domingo, 10 de junio de 2018

El AVEFRIA y los HUEVOS de PASCUA





La historia en la que se basa la tradición de los huevos de Pascua es fantástica para entender
algunas de las cosas que nos pasan en la vida..., cada día.
Para aprender que en realidad no vivimos la vida tal como es sino tal como la interpretamos.

Con la primavera, cuando se renueva la vida, aparecen en los campos de muchos países
las primeras liebres. Ante nuestras observación se muestran tímidas, huidizas, en celo.
Al rededor de ellas muchos machos esperando ser elegidos.
Se convierte en un espectáculo curioso...

De manera muy frecuente, especialmente en zonas de centro Europa
y en los campos de Inglaterra, estas liebres se sientan entre un montón
de huevos de diferentes colores en una hendidura poco profunda del terreno.
En realidad son liebres que están sentadas sobre nidos de un pajarito escurridizo,
y que no se deja ver, el avefría.
Pero ante esa observación fotográfica instantánea cualquiera diría que esa hendidura
ha sido hecha con las patas de la liebre y que estás han puesto unos huevos preciosos.
Esto hizo que en la época medieval, por toda Europa, corrieran leyendas que versaban
sobre liebres que eran capaces de poner huevos preciosos, de colores, sólo en primavera,
con la llegada de la Pascua.

El mito perduró.
Y hoy todavía, en Pascua, asociamos la fiesta a liebres de chocolate,
u otro tipo de manjares, con huevos de colores también de chocolate,
o la famosa tradición de poner un huevo a una mona de pascua.

Pensemos esto: hay huevos de colore en una hendidura, en la que están las liebre,
que vemos como se aparean a campo abierto, ERGO ... las liebres ponen huevos
después de haber hecho una hendidura y estos huevos sin duda son de colores.

¿Cuántas veces hacemos una afirmación y la damos por buena, y definitiva,
desde la propia observación de una realidad que no tiene porque ser la correcta?
Y, lo peor, queda impresa como si se tratase de una verdad.

LO VEO ASÍ,
LUEGO LO CREO ASÍ,
LUEGO ES ASÍ

Como nos dejamos engañar. Es fácil.
Nos interesa hacer real lo que imaginamos aunque no lo sea.
Es antes la justificación de la realidad que el propio hecho.
Y que consecuencias suele tener esto en tantas ocasiones si hablamos de relaciones humanas.

Sigamos con la historia,....
Da la casualidad que los huevos son del tamaño que podría haberlos puesto la liebre.
Es casual que la liebre esté sentado sobre los huevos.
Es una verdadera casualidad que la hendidura puede ser, sin dudarlo, hecha por las patas de la liebre. Nos sería la primera vez que una liebre hace cosas parecidas en el terreno.

No nos cuesta nada, de hecho es lo más natural, hacer caso omiso a la valoración de otras POSIBILIDADES.

Damos como verdadero lo primero que vemos. Un verdadero uso del prejuicio.
La mente humana tiende a completar la historia, a rellenar el hueco, a crearse un relato,
sobre una observación que ha hecho será real o no.
A sacar conclusiones de inmediato.
Y una vez creado el relato, se fija en nuestro sistema de creencias
aunque no corresponda a nada real, y tan sólo sea el resultado de una brecha entre la realidad
y la interpretación de la realidad.
Lo peor: las consecuencias que esto lleva con tanta frecuencia.

Ver una correlación de hechos, aunque sean falsos, y de ahí inferir causalidad
forma parte de la naturaleza de las personas.
Pero en realidad es un "factor de confusión", ...por momentos peligroso.

Lo ideal sería antes de pensar en consecuencias saber distinguir lo real de lo imaginado.
No caer en el factor de confusión porque las consecuencias pueden ser terribles.
No todos los factores en la vida que están correlacionados tiene un efecto causal
en lo que nos sucede. Mucho menos, si son el producto de la imaginación.

