domingo, 9 de abril de 2017

La vida, una espiral



La vida es una espiral.
No es una línea recta.

¿o sí?

Todo nace, empieza. Todo muere, acaba.
Todo vuelve a nacer y a morir.
Aparecer y desaparecer. Estar y no estar.
Primavera que acaba en verano para ser otoño que tras el invierno volverá a ser primavera.
Lunes que se convirtió en martes y al final de cuatro días más y de un domingo volverá a ser lunes.
Semillas que serán flores que harán nuevas semillas.

La vida es una espiral, va de dentro a afuera.
La espiral de la vida representa el crecimiento, la evolución natural.
La tierra, como el resto de planetas, del universo, nació a partir de un movimiento en espiral
de gas y polvo cósmico.
La espiral describe la rotación del universo. Los movimientos de las estrellas.
Y también tu movimiento terrenal.
El código universal de la vida está formateado a través de una espiral: el ADN.
La vida, en todas las religiones se representa con la figura de una espiral.
Las liturgias se repiten en el tiempo, como una espiral sin fin:
de Semana Santa al Adviento y de ahí a una nueva Semana Santa.
Todo es una espiral.

Un mafioso entró en el hotel de un pequeño pueblo.
Quería ver una  habitación para saber si se podría alojar allí durante un largo periodo de tiempo.
El recepcionista, para dejarle visitar la habitación, le solicitó un aval de 100 euros.
El mafioso se los dio y subió a ver la habitación.
En ese momento, el recepcionista del hotel salió corriendo a pagar su deuda de 100 euros
con el carnicero del pueblo. El cual tomo el dinero y también corrió a pagar su deuda con
el criador de cerdos.
El criador de cerdos, a su vez, fue con los 100 euros a pagar al molinero
proveedor de alimentos para animales. El molinero tomó los billetes y se fue a liquidar
su deuda con la prostituta del pueblo que le hacía ciertos favores de vez en cuando...
La prostituta, billete en mano, fue al hotel donde debía 100 euros por el alquiler de habitaciones
a las que iba con sus clientes y que todavía no había pagado.
Entregó el billete al recepcionista del hotel, el cual lo devolvió al mafioso cuando este
bajó de ver la habitación diciendo que no le había gustado nada y reclamando sus 100 euros.

El pueblo se quedó sin deudores, aunque nada había cambiado.
A veces nada cambia y, sin embargo, todo cambia.
Percepción engañosa. Espiral que gira y gira para dejar todo en su sitio, como estaba.

El cordón umbilical es helicoidal, una triple espiral formado por dos arterias y una vena.
Las huellas dactilares son espirales, y las glándulas sudoríparas, los folículos pilosos
y el caracol del oído interno.
La naturaleza es espiral.
La vida es espiral.
Y el pensamiento es espiral.

La espiral regula la vida desde el nivel galáctico hasta un nivel subatómico.
La espiral representa la vida sin un comienzo ni un fin real.
La espiral es energía que está en movimiento continuo.
La vida es cíclica y espiral.

Y, sin embargo, ...

¿Cómo deberíamos vivir?

Como una flecha. En una dirección. Como una línea recta.
Como algo que empieza y termina.
Porque para cada uno de nosotros terminará, antes o después, pero tendrá un fin.

La vida es un espiral que deberíamos vivir como una línea recta
porque cada momento
ES ÚNICO 
e IRREPETIBLE

La vida es una espiral que gira en modo circular
y aunque todo se repita y repita,
nunca pasa por los mismos puntos.
Cada momento, cada situación, cada instante
son extraordinariamente únicos.

Vivir, quizás también tenga que ver
con aprender a salir de la espiral.
Entender lo que la línea recta,
con punta de flecha, nos aporta mucho.
Aprovechar todos los instantes.
Vivirlos como si fueran irrepetibles,
porque, con total seguridad,

un día 
ya no se repetirán




domingo, 26 de marzo de 2017

LA MENTE ERRANTE




Hay un gran negocio entorno a la felicidad. No me interesa.
Hay un numeroso grupo de autores que viven de predicar sobre ello.
Una auténtica ametralladora de charlas sobre el tema.
Les respeto, hacen una labor social quizás importante para cierto grupo de personas.
Aún así, a mi no me interesa.
Hay muchos libros baratijas que, como si de manuales de cocina se tratase, están llenos de recetas
que pretenden hacernos más felices. Seguro que algunas funcionan. Son válidas. Ayudan.
Aún así, a mi no me interesan.

