domingo, 30 de noviembre de 2014

Corre corre, que te pillo...


Correcaminos, beep beep

¡Todo es para ya!
Bajo esta auto-instrucción nos movemos con demasiada frecuencia.
Parecería que tenemos que vivir la vida en modo ASAP (= As soon as possible).

¿Haces casi todo con prisa?
¿Vas con prisas a todas partes?
¿Tienes que mirar el móvil cada ciertos minutos para sentirte bien?
¿Entras en facebook, twitter o tu correo cada dos por tres?
¿Rozas el pánico cuando el móvil te lo dejas en casa o lo has perdido?
¿Vives la vida como si fuera una carrera sin ser totalmente consciente de cómo usas tu tiempo?
¿Vas corriendo a ninguna parte?

La prisa no es más que un síntoma de la lucha contra el tiempo.
Piensa en esto: el tiempo es finito.
No es una variable. No es variable.
Lo que sí es absolutamente variable es lo que tu decides hacer con él.
Vivir es elegir como usar tiempo. Nada más.
Por ello el tiempo es el recurso más preciado que tenemos las personas. No somos consciente de ello.

El tiempo que pasó ya no vuelve. No podemos cambiar el pasado. Ahí quedó.
Podemos re-interpretarlo, pero no cambiarlo.
Elegir bien en qué usar el tiempo es muy importante
porque el tiempo que se malgasta está perdido para siempre.
El tiempo perdido es irrecuperable.
Tendremos otras oportunidades, pero ya no será en el mismo tiempo.
Que pena,  vivir haciendo lo que no nos gusta. Que tiempo tan mal usado.
Los momentos son únicos, no se vuelven a repetir.
Y la vida son momentos.

Lo más peligroso para dañar tu vida son los ladrones de tu tiempo.
Son vampiros que, como si de sangre se tratase, te chupan todos tus segundos.
Y, al hacerlo, no te dejan vivir la vida como deseas.
¿Por qué no te desconectas de esas personas y trabajos que no te sirven,
de esos instantes que no te inspiran nada de nada?

Interesante aprender a decir "NO" a eso que no va contigo.
Interesante aprender a no meter más cosas en el mismo tiempo disponible. Eso no es gestionarlo mejor.
Manejar bien el tiempo normalmente consiste en restar, no en sumar.
Manejar el tiempo bien es aprender a manejarnos a nosotros mismos.
Y por ende, aprender a decidir qué hacer con nuestra vida.

Busca y encuentra tiempo para ti. Y para los tuyos.
Para lo que más te divierte. Para respirar. Para amar y ser amado.
Para leer, si es lo que te gusta. O para hacer deporte. O para pensar. O para charlar con amigos.
O para … Tiempo para ti. Para reunirte contigo mismo. Para cuidarte.
No digas "no puedo"  a todo lo que tanto deseas justificándolo con que no tienes tiempo.
No te engañes a ti mismo. Es como una trampa jugando al solitario.
Busca tiempo especialmente para no hacer nada porque ese tiempo te permitirá hacer mejor el resto de cosas.

Y si empezásemos a pensar que hacer muchas cosas, estar muy ocupado,
es poner en el escaparate de nuestra vida no que somos una persona de éxito, sino de fracaso.
La eficiencia o la productividad no están directamente relacionadas con el uso de más tiempo.
A veces sí, a veces no.
Estar muy ocupado es un error existencial.
Los agobiados por falta de tiempo sufren. Y hacen sufrir a todos los de su alrededor.
Hacer lo importante hace que lo que sólo era urgente se disuelva.
¿Por qué no hacer más por lo que cuenta y menos por lo que no cuenta?
Que bueno poder priorizar de verdad, no hacer muchas tareas a la vez.
Una detrás de otra… Estando presente de verdad en todas ellas.
Desestimar, quitar temporalmente eliminar para siempre, reducir, evitar, delegar, …,
son verbos que nos ayudarán a ser más felices.
Se trata de ser el manager de tu tiempo.
De ser el director de tu vida.

Así que, llegados a este punto, mientras escucho a Sting su concierto Live in Berlín,
miro y achucho con leña la chimenea, contesto al teléfono y escribo este post,
me doy cuenta que debo aprender, y mucho, de lo que hoy aquí cuento.
Estoy en fase de aprendizaje, por lo que decido apagar la música
y dejar la chimenea que siga su curso propio.
Apagar el ordenador. Poner el teléfono en silencio. Servirme un vino tinto.
Y así concentrarme ahora en lo único que me importa, en no hacer

NADA 
de
N A D A


lunes, 24 de noviembre de 2014

LA MEJOR ORACIÓN




“Gracias a la vida
que me ha dado tanto,
me ha dado la risa
y me ha dado el llanto…”
(Violeta Parra)


Sí,  gracias  a la vida, que me está dando tanto.