CORRELACIÓN,
demostrada o no,
no implica CAUSALIDAD,
ni REALIDAD




domingo, 15 de abril de 2018

PRACTICANDO EL RAK




RAK = RANDOM ACTS OF KINDNESS

Que fácil es comportarse amablemente con los otros; que poco cuesta...
Practiquemos RAK, o lo que es lo mismo, 
pequeños actos de amabilidad con los demás,
con la gente que nos rodea, con los amigos, alumnos, familiares, compañeros, 
el del asiento de al lado del autobus, en la cola de la carnicería, vía on line, ...
Nos cuesta lo mismo, el mismo esfuerzo que no hacerlo.

Es algo tan sencillo como hacer reír a alguien, darle un abrazo, reglar una sonrisa,
expresar un halago, una admiración, ...,
pequeñas acciones que alimentan de combustible el ánimo de las personas cercanas.
A veces requerirá de más esfuerzo, de más compromiso,
cuando nos pagamos a cuidar al perro del vecino,
o nos apuntemos a una ONG y le dediquemos parte de nuestro tiempo libre, ...

Practicar el RAK es vivir con una antena puesta orientada a practicar actos aleatorios
de amabilidad y de belleza, a veces incluso sin sentido, cuando nadie los espera.
Es un verdadero acto de altruismo, en general muy barato.

Jodorowsky lo dice así: 

"Lo que das, te lo das.
Lo que no das, te lo quitas"


Y es que practicar el RAK también es un acto de cuidarse uno a sí mismo, de darse.
Muchas investigaciones basadas en encuestas bajo modelos Delphi han demostrado
que la gente amable muestra más signos de felicidad.
Hay una correlación directa entre nuestro "dar" y nuestra satisfacción personal.

Nos cuenta F. Miralles, en su método Ikigai, que en Japón, en el año 2016, 
un terremoto devastó varios pueblos, llevándose consigo muchas vidas.
Kiyota, un ingeniero muy conocido en la ciudad de Tokio, decidió dejar su trabajo
durante quince días, trasladándose a Kumamoto, donde montó un tenderete
y se dedicó a ofrecer de forma gratuita café caliente a todas las personas.
Su puesto de café se hizo tan popular en las redes sociales que puso en su web
una cuenta de recaudación de fondos para ayudar a todos los afectados, 
consiguiendo cientos de miles de euros en pocos días.
Todo empezó con un acto sencillo: reglar café.
Lo pequeño se suele hacer grande.
En lo simple está la grandeza.
A veces nos cuestionamos sobre cómo arreglar el mundo
cuando tan sólo se trata de ser un poco más amable, 
de ofrecer la mejor de tus sonrisas, tu palabras de aliento, 
y dejar que a partir de ahí, todo fluya.


El RAK se forma por pequeños actos de amor entre los seres humanos.
Haz el amor con RAK, no compromete mucho.
Dile que le quieres, que te importa. 
Ofrécele ese beso que está esperando.
O déjale una nota de cariño, un mensaje en su buzón de voz,
un post-it en el espejo del baño.
O da las gracias con agradecimiento profundo.
Dale esa moneda al músico callejero que te hace el paseo más interesante,
cómprale un café al portero de tu edificio o al recepcionista de tu oficina.
O perdona con más facilidad, desde el corazón.
Regala un libro con esa dedicatoria tan especial.
Dile a tu colaborador, o a tu jefe, que te gusta como trabaja.
Ve de excursión con los tuyos, que hace mucho que no lo haces, 
tomándote el día libre sin móvil, sin pensar en nada más, ...
O simplemente acaricia con tu mano su hombro, 
o sírvele el vino con la mejor de tus sonrisas, ...
Da igual que sea a tu cliente, a tu amante, a tu hermano, a tu vecino, ...

