domingo, 14 de diciembre de 2014

Un cuento para Navidad: "LAS TRES PREGUNTAS"



Las tres preguntas
Leon Tolstoi


Cuentan que un rey buscaba respuesta a tres preguntas esenciales:

¿Cuál debe ser el mejor momento para hacer algo?
¿Quién es la persona a la que hay que escuchar?
¿Qué es lo más importante por hacer?

El rey pensaba que si llegaba a conocer las respuestas sería invencible.
Así que anunció que aquella persona de su reino que le diera respuestas le recompensaría espléndidamente.
Muchos eruditos acudieron a ver al rey intentando dar respuesta a sus interrogantes.
Daban diferentes respuestas, pero ninguna de ellas le convencía.
Así que ninguno se llevó la recompensa.

Pasaban los días y el rey seguía deseando fervientemente encontrar respuesta a sus quimeras.
Por lo que decidió ir a visitar a un ermitaño que tenía fama de ser un hombre sabio y así preguntarle a él.
El anciano sólo recibía a personas corrientes, por lo que el rey, antes de entrar en su guarida,
se despojó de sus ropas de rey, dejó a sus guardias escondidos en el bosque y alejó a su caballo.

Cuando llegó ante el ermitaño le preguntó sobre las tres preguntas.
El ermitaño, que estaba muy débil, mientras intentaba escarbar la tierra en unos macizos de flores
no le respondió.
El rey, ayudándole, se hizo cargo de lo que estaba haciendo el anciano, removiendo la tierra durante unas horas.

Cuando iba de nuevo a hacerle las tres preguntas, el ermitaño señaló a un hombre barbudo
que salía corriendo desde el bosque cercano, apretándose con las manos una herida en el estómago
y que sangraba abundantemente.
El rey cogió al hombre y le metió en la cabaña del ermitaño, le dio agua, le curó
y lo puso cerca del fuego para que el calor le calmara el dolor.
A la mañana siguiente, el hombre que ya se encontraba mejor, pidió al rey que le perdonara.
El rey no sabía por qué le pedía perdón.
Por lo que le preguntó.

El herido le explicó:

"Tu no me conoces, pero yo a ti sí.
Soy tu enemigo. Juré vengarme de ti cuando ejecutaste a mi hermano y confiscaste mi propiedad.
Sabía que habías venido a ver al ermitaño, y decidí esperarte y matarte a tu vuelta hacia tu castillo.
Pero pasó muchas horas y no volvías. Tus hombres me descubrieron y me intentaron matar.
La suerte es que sólo me hirieron. Escapé de ellos, mientras me desangraba.
Tu me encontraste y me curaste.
Yo quería matarte y tu me has salvado la vida.
Ahora seré tu fiel esclavo".

El rey no sólo le perdonó sino que le envió a sus médicos para que le ayudasen.
Prometió devolverle la propiedad que le había arrebatado.

El rey salió a la calle y vio al ermitaño plantando semillas en el muro que el día anterior
él había limpiado de malas hierbas y de la tierra sobrante.
Volvió a preguntar al viejo sabio por las tres preguntas.
El ermitaño le contestó que ya habían sido respondidas.

"¿Cómo respondidas?", dijo el rey.
" Sí ", replicó el ermitaño.

Ayer te apiedaste de mi, de mi debilidad, cavando la tierra del jardín por mi.
Hacerme el bien era tu asunto más importante.
Eso era lo mejor y lo único que debías hacer porque sino lo hubieses hecho,
ese hombre te hubiera matado.
Ese instante además también era el momento más importante para ti
y yo fui la única persona a la que dedicaste tu tiempo.

Después, cuando apareció ese hombre, atenderlo fue el momento y asunto más importante para ti.
Él fue lo único a lo que dedicaste todo tu ser, siendo lo más importante.
Sino hubieras curado sus heridas él hubiera muerto y no habrías hecho las paces contigo mismo.

Así que recuerda, sólo existe un momento importante:

A H O R A

Es el único espacio tiempo sobre el que tienes todo el poder.
Y la persona más importante es con la que estás en ese "ahora".
Y el asunto más importante es hacerle el máximo bien posible porque es el propósito más urgente.


Tres preguntas, 
tres grandes aprendizajes 
que nos enseña esta versión del cuento de Leon Tolstoi.

El primero que el  ahora  es cuando todo tiene lugar.
Así que tu relación real con la vida es, en realidad, tu relación con el presente.

El segundo sería comprender bien que en cada momento, en el ahora,
la persona a la que más debes dedicar tu tiempo y energía es a aquella que esté
en  tu espacio más inmediato.
Ya sea un amigo, tu pareja, tus hijos, un compañero de trabajo, un completo desconocido, …
Aquella persona o personas que estén en tu presencia serán las que se pueden beneficiar
de tu ayuda, de tu bien, de tu perdón, de tu compasión, de tu hacer, ...

Y el tercero es comprender que el mejor y único asunto consiste en hacer el bien.
El bien que corresponda en ese instante, en ese ahora.
Consistiría en entender que el proposito más importante es dedicar todo tu yo
en el  suceso del momento.
Estar en lo que hay que estar.
Tener la mente en ello.
Disfrutarlo. Sentirlo. Vivirlo.




lunes, 8 de diciembre de 2014

LOS MEJORES REGALOS




Hoy es un lunes disfrazado de domingo.
Un lunes festivo de principios de diciembre, de este año, que como los otros, es un una año cualquiera.
Mucha gente a estas horas anda por las ciudades en un estado natural llamado de "compras",
buscando los mejores regalos para todos sus seres queridos y amigos,
para hacerse a sí mismos o entregar a otros en los próximos días de Navidad.
Todos los centros comerciales están a estas horas disponibles,
engalanados con sus mejores galas, coloridos,
llenos de luces brillantes, doradas y rojas, musicalmente pastosos y repetitivos.