Es domingo, día de la semana en el que suelo dedicar unas horas a escribir.
Hoy lo hago desde el tren, camino de la costa, donde mañana trabajo.
Entre traqueteos del tren y paradas me doy cuenta de que sé muy poco de la vida, … casi nada.
Pero lo que sí sé, es que sin saber casi nada de la vida, me siento muy agradecido por estar vivo.

Agradecido por poder dedicar mi tiempo de trabajo a lo que más me gusta.
Agradecido por la familia y amigos que tengo.
Agradecido porque hoy, antes de salir de casa, he podido saborear un bocadito de tortilla, cocinada con todo amor.
Agradecido porque hoy ha sido un día atmosféricamente nublado.
Agradecido también porque hoy, en mi interior, el día ha sido soleado. 
Y porque esta noche se ve la luna muy luminosa.
Agradecido por haber podido sentir la tarde pasar desde un sillón, con música de ayer,
en la mejor compañía posible, la que cura mi cansancio.
Agradecido por haberme podido despedir con una sonrisa, sin hacer una escena.
Agradecido por la llamada de la que no está aquí y también por el abrazo de la otra que vive cerca de mi.
Agradecido porque te acuerdes de mi en el vacío hueco que se ha quedado.
Agradecido por las hojas del libro que ahora me acompaña.
Agradecido por el vino que compartí antes de salir.
Agradecido por el despertar nuevo que espero en unas horas.
Agradecido por volver a empezar cada instante, por sentirme en estado de renacimiento continuo.
Agradecido por imaginar ya hoy tu sonrisa, esa que mañana volveré a ver.
Agradecido al escuchar tu voz. Por tu presencia.
Agradecido al recibir la mirada llena de amor.

¿Se puede sentir felicidad sin sentir agradecimiento?
Yo pienso que no. 
Creo que, agradecimiento y felicidad viven íntimamente ligados.

Generalmente las personas más agradecidas se sienten
más optimistas, con mejor salud, y dicen sentirse más felices.
Así lo observo yo.
Las personas agradecidas suelen cultivar las relaciones con más detalle
y las mantienen durante más tiempo y con más intensidad.
Ríen más. Sus caras está más relajadas. El estrés lo controlan mejor. Y el miedo está menos presente.
Las personas agradecidas son más altruistas, dan más, esperan menos,
aceptan mejor lo que son, lo que tienen, lo que hacen, sin por eso ser conformistas ni resignados.
Viven más en el “si” que en el “no”.
Viven más en la búsqueda de soluciones que en la excusa para no hacer.
Son capaces, siendo realistas, sin auto-engaños, ni sabotajes mentales, de ver lo bueno en lo malo. 
Y también lo bueno de lo bueno. Lo saben apreciar y lo disfrutan más.
Las personas agradecidas están contentas por lo que están viviendo en su presente,
honran lo que vivieron en el pasado  y se alegran por lo que todavía no ha llegado y esperan del futuro.

Me refiero a las personas que viven la gratitud sin condiciones.
No a la gratitud que se muestra sólo cuando las cosas salen bien, como uno esperaba.

Cada día me siento más convencido de lo estúpido que es desperdiciar tiempo y energía 
buscando etiquetas o definiciones para entender la felicidad.
La felicidad está para ser vivida. El agradecimiento te la acerca.
La felicidad no se define, se vive o no se vive, es decir se siente o no se siente.
La felicidad no necesita razones. El agradecimiento tampoco.
La felicidad no reside en las hojas de un libro de autoayuda.
La felicidad no se encuentra en los grandes titulares o frases con apasionantes fotos del Facebook.
Facebook es a la vida normal lo que el Monopoly es al mundo de los negocios,
una vida vivida desde el ilusionismo.

Desde mi experiencia, y admitiendo que es una interpretación mía, 
he podido conocer que las personas más felices son las que más practican la gratitud.
Suelen estar contentos con casi todo. Casi siempre.
Y, al tiempo, son críticos con lo que no les gusta.
Criticismo al que están agradecidos.

El agradecimiento es como un imán, atrae.
Atrae tormentas cuando se necesitan. Y sol brillante cuando el calor es lo esperado.
Atrae llanto agradecido cuando las lágrimas son necesarias para limpiar emociones.
Atrae risas para deshollinar el alma.
Atrae la energía que mueve el corazón.

