jueves, 29 de marzo de 2018

CORAJE




Ya llega el mes de Abril. 
El invierno empieza a decirnos adiós.
La primavera se anuncia con tardes de lluvia, clima tan cambiante, días más largos.
Las cuatro estaciones están de paso, siempre de paso. 
Se van, ...pero volverán. 
Las recibiremos de nuevo...

Ahora, no todo lo que vivimos vuelve.
Muchas de las cosas, a las que nos habituamos,
cuando se van se van para siempre.
Se van personas que nos acompañaban. Para siempre, dejando un vacío, dolor.
Se van trabajos que nos hicieron llegar hasta aquí. Para siempre.
Se van ideas que formaros parte de nuestros valores. Para siempre.
Todo cambia. A veces, para siempre.

Lo certero, no es real. Es una ilusión.
Los seguro, no es real. Es una ilusión.
Lo cómodo, no es real. Es una ilusión.

Quizás, por este motivo, una de las habilidades más demandadas social y profesionalmente es saber des-aprendero lo que es lo mismo: 
aprender  a decir adiós, 
aprender a cambiar,
aprender a ir por delante de los cambios, 
aprender del esfuerzo obligado ante lo nuevo,
aprender a ser generador de sacudidas inesperadas,
aprender a perseguir nuevas visiones, 
aprender a vivir creando,
aprender a comprometerse con compromisos a mucho más corto plazo,
aprender a enfrentarnos a las críticas, 
aprender a vivir en continuo movimiento,
aprender a salir del círculo, 
...
En resumen, aprender a vivir con coraje.

El coraje nos ayuda a plantar cara al temor.
El coraje te permite sentir el riesgo y desde ahí aprovechar su energía.
El coraje no es no tener miedo, es la conquista del miedo tóxico.
El coraje necesita de la fuerza de la voluntad, es decir de la determinación. 
Del estar dispuesto.
El coraje es el ánimo con el que perseguimos algo 
a pesar de los impedimentos, de los obstáculos.
El coraje es la fuerza al servicio de los sueños. 
Es la energía que necesitamos para despertarlos.

La palabra coraje etimologicamente deriva del latín. 
De “cor”, corazón y de “kardià” , hacia adelante.
Poner tu corazón en lo que haces para así seguir hacia adelante.
¡Genial definición! 
Ella, por sí sola lo explica todo. No necesita más.

"Coraje es curar las cicatrices y olvidarse del ayer. 
Es vivir con preguntas. Con la duda del saber”

Así nos lo dejaba cantado Antonio Flores en su canción Coraje de vivir.

El coraje nos dispone a vivir peligrosamente feliz.
A investigar. A ser curiosos. 
A buscar los motivos que nos hacen movernos dentro de uno mismo.
A estar predispuestos. A lanzarnos. A avanzar. 
A no necesitar siempre la aprobación.
En definitiva, a vivir.

El coraje no viaja sólo. 
Necesita apoyarse en algunos amigos para hacerse más fuerte,
para ponerse en primera fila.

En mi opinión, los amigos de viaje más importantes 
que acompañan al coraje son:

LA PERSEVERANCIA

No abandonar. Persistir.
Mantener esfuerzo en el tiempo para así conseguir lo soñado.
La dedicación con firmeza. La defensa mantenida de una actitud pro-activa.
La búsqueda constante de nuevos caminos, de nuevas formas.
Y, sobre todo, la constancia en la realización, en el hacer cotidiano.


LA RESILIENCIA

Capacidad para sacar partido de una adversidad. Para superarla.
La paradoja más creativa: aprovechar la incertidumbre para ser más fuerte.
Saltar los obstáculos.
Fijar la mirada en la meta y no en la barrera.
Comprender que los obstáculos son hitos de los que aprender.
No visionar ni sentir un error como una molestia, sino como algo pasajero.
Requiere de flexibilidad y apertura.
De saber compensar lo roto con lo nuevo que se está creando.