Reconozco que me gusta la navidad. También los regalos.
Pero esta tarde fría de lunes dominguero he preferido quedarme ante la chimenea,
disfrutando un té rojo mientras escucho La Traviata,
interpretada por Anna Netrebko y Rolando Villazón bajo la música de la Mozarteum Orcheste.
¡Fantástica versión! Recomendable.

Mientras atizo la leña en la chimenea, aprovecho para atizar también mi cabeza.
Me hago un listado mental de los regalos que esta Navidad buscaré y me haré.
Algunos tendrán un alto coste, otros serán muy baratos.
Y rápido, para no olvidarlo, cojo lápiz y hoja para tomar nota de ellos.
No querría olvidarlos…

Me pido que la cesta de Navidad esté llena de nuevos talentos disponibles para mi.
Me pido aprender a superar esos límites que me impedirían, de no superarlos, alcanzar nuevas metas.
Me pido tiempo para el tiempo que necesito para estar más en mi. Y con ellas.
Me pido un juguete roto que me ayude a recordar cada día que todo, cualquier cosa, se puede romper. También la vida.
Me pido un vaso de agua limpia que me limpie los ojos, las legañas que no me permiten ver lo que me estorba.
Me pido muchos frutos rojos, tiernos, secos, maduros y verdes, para que me aporten vitaminas creativas e inspiradoras.
Me pido el diccionario que enseña a decir "no".
Me pido una doble ración de amor.
Me pido el tesoro más preciado, el que trae la risa.
Me pido un saco lleno de momentos deseados.
Me pido la caja del perdón.
Me pido el puzzle de la alegría.
Me pido la enciclopedia del agradecimiento.
Me pido un reloj imaginario que no marque la hora para poder parar el tiempo de vez en cuando.
Me pido una ventana desde la que poder mirar al interior de mi mismo.
Me pido un corazón azul, lleno de mar y de todo su olor a sal, en ese lugar que conozco y me espera.
Me pido fuego, mucho fuego, para vivirlo todo con pasión. Para estar vivo mientras viva.
Me pido el permiso necesario que necesito para empezar cada día de nuevo y hacerlo único.
Me pido quemar las naves que ya no navegan.
Me pido seguir siempre vivo en cada instante de vida que tenga.
Me pido el olor a libre para elegir la actitud ante todo eso que está por llegarme y que no me he pedido porque no lo deseo.
Me pido a ti.


Ya ves, mientras suena "amami Alfredo",
siento que si consigo tener estos regalos será una Navidad y un año lleno de mucho

A M O R
y
muy feliz 

Comprueba lo bien que suena:
https://www.youtube.com/watch?v=JDriBd2dCbo





domingo, 30 de noviembre de 2014

Corre corre, que te pillo...


Correcaminos, beep beep

¡Todo es para ya!
Bajo esta auto-instrucción nos movemos con demasiada frecuencia.
Parecería que tenemos que vivir la vida en modo ASAP (= As soon as possible).

¿Haces casi todo con prisa?
¿Vas con prisas a todas partes?
¿Tienes que mirar el móvil cada ciertos minutos para sentirte bien?
¿Entras en facebook, twitter o tu correo cada dos por tres?
¿Rozas el pánico cuando el móvil te lo dejas en casa o lo has perdido?
¿Vives la vida como si fuera una carrera sin ser totalmente consciente de cómo usas tu tiempo?
¿Vas corriendo a ninguna parte?

La prisa no es más que un síntoma de la lucha contra el tiempo.
Piensa en esto: el tiempo es finito.
No es una variable. No es variable.
Lo que sí es absolutamente variable es lo que tu decides hacer con él.
Vivir es elegir como usar tiempo. Nada más.
Por ello el tiempo es el recurso más preciado que tenemos las personas. No somos consciente de ello.

El tiempo que pasó ya no vuelve. No podemos cambiar el pasado. Ahí quedó.
Podemos re-interpretarlo, pero no cambiarlo.
Elegir bien en qué usar el tiempo es muy importante
porque el tiempo que se malgasta está perdido para siempre.
El tiempo perdido es irrecuperable.
Tendremos otras oportunidades, pero ya no será en el mismo tiempo.
Que pena,  vivir haciendo lo que no nos gusta. Que tiempo tan mal usado.
Los momentos son únicos, no se vuelven a repetir.
Y la vida son momentos.

Lo más peligroso para dañar tu vida son los ladrones de tu tiempo.
Son vampiros que, como si de sangre se tratase, te chupan todos tus segundos.
Y, al hacerlo, no te dejan vivir la vida como deseas.
¿Por qué no te desconectas de esas personas y trabajos que no te sirven,
de esos instantes que no te inspiran nada de nada?

Interesante aprender a decir "NO" a eso que no va contigo.
Interesante aprender a no meter más cosas en el mismo tiempo disponible. Eso no es gestionarlo mejor.
Manejar bien el tiempo normalmente consiste en restar, no en sumar.
Manejar el tiempo bien es aprender a manejarnos a nosotros mismos.
Y por ende, aprender a decidir qué hacer con nuestra vida.

