martes, 2 de octubre de 2018

Ya es Otoño...


Ya es otoño, 
…y aquí estamos, agradecidos.
¡Y dándolo todo!
La vida gira, gira
y no deja de girar.
Va y viene.
Ya es otoño.
Algunas hojas empiezan
a cambiar su color,
del rojo intenso al ocre amarillento,
del verde brillante al marrón.
Pasan de la rama que las sujetaban,
a fundirse con la tierra del suelo.
Lo que está vivo, cambia.
Lo que está muerto también.
Nada permanece.
Todo es efímero.
Lo vivo es efímero. Pasa. Desaparece.
Lo muerto también,
tan sólo vive en el recuerdo temporalmente.
Lo que hicimos ya pasó.
Lo que tenemos pendiente por hacer, pasará.
Así es como gira el reloj del tiempo.
Incansable, avanzando,
siempre hacia adelante.
No sólo pasan los años o los segundos, …
Pasan los deseos, cumplidos o no,
pasan los lugares visitados o no,
pasan las noches, amadas o no,
pasan las olas del mar, saltadas o no,
pasan los besos, regalados o no,
pasan los amores, sentidos o no,
pasan las tardes de sofá, dormidas o no,
pasan las gripes, febriles o no,
pasan las botella de vino, disfrutadas o no,
pasan los concierto de piano, con toda atención o no,
pasan los caminos, recorridos o no.
Todo es efímero,
también la vida
...y todo lo que la conforma.
Por ello, aprender a vivir dándolo todo
es saber de la vida.
Y saber vivirla.
Se trata de apresurarse despacio a todo.
E intensamente.
Se trata de romper con el tedio
cuando no es deseado.
Salir de la rutina.
Se trata de sentir el movimiento.
Lento o veloz.
Y así, al haber vivido,
cuando caiga la hoja de nuestro otoño,
estaremos mejor preparados
para fundirnos con la tierra, en el suelo.
O para dejarnos llevar en el agua del mar.
O para vivir la intensidad del fuego.
La vida no es una farsa.
El engaño está en nosotros.
Es, tan sólo, efímera.
Quizás todo es más sencillo
de lo que nosotros lo hacemos…
Quizás es que la vida no necesita
de un mapa para ser vivida.
Queda tanto por vivir,
que hoy debemos dar
la bienvenida a este nuevo otoño.
¡A vivirlo!
¡A sentirlo!
A sentir su frío; cuando llegue.
Y los rayos del sol, que ya no queman.
A dejarnos fluir con todo
lo que nos vaya llegando.
Deseando conocer las sorpresas
que nos aguardan, todavía desconocidas,
..., inesperadas.
A la vez que trabajando intensamente
para hacer que los deseos
más esperados se cumplan.
aquí estamos, girando y girando
que YA ES OTOÑO
...y aquí estamos,
¡dándolo todo!


viernes, 3 de agosto de 2018

Tocarnos



"El tacto es, al fin y al cabo, otra forma de leer con la mente"
Sarah Orne



No podemos comunicarnos en su totalidad los seres humanos, si no nos tocamos.
La verdadera comunicación necesita también que sea a través de la piel.

La doctora e investigadora Mariana Caplan, de Berkeley, ha estudiado durante muchos años,
en diferentes estudios científicos, la importancia de tocar y ser tocados 
para poder comunicarnos y ser más felices. 
Los bebés lo saben bien, antes casi de ver ya buscan el tacto de sus padres.
Su primera acción es recostarse sobre el pecho de su mamá.
Un bebé sin caricias difícilmente llegará a ser feliz en ninguna etapa de su vida.

Sentirnos conectados a los demás es fundamental para nuestra salud emocional.
Para dar. Y para recibir. 
Para entregarnos. Y para llenarnos.

Sin embargo, vivimos en un modo donde, en mi modesta opinión, 
necesitaríamos re-educar este sentido... 
No sólo el de la escucha (oído), necesita ser mejorado, del que tanto hablamos, 
sino también el del tacto.
De él se habla poco. Se le tiene poco en cuenta.
Como mucho, se recomiendan abrazos, ...cosa que está muy bien. 
Pero no se nos enseña a coger una mano a la hora de compartir un determinado mensaje, 
o a acompañar una bonita mirada con un entrañable roce de brazos.
O simplemente a dar una pequeña palmada en el hombro.