Me interesa la FELICIDAD  en su aspecto más purista.
En mi opinión esta felicidad a la que me refiero no necesita recetas, ni predicamentos.
Es más sencillo de entender de lo que parece.
Aunque comprendo la dificultad de llevarlo a cabo. De ponerlo en marcha.

Yo me refiero a la capacidad humana de aceptar lo que uno es, uno tiene, uno hace, uno ...
Es decir, soy un convencido de que la auténtica felicidad consiste en experimentar
una nueva percepción de la vida, de la existencia en la que uno
está contento aceptando lo que es.
La que consiste en aprender a dirigir la mirada en aquello que somos
y en aquello que nos rodea.
Quizás consista en gestionar adecuadamente las expectativas con las que vivimos lo cotidiano.
Adecuar esas expectativas a la realidad posible.
Con ambición, pero dentro de los límites que cada uno tenemos, siendo conscientes de ellos.
Luchando para alcanzarlos porque así la vida nos dispondrá de nuevos límites, de nuevos sueños.

Soñar es fantástico para ser feliz.
Y también para vivir frustrados si no lo controlamos,  si no nos auto-gestionamos adecuadamente.

Dice el diccionario de la RAE que felicidad es:

Un estado de ánimo de la persona que se siente plenamente satisfecha por gozar de lo que desea
o por disfrutar de algo bueno.
Y si lo que deseamos, o lo que creamos que es bueno, ya está en nosotros. Ya vive aquí.
Mi querido y admirado Mario Alonso Puig lo dice así:
"Consistiría en aprender a mirar el universo en un grano de arena. O el paraíso en una flor,..."

Quizás la felicidad consiste en aprender a ver la eternidad en cualquier instante.
En comprender que la vida son momentos. Sólo eso, momentos. Instantes.
Y que, al dejarlos pasar sin vivirlos, tocamos la infelicidad.

El psicólogo de la Universidad de Harvard, Dan Gilbert, dice conocer la receta de la felicidad.
Nos lo cuenta bajo el mismo criterio que aquí defiendo.
Nos recuerda para explicar este concepto la historia de Moreese Bickham,
un ciudadano negro de Luisiana (EEUU) que en 1958 mató a dos policías
vinculados al ku klux klan  en defensa propia, cuando intentaban quemarle en el porche de su casa.
A pesar de ser en defensa propia, Moreese fue condenado a muerte por los jueces racistas
de aquel momento. Pasó más de 37 años en la carcel, 14 de ellos en el corredor de la muerte.
Encerrado 23 horas al día en total aislamiento. Hasta que por la presiones de la sociedad civil
fue puesto en libertad en 1996.
Al salir dijo sobre su tiempo en la cárcel:
"No lamento ni un minuto. Fue una experiencia gloriosa"

¿Quiere decir esta historia, basada en un hecho totalmente real, que Moreese quiso estar en la cárcel?
No! Claramente no.
Pero supo aceptar lo que no podía cambiar.
No aceptarlo hubiera supuesto seguir estando en la cárcel una vez en libertad.
Aceptar, sin resignación, y ser capaz de superar lo antiguo
quizás sea el mejor síntoma de saber vivir feliz.

En un estudio de Science leo que la mayoría de las personas pasan el mismo tiempo pensando
en aquello que les está ocurriendo, en aquello que están viviendo, o que está delante de sus narices,
que en aquello que no les ocurre, tan sólo lo desean. Es la llamada, según Dan Gilbert,
"la mente errante".
Es necesario el deseo. Es lo que mueve la mente humana. Nos hace evolucionar.
Nos genera una insatisfacción necesaria, inspiracional. Nos permite crecer. Desarrollarnos.
Pero, fuera de su estado natural, a su vez, es lo que nos hace más infelices.