Busca y encuentra tiempo para ti. Y para los tuyos.
Para lo que más te divierte. Para respirar. Para amar y ser amado.
Para leer, si es lo que te gusta. O para hacer deporte. O para pensar. O para charlar con amigos.
O para … Tiempo para ti. Para reunirte contigo mismo. Para cuidarte.
No digas "no puedo"  a todo lo que tanto deseas justificándolo con que no tienes tiempo.
No te engañes a ti mismo. Es como una trampa jugando al solitario.
Busca tiempo especialmente para no hacer nada porque ese tiempo te permitirá hacer mejor el resto de cosas.

Y si empezásemos a pensar que hacer muchas cosas, estar muy ocupado,
es poner en el escaparate de nuestra vida no que somos una persona de éxito, sino de fracaso.
La eficiencia o la productividad no están directamente relacionadas con el uso de más tiempo.
A veces sí, a veces no.
Estar muy ocupado es un error existencial.
Los agobiados por falta de tiempo sufren. Y hacen sufrir a todos los de su alrededor.
Hacer lo importante hace que lo que sólo era urgente se disuelva.
¿Por qué no hacer más por lo que cuenta y menos por lo que no cuenta?
Que bueno poder priorizar de verdad, no hacer muchas tareas a la vez.
Una detrás de otra… Estando presente de verdad en todas ellas.
Desestimar, quitar temporalmente eliminar para siempre, reducir, evitar, delegar, …,
son verbos que nos ayudarán a ser más felices.
Se trata de ser el manager de tu tiempo.
De ser el director de tu vida.

Así que, llegados a este punto, mientras escucho a Sting su concierto Live in Berlín,
miro y achucho con leña la chimenea, contesto al teléfono y escribo este post,
me doy cuenta que debo aprender, y mucho, de lo que hoy aquí cuento.
Estoy en fase de aprendizaje, por lo que decido apagar la música
y dejar la chimenea que siga su curso propio.
Apagar el ordenador. Poner el teléfono en silencio. Servirme un vino tinto.
Y así concentrarme ahora en lo único que me importa, en no hacer

NADA 
de
N A D A


lunes, 24 de noviembre de 2014

LA MEJOR ORACIÓN




“Gracias a la vida
que me ha dado tanto,
me ha dado la risa
y me ha dado el llanto…”
(Violeta Parra)


Sí,  gracias  a la vida, que me está dando tanto.

Es domingo, día de la semana en el que suelo dedicar unas horas a escribir.
Hoy lo hago desde el tren, camino de la costa, donde mañana trabajo.
Entre traqueteos del tren y paradas me doy cuenta de que sé muy poco de la vida, … casi nada.
Pero lo que sí sé, es que sin saber casi nada de la vida, me siento muy agradecido por estar vivo.

Agradecido por poder dedicar mi tiempo de trabajo a lo que más me gusta.
Agradecido por la familia y amigos que tengo.
Agradecido porque hoy, antes de salir de casa, he podido saborear un bocadito de tortilla, cocinada con todo amor.
Agradecido porque hoy ha sido un día atmosféricamente nublado.
Agradecido también porque hoy, en mi interior, el día ha sido soleado. 
Y porque esta noche se ve la luna muy luminosa.
Agradecido por haber podido sentir la tarde pasar desde un sillón, con música de ayer,
en la mejor compañía posible, la que cura mi cansancio.
Agradecido por haberme podido despedir con una sonrisa, sin hacer una escena.
Agradecido por la llamada de la que no está aquí y también por el abrazo de la otra que vive cerca de mi.
Agradecido porque te acuerdes de mi en el vacío hueco que se ha quedado.
Agradecido por las hojas del libro que ahora me acompaña.
Agradecido por el vino que compartí antes de salir.
Agradecido por el despertar nuevo que espero en unas horas.
Agradecido por volver a empezar cada instante, por sentirme en estado de renacimiento continuo.
Agradecido por imaginar ya hoy tu sonrisa, esa que mañana volveré a ver.
Agradecido al escuchar tu voz. Por tu presencia.
Agradecido al recibir la mirada llena de amor.

¿Se puede sentir felicidad sin sentir agradecimiento?
Yo pienso que no. 
Creo que, agradecimiento y felicidad viven íntimamente ligados.

Generalmente las personas más agradecidas se sienten
más optimistas, con mejor salud, y dicen sentirse más felices.
Así lo observo yo.
Las personas agradecidas suelen cultivar las relaciones con más detalle
y las mantienen durante más tiempo y con más intensidad.
Ríen más. Sus caras está más relajadas. El estrés lo controlan mejor. Y el miedo está menos presente.
Las personas agradecidas son más altruistas, dan más, esperan menos,
aceptan mejor lo que son, lo que tienen, lo que hacen, sin por eso ser conformistas ni resignados.
Viven más en el “si” que en el “no”.
Viven más en la búsqueda de soluciones que en la excusa para no hacer.
Son capaces, siendo realistas, sin auto-engaños, ni sabotajes mentales, de ver lo bueno en lo malo. 
Y también lo bueno de lo bueno. Lo saben apreciar y lo disfrutan más.
Las personas agradecidas están contentas por lo que están viviendo en su presente,
honran lo que vivieron en el pasado  y se alegran por lo que todavía no ha llegado y esperan del futuro.

Me refiero a las personas que viven la gratitud sin condiciones.
No a la gratitud que se muestra sólo cuando las cosas salen bien, como uno esperaba.

Cada día me siento más convencido de lo estúpido que es desperdiciar tiempo y energía 
buscando etiquetas o definiciones para entender la felicidad.
La felicidad está para ser vivida. El agradecimiento te la acerca.
La felicidad no se define, se vive o no se vive, es decir se siente o no se siente.
La felicidad no necesita razones. El agradecimiento tampoco.
La felicidad no reside en las hojas de un libro de autoayuda.
La felicidad no se encuentra en los grandes titulares o frases con apasionantes fotos del Facebook.
Facebook es a la vida normal lo que el Monopoly es al mundo de los negocios,
una vida vivida desde el ilusionismo.