LA AMBICIÓN

Nace del deseo.
De la idea humana de conseguir logros.
Ambición no es poder en sentido sustantivado, sino poder en sentido verbal.
Es decir, es poder desde ¡podemos!
La ambición no garantiza el éxito, pero sí te pone en el camino.
La ambición te hace que te arriesgues.
El deseo, en forma de ambición, ha sido el motor del desarrollo humano. 
De la evolución.
Y de la R-evolución.
La ambición te conduce al cambio. 
Te orienta al futuro. 


EL COMPROMISO

Hay muchas definiciones de compromiso.
A mi me gusta definirlo con un casi sinónimo: es estar implicado. 
Es hacer lo que hay que hacer. Y punto... 
Estar comprometido es estar dispuesto a perder algo.
Es voluntario. Genera vinculación.
Se enriquece del entusiasmo. Del amor por lo que deseamos.
Y de la visión hacia donde dirigirnos.
El compromiso entendido como una obligación de cumplimiento con uno mismo.
Vive bajo el paraguas de la responsabilidad.


LA ALEGRÍA

Para poder así perseguir los sueños con la capacidad 
necesaria de interpretar la realidad de una forma inteligente.
No se trata de vivir desde el optimismo estúpido, mentalmente engañoso.
Ni de asignarle una plusvalía al pesimismo derrotador.
Se trata de cambiar los  “porque no” por los “¿ por qué no ?”.
Es vivir la vida con una sonrisa.
Es abandonar la cara de pato que nos acompaña en muchos momentos, injusta. 
No hay razones para vivir así. Hace la vida insulsa. Mustia.
La palabra alegría vienen del latín alicer, que significa estar vivo.
Es decir vivir la vida con ánimo.


Quizás me falten algunos otros elementos necesarios para vivir con C O R A J E.
Quizás se me hayan olvidado.
Añádelos tú. Serán bien recibidos.

Afronta el futuro con coraje.
Coraje para no paralizarte por las críticas, ni por los sabotajes.
Vengan de donde vengan. 
Sean su origen en otros, o provengan de tu propio diálogo interior.
Coraje para llegar donde deseas.
Coraje, 

PARA SENTIRTE VIVO





domingo, 18 de marzo de 2018

¡DÉJATE EN PAZ!



"Cuál es ese yo interior,
observador silencioso,
crítico severo,
que nos asusta de tal modo 
y nos empuja a la fútil agitación,
y después nos juzga aún más severamente,
por los errores que sus reproches
nos han hecho cometer"

T.S. Eliot


Le escuché cuando se decía: "¡Que idiota soy!"
Se lo repetía y se lo repetía, una y otra vez...
Parecía que lo había convertido en un mantra.
Tan sólo porque había olvidado en casa el libro que debía devolverme.

Cuántas veces te has descubierto a ti mism@ diciéndote cosas como:
"no estoy a la altura de ..."
"soy un podo inútil para ..."
"no seré capaz de ..."
"mira que soy bobo"
"siempre me pasa a mi"
"nunca conseguiré que ..."
...

SOMOS NUESTRO PEOR JUEZ

La vocecita interior nos hace mucho más daño de lo que podemos imaginar.
No educarla bien es el peor de los errores y daños que las personas nos hacemos a nosotros mismos.
Esa vocecita es como la comentarista continua de nuestra acciones cotidianas.
No deja de hablarnos.
De decirnos lo que le gusta y está bien, y lo que no le gusta y está mal, o muy mal...

Incluso cuando algo está muy bien, se sorprende por ello.
Y dice cosas como:
"Por una vez lo he conseguido..."
"¿Cómo es posible que me haya salido bien a mi?
"No me lo creo, lo he conseguido"
...

Es una voz interior en general imparcial con nosotros.
Por momentos, incluso puede llegar a ser injusta.
Martirizadora. Reprochadora. Acosadora. Auto-flagelante.
Ha sido educada para corregirnos. No para enseñarnos.
Ya viene con nosotros desde pequeños. De la educación que hemos recibido.