Intentar ser mas feliz quizás no tenga secretos.
Es como bajar de peso: si comes menos y haces deporte, bajarás de peso.

Si pasas más tiempo con la gente que amas, con los amigos, serás más feliz.
Si sabes sacar un buen partido a cada momento. Sea el que sea. Pase lo que pase, serás más feliz.
Si aceptas el presente sin perder la mirada del deseo futuro,
pero conociendo los límites y gestionando las expectativas, serás más feliz.
Si ríes más, serás más feliz.
Si cuidas tu salud física y haces ejercicio, serás más feliz.
Si compartes un abrazo con esa persona que tanto lo deseas, serás más feliz.
Si practicas el amor, haciéndolo y viviéndolo, serás más feliz.
Si apagas la mente errante, preocupada de futuro y atrapada por exceso de pasado,
serás más feliz.
Si eres valiente para cambiar, ...y para cambiar lo que ya no deseas, serás más feliz.
Y si

DISFRUTAS
DE LO COTIDIANO


serás más FELIZ.






domingo, 12 de marzo de 2017

KINTSUGI, el arte de reparar


La cicatriz también forma parte de la historia

Kintsugi es un término japonés 
cuyo significado podríamos traducir como el arte de reparar,
también se le ha llamado la carpintería de oro.
Es un arte que se remonta al siglo XV; y consiste en arreglar las fracturas de los objetos 
que con el tiempo o por accidente se rompen o sufren desperfectos.

En Japón, los objetos rotos no se desechan. No se tiran. No se abandonan. 
Es frecuente que un objeto roto y reparado con el "pegamento de oro" del Kintsugi adquiera
más valor si cabe que uno nuevo.

El Kintsugi nos ayuda a entender que las cicatrices también forman parte de la historia,
que son la historia en sí misma. Que no hay vida que haya sido vivida sin cicatrices.
Y no se ocultan. Se reparan. Son motivo de orgullo.
Dicen que los objetos se vuelven más hermosos cuando se reconocen y se reparan sus roturas,
sus heridas, manteniendo la cicatriz a la vista.

Al reparar el objeto, éste adquiere un nuevo significado. Aumenta su valor.
Pertenece a la filosofía del Wabi-Sabi ,que consiste en hallar la belleza de los objetos rotos, 
en lo que aparentemente está deteriorado.

Qué aprendizaje tan grande para nuestra vida, llena de cicatrices, 
unas reparadas otras pendientes de reparación...
A las que tenemos que aprender a admirar, comprendiendo su belleza.
Cicatrices que forman parte de nuestra historia. Son nuestra historia.
Que no han surgido así para desprendernos de ellas, para abandonarlas, 
como objetos rotos o deteriorados, 
sino para ser arregladas con oro, para convertirnos a nosotros en carpinteros de oro, 
y hacer que la vida todavía adquiera más valor.

A veces las personas nos rompemos por dentro.
Y requerimos de arreglos. 
Necesitaremos un poco de masilla de oro 
y la maestría del carpintero para practicar el Kintsugi,

...y restaurarnos




domingo, 5 de febrero de 2017

CPi

Al descubrir que somos amados tal como somos,
y no como pretenden que seamos, sentiremos amor
Carl Rogers


Todas las personas tenemos dos necesidades básicas en nuestras relaciones.
Nacemos con ellas.
Son las llamadas consideraciones de relación:
la consideración positiva incondicional, (CPi),
referente a las relaciones con los demás,
y la auto-consideración positiva, con uno mismo.

La CPi, según Carl Rogers, psicólogo al que le debemos su popularidad,
trataría de una atención calurosa, receptiva y afectiva de los demás,
que consiste en aceptar a los otros tal como son,
sin ningún intento de ser cambiados por nuestra parte.
El primero que estudió y acuñó el término de CPI, en su denominación original
Unconditional Positive Regard
fue el doctor Stanley Standal, en 1954.