Desde mi experiencia, y admitiendo que es una interpretación mía, 
he podido conocer que las personas más felices son las que más practican la gratitud.
Suelen estar contentos con casi todo. Casi siempre.
Y, al tiempo, son críticos con lo que no les gusta.
Criticismo al que están agradecidos.

El agradecimiento es como un imán, atrae.
Atrae tormentas cuando se necesitan. Y sol brillante cuando el calor es lo esperado.
Atrae llanto agradecido cuando las lágrimas son necesarias para limpiar emociones.
Atrae risas para deshollinar el alma.
Atrae la energía que mueve el corazón.

Lao-Tsé nos decía que

"El agradecimiento es la memoria del corazón"

Sin duda, en cualquier religión, filosofía, espiritualidad o modo de vida 
la oración más productiva y eficaz es

¡G R A C I A S!



domingo, 16 de noviembre de 2014

“SÉ TÚ MISMO”, nos dicen... ¡QUE ABURRIDO!






<< SÉ MISMO >>

Es quizás uno de los consejos más repetidos que se conocen.
Yo creo que, por una parte, está muy bien eso de “ser uno mismo”,
pero también creo que esta “moneda”, como la Luna, tiene doble cara, tiene su lado oscuro.

Ser uno mismo quizás sea una fantástica expresión cuando se refiere a que por ser “yo”, soy diferente a los otros.
A que soy auténtico. Único.
Mejor ser lo que yo soy, que lo que otros quieren de mi que yo sea.
Mejor expresarme desde el yo, para mostrarme como realmente soy, que como a los demás les gustaría.
Y desde ahí ser lo que soy.
Y desde ahí, expresar lo que siento.
Y desde ahí, hacer lo que deseo.

Pero “ser uno mismo” también puede entenderse, de forma equivocada,
como la auto-negación a poder reconstruirse de nuevo.
Como no dejarse a uno mismo re-nacer para ser otro, sin perder la esencia.
O..., ¿por qué no?, perdiendo algunas de las esencias ya caducas, casposas.

No darte el permiso de dejar de ser tú mismo es permitir correr el tiempo en tu vida
y aguantar de ti lo que no te gusta.
Aunque no te soportes no haces nada precisamente para dejar de “ser tú mismo”.
Es reforzar tu ego, reafirmarse en él “yo” absurdo que ahora ya no te aporta nada o,
incluso más bien, te está fastidiando.

Luchar por no movernos del “ser uno mismo” nos suele mantener en el
“yo soy así”, “mi padre ya era también así”, “es cosa de familia”, etcétera ...

Me gusta mucho la frase de Oscar Wilde, cuando encontraba a algún viejo conocido
por la calle de forma inesperada y le decía:

Perdone que no le haya conocido, es que he cambiado mucho

¡Sabio!

Poder cambiar el "ser uno mismo” para poder ser otro es estupendo.
Te permite cambiar de pareja, de trabajo, de amigos, de estilo de vida, de ideas políticas, deportivas,
de interpretaciones viejas, de religión, de ...
Para ser algo nuevo no puedes seguir siendo tú. O sí, pero con el recambio necesario,
desprendiéndote de lo absurdo que te condiciona, de los stops que te paralizan, de lo viejo no válido.
Es decir, se trata de re-construirte. Y de re-construir el pensamiento.
Dejar de "ser uno mismo" apaga el pre-juicio. Te genera una nueva visión posible de la realidad.

El neurocientífico Joe Dispenza lo explica muy bien al decirnos:

"Tienes que pensar cosas 
diferentes de las que sueles 
CREER 
si quieres 
CREAR 
realidades diferentes 
para tu vida”

Para avanzar tienes que dejar de ser el mismo de siempre.
Dejar de ser el mismo de siempre es seleccionar sobre el pasado lo que sí quiero mantener
para descartar lo que deseo abandonar, perder por el camino.
Reinventar tu “yo” es la capacidad más potente que tiene el ser humano.
Elgir que quiero seguir siendo y que no.
Hacerme cada día.
Entender que no somos nuestro pasado. Salir de esta trampa mortal de necesidad.
Al pasado le debemos estar agradecido. Honrarlo. Y llevarnos de él al futuro sólo lo necesario.

Vivir en el “así soy” es vivir en un estado auto-complaciente.
Sin nuevos retos. Sin nuevos deseos.
Sin la ambición necesaria para evolucionar como individuo y revolucionar el entorno creado.
Da igual si te va muy bien, siempre necesitarás cambiar algo.
Siempre podrás hacer algo mejor.
Siempre algo te estorbará.
Siempre tendrás algún motivo o hecho en tu vida que te estará pidiendo ser re-CREADO.

Ya nos los enseñó también Aldous Huxley:

“Existe al menos un rincón del universo 
que con total seguridad podrás mejorar,
TÚ MISMO"

No te quedes apegado a ese “yo” que construiste.
Ahora tienes la grandísima oportunidad de ser otro.
No te resistas al cambio, te generará aburrimiento y/o sufrimiento.
Busca la transformación continuada. Es una elección sólo tuya.
El cambio no lo eliges, aunque creas que sí. Te llega, te guste o no, lo desees o no.
El cambio llega aunque tú no te "subas en él “. 
La transformación es una elección.
La transformación requiere de propósito.
Regálate el nuevo sentido que buscas en tu vida.
Anhela la metamorfosis que tu vida te pide. Busca tu “capullo” en el que llevarla a cabo.