Dale importancia al

RAK

...porque la tiene.





jueves, 29 de marzo de 2018

CORAJE




Ya llega el mes de Abril. 
El invierno empieza a decirnos adiós.
La primavera se anuncia con tardes de lluvia, clima tan cambiante, días más largos.
Las cuatro estaciones están de paso, siempre de paso. 
Se van, ...pero volverán. 
Las recibiremos de nuevo...

Ahora, no todo lo que vivimos vuelve.
Muchas de las cosas, a las que nos habituamos,
cuando se van se van para siempre.
Se van personas que nos acompañaban. Para siempre, dejando un vacío, dolor.
Se van trabajos que nos hicieron llegar hasta aquí. Para siempre.
Se van ideas que formaros parte de nuestros valores. Para siempre.
Todo cambia. A veces, para siempre.

Lo certero, no es real. Es una ilusión.
Los seguro, no es real. Es una ilusión.
Lo cómodo, no es real. Es una ilusión.

Quizás, por este motivo, una de las habilidades más demandadas social y profesionalmente es saber des-aprendero lo que es lo mismo: 
aprender  a decir adiós, 
aprender a cambiar,
aprender a ir por delante de los cambios, 
aprender del esfuerzo obligado ante lo nuevo,
aprender a ser generador de sacudidas inesperadas,
aprender a perseguir nuevas visiones, 
aprender a vivir creando,
aprender a comprometerse con compromisos a mucho más corto plazo,
aprender a enfrentarnos a las críticas, 
aprender a vivir en continuo movimiento,
aprender a salir del círculo, 
...
En resumen, aprender a vivir con coraje.

El coraje nos ayuda a plantar cara al temor.
El coraje te permite sentir el riesgo y desde ahí aprovechar su energía.
El coraje no es no tener miedo, es la conquista del miedo tóxico.
El coraje necesita de la fuerza de la voluntad, es decir de la determinación. 
Del estar dispuesto.
El coraje es el ánimo con el que perseguimos algo 
a pesar de los impedimentos, de los obstáculos.
El coraje es la fuerza al servicio de los sueños. 
Es la energía que necesitamos para despertarlos.

La palabra coraje etimologicamente deriva del latín. 
De “cor”, corazón y de “kardià” , hacia adelante.
Poner tu corazón en lo que haces para así seguir hacia adelante.
¡Genial definición! 
Ella, por sí sola lo explica todo. No necesita más.

"Coraje es curar las cicatrices y olvidarse del ayer. 
Es vivir con preguntas. Con la duda del saber”

Así nos lo dejaba cantado Antonio Flores en su canción Coraje de vivir.

El coraje nos dispone a vivir peligrosamente feliz.
A investigar. A ser curiosos. 
A buscar los motivos que nos hacen movernos dentro de uno mismo.
A estar predispuestos. A lanzarnos. A avanzar. 
A no necesitar siempre la aprobación.
En definitiva, a vivir.

El coraje no viaja sólo. 
Necesita apoyarse en algunos amigos para hacerse más fuerte,
para ponerse en primera fila.

En mi opinión, los amigos de viaje más importantes 
que acompañan al coraje son:

LA PERSEVERANCIA

No abandonar. Persistir.
Mantener esfuerzo en el tiempo para así conseguir lo soñado.
La dedicación con firmeza. La defensa mantenida de una actitud pro-activa.
La búsqueda constante de nuevos caminos, de nuevas formas.
Y, sobre todo, la constancia en la realización, en el hacer cotidiano.


LA RESILIENCIA

Capacidad para sacar partido de una adversidad. Para superarla.
La paradoja más creativa: aprovechar la incertidumbre para ser más fuerte.
Saltar los obstáculos.
Fijar la mirada en la meta y no en la barrera.
Comprender que los obstáculos son hitos de los que aprender.
No visionar ni sentir un error como una molestia, sino como algo pasajero.
Requiere de flexibilidad y apertura.
De saber compensar lo roto con lo nuevo que se está creando.