Tocar es hacer saber, sin tener que decirlo, que les queremos, que nos importan, ...

Se ha demostrado que las personas que viven haciendo más uso del contacto físico
con otras, tienen más autoestima y serenidad. Y viven con mucha más gratitud.

Re-aprender a tocar de nuevo cuando ya somos adultos es una tarea necesaria.
Es, el tacto, quizás el sentido más desatendido que tenemos.
Y esto no nos ayuda mucho.

Alguna pequeña recomendación:

Habla con gratitud, aprecio, admiración,  a las personas que tienes cerca mientras les
coges una mano o les pasas tu brazo por su hombro.
Incorpora el ritual de saludar con un abrazo. No se trata de ir repartiendo abrazos por ahí, 
sin ton ni son, sino de una forma elegida, para mostrar afecto y como una forma más de lenguaje.
Que la prisa ni la falta de tiempo te dejen sin dar el beso que quieres dar.
Quita palabras a tu forma de comunicar y añade más miradas cómplices y más tacto.

Pregúntate cuánto tiempo hace que no das un abrazo de verdad.
Son también alimento y fuente de energía.
Y una fuente inacabable de amor para nutrirte.

Somos cada vez más reacios a tocarnos. 
Y sin ser conscientes, estamos agriando nuestro carácter.

No apartes la mano. Tiéndela.
No te alejes. Acércate.

Toca
Toca
Toca

...además ahora es verano.



domingo, 1 de julio de 2018

MARAVILLARSE



"Todo son sueños a nuestro alrededor"
George Braque

Me encanta maravillarme, sorprenderme cada día, al ver los dos cocoteros que hay junto piscina.
Sentado en la hamaca escribo, leo, bebo mi elixir, y me maravillo de la luz potente del sol
que nos da calor e ilumina cada día.
Ver la vida desplegarse cada día delante de uno.
¿No es eso ser feliz?
La verdadera felicidad quizás nazca por el hecho de maravillarse con lo cotidiano.
No creo en la felicidad que nos venden como algo dulzón, armónico en su perfección, confortable.
No creo en la felicidad edulcorada. Sino como una aventura. A veces, difícil. Arriesgada.
Llena de momentos heroicos, de episodios inesperados, donde lo incierto es lo natural,
combinado con el aprovechamiento consciente de lo maravilloso que representa lo cotidiano.
Ser feliz, quizás tenga mucho que ver con el descubrimiento de nuevos paisajes,
a la vez que aprender a vivir con la sensación de no tener lo conocido bajo control,
sino abierto al "WOW".
Quizás la felicidad está más relacionada con el acto de maravillarse que con el bienestar en sí mismo.
Consistiría más bien en vivir una existencia plena de sentido.
Que incorpora momentos complejos, donde el sufrimiento también forma parte de ella,
...porque forma parte de la vida.
Un modo de sufrir que no deberíamos intentar evitar, sino comprender.

Me maravillo escuchando a Mozart, o a Sting. Me hacen salir de mi.
Me maravillan las pequeñas cosas que me hacen encontrar la paz.
Estar despierto al amanecer en la cama, boca arriba, sin pensar en nada, desnudo,
sintiendo el paso del tiempo sin más...
Me gusta ver el agua fría, recién sacada de la nevera, en una copa de vino de balón, gigante.
...Y beberla.
Me gustan los días con lluvia. Mojarme.
Me gusta mirar la arena del mar y ver como se mueve la hoja de la palmera por el viento suave.

Me guata lo cotidiano. Descubrirlo una y otra vez me hace feliz.

Dicho esto, maravillarse no significa vivir una vida ensoñada, fuera de la realidad.
Ni solamente soñar con los ojos abiertos.
Maravillarse no es negarse a enfrentarse a las dificultades del día a día. No es no plantarles cara.
Sigamos haciendo lo que tenemos y debemos hacer,
pero con el consciente atento y maravillado por lo normal.

"Vivir es tan apabullante que deja poco espacio para otras ocupaciones",
nos decía la poetisa E. Dickinson.
La realidad es que debemos ocuparnos, claro que sí, de la ocupaciones,
...pero que esa ocupación no nos atrape y se nos olvide vivir.
Es lo más urgente, nos enseñó Mario Alonso Puig.

"El que no posee el don de  la maravilla, más le valdría estar muerto, 
porque sus ojos están cerrados", pregonaba Einstein.
Que verdad tan verdadera.