Tú no eres tú,
eres 
la suma de tus YOES





domingo, 9 de noviembre de 2014

Unas ideas sobre la C O H E R E N C I A




Ser para hacer
Hacer desde el ser


¿Sientes que tu ritmo tiene sentido?
¿Vives bajo la batuta de la música que deseas?

Si estás en armonía con tu existencia todo irá bien. Estarás alegre.
Si vives bajo el compás que deseas te sentirás vivo.
Encontrarás tu singularidad.
Todo fluirá bajo una sensación de paz.

Si lo que haces no está en sintonía con lo que sientes, vivirás tenso, con angustia.
En este caso, empezarás a perder el sentido de la dirección.
Con frecuencia te sentirás en la cuneta de la vida.
Y en estado de batalla continua.

Se trata de vivir con

C O H E R E N C I A 

Ser coherente consiste en hacer eso que sientes y en sentir lo que haces.
Ser coherente, aunque parezca paradójico, consiste en darse el permiso
de poder cambiar de idea sin sufrimientos.
Y no verte obligado a mantener "tus valores" por encima de todo.
Todos los valores están para ser cuestionados.
Están para ser mejorados.
Para borrar los que ya no nos son válidos.
Los que se permiten el cambio no dejan de ser coherentes.
Es quizás la coherencia, por el contrario, el elemento determinante más potente de la inteligencia humana.

Ser coherentes nos ayudará a no reprimirnos.
A pedir lo que necesitamos.
A desear sin prejuicios.
A respetar las ideas de los otros.
A enfrentarnos de una forma sencilla ante lo diverso.
A ser fiel con uno mismo.
A escuchar nuestra vocecita interior y hacerle mucho más caso.
A hacer lo que nos gusta ser.
A ser lo que hacemos.
A no vivir la vida con máscara. O, al menos, a aprender a cambiarnos la careta cuando así lo deseamos.
A presentarnos con furia si estamos furiosos.
A no presentarnos risueños si estamos sintiendo rabia.
A presentarnos con alegría si así lo estamos.
A no aparentar tristeza si el corazón está vibrando.
A llorar.
A reír.
A amar.
A dejar de amar.
A vivir la vida siendo. Y sintiendo.

Quien reprime la ira estando rabioso, se bloquea.
Quien reprime la alegría estando feliz, se bloquea.

Si puedes llorar con todo el corazón, también puedes reír con todo el corazón.
Los niños, que viven en un estado de coherencia natural, lo saben.
Ellos pasan de la risa al llanto, o al revés, sin dudarlo y rápidamente.
A veces empiezan riendo y acaban llorando.

Ser coherente te hace permanecer mucho más fácilmente en el presente.
Es debido a que la falsedad normalmente entra por el pasado o por el futuro.

Lo pasado, pasado está. No te molestes ya por ello. No existe. No lo lleves como una carga.
Si no te desapegas de este pasado no te dejará auténtico en el presente.
Perderás coherencia.

Y todo lo que no ha llegado, por definición, no está todavía. No tiene vida.
Es válido pero sólo en el sueño.
Te vale sólo si lo utilizas para vivir con coherencia el presente que quiere conseguir el deseo futuro.
Pero si es un futuro indeseable, molesto, te hará perder la coherencia en el presente.
Sentirás que sufre. Te angustiará el sentimiento de incertidumbre.
Vivirás bajo el techo del miedo tóxico. Lleno de temores.

Ser coherente es decir lo que piensas y hacer lo que sientes.
Así,  al hacer lo que haces, dirás lo que de verdad piensas y harás sentir a los demás lo que en realidad eres.

Ser coherente es ser verdadero.
Por eso, aunque parezca lo contrario, la coherencia nos permite mantener dos o más creencias
al mismo tiempo en la mente y aceptar ambas.
Y además no sufrir con ello.

De forma sencilla se trataría de entender bien que la coherencia es mostrarse
al mundo como uno se siente, sabiendo que lo más coherente para entender la coherencia
es saber

C A M B I A R



domingo, 2 de noviembre de 2014

LA LIBERTAD POR SER HUMANOS



Viktor Emil Frankl
(1905-1997, Viena)


Este post no necesita mucho texto.
Como todo lo verdaderamente importante se explica por sí sólo.
Simplemente leyendo la idea que nos ha dejado escrita el neurólogo y psiquiatra
Victor Emil Frankl, fundador de la Logoterapia, tercera escuela de neuropsiquiatría austríaca.
Y conocido por haber sobrevivido a varios campos de concentración nazis, como Auschwitz y Dachau.

Nos dijo esto:

La última libertad humana
es la de 
ELEGIR 
la actitud 
ante cualquier 
situación dada

¡Sabía frase!
Definición de la vida, en sí misma.
Vivir la vida sabiendo que vivir consiste en manejar adecuadamente, sólo cuando se puede,
la capacidad de elegir.

Hoy no lo recojo en este post para hablar de actitud.
Sino para reflexionar sobre las “situaciones dadas”.

"La situación dada" viene dada, valga la redundancia, por dos tipos de factores.

A saber:

1.- LOS QUE YO CREO, ELIJO Y CONTROLO.

2.- LOS QUE ME VIENEN DADO, YO NO ELIJO Y PUEDO O NO CONTROLAR.

Siempre habrá factores externos que no puedas controlar.
La salud, el clima, una crisis, el mercado, las decisiones de otros, los resultados del azar, ...
Y otros que sí podrás crear y manejar.
Hacer o no deporte, elegir a tus amigos, cambiar de empresa o profesión, estudiar guitarra, ...