Sin duda, sería mucho mejor convertirnos en nuestro mejor amigo.
Aunque sea un trabajo difícil, es mucho más rentable emocionalmente.
Porque al querernos a nosotros mismos podemos aprender a querer mejor a los demás.
A perdonar. A respetar. A admirar. A sentir el valor que la diferencia nos aporta.
A soportar la diversidad. A entender otras posiciones. A empatizar.
De no hacerlo así, algo nos interrumpirá el camino de regalar y recibir amor.

No quiero decir que no te evalúes.
Que no tengas derecho a la mejora. A corregirte lo que de ti mism@ no te gusta.
No es esa mi intención. ¡Lo sabes!
Sino el cómo utilizas tu propio lenguaje, ... de qué manera.
Hacernos sufrir no es la forma. Castigarnos tampoco.

No seamos violentos con nosotros mismos.
Como no lo somos con los demás.
Cuidémoslo.

Cuándo te contestes a esta pregunta:
¿Quién es la persona más importante para ti?,
...y no digas "YO", re-evalúa tu respuesta.
No es una cuestión del ego; es más sencillo.
Si no eres lo más importante pare ti, no podrás darte a los demás en tus totalidad.
Otros no llegarán a ser importantes para ti, si tu no lo eres contigo mism@.

No seas torpe contigo.
No te lo mereces. Se benevolente con tu ser interior.
Siente amor por ti.
recuerda que tú eres lo que tú eres. Nada más.
Por lo tanto, construye tu ser en su mejor versión posible y todo te irá mucho mejor:
la autoestima, las relaciones, el atrevimiento, la capacidad de decir no, el amor, ...

Y empieza, que ya te lo mereces, a

¡DEJARTE EN PAZ!


domingo, 4 de marzo de 2018

EL PODER DE LA IGNORANCIA




Parece una paradoja, pero a veces, la IGNORANCIA, nos hace fuertes.

Aristóteles decía que "el ignorante afirma, el sabio duda y reflexiona".
Gran verdad en mi opinión...
Pero de igual manera creo que es una verdad incompleta.
Dice un dicho popular que la ignorancia mata. No creo. O, al menos, no siempre.
A veces, nos salva.

Un ejemplo muy renombrado de Ígor Sikorsky, el inventor del helicóptero,
recogido en la sala de espera  de la NASA en Florida, reza así:
"Según las leyes de la aerodinámica, el abejorro común no puede volar, la relación matemática
entre la cabeza, demasiado grande, y las alas, demasiado pequeñas, le impediría sostener su cuerpo
en el aire, Pero el abejorro no lo sabe. Es ignorante, por eso vuela".

Los humanos también somos como los abejorros, imperfectos. Inacabados.
Es la ignorancia y la falta de racionalidad, la que en muchas ocasiones nos hace más fuerte, atrevidos.
La racionalidad nos haría, a diferencia del abejorro, reflexionar mucho, y por lo tanto no volar nunca.
Nos hace prisioneros de nuestro marco de pensamiento.

No le concedemos poder a la ignorancia. Y sin embargo, en mi opinión, lo tiene.
Es la antesala de la intuición. Una de esas características  que nos hace tan humanos.

Permíteme esta invitación:

NO QUIERAS COMPRENDERLO TODO


¿Debo cambiar de empresa?
¿Debo dar el paso y pedírselo?
¿Es esta la residencia que siempre quise?
¿Es lo que debo estudiar?
...
¿Cuantas veces nos hacemos preguntas de este tipo?
Todos sabemos que algunas de estas preguntas requieren de reflexión previa.
Pero, ...¿siempre?
¿Siempre necesitamos para estar seguro disponer de una gran lista de pros y de contras?
¿Cuántas veces esos listados infinitos de por que sí o de por qué no han hecho
que nos quedemos inmóviles, sin decidir, sin cambiar, ... ?
¿O, al contrario, nos han llevado a equivoco?
¿Cuántos "ojalá hubiese..." se nos han quedado en pendiente?