LA AMBICIÓN

Nace del deseo.
De la idea humana de conseguir logros.
Ambición no es poder en sentido sustantivado, sino poder en sentido verbal.
Es decir, es poder desde ¡podemos!
La ambición no garantiza el éxito, pero sí te pone en el camino.
La ambición te hace que te arriesgues.
El deseo, en forma de ambición, ha sido el motor del desarrollo humano. 
De la evolución.
Y de la R-evolución.
La ambición te conduce al cambio. 
Te orienta al futuro. 


EL COMPROMISO

Hay muchas definiciones de compromiso.
A mi me gusta definirlo con un casi sinónimo: es estar implicado. 
Es hacer lo que hay que hacer. Y punto... 
Estar comprometido es estar dispuesto a perder algo.
Es voluntario. Genera vinculación.
Se enriquece del entusiasmo. Del amor por lo que deseamos.
Y de la visión hacia donde dirigirnos.
El compromiso entendido como una obligación de cumplimiento con uno mismo.
Vive bajo el paraguas de la responsabilidad.


LA ALEGRÍA

Para poder así perseguir los sueños con la capacidad 
necesaria de interpretar la realidad de una forma inteligente.
No se trata de vivir desde el optimismo estúpido, mentalmente engañoso.
Ni de asignarle una plusvalía al pesimismo derrotador.
Se trata de cambiar los  “porque no” por los “¿ por qué no ?”.
Es vivir la vida con una sonrisa.
Es abandonar la cara de pato que nos acompaña en muchos momentos, injusta. 
No hay razones para vivir así. Hace la vida insulsa. Mustia.
La palabra alegría vienen del latín alicer, que significa estar vivo.
Es decir vivir la vida con ánimo.


Quizás me falten algunos otros elementos necesarios para vivir con C O R A J E.
Quizás se me hayan olvidado.
Añádelos tú. Serán bien recibidos.

Afronta el futuro con coraje.
Coraje para no paralizarte por las críticas, ni por los sabotajes.
Vengan de donde vengan. 
Sean su origen en otros, o provengan de tu propio diálogo interior.
Coraje para llegar donde deseas.
Coraje, 

PARA SENTIRTE VIVO





domingo, 18 de marzo de 2018

¡DÉJATE EN PAZ!



"Cuál es ese yo interior,
observador silencioso,
crítico severo,
que nos asusta de tal modo 
y nos empuja a la fútil agitación,
y después nos juzga aún más severamente,
por los errores que sus reproches
nos han hecho cometer"

T.S. Eliot


Le escuché cuando se decía: "¡Que idiota soy!"
Se lo repetía y se lo repetía, una y otra vez...
Parecía que lo había convertido en un mantra.
Tan sólo porque había olvidado en casa el libro que debía devolverme.

Cuántas veces te has descubierto a ti mism@ diciéndote cosas como:
"no estoy a la altura de ..."
"soy un podo inútil para ..."
"no seré capaz de ..."
"mira que soy bobo"
"siempre me pasa a mi"
"nunca conseguiré que ..."
...

SOMOS NUESTRO PEOR JUEZ

La vocecita interior nos hace mucho más daño de lo que podemos imaginar.
No educarla bien es el peor de los errores y daños que las personas nos hacemos a nosotros mismos.
Esa vocecita es como la comentarista continua de nuestra acciones cotidianas.
No deja de hablarnos.
De decirnos lo que le gusta y está bien, y lo que no le gusta y está mal, o muy mal...

Incluso cuando algo está muy bien, se sorprende por ello.
Y dice cosas como:
"Por una vez lo he conseguido..."
"¿Cómo es posible que me haya salido bien a mi?
"No me lo creo, lo he conseguido"
...

Es una voz interior en general imparcial con nosotros.
Por momentos, incluso puede llegar a ser injusta.
Martirizadora. Reprochadora. Acosadora. Auto-flagelante.
Ha sido educada para corregirnos. No para enseñarnos.
Ya viene con nosotros desde pequeños. De la educación que hemos recibido.

