lugar, haremos la presentación pública.

ESTÁS INVITAD@ !!!!!!!

Asistirán algunos de los protagonistas que han participado con alguno de sus capítulos : 
Carme Ruscalleda, Jorge Blass, Lary León, Toni Acosta, Santi Balmes, Teresa Perales, Toni Garrido, 
José Gómez (Joselito), Olga Román y muchos de los Doctores Sonrisa.

No te lo puedes perder !!!!!

Yo he tenido la grandísima suerte de llevar la dirección del proyecto junto a la Fundación Theodora 
y de ser el editor del libro.

Puedes visitarnos y tener mucha más información en:  www.felicespornarices.org
No te pierdas los vídeos que allí te presentamos.
Ni la canción compuesta y cantada por Olga Román, exclusiva para este proyecto.

Ojalá algún día el libro esté en tu mano porque lo hayas comprado.
De esa forma habrás colaborado con la Fundación Theodora
para que los niños que habitan temporalmente una habitación de hospital, 
puedan recibir cada día una sonrisa de estos talentosos Doctores Sonrisa.

Como aperitivo te dejo la nota de editor que he escrito para FELICES ¡POR NARICES!



NOTA DEL EDITOR 
(…en pocas palabras)



“Si los miembros de cualquier especie sufriesen habitualmente,
no se ocuparían de propagarse.
Esta consideración me hace creer que los seres vivos
estamos programados para ser felices”.

CHARLES DARWIN, Autobiografía, 1876



Querido lector,
Tenemos el derecho, y también la obligación, de  ser

FELICES, ¡por narices!

Lo que ahora tienes en tu mano es mucho más que un libro.
Es el resultado generoso, altruista, a modo de cartas y cuentos que han sido escritos por personas
provenientes de diferentes mundos profesionales, de diferentes artes y oficios.
Unos muy famosos, conocidos por el público en general; otros, héroes anónimos, cotidianos.
Todos unidos en este proyecto con un único objetivo:
hacernos conscientes de lo importante que es VIVIR la vida
buscando en cada momento, en cada uno de sus rincones,
el propósito de la  FELICIDAD.

El propósito final de nuestra existencia es SER FELICES.
Se trata de una afirmación dictada por el sentido común. Y, a su vez, tan olvidada.
Muchos pensadores a lo largo de la toda la historia de la humanidad nos lo han hecho saber,
desde Aristóteles a Jesús de Nazaret, desde Buda a William James,
desde Cervantes a Carl Gustav Jung, desde Bertrand Russell a Luis Rojas Marcos.

Hoy, en manos de otros personajes, mucho más desconocidos,
con el talento en gestión de emociones de un payaso,
ocultos tras una nariz y unos grandes zapatones, los Doctores Sonrisa de la Fundación Theodora,
nos hacen reflexionar de nuevo sobre este básico de la existencia humana: la FELICIDAD.

Las diferentes religiones y filosofías coinciden en que la felicidad es una disciplina mental,
que se alimenta, entre otros, de los siguientes ingredientes emocionales:
compasión, ternura, esperanza, serenidad, empatía, confianza y sorpresa.
Es decir, de amor.
Los Doctores Sonrisa son auténticos expertos en gestionar estas emociones.
Conviven diariamente, en su quehacer, con niños “im-pacientes” en hospitales de todo el mundo,
repartiendo sonrisas llenas de amor.

La felicidad es una elección del alma, es decir una elección de vida.
Es una disposición mental ante los hechos a los que nos enfrentamos en cada instante.
Es una actitud.
Podemos no saber definirla bien.
Podemos no ponernos de acuerdo en encontrar una única idea para etiquetar el concepto felicidad,
pero todos sabemos y reconocemos cuando nos sentimos felices.

Este libro es una invitación a sentirte feliz. Y a reflexionar sobre ello.
A ser consciente y poner en practica las emociones que te hacer sentir feliz.
A elegir la felicidad como el propósito de tu vida.

Todos los que en este libro hemos participado no entendemos la felicidad como una utopía,
sino como una meta alcanzable, necesaria e imprescindible.
Entendemos la felicidad como el sentimiento de estar satisfechos con la vida
por el hecho de estar vivos.
Entendemos la felicidad como el sentido de vivir conscientemente lo más cotidiano.

Ser felices al despertar y ver un rayo de sol que penetra por la rendija de la ventana.
Ser felices al sentir la sal del agua cuando nos bañamos en el mar.
Ser felices al degustar el sabor de un plato cocinado con la ilusión del principiante.
Ser felices al sentir el latido de su corazón cuando le abrazamos.
Ser felices esas noches de Luna lunera mientras tu mirada se queda colgada de una estrella.
Ser felices al recibir la sonrisa de un niño desconocido en cualquier lugar.
Ser felices al disfrutar de la lectura de un libro, …como este.
Ser felices, ¡por narices!