Lo mejor es que ambos tipos de factores tienen algo que les une.
Un punto de intersección.
Ese lugar donde todo depende de nosotros. Y sólo de nosotros.

Me refiero a la  INTERPRETACIÓN 
DE LO SUCEDIDO, DEL HECHO.
Es decir, a la actitud que elijo ante la "situación dada”.

Podré tener mala salud.
Y, obviamente, eso no me hará sentir felicidad.
Pero... el cómo estoy viviendo mi mala salud, eso sí depende de mi.

Viktor Frankl decía:

“ Me podrás matar, pero no podrás impedir que muera riendo”

Y de esta sabía lección del Dr. Frankl además podemos extraer algunas grandes noticias.
A mi se me ocurren estas cuatro:

1.- Centrate mucho más en los factores que sí puedes crear, elegir, manejar.
Porque aunque sólo representasen un 5% de todos los factores que llegan a tu vida,
seguro que afectarán al 95% de los factores restantes.
Afectarán sobre esos otros que habitan “afuera”, que no forman parte de tu capacidad de elección.

2.- Debemos tener claro el sentido de nuestra vida porque así podremos elegir más libremente
y priorizaremos de una forma u otra sobre todo lo que la vida pone ante nosotros.
Así, antes de actuar convendría tener claro el sentido de la actuación.
Y desde ahí, elegir.
Así también, antes de vivir cualquier tipo de aventura con cualquier persona,  equipo, empresa, club, ...
elegir el sentido que tiene.

Recuerda que tu vida la construyes con al suma de todas tus decisiones.

3.- Elegir desde el corazón, nos ayudará a equivocarnos quizás muy pocas veces.
Elegir desde lo que nos apasiona, desde lo que amamos, nos da ventaja. Nos acerca a la consecución.
Elegir desde el amor aleja al miedo.
Donde hay amor no aparece el temor.
Quizás sí la incertidumbre. Quizás si la inseguridad.
... Pero es natural. Se les recibe.
Igual de natural es que con amor nos llenemos de coraje.
Valentía que nos ayudará a superar la incertidumbre, la inseguridad.
Valentía que nos moverá hacia la acción. Hacia el atrevimiento.

Desde esta idea comprenderemos que la seguridad no existe.
No prescindas de ser feliz por pasar tu vida persiguiendo la seguridad.
¡Que buena noticia!

4.- Elegir además nos ayuda a dejar de ser el de siempre.
Nos da el permiso de cambiar.
Nos ayuda a comprender que una vida no cambia a menos que cambie el que la vive.
Este es el orden: primero cambias tú, después cambiará todo lo demás.

"Ser tu mismo" en realidad significa que te puedes regalar la posibilidad de cambiar,
de re-nacer, de re-inventarte, de revolucionar tu estado de ánimo, tus conocimientos,
de observar una misma realidad de forma diferente, de crear un futuro deseable diferente.


A mi se me ocurrían estás cuatro ideas,
pero tú, amigo lector, añade, añade, añade, ...,
todas las ideas que a tu mente vengan al leer tan fantástica sentencia del Dr. Frankl.

Si me permites un resumen de una sola palabra, y en mi más modesta opinión:
A las personas nos salva una sólo elección, la del

A M O R 





domingo, 26 de octubre de 2014

FELICES ¡POR NARICES!





Felizometro


Queridos amig@s de este blog, 

¡YA ESTÁ AQUÍ!

El próximo día 29 de Octubre presentaremos a la prensa el libro

FELICES ¡POR NARICES!

Será en La Casa del Libro de Gran Vía, en Madrid.

Y muy pronto, el 20 de Noviembre, a las 19:00 horas, en el mismo lugar, haremos la presentación pública.

ESTÁS INVITAD@ !!!!!!!

Asistirán algunos de los protagonistas que han participado con alguno de sus capítulos : 
Carme Ruscalleda, Jorge Blass, Lary León, Toni Acosta, Santi Balmes, Teresa Perales, Toni Garrido, 
José Gómez (Joselito), Olga Román y muchos de los Doctores Sonrisa.

No te lo puedes perder !!!!!

Yo he tenido la grandísima suerte de llevar la dirección del proyecto junto a la Fundación Theodora 
y de ser el editor del libro.

Puedes visitarnos y tener mucha más información en:  www.felicespornarices.org
No te pierdas los vídeos que allí te presentamos.
Ni la canción compuesta y cantada por Olga Román, exclusiva para este proyecto.

Ojalá algún día el libro esté en tu mano porque lo hayas comprado.
De esa forma habrás colaborado con la Fundación Theodora
para que los niños que habitan temporalmente una habitación de hospital, 
puedan recibir cada día una sonrisa de estos talentosos Doctores Sonrisa.

Como aperitivo te dejo la nota de editor que he escrito para FELICES ¡POR NARICES!



NOTA DEL EDITOR 
(…en pocas palabras)



“Si los miembros de cualquier especie sufriesen habitualmente,
no se ocuparían de propagarse.
Esta consideración me hace creer que los seres vivos
estamos programados para ser felices”.

CHARLES DARWIN, Autobiografía, 1876



Querido lector,
Tenemos el derecho, y también la obligación, de  ser

FELICES, ¡por narices!

Lo que ahora tienes en tu mano es mucho más que un libro.
Es el resultado generoso, altruista, a modo de cartas y cuentos que han sido escritos por personas
provenientes de diferentes mundos profesionales, de diferentes artes y oficios.
Unos muy famosos, conocidos por el público en general; otros, héroes anónimos, cotidianos.
Todos unidos en este proyecto con un único objetivo:
hacernos conscientes de lo importante que es VIVIR la vida
buscando en cada momento, en cada uno de sus rincones,
el propósito de la  FELICIDAD.