Sin duda, sería mucho mejor convertirnos en nuestro mejor amigo.
Aunque sea un trabajo difícil, es mucho más rentable emocionalmente.
Porque al querernos a nosotros mismos podemos aprender a querer mejor a los demás.
A perdonar. A respetar. A admirar. A sentir el valor que la diferencia nos aporta.
A soportar la diversidad. A entender otras posiciones. A empatizar.
De no hacerlo así, algo nos interrumpirá el camino de regalar y recibir amor.

No quiero decir que no te evalúes.
Que no tengas derecho a la mejora. A corregirte lo que de ti mism@ no te gusta.
No es esa mi intención. ¡Lo sabes!
Sino el cómo utilizas tu propio lenguaje, ... de qué manera.
Hacernos sufrir no es la forma. Castigarnos tampoco.

No seamos violentos con nosotros mismos.
Como no lo somos con los demás.
Cuidémoslo.

Cuándo te contestes a esta pregunta:
¿Quién es la persona más importante para ti?,
...y no digas "YO", re-evalúa tu respuesta.
No es una cuestión del ego; es más sencillo.
Si no eres lo más importante pare ti, no podrás darte a los demás en tus totalidad.
Otros no llegarán a ser importantes para ti, si tu no lo eres contigo mism@.

No seas torpe contigo.
No te lo mereces. Se benevolente con tu ser interior.
Siente amor por ti.
recuerda que tú eres lo que tú eres. Nada más.
Por lo tanto, construye tu ser en su mejor versión posible y todo te irá mucho mejor:
la autoestima, las relaciones, el atrevimiento, la capacidad de decir no, el amor, ...

Y empieza, que ya te lo mereces, a

¡DEJARTE EN PAZ!


domingo, 4 de marzo de 2018

EL PODER DE LA IGNORANCIA




Parece una paradoja, pero a veces, la IGNORANCIA, nos hace fuertes.

Aristóteles decía que "el ignorante afirma, el sabio duda y reflexiona".
Gran verdad en mi opinión...
Pero de igual manera creo que es una verdad incompleta.
Dice un dicho popular que la ignorancia mata. No creo. O, al menos, no siempre.
A veces, nos salva.

Un ejemplo muy renombrado de Ígor Sikorsky, el inventor del helicóptero,
recogido en la sala de espera  de la NASA en Florida, reza así:
"Según las leyes de la aerodinámica, el abejorro común no puede volar, la relación matemática
entre la cabeza, demasiado grande, y las alas, demasiado pequeñas, le impediría sostener su cuerpo
en el aire, Pero el abejorro no lo sabe. Es ignorante, por eso vuela".

Los humanos también somos como los abejorros, imperfectos. Inacabados.
Es la ignorancia y la falta de racionalidad, la que en muchas ocasiones nos hace más fuerte, atrevidos.
La racionalidad nos haría, a diferencia del abejorro, reflexionar mucho, y por lo tanto no volar nunca.
Nos hace prisioneros de nuestro marco de pensamiento.

No le concedemos poder a la ignorancia. Y sin embargo, en mi opinión, lo tiene.
Es la antesala de la intuición. Una de esas características  que nos hace tan humanos.

Permíteme esta invitación:

NO QUIERAS COMPRENDERLO TODO


¿Debo cambiar de empresa?
¿Debo dar el paso y pedírselo?
¿Es esta la residencia que siempre quise?
¿Es lo que debo estudiar?
...
¿Cuantas veces nos hacemos preguntas de este tipo?
Todos sabemos que algunas de estas preguntas requieren de reflexión previa.
Pero, ...¿siempre?
¿Siempre necesitamos para estar seguro disponer de una gran lista de pros y de contras?
¿Cuántas veces esos listados infinitos de por que sí o de por qué no han hecho
que nos quedemos inmóviles, sin decidir, sin cambiar, ... ?
¿O, al contrario, nos han llevado a equivoco?
¿Cuántos "ojalá hubiese..." se nos han quedado en pendiente?