Fernando Botella






domingo, 19 de octubre de 2014

Una espiral que gira en torno a 3 ideas





Espiral áurea


Aveando voy, desde la inmensa luz y color del mar donde habito el verano
a la ciudad donde el invierno me abriga.
Por momentos la vida, como el tren, se mueve a trescientos kilómetros por hora.
Vida de alta velocidad. En un viaje sin paradas, sin estaciones.

Vivimos en un tren cuyas vías son una gran espiral.
Los días giran y giran.
Las horas giran y giran.
Los minutos giran y giran.
De la playa al centro. Del centro a la playa.
De la noche al día, del día a la noche.
Del inviernos al verano. De la primavera al otoño.
Del norte al sur. Del sur al norte.
Del pasado interpretado al futuro imaginado.
El tiempo gira y gira a alta velocidad dentro de la espiral.

En este correr, a alta velocidad, me gusta sentir que la vida
se alimenta de tres giros en espiral que se hacen imprescindibles.

A saber:

LA VIDA ES DIVERSIÓN

Porque es ahí desde el único lugar de donde puede sentirse pasión.
Es el punto donde el amor es el protagonista.
La diversión enciende el entusiasmo, tan necesario para sentirnos vivos. Provoca el fuego interior por hacer que las ideas se activen.
La diversión es el ingrediente necesario básico para poder sentir felicidad.
Te conecta con la sonrisa.
Te conecta con el humor positivo.
Te conecta con el deseo.
Te conecta con los demás.
Te conecta con la vida, con tu vida.


LA VIDA NO se VIVE de ESPALDAS

La espiral de la vida sólo se vive de frente.
No tiene cabida lo deshonesto.
Principalmente porque no puedes ser deshonesto contigo mismo. Esto es uno de los silogismos esenciales.
Puedes engañar a todos los demás, menos al más importante: a ti.

No te engañes.
Elige aquello que te acerca a lo que más deseas
porque es la forma más fundamental de ser honesto contigo
mismo.
Intenta vivir de aquello que te apasiona.
Y si no sabes lo que es, no te pares, búscalo hasta encontrarlo.


LA VIDA NO CIERRA PUERTAS

La vida se pinta a cada momento, en una hoja en blanco.
Se reinventa.
Poder vivir renaciendo a cada instante es mejorar sus giros en la espiral.
Vivir desde la nada sabiendo lo que fue, lo que valió y lo que no.
Lo que nos vale y lo que no.

Creer saber es dejar de saber.
La vida consiste en aprender de forma continua.
Tener una mente abierta para poder estar dispuesto a crecer siempre.
Sorprenderse siempre.

Las ideas no viven en una caja.
No pertenecen a quien las tiene.
Son de quienes las activan.
De quienes las accionan.
De quienes las ponen en marcha.
No cerrar puertas a la imaginación para avanzar.
No cerrar puertas al nuevo conocimiento para crecer.
No cerrar la ventana al aire fresco porque es vital.
No dormirse en el ayer para tener futuro y poder acceder a él.

Asombrarte cada día. Ser agradecido por ello.
Cuestionarte el presente para crear futuro.
Considerar la alta velocidad del giro como un reto, incierto, inseguro, incómodo.
Valorar y practicar de forma muy positiva el poder de la auto-pregunta.


Tres giros que conforman una vida espiral a

ALTA VELOCIDAD

y que nos enseñan que vivir es el asunto más urgente que tenemos...





domingo, 12 de octubre de 2014

La A S E R T I V I D A D, ...y el valor que nos otorga un “no” de gala






A veces digo que sí, queriendo decir que no
Tantas como digo no, donde quise decir sí.
      Sí, cuando fui aquella tarde, pero no quería ir;
      No en tu casa, ni en la mía, quería decir que sí.

Olga Román
Canción “Que sí, que no"




En ocasiones nos cuesta decir no cuando queremos decir ¡sí!
O decir sí cuando queremos decir ¡no!
¿Por qué nos pasa?

Con frecuencia en sesiones de entrenamiento para directivos y ejecutivos
me encuentro con profesionales que les gustaría mejorar su capacidad para decir “no”.
También cuando hablo informalmente con compañeros y amigos.
Personas que se muestran de forma sumisa frente a su equipo, clientes, jefes, familia, amigos, ...
Que suelen sufrir la falta de tiempo, el estrés en su agenda, por decir “sí", cuando debieron decir “no”.

Es una cuestión de  A S E R T I V I D A D

La asertividad es la herramienta de comunicación básica para relacionarnos con los demás.
Nos ayuda a expresar nuestro sentir o nuestras necesidades de un modo honesto y respetuoso,
permitiéndonos establecer relaciones sanas, positivas, próximas y más armoniosas.
Nos permite poder expresar lo que pensamos y lo que necesitamos decir sin agredir y sin ser agredidos.
Nos predispone para poder elegir conscientemente si anteponemos las exigencias propias
a las de los demás o, por el contrario, no lo hacemos y nos mantenemos en las nuestras.
Es la base de cualquier negociación porque nos hace comprender que detrás de cada elección
puede quedar alguna renuncia.