Lao-Tsé nos decía que

"El agradecimiento es la memoria del corazón"

Sin duda, en cualquier religión, filosofía, espiritualidad o modo de vida 
la oración más productiva y eficaz es

¡G R A C I A S!



domingo, 16 de noviembre de 2014

“SÉ TÚ MISMO”, nos dicen... ¡QUE ABURRIDO!






<< SÉ MISMO >>

Es quizás uno de los consejos más repetidos que se conocen.
Yo creo que, por una parte, está muy bien eso de “ser uno mismo”,
pero también creo que esta “moneda”, como la Luna, tiene doble cara, tiene su lado oscuro.

Ser uno mismo quizás sea una fantástica expresión cuando se refiere a que por ser “yo”, soy diferente a los otros.
A que soy auténtico. Único.
Mejor ser lo que yo soy, que lo que otros quieren de mi que yo sea.
Mejor expresarme desde el yo, para mostrarme como realmente soy, que como a los demás les gustaría.
Y desde ahí ser lo que soy.
Y desde ahí, expresar lo que siento.
Y desde ahí, hacer lo que deseo.

Pero “ser uno mismo” también puede entenderse, de forma equivocada,
como la auto-negación a poder reconstruirse de nuevo.
Como no dejarse a uno mismo re-nacer para ser otro, sin perder la esencia.
O..., ¿por qué no?, perdiendo algunas de las esencias ya caducas, casposas.

No darte el permiso de dejar de ser tú mismo es permitir correr el tiempo en tu vida
y aguantar de ti lo que no te gusta.
Aunque no te soportes no haces nada precisamente para dejar de “ser tú mismo”.
Es reforzar tu ego, reafirmarse en él “yo” absurdo que ahora ya no te aporta nada o,
incluso más bien, te está fastidiando.

Luchar por no movernos del “ser uno mismo” nos suele mantener en el
“yo soy así”, “mi padre ya era también así”, “es cosa de familia”, etcétera ...

Me gusta mucho la frase de Oscar Wilde, cuando encontraba a algún viejo conocido
por la calle de forma inesperada y le decía:

Perdone que no le haya conocido, es que he cambiado mucho

¡Sabio!

Poder cambiar el "ser uno mismo” para poder ser otro es estupendo.
Te permite cambiar de pareja, de trabajo, de amigos, de estilo de vida, de ideas políticas, deportivas,
de interpretaciones viejas, de religión, de ...
Para ser algo nuevo no puedes seguir siendo tú. O sí, pero con el recambio necesario,
desprendiéndote de lo absurdo que te condiciona, de los stops que te paralizan, de lo viejo no válido.
Es decir, se trata de re-construirte. Y de re-construir el pensamiento.
Dejar de "ser uno mismo" apaga el pre-juicio. Te genera una nueva visión posible de la realidad.

El neurocientífico Joe Dispenza lo explica muy bien al decirnos:

"Tienes que pensar cosas 
diferentes de las que sueles 
CREER 
si quieres 
CREAR 
realidades diferentes 
para tu vida”

Para avanzar tienes que dejar de ser el mismo de siempre.
Dejar de ser el mismo de siempre es seleccionar sobre el pasado lo que sí quiero mantener
para descartar lo que deseo abandonar, perder por el camino.
Reinventar tu “yo” es la capacidad más potente que tiene el ser humano.
Elgir que quiero seguir siendo y que no.
Hacerme cada día.
Entender que no somos nuestro pasado. Salir de esta trampa mortal de necesidad.
Al pasado le debemos estar agradecido. Honrarlo. Y llevarnos de él al futuro sólo lo necesario.

Vivir en el “así soy” es vivir en un estado auto-complaciente.
Sin nuevos retos. Sin nuevos deseos.
Sin la ambición necesaria para evolucionar como individuo y revolucionar el entorno creado.
Da igual si te va muy bien, siempre necesitarás cambiar algo.
Siempre podrás hacer algo mejor.
Siempre algo te estorbará.
Siempre tendrás algún motivo o hecho en tu vida que te estará pidiendo ser re-CREADO.

Ya nos los enseñó también Aldous Huxley:

“Existe al menos un rincón del universo 
que con total seguridad podrás mejorar,
TÚ MISMO"

No te quedes apegado a ese “yo” que construiste.
Ahora tienes la grandísima oportunidad de ser otro.
No te resistas al cambio, te generará aburrimiento y/o sufrimiento.
Busca la transformación continuada. Es una elección sólo tuya.
El cambio no lo eliges, aunque creas que sí. Te llega, te guste o no, lo desees o no.
El cambio llega aunque tú no te "subas en él “. 
La transformación es una elección.
La transformación requiere de propósito.
Regálate el nuevo sentido que buscas en tu vida.
Anhela la metamorfosis que tu vida te pide. Busca tu “capullo” en el que llevarla a cabo.