No quiero confundirles: yo soy partidario de reflexionar antes de actuar.
Pero NO SIEMPRE !!!!
En mi modesta opinión, en algunas ocasiones está sobredimensionados el poder de la reflexión.
La intuición es igual de válidas en según que momentos... Y dejarnos llevar por ella nos va bien.

Cuando abandonamos el afán de querer comprenderlo todo, se nos revela la fuerza de la intuición.
El problema no es la necesidad de reflexión. No está hay el verdadero "stoper".
El verdadero freno radica en el querer comprender todo de todo, ...y siempre.

La intuición a la que me refiero no es un poder reservado a espiritualistas,
no hablo de un sexto sentido, ni siquiera de algo esotérico reservado a tan sólo unos pocos.
Me refiero a la capacidad humana de tomar decisiones sin tiempo por medio para la reflexión.
O incluso con falta de conocimiento consciente.
Al poder humano del saber sin saber que sabes.

Todos vamos almacenando cantidad de conocimiento inconsciente.
Todos estos datos están en nosotros, aunque no afloren a la superficie de nuestro consciente;
pero nuestra intuición se inspira en ellos para guiarnos.
Así que, la intuición no es irracional. Es inconscientemente racional. No es lo mismo...
Y claro que puede ser mala consejera. Como la racionalidad.
Ésta también puede aconsejarnos mal.
¿O es que todo nos sale bien cuando lo ponemos bajo el poder de la consciencia muy reflexionada?
¿No nos equivoca nunca el poder de la reflexión?
¿No nos lleva por caminos erróneos?

Y..., quizás lo mejor; al permitirnos caminar por las rutas de la intuición,
se nos revela otra fuerza única humana: LA CREATIVIDAD.
Nose trata de un poder de unos pocos. no pertenece tan sólo a los artistas.
Es un rasgo humano de todos los individuos.
Nos permite percibir una realidad, desconocida o no, de una forma desacostumbrada.

Fabrice Modal, gran experto en meditación, nos enseña el proceso intuitivo con este símil:
imagina que quieres aprender a nadar, podrías aprender todos los estilos encima de un taburete.
Conocer así los gestos perfectos de cada uno de ellos.
Pero eso no tendrá nada que ver con el hecho de tirarse al agua.
En el agua te faltará el punto de apoyo.
En el agua deberemos re-inventar todos los movimientos aprendidos en el taburete
porque sino nos hundiremos.
La reflexión te dirá que no te tires al agua hasta que no sepas nadar en el taburete.
La intuición te dictará que te tires al agua y empieces a nadar como buenamente puedas.
Y ya aprenderás los estilos una vez sepas cómo es el agua y cómo uno se siente en ese medio.
Ambas cosas son compatible. Elige en cada caso.

Ser racional es formidable.
Nos hace salir de la subjetividad, elegir entre lo bueno y lo malo, entre lo mejor y lo peor,
al menos aparentemente, nos hace cuestionarnos la creencias, y un largo etcétera.
Cualquier decisión debería, según esto, estar respaldada por la razón.
Pero todos sabemos que no es así. Que no puede ser así.
Que no siempre sabemos de todo, ni disponemos de la información para decidir mejor.

¿Cuántas veces los expertos, cargados de racionalidad y cifras, llenos de hechos justificables,
se equivocan de todastodas?

Y..., ¿somos conscientes de que a fuerza
de querer entender todo,
de querer calcularlo todo,
de intentar tener todo bajo control,
de ponerlo todo con pensamientos y palabras,
NOS PERDEMOS MUCHAS COSAS?