La asertividad se sitúa en el punto medio entre otras dos conductas comunicacionales:
La agresividad y la pasividad o sumisión.
la asertividad nos permite no agredir a la hora de comunicar nuestras decisiones
a la vez que no nos sometemos a las voluntades de otros si no es nuestra elección.
Nos ayuda a manifestar nuestras convicciones y a defender nuestros derechos.
La asertividad nos permite defender nuestros legítimos derechos sin herir a nadie.
Y conseguir nuestros objetivos sin dañar a los demás.

Es frecuente encontrar personas poco asertivas que sufren procesos de ansiedad, de frustración
y ataques de agresividad con los suyos, es decir con sus colaboradores, hijos, pareja, amigos, ...
Es normal.
Por su falta de asertividad, por no decir “no”,  se van cargando de trabajo, de proyectos de otros,
de agenda complicada, de sentimientos reprimidos, de ... , hasta que terminan por reventar el vaso.
Momento en el que expresan de forma nada adecuada su estado.

No se trata de ser ni lobo ni cordero.

La falta de asertividad se suele dar normalmente por miedo e inseguridad,
y también por un concepto vital equivocado, sacado de contexto natural, el de "ser servicial”.
Se produce por temor a ser rechazado, por sentimiento de culpa
o por vivir la vida con un estado de duda constante.
También la no asertividad suele ser producto de la baja autoestima y de una débil autoconfianza.

Necesitamos aprender a decir “NO”.
A decir “no” de manera sencilla, amable, enfática, con franqueza y respeto.
Negarnos a algo no significa que seamos groseros.
Saber decir “no” nos debe ayudar a sentirnos bien, plenos, más felices, a relacionarnos mejor con los demás.
El ser humano necesita hacerse valer, que le respeten sus límites, que se escuche su opinión,
ser respetado. Todo ello se consigue con una buena comunicación asertiva.

La asertividad nos ayuda a ser más sincero. A ser más auténticos.
A ser sinceros sin necesidad de ser crueles.
Lo cual no implica tener que decir todo lo que pensamos. Sí a elegir si hacerlo o no.
Hay cosas que te puedes callar, si así lo crees.


En el mundo de empresa la asertividad nos hace ser mejores líderes y también mejores compañeros.
En la familia nos ayuda a sentirnos más amados y a dar más amor.
Con los amigos a entregar una mayor amistad, a hacerla más disponible.

La buena noticia es que las relaciones asertivas, la comunicación asertiva, la conducta asertiva
se puede entrenar.

No debemos permitir que nadie pase por encima de nosotros, de nuestros deseos y necesidades,
ni siquiera  NOSOTROS MISMOS.

Y recuerda, ser asertivo no significa que siempre quieras tener razón.
Sino se refiere a no dejar de expresar tu opinión, tu punto de vista.
Y darte el permiso de elegir cuando “sí", cuando “no”,
donde ”si”, donde “no”,
con quien “si” , con quien “no”.

Lo mejor es que al cambiar la actitud NO con el que nos enfrentamos a la vida en tantas ocasiones
a una actitud SI, nos hacemos más asertivos y podemos manejar, curiosamente,
mejor el “NO de gala”.

La conducta asertiva es un estado actitudinal de la persona basada en la capacidad de
E L E C C I Ó N.

Y ya sabes,
controla tu EGO
pero no olvides tu YO





domingo, 5 de octubre de 2014

LAS TRES MIRADAS






Me atrevo a declarar, con mucho convencimiento, que se puede vivir

EXTRAORDINARIAMENTE

Vivimos de forma muy especial, extraordinaria, cuando ponemos foco en disfrutar 
de lo más ordinario, en lo cotidiano.
Se trata de conseguir encontrarte maravillosamente bien 
mientras pones leña en la chimenea, leyendo una poesía, cocinando un arroz, 
calculando un problema de mates, estudiando latín, saboreando una copa de vino, 
paseando junto a la línea de mar en la playa, moviendo tu esqueleto en un gimnasio, 
durmiendo placenteramente una siesta en cualquier día de invierno, 
visitando a un cliente, escribiendo un capítulo de tu nuevo libro, …
Es decir, se trataría de poner tu mirar, de forma consciente, 
en el detalle de lo más básico.
En eso que te hace sentirte feliz.

Puede que no sepas definir la felicidad. Realmente no importa.
Pero seguro que sabes muy bien cuando te sientes feliz y cuando no.