No quiero confundirles: yo soy partidario de reflexionar antes de actuar.
Pero NO SIEMPRE !!!!
En mi modesta opinión, en algunas ocasiones está sobredimensionados el poder de la reflexión.
La intuición es igual de válidas en según que momentos... Y dejarnos llevar por ella nos va bien.

Cuando abandonamos el afán de querer comprenderlo todo, se nos revela la fuerza de la intuición.
El problema no es la necesidad de reflexión. No está hay el verdadero "stoper".
El verdadero freno radica en el querer comprender todo de todo, ...y siempre.

La intuición a la que me refiero no es un poder reservado a espiritualistas,
no hablo de un sexto sentido, ni siquiera de algo esotérico reservado a tan sólo unos pocos.
Me refiero a la capacidad humana de tomar decisiones sin tiempo por medio para la reflexión.
O incluso con falta de conocimiento consciente.
Al poder humano del saber sin saber que sabes.

Todos vamos almacenando cantidad de conocimiento inconsciente.
Todos estos datos están en nosotros, aunque no afloren a la superficie de nuestro consciente;
pero nuestra intuición se inspira en ellos para guiarnos.
Así que, la intuición no es irracional. Es inconscientemente racional. No es lo mismo...
Y claro que puede ser mala consejera. Como la racionalidad.
Ésta también puede aconsejarnos mal.
¿O es que todo nos sale bien cuando lo ponemos bajo el poder de la consciencia muy reflexionada?
¿No nos equivoca nunca el poder de la reflexión?
¿No nos lleva por caminos erróneos?

Y..., quizás lo mejor; al permitirnos caminar por las rutas de la intuición,
se nos revela otra fuerza única humana: LA CREATIVIDAD.
Nose trata de un poder de unos pocos. no pertenece tan sólo a los artistas.
Es un rasgo humano de todos los individuos.
Nos permite percibir una realidad, desconocida o no, de una forma desacostumbrada.

Fabrice Modal, gran experto en meditación, nos enseña el proceso intuitivo con este símil:
imagina que quieres aprender a nadar, podrías aprender todos los estilos encima de un taburete.
Conocer así los gestos perfectos de cada uno de ellos.
Pero eso no tendrá nada que ver con el hecho de tirarse al agua.
En el agua te faltará el punto de apoyo.
En el agua deberemos re-inventar todos los movimientos aprendidos en el taburete
porque sino nos hundiremos.
La reflexión te dirá que no te tires al agua hasta que no sepas nadar en el taburete.
La intuición te dictará que te tires al agua y empieces a nadar como buenamente puedas.
Y ya aprenderás los estilos una vez sepas cómo es el agua y cómo uno se siente en ese medio.
Ambas cosas son compatible. Elige en cada caso.

Ser racional es formidable.
Nos hace salir de la subjetividad, elegir entre lo bueno y lo malo, entre lo mejor y lo peor,
al menos aparentemente, nos hace cuestionarnos la creencias, y un largo etcétera.
Cualquier decisión debería, según esto, estar respaldada por la razón.
Pero todos sabemos que no es así. Que no puede ser así.
Que no siempre sabemos de todo, ni disponemos de la información para decidir mejor.

¿Cuántas veces los expertos, cargados de racionalidad y cifras, llenos de hechos justificables,
se equivocan de todastodas?

Y..., ¿somos conscientes de que a fuerza
de querer entender todo,
de querer calcularlo todo,
de intentar tener todo bajo control,
de ponerlo todo con pensamientos y palabras,
NOS PERDEMOS MUCHAS COSAS?

No es este post una guerra declarada a la racionalidad.
Noooooooooooo....
La considero indispensable. Necesaria para ser lo que somos.
Para avanzar. Para cambiar. Para decidir. Para ...
Pero a la vez, quiero dejarme en paz cuando algo no lo entiendo. No sufrir por ello.
Y decidir desde la intuición inconscientemente si creo que eso es lo mejor en algún momento,
sin sentirme mal por ello, ni culpable.

Dejemos que la vida, que es efervescente e irracional, también nos

ENSEÑE