Tú no eres tú,
eres 
la suma de tus YOES





domingo, 9 de noviembre de 2014

Unas ideas sobre la C O H E R E N C I A




Ser para hacer
Hacer desde el ser


¿Sientes que tu ritmo tiene sentido?
¿Vives bajo la batuta de la música que deseas?

Si estás en armonía con tu existencia todo irá bien. Estarás alegre.
Si vives bajo el compás que deseas te sentirás vivo.
Encontrarás tu singularidad.
Todo fluirá bajo una sensación de paz.

Si lo que haces no está en sintonía con lo que sientes, vivirás tenso, con angustia.
En este caso, empezarás a perder el sentido de la dirección.
Con frecuencia te sentirás en la cuneta de la vida.
Y en estado de batalla continua.

Se trata de vivir con

C O H E R E N C I A 

Ser coherente consiste en hacer eso que sientes y en sentir lo que haces.
Ser coherente, aunque parezca paradójico, consiste en darse el permiso
de poder cambiar de idea sin sufrimientos.
Y no verte obligado a mantener "tus valores" por encima de todo.
Todos los valores están para ser cuestionados.
Están para ser mejorados.
Para borrar los que ya no nos son válidos.
Los que se permiten el cambio no dejan de ser coherentes.
Es quizás la coherencia, por el contrario, el elemento determinante más potente de la inteligencia humana.

Ser coherentes nos ayudará a no reprimirnos.
A pedir lo que necesitamos.
A desear sin prejuicios.
A respetar las ideas de los otros.
A enfrentarnos de una forma sencilla ante lo diverso.
A ser fiel con uno mismo.
A escuchar nuestra vocecita interior y hacerle mucho más caso.
A hacer lo que nos gusta ser.
A ser lo que hacemos.
A no vivir la vida con máscara. O, al menos, a aprender a cambiarnos la careta cuando así lo deseamos.
A presentarnos con furia si estamos furiosos.
A no presentarnos risueños si estamos sintiendo rabia.
A presentarnos con alegría si así lo estamos.
A no aparentar tristeza si el corazón está vibrando.
A llorar.
A reír.
A amar.
A dejar de amar.
A vivir la vida siendo. Y sintiendo.

Quien reprime la ira estando rabioso, se bloquea.
Quien reprime la alegría estando feliz, se bloquea.

Si puedes llorar con todo el corazón, también puedes reír con todo el corazón.
Los niños, que viven en un estado de coherencia natural, lo saben.
Ellos pasan de la risa al llanto, o al revés, sin dudarlo y rápidamente.
A veces empiezan riendo y acaban llorando.

Ser coherente te hace permanecer mucho más fácilmente en el presente.
Es debido a que la falsedad normalmente entra por el pasado o por el futuro.

Lo pasado, pasado está. No te molestes ya por ello. No existe. No lo lleves como una carga.
Si no te desapegas de este pasado no te dejará auténtico en el presente.
Perderás coherencia.

Y todo lo que no ha llegado, por definición, no está todavía. No tiene vida.
Es válido pero sólo en el sueño.
Te vale sólo si lo utilizas para vivir con coherencia el presente que quiere conseguir el deseo futuro.
Pero si es un futuro indeseable, molesto, te hará perder la coherencia en el presente.
Sentirás que sufre. Te angustiará el sentimiento de incertidumbre.
Vivirás bajo el techo del miedo tóxico. Lleno de temores.

Ser coherente es decir lo que piensas y hacer lo que sientes.
Así,  al hacer lo que haces, dirás lo que de verdad piensas y harás sentir a los demás lo que en realidad eres.

Ser coherente es ser verdadero.
Por eso, aunque parezca lo contrario, la coherencia nos permite mantener dos o más creencias
al mismo tiempo en la mente y aceptar ambas.
Y además no sufrir con ello.

De forma sencilla se trataría de entender bien que la coherencia es mostrarse
al mundo como uno se siente, sabiendo que lo más coherente para entender la coherencia
es saber

C A M B I A R



domingo, 2 de noviembre de 2014

LA LIBERTAD POR SER HUMANOS



Viktor Emil Frankl
(1905-1997, Viena)


Este post no necesita mucho texto.
Como todo lo verdaderamente importante se explica por sí sólo.
Simplemente leyendo la idea que nos ha dejado escrita el neurólogo y psiquiatra
Victor Emil Frankl, fundador de la Logoterapia, tercera escuela de neuropsiquiatría austríaca.
Y conocido por haber sobrevivido a varios campos de concentración nazis, como Auschwitz y Dachau.