Habitamos siempre uno o varios personajes.
Aquí soy un buen padre, allí un profesor.
Vamos viviendo la vida de mascara en mascara.
Pero..., ¿qué ocultamos detrás de ellas?
Porque quizás ahí resida la esencia del yo.
Cuando nos conectamos con lo normal, con lo que en ese momento estás viviendo,
el personaje se apaga por un instante y deja espacio al descubrimiento feliz del momento que vives.
La vida son momentos, no lo olvides.
No vivirlos, es no vivir.

Maravillarse provoca un alivio extraordinario.
Ves la realidad de forma diferente.
Genera sorprendimiento. Aprendizajes nuevos. Mentes abiertas.
Maravillarnos nos ilumina. Nos acerca al espíritu perdido de la infancia.
Nos hace aprender que la felicidad no sólo depende de las circunstancias.

Maravillarse 
nos otorga una gran 
LIBERTAD




domingo, 10 de junio de 2018

El AVEFRIA y los HUEVOS de PASCUA





La historia en la que se basa la tradición de los huevos de Pascua es fantástica para entender
algunas de las cosas que nos pasan en la vida..., cada día.
Para aprender que en realidad no vivimos la vida tal como es sino tal como la interpretamos.

Con la primavera, cuando se renueva la vida, aparecen en los campos de muchos países
las primeras liebres. Ante nuestras observación se muestran tímidas, huidizas, en celo.
Al rededor de ellas muchos machos esperando ser elegidos.
Se convierte en un espectáculo curioso...

De manera muy frecuente, especialmente en zonas de centro Europa
y en los campos de Inglaterra, estas liebres se sientan entre un montón
de huevos de diferentes colores en una hendidura poco profunda del terreno.
En realidad son liebres que están sentadas sobre nidos de un pajarito escurridizo,
y que no se deja ver, el avefría.
Pero ante esa observación fotográfica instantánea cualquiera diría que esa hendidura
ha sido hecha con las patas de la liebre y que estás han puesto unos huevos preciosos.
Esto hizo que en la época medieval, por toda Europa, corrieran leyendas que versaban
sobre liebres que eran capaces de poner huevos preciosos, de colores, sólo en primavera,
con la llegada de la Pascua.

El mito perduró.
Y hoy todavía, en Pascua, asociamos la fiesta a liebres de chocolate,
u otro tipo de manjares, con huevos de colores también de chocolate,
o la famosa tradición de poner un huevo a una mona de pascua.

Pensemos esto: hay huevos de colore en una hendidura, en la que están las liebre,
que vemos como se aparean a campo abierto, ERGO ... las liebres ponen huevos
después de haber hecho una hendidura y estos huevos sin duda son de colores.

¿Cuántas veces hacemos una afirmación y la damos por buena, y definitiva,
desde la propia observación de una realidad que no tiene porque ser la correcta?
Y, lo peor, queda impresa como si se tratase de una verdad.

LO VEO ASÍ,
LUEGO LO CREO ASÍ,
LUEGO ES ASÍ

Como nos dejamos engañar. Es fácil.
Nos interesa hacer real lo que imaginamos aunque no lo sea.
Es antes la justificación de la realidad que el propio hecho.
Y que consecuencias suele tener esto en tantas ocasiones si hablamos de relaciones humanas.

Sigamos con la historia,....
Da la casualidad que los huevos son del tamaño que podría haberlos puesto la liebre.
Es casual que la liebre esté sentado sobre los huevos.
Es una verdadera casualidad que la hendidura puede ser, sin dudarlo, hecha por las patas de la liebre. Nos sería la primera vez que una liebre hace cosas parecidas en el terreno.

No nos cuesta nada, de hecho es lo más natural, hacer caso omiso a la valoración de otras POSIBILIDADES.

Damos como verdadero lo primero que vemos. Un verdadero uso del prejuicio.
La mente humana tiende a completar la historia, a rellenar el hueco, a crearse un relato,
sobre una observación que ha hecho será real o no.
A sacar conclusiones de inmediato.
Y una vez creado el relato, se fija en nuestro sistema de creencias
aunque no corresponda a nada real, y tan sólo sea el resultado de una brecha entre la realidad
y la interpretación de la realidad.
Lo peor: las consecuencias que esto lleva con tanta frecuencia.

