domingo, 5 de julio de 2020

LA SENCILLEZ DEL AMOR




Unos versos del poeta indio Kabir.

"En la fiesta
les deseo lo mejor a todos.
Nadie es amigo mío.
Nadie es mi enemigo".

El amor puede ser tan simple como esto.

LA HISTORIA DE UN RUISEÑOR





Hans Christian Andersen escribió un cuento llamado
"El Ruiseñor Sueco".

En él, contaba la historia de un rey a quién le gustaba mucho el canto de un ruiseñor.
Al anochecer, el rey abría la ventana, un ruiseñor se posaba en el alféizar y cantaba para él.
También al amanecer, ... y por la tarde.
Esos momentos le suscitaban una gran alegría.

Un día, otro rey amigo, de un reino cercano, sabiendo lo que le gustaba el canto del pajarito,
y como regalo, le mandó un ruiseñor automático.
Lo cual encantó al rey.
"¡Vaya, que buen regalo!", ...penso.
"Ahora ya no tengo que esperar que el otro venga tres veces al día, 
lo tengo todo el tiempo para mi. Lo único que debo hacer es darle cuerda y ya está".

Así que el rey dejó de abrir la ventana y el ruiseñor dejó de ir.

El rey estaba entusiasmado con aquel pájaro mecánico.
Cantaba a su voluntad, cualquier hora del día.
Tenía adornos de oro, y colgantes de diamantes.
El rey le hacía cantar cuando se le antojaba y el artefacto siempre obedecía.
Cada vez le hacía sonar más y más tiempo.
Hasta que un día, el ruiseñor mecánico se estropeó.
Se lo llevaron a los artesanos más hábiles del reino para que lo arreglaran,
más ninguno puedo arreglar aquel mecanismo.

El rey estaba triste.
Al poco tiempo enfermó.
Deseaba con todas sus fuerzas que el ruiseñor cantase para él.
Postrado en su cama nada le consolaba.
Sin la música del ruiseñor, sólo encontraba en el ambiente,
el silencio que tanto miedo le daba. Del que huía.

Un día el rey ordenó a sus soldados que fuesen a buscar al ruiseñor del bosque,
el que siempre antaño cantó para él. Pero no lo encontraron.

Una noche, cuando palacio ya estaba bajo un silencio atronador,
el rey abrió la ventana para coger un poco de aire, y miró hacia el bosque.
En ese momento gritó con todas sus fuerzas:

"Ruiseñor, ¡ven! Por favor, ¡ven!
Se que hice mal cambiando tu canto natural por el canto de un artefacto enlatado.
Ven, y canta para mi. Eres libre, podrás irte y volver cuando quieras, 
lo cual hará tu canto todavía más hermoso, por libre.
Ten compasión de mi.
Tú no estás a mi disposición sino yo a la tuya".

Esa misma noche, el ruiseñor bajo a la ventana y empezó a cantar.
El rey no cabía en si mismo de lo contento que estaba.
"Gracias por venir", le dijo el rey.
"Gracias por abrir la ventana", respondió el ruiseñor.

El rey comprendió dos grandes lecciones:
que por encima de cualquier máquina siempre estará la naturaleza viva,
que el canto de la máquina, aún grabado del ruiseñor real,  no podrá jamás sustituir al auténtico.
También comprendió que era el propio rey el que dependía del ruiseñor,
de su proveedor de música y canto, y no al revés.
Como en tantas otras cosas, esto no era una cuestión de títulos nobiliarios,
ni de posiciones en palacio.

Tan sólo quería compartir un antiguo cuento, Nattergalen, escrito en 1843,
para quien quiera extraer de él las metáforas que puedan ser trasladadas
a la realidad de nuestros reinos actuales.

Otro aprendizaje de este cuento, en mi opinión también para no olvidar,
la resumo en una frase que el filósofo griego Epicteto
escribió en el año 55 en Hierápolis de Frigia.
Y que decía:

"Su suspiras por tu hijo,
tu amigo o tu pareja, 
cuando no puedes tenerlos contigo,
debes saber 
que es como desear un higo en invierno"

¡Todo dicho!



domingo, 14 de junio de 2020

JARABE DE PALO, o una forma de vivir



No tengo que olvidarme de las cosas que me hacen bien

FITO PAEZ


Estar vivo no es lo mismo que sentirse vivo. O eso creo yo...
Estar vivo es una entidad biológica.
Sentirse vivo tiene más que ver con sentir la vida. Sacarle el jugo.
Estar vivo indica una forma mental pasiva de enfrentarse al tiempo.
Sentirse vivo es afrontar los hechos, y sus consecuencias, a lo largo del tiempo
de forma activa, participativa, eligiendo.