El propósito final de nuestra existencia es SER FELICES.
Se trata de una afirmación dictada por el sentido común. Y, a su vez, tan olvidada.
Muchos pensadores a lo largo de la toda la historia de la humanidad nos lo han hecho saber,
desde Aristóteles a Jesús de Nazaret, desde Buda a William James,
desde Cervantes a Carl Gustav Jung, desde Bertrand Russell a Luis Rojas Marcos.

Hoy, en manos de otros personajes, mucho más desconocidos,
con el talento en gestión de emociones de un payaso,
ocultos tras una nariz y unos grandes zapatones, los Doctores Sonrisa de la Fundación Theodora,
nos hacen reflexionar de nuevo sobre este básico de la existencia humana: la FELICIDAD.

Las diferentes religiones y filosofías coinciden en que la felicidad es una disciplina mental,
que se alimenta, entre otros, de los siguientes ingredientes emocionales:
compasión, ternura, esperanza, serenidad, empatía, confianza y sorpresa.
Es decir, de amor.
Los Doctores Sonrisa son auténticos expertos en gestionar estas emociones.
Conviven diariamente, en su quehacer, con niños “im-pacientes” en hospitales de todo el mundo,
repartiendo sonrisas llenas de amor.

La felicidad es una elección del alma, es decir una elección de vida.
Es una disposición mental ante los hechos a los que nos enfrentamos en cada instante.
Es una actitud.
Podemos no saber definirla bien.
Podemos no ponernos de acuerdo en encontrar una única idea para etiquetar el concepto felicidad,
pero todos sabemos y reconocemos cuando nos sentimos felices.

Este libro es una invitación a sentirte feliz. Y a reflexionar sobre ello.
A ser consciente y poner en practica las emociones que te hacer sentir feliz.
A elegir la felicidad como el propósito de tu vida.

Todos los que en este libro hemos participado no entendemos la felicidad como una utopía,
sino como una meta alcanzable, necesaria e imprescindible.
Entendemos la felicidad como el sentimiento de estar satisfechos con la vida
por el hecho de estar vivos.
Entendemos la felicidad como el sentido de vivir conscientemente lo más cotidiano.

Ser felices al despertar y ver un rayo de sol que penetra por la rendija de la ventana.
Ser felices al sentir la sal del agua cuando nos bañamos en el mar.
Ser felices al degustar el sabor de un plato cocinado con la ilusión del principiante.
Ser felices al sentir el latido de su corazón cuando le abrazamos.
Ser felices esas noches de Luna lunera mientras tu mirada se queda colgada de una estrella.
Ser felices al recibir la sonrisa de un niño desconocido en cualquier lugar.
Ser felices al disfrutar de la lectura de un libro, …como este.
Ser felices, ¡por narices!


Fernando Botella






domingo, 19 de octubre de 2014

Una espiral que gira en torno a 3 ideas





Espiral áurea


Aveando voy, desde la inmensa luz y color del mar donde habito el verano
a la ciudad donde el invierno me abriga.
Por momentos la vida, como el tren, se mueve a trescientos kilómetros por hora.
Vida de alta velocidad. En un viaje sin paradas, sin estaciones.

Vivimos en un tren cuyas vías son una gran espiral.
Los días giran y giran.
Las horas giran y giran.
Los minutos giran y giran.
De la playa al centro. Del centro a la playa.
De la noche al día, del día a la noche.
Del inviernos al verano. De la primavera al otoño.
Del norte al sur. Del sur al norte.
Del pasado interpretado al futuro imaginado.
El tiempo gira y gira a alta velocidad dentro de la espiral.

En este correr, a alta velocidad, me gusta sentir que la vida
se alimenta de tres giros en espiral que se hacen imprescindibles.

A saber:

LA VIDA ES DIVERSIÓN

Porque es ahí desde el único lugar de donde puede sentirse pasión.
Es el punto donde el amor es el protagonista.
La diversión enciende el entusiasmo, tan necesario para sentirnos vivos. Provoca el fuego interior por hacer que las ideas se activen.
La diversión es el ingrediente necesario básico para poder sentir felicidad.
Te conecta con la sonrisa.
Te conecta con el humor positivo.
Te conecta con el deseo.
Te conecta con los demás.
Te conecta con la vida, con tu vida.


LA VIDA NO se VIVE de ESPALDAS

La espiral de la vida sólo se vive de frente.
No tiene cabida lo deshonesto.
Principalmente porque no puedes ser deshonesto contigo mismo. Esto es uno de los silogismos esenciales.
Puedes engañar a todos los demás, menos al más importante: a ti.

No te engañes.
Elige aquello que te acerca a lo que más deseas
porque es la forma más fundamental de ser honesto contigo
mismo.
Intenta vivir de aquello que te apasiona.
Y si no sabes lo que es, no te pares, búscalo hasta encontrarlo.


LA VIDA NO CIERRA PUERTAS

La vida se pinta a cada momento, en una hoja en blanco.
Se reinventa.
Poder vivir renaciendo a cada instante es mejorar sus giros en la espiral.
Vivir desde la nada sabiendo lo que fue, lo que valió y lo que no.
Lo que nos vale y lo que no.

Creer saber es dejar de saber.
La vida consiste en aprender de forma continua.
Tener una mente abierta para poder estar dispuesto a crecer siempre.
Sorprenderse siempre.

Las ideas no viven en una caja.
No pertenecen a quien las tiene.
Son de quienes las activan.
De quienes las accionan.
De quienes las ponen en marcha.
No cerrar puertas a la imaginación para avanzar.
No cerrar puertas al nuevo conocimiento para crecer.
No cerrar la ventana al aire fresco porque es vital.
No dormirse en el ayer para tener futuro y poder acceder a él.