CPi se basa en la capacidad de relacionarnos desde la máxima aceptación
de las diferencias que tenemos con  otros.
Es decir, consiste en aceptar al otro tal como es.
Concretamente se basa en la ausencia de juicio sobre el otro.
Para los expertos se refiere a aceptar las esencias de otra persona
sin ser esclavos de las "mascaras" o imágenes que proyecta.

En cuanto al principio de
la incondicionalidad,
significa
que la aceptación
no está condicionada por tal o cuál comportamiento y
que se mantiene siempre,
sin condición.
En cuanto al principio de
la incondicionalidad,
significa
que la aceptación
no está condicionada por tal o cuál comportamiento y
que se mantiene siempre,
sin condición.
Se dice que es incondicional porque la aceptación no debe estar condicionada
por tal o cual comportamiento, sino que se mantiene sin condición.
En la CPi está el origen de la verdadera empatía y de la escucha empática.

Como cualquiera puede observar, querido lector, ésta es una condición muy fácil de entender.
Tan fácil de entender, como difícil de llevar a cabo.
Ponerlo en práctica, de forma consciente, nos mejora la capacidad de relación,
...pero es muy difícil hacerlo...
porque, según los expertos, cuando hablamos de CPi no nos referimos a una actitud,
sino de un sentimiento sobre el cual la voluntad no tiene control.

La mala noticia: estamos condenados a juzgar.
Es la forma que tenemos de pensar, ...juzgando.
Así funcionan nuestros tres sistemas cerebrales, (reptiliano, límbico y racional),
proyectando nuestras propias consideraciones e interpretando las de los demás.
¿Cómo ir contra natura?

A mi me gusta llamarle mirada positiva incondicional.
Sólo por una razón: Si somos conscientes de la mirada que tenemos sobre el otro,
si somos capaces de controlar conscientemente nuestro juicio,
aunque no podamos evitarlo, de auto-regularlo, mejorara la capacidad de aceptación.

Vemos lo difícil que es poner en practica la CPi, aún así vale la pena intentarlo
de forma habitual, o al menos en las ocasiones donde se nos hace difícil relacionarnos
con alguna otra persona.
Especialmente deberíamos ponerlo en practica con las personas que de verdad nos interesan
por cualquier motivo profesional o personal y con las personas a las que amamos.

En el mundo de la terapia, del coaching, de la comunicación persuasiva empática, del engagement, ... CPi nos permite generar entornos libres de críticas, juicios, evaluaciones precipitadas y anticipadas,
favoreciendo los resultados de la relación profesional con los otros.

La Consideración Positiva Incondicional
nos permitirá siempre relacionarnos con los demás
bajo cinco aspectos fundamentales:

1.- Lo que dices y como eres me importa porque tu me importas,
aunque para nada sea como yo soy.

2.- Tu valia es reconocida por mi.
Tal como tu eres, especialmente si tu ser es diferente al mío en relación a algo, yo te reconozco.
Y te acepto.
Ser iguales nos hace más débiles.
Ser diferentes nos hace más fuertes.

3.- No hace falta que me demuestres nada para ser valioso. Ya lo eres antes de la demostración.
Eres valioso porque eres tú. Es suficiente.

4.- Lo que te mueve a decirme lo que me dices o a hacer lo que haces persigue
una intención positiva.
No lo dudaré. Y por eso no me llevará a enfados ni juicios interpretativos que dañen nuestra relación.

5.- Y, además, aunque practique la CPi mi punto de vista no cambiará, mi forma de ver un hecho,
de percibir la realidad será la misma, (o no si me convences), ...el cómo yo lo haría puede que no cambie,
lo que a mi me gustaría tampoco, el cómo me hubiera gustado que hubiera sido seguirá igual , ...
Yo sigo siendo yo, y ahora más fuerte todavía.
Acepto como tu eres, como tu lo haces, como tu lo ves,
... porque acepto como yo soy, como yo lo veo, como yo lo hago.