La vida se vive de tres maneras, y las tres son necesarias.
Una la que corresponde al cerebro calculador, otra al cerebro artístico 
y la última la que vive en el puente que une ambos.
La cara calculadora da origen a la ciencia, a la política, a los negocios, …
La cara artística se encarga de la poesía, de la música, de la escultura y pintura, …
La cara puente es la que hace que las otras dos valgan mucho más.
Esta última hace que la cara calculadora y la artística no vivan en posiciones extremas 
para no empobrecemos tremendamente, para no desequilibrarnos.

La ciencia nos habla de dos hemisferios cerebrales con funciones diferentes.
Uno, el derecho, donde habita mucho más la vida artística.
Otro, el izquierdo, en el que reside con plenitud la vida más política, más calculadora.
También la ciencia nos enseña que la vida más divertida, la más creativa,
la que necesita jugar con el conocimientos artístico y, a su vez, con el calculador, 
vive en el “puente” entre ambas. Lo llaman lóbulo prefrontal.

Vivir extraordinariamente es más fácil si te sitúas con frecuencia en el puente 
que une la vida calculadora y la vida artística.
Luchar por estar residiendo sólo en una de las caras, fuere cual fuere,
parecería que es más incómodo, menos funcional, menos inteligente, 
menos humano, menos productivo, menos feliz.

Igual que en tu mente, fuera de ti también hay tres vidas:
Una de ellas es la que corresponde al mundo de los objetos 
La otra la que corresponde al mundo de las personas.
Y una más...

En la primera están tu casa, tu cuenta bancaria, tu moto, tu toalla, …
En la segunda localizarás a tus amigos, a tu pareja, a tus hijos, a tus alumnos, 
a tu tio y a tu prima, …

Con tus objetos puedes usar tu mente calculadora.
No les dañarás nunca.
Con tus relaciones personales mejor si utilizas la mente artística.
No desprecies en la relación con las personas usar la mente poética, 
sea en su totalidad o parcialmente. De lo contrario les tratarás como objetos.
Tratarías a tus alumnos, a tu pareja, a tus hijos, …, como si de un mueble se tratara.

Los objetos son un medio. Los usamos.
Las personas somos un fin. El fin no se puede usar. Se vive.

El ser humano consciente es posible que tenga en esta tercera dimensión que hemos calificado de puente el centro de equilibrio vital.
Ahí estaría la tercera vidaAlgunos así lo creen.
Y así nos lo enseñan, desde la filosofía, desde la religión, 
desde la espiritualidad en todas sus formas.
Se trataría del lugar donde habita la no mente.
Donde vive la mística.
Y donde se accede a través de la consciencia, con la meditación.
Se trataría de ese lugar donde se supera el poder de los objetos 
y el de la propia persona.

Por lo que el ser humano estaría formado por una capa, 
la más superficial, de vida calculadora,
otra más interior artística, y una tercera, la más profunda, puente entre ambas, mística.

Esta última es la que nos haría más humanos.
En la India le llaman el trimurti
El origen de la palabra está en que así se llama al lugar en el que confluyen tres ríos.
Representa, simbólicamente, el punto de encuentro de nuestras tres mentes.
En esta tercera nos dicen que vive Buda.
Ahí nos dicen que está el paraíso.
Hasta ahí te acerca la meditación, la oración.

Otros le llaman las tres inteligencias: cognitiva, emocional y espiritual.

Quizás cuando confluyen la vida calculada, la artística 
y la mística nos convertimos en dios.
Quizás es ese el momento en el que todo fluye.
Quizás es el lugar donde eres más feliz.
Quizás en esos instantes brotas, floreces.
Quizás en esos destellos la mente es más creativa. La vida es más completa.
Quizás en ese estado aparezca el equilibrio más deseado.
Quizás esta sea la vida más saludable.

Por ello, los que sólo meditan, creyéndose únicos, 
están muertos en vida.
Los que sólo hacen números, creyéndose con mayor intelecto, 
están muertos en vida.
Y los que sólo aman el arte, creyéndose el centro de universo, 
están muertos en vida.
Todos los personajes necesitan las tres vidas.
Vivir bajo el ritmo de los opuestos es lo que nos hace más fuertes.
El verano necesita al invierno, a la primavera y al otoño.
El lunes necesita los otros seis días de la semana.
Y el Fa musical necesita al Do y al resto de notas para llegar a ser música.

Cuando vivimos extraordinariamente cada instante, 
en lo más cotidiano de cada día, desde el poder del presente consciente,
es decir, al poner la leña en la chimenea o cuando leemos una poesía,
cuando compartimos un vino o una mirada llena de fantasía, 
cuando paseamos junto al mar, cuando hacemos el amor …, 
estamos haciendo uso de las tres dimensiones de la mente.
Y es cuando el ser humano se siente en estado de fluidez máxima.

Si puedes y si así lo quieres, vive sin olvidar ninguna de las

TRES MIRADAS