domingo, 26 de noviembre de 2017

LUCIDEZ


Lucidez = claridad mental

Cuando la mente se libera de ataduras, llega la luz.
En ese momento, se relativiza la razón. 
Pierde importancia.
Se le quita peso a la idea por la idea.
Se disuelve la ofuscación.
Y surge la sabiduría, la inteligencia supra-consciente. 
La visión más pura.
La lucidez.

La realidad no siempre es como se muestra. 
Depende de la percepción, de los temores, de las experiencias aprendidas, 
del conocimiento, de los valores, de las propias carencias, de la imaginación, 
de las expectativas, de las creencias adquiridas, del autoengaño, ...
Desde ahí vemos y vivimos la realidad. 
La hacemos nuestra.

Cuando nos vamos liberando de todos estos condicionamientos, 
pensamos con más claridad,
decimos que decidimos con más lucidez.
Sonreímos más, somos más creativos, más abiertos al aprendizaje, 
al crecimiento, tolerantes, ...aparece la verdadera inteligencia, 
y el corazón se vuelve más lúcido.

Esta lucidez es esencial para la vida espiritual, ¿cómo no?, 
...pero, sobretodo, para la vida terrenal;
necesaria en el día a día, útil en lo corriente, 
en la vida dedicada al trabajo, a la familia, en lo cotidiano.

Esta lucidez nos aleja del odio. Nos acerca al amor.
Nos aleja del apego. Nos acerca a la interdependencia.
Nos aleja de la pena. Nos acerca a la compasión.
Nos aleja de la seguridad. Nos acerca al aprendizaje.

La lucidez mental nos permite enfrentarnos
con la calma cuando llegan esos momentos de parada necesaria; 
y también vivir en los turbulentos tiempos de tormenta
Todo es vida. Todo es por algo. Todo se necesita.

Un pensamiento lúcido nos ayuda a aceptar lo inevitable, 
lo que está fuera de nuestro control, en lo que no podemos intervenir,
con lo queda fuera de nuestra capacidad de influencia.
Y, al mismo tiempo, una mente lúcida,
nos activará para poder resolver lo resoluble;
para centrar nuestra energía en aquello en lo que sí podemos influenciar. 
En lo que sí depende de nosotros.

Una mente lúcida nos lleva a poder 

ELEGIR 
nuestras 
PRIORIDADES VITALES

domingo, 19 de noviembre de 2017

¿OBVIO?




OBVIO = que es muy claro. Evidente.


Hay días que me levanto y me da por pensar en cosas muy obvias. 
De las más evidentes.
Reflexiones sobre esas materias de la vida que todos sabemos...
Me quedo colgado de ellas.

Hoy me ha dado por pensar en dos de ellas,
(me da por ahí...!!!!).
Y he querido compartirlas; aunque seguro que tú también te has dado cuenta, 
y también les has dado fuerza, las has puesto en primer plano,
ya que, seguro, las tienes en cuenta cada día en tu quehacer cotidiano.

Son estas dos sencillas ideas:

1.- TODO PUEDE CAMBIAR EN UN INSTANTE

También tu vida. Especialmente tu vida, ... que puede acabar.
Y con ella se acaba todo...
Todo tu tiempo. Y tu lista de intenciones a llevar a cabo.
Se necesita menos de un segundo para que todo sea diferente.
Así que no guardes tus ideas ni acciones para otro momento. ¿Llegará?

¡HAZLO YA!
¡HAZLO HOY!

Si quieres besar a alguien hazlo hoy, ya.
Si quieres decirle que le quieres a tu papá, hazlo hoy, no esperes no vaya a ser que no tengas tiempo.
Si quieres beber esa botella de vino, no la guardes, bébela.
Si quieres empezar a practicar un hobbie es ahora el momento.
Si quieres ...

El mensaje es claro: APLAZAR, de entrada, es un error.
Especialmente aplazar un deseo de esos que llamamos cotidianos, 
que hacen nuestra vida más normal, a la vez que más rica.

2.- TENER RAZÓN NO NOS HACE MÁS FELICES

Es un alimento del ego.

No quiero decir que no valga la pena defender una idea.
Ni postularte en tu forma de entender o interpretar algo.
Hagámoslo! Pero sin pensar que no existen otras visiones otras formas de ver la situación,
que, al menos, pueden tener tanta fuerza como las nuestras. Son las razones de otra persona.

El problema: cuando la búsqueda de la razón genera en la conversación energía negativa.
Vulgarmente, diríamos mal rollo.

Defender una razón, una postura, sí.
Pelear por una razón, por una idea, no. 


Ya ves...
¡ OBVIO !

Perdona por ser, cada vez más, un tipejo tan simple.