No es este post una guerra declarada a la racionalidad.
Noooooooooooo....
La considero indispensable. Necesaria para ser lo que somos.
Para avanzar. Para cambiar. Para decidir. Para ...
Pero a la vez, quiero dejarme en paz cuando algo no lo entiendo. No sufrir por ello.
Y decidir desde la intuición inconscientemente si creo que eso es lo mejor en algún momento,
sin sentirme mal por ello, ni culpable.

Dejemos que la vida, que es efervescente e irracional, también nos

ENSEÑE




jueves, 22 de febrero de 2018

ON/OFF...LAS DOS PUERTAS



Imagina la vida como un camino lleno de puertas.
Unas se abren, otras se cierran.
Unas veces tu las abres o cierras,
mientras que en otras ocasiones
que tú puedes hacer nada, son ellas las que se abren o se cierran.
Con unas decides, con otras no.  
O de ti dependen o de ti no dependen.

Con las segundas, las que de ti no dependen, no gastes energía. 
Transítalas bajo el signo de la aceptación. 
Gestiona tu actitud de una forma inteligentemente positiva con ellas.  
Acepta su realidad sin dañarte.
Y además, ...sé agradecido.

Por el contrario, otras puertas, las que tu controlas,
requerirán de ti toda tu energía. Todas tus fuerzas.
Se abrirán o cerrarán para ti bajo tu propia decisión. 
Decidir atravesarlas o no sólo dependerá de ti. 
De la intención, foco y esfuerzo que en ello pongas. 
Decidir pasar por ellas depende sólo de tu criterio.
Es en estos casos donde deberás esforzarte en elegir bien. 
Usa tu libertad de elección para avanzar en el camino a través de ellas. 
Para ello será necesario que te conozcas un poco mejor.
Son las puertas que participan en la creación de tu propio destino. 
las que te permiten llevar tu timón.

Entre todas las puertas que no tienes poder de elección 
a lo largo de tu vida hay dos muy especiales.
Aceptarlas te hace vivir una vida llena de mucho más esplendor, más brillante.
Aceptarlas y no vivir con miedo a ellas te llena de goce continuo, de alegría e ilusión. 
De magia.

Una de ellas es la puerta que te trae a la vida. 
La primera que se abre para todos nosotros. 
La que te trajo al mundo. 
Es la puerta del nacimiento.
No decidiste nacer. Ni no nacer tampoco.
Ni dónde nacer. Ni cómo nacer. Ni con qué físico. Ni con qué carga genética.

La otra puerta incontrolable para ti es la que 
corresponderá al último instante de tu vida.
No sabes cuando se abrirá. No sabes dónde. No conoces su momento.
Lo único que sí sabes es que algún día, el último de tu vida, se abrirá.
Es la puerta de la muerte.
Es la puerta del adiós para siempre.
La puerta que apaga el reloj de nuestro tiempo.

Vivir bajo el signo perpetuo del sufrimiento 
por cualquiera de estas dos puertas es perderse la vida.
Es vivir con angustia. 
Es vivir bajo el yugo del estrés. 
Bajo la desesperación que provoca la impaciencia. Es vivir con prisa.
Bajo la carpa de la desesperanza. 
Bajo el miedo al futuro. 
Bajo el síntoma continúo de “no es el momento”.

Hay un aprendizaje importante referente a estas dos puertas, 
sobre la que te da la vida y sobre la que te la quita.
Y que podemos resumir así:

La primera puerta,
la del nacimiento,
nos hace a todos DIFERENTES


La última puerta,
la de la muerte,
nos hace a todos IGUALES


Comprender bien esta gran diferencia 
y estar agradecido por ello,  
te hará entender en cada instante que...

la vida es irrepetible,
y que está para ser

¡Vivida!



miércoles, 7 de febrero de 2018

CALMA, ¿QUÉ CALMA?



El mar está en calma

¿Qué es más difícil frenar a un caballo o dejarle correr?

