domingo, 14 de agosto de 2016

NO hacer NADA,... de NADA



El mundo habita en lo más simple

La calidad de lo que somos se corresponde con nuestras acciones.
Defiendo el ser desde el HACER.
Y, por ello, hacer siempre para poder SER.

SER  y  HACER
son una misma unidad

Nuestro mundo habita en lo más simple: en lo que hacemos.

Una reflexión:

Tenemos una gran tendencia a pensar relacionando el presente
con el PROCEDER. Es decir, con origen, con principio, con pasado.
Y no con lo que en ese momento está ocurriendo.  Con el presente.
Con la creación de un nuevo posible principio.
No hemos sido educados a ser conscientes de que sólo
somos lo que hacemos en cada momento.

Nuestras experiencias anteriores, nuestras vivencias, nuestros valores inmutables,
nuestro conocimiento, nuestra mirada ante las cosas que nos suceden, nuestros paradigmas, ...,
en definitiva, nuestras creencias, nacen de nuestro PROCEDER.
Hemos sido educados para apoyarnos mentalmente en nuestro PROCEDER.

Dejemos atrás nuestros lamentos por el ayer.
Despojémonos de nuestra preocupación por el futuro.
Regresemos a nosotros mismos para HACER caricias al presente.

El foco en nuestro PROCEDER interfiere en la visión creativa de la vida,
en la posición ante lo nuevo, en la potencial creación de nuevos orígenes.
En el empezar. En hacer posible lo que todavía no ha sido.

El foco en el HACER nos traslada a la prueba.
A la intencionalidad, no a la intención.
A admitir el equivoco. A levantarse de la caída.
A la creación.
A re-nacer cuantas veces sea necesario.

El PROCEDER nos hace pensar que perdemos el tiempo cuando no hacemos nada.
Eso no es cierto. Así de simple.

El TIEMPO está a nuestra disposición para SER.
A nuestra disposición para HACER uso de él.
Para contemplar, que también es HACER.
Para meditar, que es HACER no haciendo.
Para sonreír, que es una forma de HACER a nuestro corazón sentirse alegre.
Para amar, que es lo que más deberíamos HACER.
Para vivir, que ya la vida nos hace HACER...
Para SER una persona VIVA.
Para experimentarla la vida en profundidad.

Soy un defensor acérrimo del HACER.
Y por eso también defiendo que unas de las cosas que tenemos que hacer,
y muy de vez en cuando, es

NO HACER NADA
...DE NADA

porque
SER y HACER
son una misma cosa...




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