Ver una correlación de hechos, aunque sean falsos, y de ahí inferir causalidad
forma parte de la naturaleza de las personas.
Pero en realidad es un "factor de confusión", ...por momentos peligroso.

Lo ideal sería antes de pensar en consecuencias saber distinguir lo real de lo imaginado.
No caer en el factor de confusión porque las consecuencias pueden ser terribles.
No todos los factores en la vida que están correlacionados tiene un efecto causal
en lo que nos sucede. Mucho menos, si son el producto de la imaginación.

CORRELACIÓN,
demostrada o no,
no implica CAUSALIDAD,
ni REALIDAD




domingo, 15 de abril de 2018

PRACTICANDO EL RAK




RAK = RANDOM ACTS OF KINDNESS

Que fácil es comportarse amablemente con los otros; que poco cuesta...
Practiquemos RAK, o lo que es lo mismo, 
pequeños actos de amabilidad con los demás,
con la gente que nos rodea, con los amigos, alumnos, familiares, compañeros, 
el del asiento de al lado del autobus, en la cola de la carnicería, vía on line, ...
Nos cuesta lo mismo, el mismo esfuerzo que no hacerlo.

Es algo tan sencillo como hacer reír a alguien, darle un abrazo, reglar una sonrisa,
expresar un halago, una admiración, ...,
pequeñas acciones que alimentan de combustible el ánimo de las personas cercanas.
A veces requerirá de más esfuerzo, de más compromiso,
cuando nos pagamos a cuidar al perro del vecino,
o nos apuntemos a una ONG y le dediquemos parte de nuestro tiempo libre, ...

Practicar el RAK es vivir con una antena puesta orientada a practicar actos aleatorios
de amabilidad y de belleza, a veces incluso sin sentido, cuando nadie los espera.
Es un verdadero acto de altruismo, en general muy barato.

Jodorowsky lo dice así: 

"Lo que das, te lo das.
Lo que no das, te lo quitas"


Y es que practicar el RAK también es un acto de cuidarse uno a sí mismo, de darse.
Muchas investigaciones basadas en encuestas bajo modelos Delphi han demostrado
que la gente amable muestra más signos de felicidad.
Hay una correlación directa entre nuestro "dar" y nuestra satisfacción personal.

Nos cuenta F. Miralles, en su método Ikigai, que en Japón, en el año 2016, 
un terremoto devastó varios pueblos, llevándose consigo muchas vidas.
Kiyota, un ingeniero muy conocido en la ciudad de Tokio, decidió dejar su trabajo
durante quince días, trasladándose a Kumamoto, donde montó un tenderete
y se dedicó a ofrecer de forma gratuita café caliente a todas las personas.
Su puesto de café se hizo tan popular en las redes sociales que puso en su web
una cuenta de recaudación de fondos para ayudar a todos los afectados, 
consiguiendo cientos de miles de euros en pocos días.
Todo empezó con un acto sencillo: reglar café.
Lo pequeño se suele hacer grande.
En lo simple está la grandeza.
A veces nos cuestionamos sobre cómo arreglar el mundo
cuando tan sólo se trata de ser un poco más amable, 
de ofrecer la mejor de tus sonrisas, tu palabras de aliento, 
y dejar que a partir de ahí, todo fluya.


El RAK se forma por pequeños actos de amor entre los seres humanos.
Haz el amor con RAK, no compromete mucho.
Dile que le quieres, que te importa. 
Ofrécele ese beso que está esperando.
O déjale una nota de cariño, un mensaje en su buzón de voz,
un post-it en el espejo del baño.
O da las gracias con agradecimiento profundo.
Dale esa moneda al músico callejero que te hace el paseo más interesante,
cómprale un café al portero de tu edificio o al recepcionista de tu oficina.
O perdona con más facilidad, desde el corazón.
Regala un libro con esa dedicatoria tan especial.
Dile a tu colaborador, o a tu jefe, que te gusta como trabaja.
Ve de excursión con los tuyos, que hace mucho que no lo haces, 
tomándote el día libre sin móvil, sin pensar en nada más, ...
O simplemente acaricia con tu mano su hombro, 
o sírvele el vino con la mejor de tus sonrisas, ...
Da igual que sea a tu cliente, a tu amante, a tu hermano, a tu vecino, ...

Dale importancia al

RAK

...porque la tiene.