Nos piden de forma repetida que mantengamos la calma,
que aprendamos a ser más calmados.
Permanecer en calma para no mostrar con mucha vehemencia nuestro sentir, 
nuestra rabia, incluso nuestra alegría o nuestros deseos.
Que vivamos sin desmedidos.

Estar calmados parece ser la oferta mejor que se nos presenta para tener 
la mejor conexión con el entorno, 
acorde además con la forma de entender la espiritualidad que está más de moda.
¡Que error!
¡Que cegados!

Confundir la clama con sentir armonía y paz con lo que nos rodea, es un error.
Todos apreciamos esos momentos de tranquilidad de espíritu, 
de paz, de equilibrio con el entorno, donde parece que el mundo está en orden,
y que el tiempo tiende a detenerse.
Es un estado de paz. Pero no necesariamente de calma.

En mi modesta opinión, es muy bueno comprender la distinción,
que diría un coach, entre calma y paz.

La palabra calma es un término griego de origen marítimo.
Se refería al mar tranquilo, sin viento, apaciguado.
Pero..., por el contrario, obligaba a los marineros a permanecer inactivos,  sin trabajo,
sin faenar, sin la pesca del día, sin comida, ni recursos, es decir a estar parados.
La calma es la ausencia de movimiento.
Es vivir en estado estático.
…Y como dice Jorge Drexler en su último disco,  Salvavidas de hielo”, 
todo lo que se para, se muere.

Yo no quiero estar en calma.
Si estoy triste, quiero que se me note.
Si estoy enfadado, quiero que se me note. Mostrarlo.
Si estoy alegre, quiero que se me note. Vivirlo.
Si tengo rabia, quiero que se me note. Transmitirla.
Si tengo miedo, quiero que se sepa que tengo miedo.

La calma consigue ovejas dóciles. Rebaños uniformes.
Y no debe ser muy bueno para el hígado J

La calma reside en la antípoda de la vida.
Junto a lo que está muerto.
Cuando te mueras, estarás ya para siempre en calma.

La paz es diferente. Viene del griego, pegh,
y que en latín encontramos como pax, 
que significa, reparar, ajustar trabajar.
Todo lo contrario a estar en calma.
La paz implica esfuerzo para que las cosas se ajusten adecuadamente.

La paz me permite vivir como estoy viviendo cada momento.
Tal como es. Aceptándolo. Y, a su vez, luchando para estar mejor.
Sin calmas que lo apaguen.
Me permito vivir en el oleaje, en el viento, y así poder moverme, transitar.

La paz necesita del entusiasmo. De la energía.
La calma lo apaga.

Buda, Gandhi, Mandela, Luther King, Dalai Lama…, 
buscaban la paz, desde la paz, sin estar en calma. 
Han sido auténticos revolucionarios.
Estaban en movimiento. Y pusieron en movimiento a la humanidad.
No en calma.
Desde la paz cambiaron una realidad. Le dieron la vuelta.

La paz no es resultado de apagar lo que nos está ocurriendo.
No se trata de  vivirlo con calma. Sino de transmutar la realidad.

Por ello, si algo está enfermo, generará angustia, …y es normal.
Vivirlo en paz, aceptando la realidad, será necesario
porque desde ahí se buscaran las mejores soluciones posibles al mal. 
Ahora bien, no se confunda con vivirlo con calma,
porque desde la calma no se hará nada por cambiar el estado de la enfermedad.

La paz tiene que ver con vivir la vida con serenidad,
para que desde ese estado mental podamos aceptar lo acontecido.
Y desde ahí, poder hacer los cambios necesarios,
adaptándose a lo nuevo, provocando a la realidad conocida,
generando nuevas posibilidades.
La calma, sin embargo, tiene más que ver con vivir apagado.
Dejando las cosas como están.

La paz genera TRANSFORMACIÓN.
La calma genera CONTINUIDAD.

VIVE EN PAZ
NO EN CALMA