Asombrarte cada día. Ser agradecido por ello.
Cuestionarte el presente para crear futuro.
Considerar la alta velocidad del giro como un reto, incierto, inseguro, incómodo.
Valorar y practicar de forma muy positiva el poder de la auto-pregunta.


Tres giros que conforman una vida espiral a

ALTA VELOCIDAD

y que nos enseñan que vivir es el asunto más urgente que tenemos...





domingo, 12 de octubre de 2014

La A S E R T I V I D A D, ...y el valor que nos otorga un “no” de gala






A veces digo que sí, queriendo decir que no
Tantas como digo no, donde quise decir sí.
      Sí, cuando fui aquella tarde, pero no quería ir;
      No en tu casa, ni en la mía, quería decir que sí.

Olga Román
Canción “Que sí, que no"




En ocasiones nos cuesta decir no cuando queremos decir ¡sí!
O decir sí cuando queremos decir ¡no!
¿Por qué nos pasa?

Con frecuencia en sesiones de entrenamiento para directivos y ejecutivos
me encuentro con profesionales que les gustaría mejorar su capacidad para decir “no”.
También cuando hablo informalmente con compañeros y amigos.
Personas que se muestran de forma sumisa frente a su equipo, clientes, jefes, familia, amigos, ...
Que suelen sufrir la falta de tiempo, el estrés en su agenda, por decir “sí", cuando debieron decir “no”.

Es una cuestión de  A S E R T I V I D A D

La asertividad es la herramienta de comunicación básica para relacionarnos con los demás.
Nos ayuda a expresar nuestro sentir o nuestras necesidades de un modo honesto y respetuoso,
permitiéndonos establecer relaciones sanas, positivas, próximas y más armoniosas.
Nos permite poder expresar lo que pensamos y lo que necesitamos decir sin agredir y sin ser agredidos.
Nos predispone para poder elegir conscientemente si anteponemos las exigencias propias
a las de los demás o, por el contrario, no lo hacemos y nos mantenemos en las nuestras.
Es la base de cualquier negociación porque nos hace comprender que detrás de cada elección
puede quedar alguna renuncia.

La asertividad se sitúa en el punto medio entre otras dos conductas comunicacionales:
La agresividad y la pasividad o sumisión.
la asertividad nos permite no agredir a la hora de comunicar nuestras decisiones
a la vez que no nos sometemos a las voluntades de otros si no es nuestra elección.
Nos ayuda a manifestar nuestras convicciones y a defender nuestros derechos.
La asertividad nos permite defender nuestros legítimos derechos sin herir a nadie.
Y conseguir nuestros objetivos sin dañar a los demás.

Es frecuente encontrar personas poco asertivas que sufren procesos de ansiedad, de frustración
y ataques de agresividad con los suyos, es decir con sus colaboradores, hijos, pareja, amigos, ...
Es normal.
Por su falta de asertividad, por no decir “no”,  se van cargando de trabajo, de proyectos de otros,
de agenda complicada, de sentimientos reprimidos, de ... , hasta que terminan por reventar el vaso.
Momento en el que expresan de forma nada adecuada su estado.

No se trata de ser ni lobo ni cordero.

La falta de asertividad se suele dar normalmente por miedo e inseguridad,
y también por un concepto vital equivocado, sacado de contexto natural, el de "ser servicial”.
Se produce por temor a ser rechazado, por sentimiento de culpa
o por vivir la vida con un estado de duda constante.
También la no asertividad suele ser producto de la baja autoestima y de una débil autoconfianza.

Necesitamos aprender a decir “NO”.
A decir “no” de manera sencilla, amable, enfática, con franqueza y respeto.
Negarnos a algo no significa que seamos groseros.
Saber decir “no” nos debe ayudar a sentirnos bien, plenos, más felices, a relacionarnos mejor con los demás.
El ser humano necesita hacerse valer, que le respeten sus límites, que se escuche su opinión,
ser respetado. Todo ello se consigue con una buena comunicación asertiva.

La asertividad nos ayuda a ser más sincero. A ser más auténticos.
A ser sinceros sin necesidad de ser crueles.
Lo cual no implica tener que decir todo lo que pensamos. Sí a elegir si hacerlo o no.
Hay cosas que te puedes callar, si así lo crees.


En el mundo de empresa la asertividad nos hace ser mejores líderes y también mejores compañeros.
En la familia nos ayuda a sentirnos más amados y a dar más amor.
Con los amigos a entregar una mayor amistad, a hacerla más disponible.

La buena noticia es que las relaciones asertivas, la comunicación asertiva, la conducta asertiva
se puede entrenar.

No debemos permitir que nadie pase por encima de nosotros, de nuestros deseos y necesidades,
ni siquiera  NOSOTROS MISMOS.

Y recuerda, ser asertivo no significa que siempre quieras tener razón.
Sino se refiere a no dejar de expresar tu opinión, tu punto de vista.
Y darte el permiso de elegir cuando “sí", cuando “no”,
donde ”si”, donde “no”,
con quien “si” , con quien “no”.

Lo mejor es que al cambiar la actitud NO con el que nos enfrentamos a la vida en tantas ocasiones
a una actitud SI, nos hacemos más asertivos y podemos manejar, curiosamente,
mejor el “NO de gala”.

La conducta asertiva es un estado actitudinal de la persona basada en la capacidad de
E L E C C I Ó N.

Y ya sabes,
controla tu EGO
pero no olvides tu YO