Nos dijo esto:

La última libertad humana
es la de 
ELEGIR 
la actitud 
ante cualquier 
situación dada

¡Sabía frase!
Definición de la vida, en sí misma.
Vivir la vida sabiendo que vivir consiste en manejar adecuadamente, sólo cuando se puede,
la capacidad de elegir.

Hoy no lo recojo en este post para hablar de actitud.
Sino para reflexionar sobre las “situaciones dadas”.

"La situación dada" viene dada, valga la redundancia, por dos tipos de factores.

A saber:

1.- LOS QUE YO CREO, ELIJO Y CONTROLO.

2.- LOS QUE ME VIENEN DADO, YO NO ELIJO Y PUEDO O NO CONTROLAR.

Siempre habrá factores externos que no puedas controlar.
La salud, el clima, una crisis, el mercado, las decisiones de otros, los resultados del azar, ...
Y otros que sí podrás crear y manejar.
Hacer o no deporte, elegir a tus amigos, cambiar de empresa o profesión, estudiar guitarra, ...

Lo mejor es que ambos tipos de factores tienen algo que les une.
Un punto de intersección.
Ese lugar donde todo depende de nosotros. Y sólo de nosotros.

Me refiero a la  INTERPRETACIÓN 
DE LO SUCEDIDO, DEL HECHO.
Es decir, a la actitud que elijo ante la "situación dada”.

Podré tener mala salud.
Y, obviamente, eso no me hará sentir felicidad.
Pero... el cómo estoy viviendo mi mala salud, eso sí depende de mi.

Viktor Frankl decía:

“ Me podrás matar, pero no podrás impedir que muera riendo”

Y de esta sabía lección del Dr. Frankl además podemos extraer algunas grandes noticias.
A mi se me ocurren estas cuatro:

1.- Centrate mucho más en los factores que sí puedes crear, elegir, manejar.
Porque aunque sólo representasen un 5% de todos los factores que llegan a tu vida,
seguro que afectarán al 95% de los factores restantes.
Afectarán sobre esos otros que habitan “afuera”, que no forman parte de tu capacidad de elección.

2.- Debemos tener claro el sentido de nuestra vida porque así podremos elegir más libremente
y priorizaremos de una forma u otra sobre todo lo que la vida pone ante nosotros.
Así, antes de actuar convendría tener claro el sentido de la actuación.
Y desde ahí, elegir.
Así también, antes de vivir cualquier tipo de aventura con cualquier persona,  equipo, empresa, club, ...
elegir el sentido que tiene.

Recuerda que tu vida la construyes con al suma de todas tus decisiones.

3.- Elegir desde el corazón, nos ayudará a equivocarnos quizás muy pocas veces.
Elegir desde lo que nos apasiona, desde lo que amamos, nos da ventaja. Nos acerca a la consecución.
Elegir desde el amor aleja al miedo.
Donde hay amor no aparece el temor.
Quizás sí la incertidumbre. Quizás si la inseguridad.
... Pero es natural. Se les recibe.
Igual de natural es que con amor nos llenemos de coraje.
Valentía que nos ayudará a superar la incertidumbre, la inseguridad.
Valentía que nos moverá hacia la acción. Hacia el atrevimiento.

Desde esta idea comprenderemos que la seguridad no existe.
No prescindas de ser feliz por pasar tu vida persiguiendo la seguridad.
¡Que buena noticia!

4.- Elegir además nos ayuda a dejar de ser el de siempre.
Nos da el permiso de cambiar.
Nos ayuda a comprender que una vida no cambia a menos que cambie el que la vive.
Este es el orden: primero cambias tú, después cambiará todo lo demás.

"Ser tu mismo" en realidad significa que te puedes regalar la posibilidad de cambiar,
de re-nacer, de re-inventarte, de revolucionar tu estado de ánimo, tus conocimientos,
de observar una misma realidad de forma diferente, de crear un futuro deseable diferente.


A mi se me ocurrían estás cuatro ideas,
pero tú, amigo lector, añade, añade, añade, ...,
todas las ideas que a tu mente vengan al leer tan fantástica sentencia del Dr. Frankl.

Si me permites un resumen de una sola palabra, y en mi más modesta opinión:
A las personas nos salva una sólo elección, la del

A M O R