Voy a practicarlo.
¿Te apuntas?



martes, 17 de enero de 2017

LOS 4 DONES



A los seres humanos la naturaleza de la vida,
(no sé cómo llamarlo), nos ha regalado cuatro dones 
que nos diferencian del resto del mundo vivo.
Estos cuatro dones, no sólo nos separan del resto del mundo animal,
sino que nos permiten separar lo real de lo ilusorio y alinear nuestra vida 
con el sentido que queremos darle a la misma.

Estos cuatro dones tienen algo en común: 
nos permiten ser animales con

C A P A C I D A D
para
E L E G I R

A saber, estos cuatro dones corresponden a las cuatro conciencias humanas.
Son estas:

CONSCIENCIA DE UNO MISMO

Capacidad para examinar nuestras propias acciones. 
Y nuestros paradigmas.
Nos permite cambiar de creencia.
Manejar y cambiar  las lentes a través de las que observamos el mundo, 
la realidad presente o imaginada.
Vivir en continuo estado de cambio consciente.
Y lo mas importante nos da la posibilidad de reflexionar sobre
nuestros propios pensamientos,  
…y así  pode elegir modos de respuesta consciente 
ante cualquier circunstancia externa.
A esto le llamamos actitud.
La consciencia de uno mismo es el don, sólo humano,
que nos permite tener pensamiento crítico 
y también  vivir con sentido del humor, entre otras cosas…

Cuando somos conscientes de esta capacidad, 
adquirimos la posibilidad de re-programar nuestro pensamiento,  
de re-escribir un guión ante algo, 
…y también cambiar el modo de respuesta ante cualquier acción.


CONSCIENCIA MORAL

Este tipo de consciencia nos conecta con los demás.
Nos permite vivir estados de relación satisfactoria.
También elegir el cómo sentir lo que, por consecuencia de acciones de otros, 
nos afecta.
Nos conecta con la sabiduría del corazón. 
Resultado de esta capacidad humana es el amor. O el odio.
Nos ayuda como un sistema de orientación interior en un mundo exterior. 
Nos marca los “principios guía” de cada uno 
para que podamos alinear el sentir con el hacer.

Nos ayuda a las personas, también a las organizaciones, civilizaciones, 
empresas, familias, etc… a tener una misión. 
A vivir bajo un estado de valores compartidos. 
A dejar un legado para los que vendrán.


CONSCIENCIA INDEPENDIENTE

Es el estado consciente voluntario.
La capacidad de elegir cuando actuar y cuando parar.
Nos da la posibilidad de “nadar a contracorriente”.
De ir en contra, incluso de algo que pensamos.
Nos permite “ser veletas” cuando queremos serlo…
Cambiar de dirección voluntariamente.

También nos ayuda a defender nuestros principios.
A luchar por nuestra idea. 
A defender nuestra posición.
A mantener una opinión.
A decidir.
Nos hace comprender que somos resultado de nuestras decisiones.

Cuando la consciencia independiente está por los suelos
decimos que tenemos la autoestima tocada.

Requiere de responsabilidad. Se alimenta de ella.
Nos permite elegir nuestras respuestas.
Cambiarlas por reacciones inadecuadas.


CONSCIENCIA IMAGINATIVA

Nos regala la capacidad de crear algo nuevo.
La imaginación que nos conecta con el pasado, el que fue, para ser
recordado, y el que pudo haber sido, para aprender de ello…
Nos conecta con el futuro, proyectando lo que podrá ser, y con
el presente para que comprendamos empáticamente las realidades que estamos viviendo en cada momento.

Nos capacita para crear más allá de nuestra realidad actual.
Nos crea objetivos. Nos permite soñar.
Para gestionar la incertidumbre. El miedo a lo desconocido.
Para visualizar estados futuros o deseos, en modo de fantasía 
o empezar a producir creaciones posibles reales.

Es la consciencia que maneja el pensamiento creativo.
Nos ayuda en la obtención de alternativas.
En el pensamiento híbrido, en la capacidad de generar metáforas,
analogías mentales y verbalizarlas.


Cuatro consciencias que son la dádiva, el regalo, que la vida nos ha dado.
No podemos desaprovecharlo. 
Es la habilidad que sólo nosotros, las personas, poseemos.

Nos hace H U M A N O S 
con "H".