A veces, y sólo a veces, siento que vivimos sin sentirnos vivos.
Para vivir no se necesitan razones, para sentirse vivo sí. 
La vida con sentido florece a través de múltiples propósitos.
El sentirse vivo nos requiere energía. Movimiento.

Si te sientes vivo, las expectativas te irán cambiando como te va cambiando la vida.
También los deseos. Y las relaciones. Lo que habita fuera de ti.
Si te sientes vivo, el amor que sientes por ti, por tu propia vida, 
el auto-aprecio a lo que eres, tu valoración sobre ti mismo, no cambiará. 
Si te sientes vivo, aunque todo cambie en tu entorno, 
el poder interior siempre mantendrá su llama.
Y esa será la verdadera belleza, la interior.
Quizás sea entonces cuando no necesitas forzarte para nada.
Actuarás como actúa un árbol, que da sombra sin tener que hacer nada.
O como el viento hincha las velas de los barcos. Simplemente soplando.
Y el agua de un río moja las piedras a lo largo de su curso.

La vida es más sencilla de lo que parece, ...,
somos nosotros quienes la complicamos.

Y todo esto me viene a la cabeza porque esta misma semana se nos ha ido
de esta vida alguien que se sentía muy vivo, incluso esos días que no eran
sus mejores días, donde su propia biología le ponía a jaque.
Me refiero a Pau Dones, el que nos dio tanto Jarabe de Palo.

Creo que nos ha dejado una especie de testamento para no olvidar.
Para tenerlo muy presente. Aprendamos. Y hagamos.
Algunas de las ideas que escribió en sus últimos días son esencias
para sentirnos vivo, ... o así lo creo yo.

Por compartir, nos ha dicho que no se nos olvide
que el secreto está en vivir el presente, y no perdernos por pensar tanto en el futuro.
Que dejemos de creer en la suerte y creamos más en cada uno de nosotros.
Que ríamos, mucho.
Que cantemos en los bares, en la ducha, en las cenas, ,,, cuando nos venga en gana.
Que abracemos y nos achuchemos. Que nos besemos. Nos toquemos.
Que nos escuchemos, a la vez que respetemos el silencio.
Que el enfado es una estupidez sin sentido. 
Que mandemos a la mierda al ego y al orgullo.
Que pare estar vivos y sentir la vida, perdamos el miedo a la muerte.
Y también perdamos el miedo a la vida.
Que cuando la vida nos cierre una ventana le rompamos el cristal. Y salgamos volando.
Que le demos calidad a la vida porque belleza ya tiene.
Que digamos "te quiero" con frecuencia y sin vergüenza.
.......

¡Gracias Pau!




Vive sintiendo la vida.
No es más que un montón de muchos instantes. 
A veces, repetidos. A veces, nuevos.
Elige los que puedas. Acepta los que no.

Y por todo ello,

 AGRADECIDO !

Y recuerda esto:

LA SALIDA 
SIEMPRE ESTÁ 
HACIA ADENTRO




domingo, 31 de mayo de 2020

LA VIDA ES MARAVILLOSA



"No sé si soñaba,
no sé si dormía,
y la voz de un ángel
dijo que te diga:
Celebra la vida"

Alex

El día del cumpleaños es uno de los modos que hemos creado los humanos
para llevar la cuenta de los años que habitamos este mundo.
Para mi es mucho más una fecha para CELEBRAR LA VIDA.
El motivo principal:
porque nadie sabemos cuánto tiempo más estaremos aquí.
¿Serán minutos? ¿Años, ...quizás? ¿Cuánto más?

La festividad del cumpleaños te lleva, mentalmente, a reflexiones y pensamientos que, 
generalmente, revisan lo vivido. 
Para mi, tiene más sentido relacionarlo con el futuro, con todo lo que queda por hacer,
sea lo que sea, con todo lo pendiente, con lo que esta disponible para seguir aprendiendo, viviendo.

Celebrar el cumpleaños debería ser darle un "like" a la vida. ¡Celebrarla!
Decir en voz alta que estás ¡VIVO!

El cumpleaños, bien visto, debería ser un momento para renovar compromisos, 
un momento para los cambios, de abrirte a lo nuevo, de seguir creciendo, 
... de entender el paso del tiempo como lo mejor que nos puede pasar.
Lo contrario no es una buena alternativa.

Los verbos que a mi me evocan mi cumpleaños son muy energéticos, me generan moviendo.
Algunos como abrazar, sonreír, avanzar, parar y correr en un mismo paquete, 
saber más sin creer que sabes, elegir con más consciencia, mirar adelante, ...,. amar.
Y agradecer. Agradecer cada instante vivido, y esperar lo que llegue con agradecimiento.
No es sólo dar las gracias, es también sentirte bien con tu entorno y en paz contigo mismo.

Celebrar la vida es el arte de vivirla.
No sólo deberíamos celebrarla cuando es un día especial, por ejemplo el cumpleaños.
Este día debería ser sólo la referencia. Pero la celebración mejor es la cotidiana.

La vida es desafiante. Insegura en muchos aspectos. Incómoda, ...
Pero por todo eso la vida es maravillosa.

¡Feliz de cumplir años!


domingo, 19 de abril de 2020

¿Y si te duele el dedo? Cuando llegan malos momentos...


Toda Luna tiene dos caras, y siempre una de ellas se queda en oscuridad
                                                                                             Nota de autor

Un enfermo fue a su médico y le dijo "doctor, me duele todo".
El médico le replicó: "¿Qué quiere decir con que le duele todo?
"Que si me toco aquí, me duele, y si me toco en este otro lugar también me duele...
me duele todo el cuerpo", respondió el paciente.
A lo que el doctor dijo: "ya sé lo que le pasa"
Y añadió: "Tiene ese dedo roto".

Este es un cuento que leí a Prem Rawat. Y que me encantó como analogía de lo cotidiano...
Cuando tocamos nuestra vida con un dedo roto, metafóricamente hablando, todo nos duele.
Y, a veces el problema está en el dedo con el que la tocamos.

Los malos momentos nos arrojan oscuridad sobre la luz que nos rodea.
Ahora estamos, la humanidad entera, pasando un mal momento. Muy real.
Podemos haber perdido seres queridos, o trabajos, o posibilidad de estar con la familia, ,,,.
Aún así, ¿por qué tocar este momento con el dedo que más nos duele?
¡Es una elección!
Sé que no hay respuesta fácil cuando la vida, o sus circunstancias, nos lo pone difícil. Lo sé...
La vida va de esto, de unas veces ir hacia delante y otras hacia atrás.
Y también de saber parar.

Cuando atravesamos momentos malos en la vida coexisten dos realidades:
la mala, que normalmente habita la mente, y la buena, que normalmente habita el corazón.
Siempre podemos intentar, aunque nos sea difícil conectar con la buena.
Entrenar la mente para que conecte con le corazón.
Usar un lenguaje interior diferente, para potenciar esta conexión.
Y elegir, entre todos los hechos, cuales nos hacen sentir mejor y cuales no,
para, si podemos, restarles foco.
Lo sé, no es fácil.

Mirar la salida de la luna, los días que se puede ver, si tu balcón lo permite,
o disfrutar de esa fiesta en remoto con los amigos de siempre, de una buena película sin prisa,
de una cena familiar preparada con delicadeza, o de un paseo a marcha rápida durante una hora
del salón a la habitación y de allí de vuelta al salón.
Es decir, desde la realidad, que ahora no podemos cambiar, visualizar un presente positivo.
Y esconder o dejar para otra ocasión el dedo roto, ese que más duele.
Cuando no hay nada que hacer para cambiar una situación, 
lo mejor es cambiarnos a nosotros mismos.
Son aspectos de la vida que se nos escapan de nuestro control.
Ser realista consiste en no intentar tenerlos bajo control, porque eso no nos aportará mucho valor.
Ni vitalidad. Sólo resta.

Fiódor Dostoievsky lo explicaba muy bien cuando nos decía:
"La naturaleza no nos pide permiso".
O como lo indicaba el boxeador Mike Tyson sin ningún tipo de rodeo:
"Todo el mundo tiene planes, ...hasta que le parten la cara".

Puede que te sientas a oscuras, pero no olvides este viejo proverbio:

"Es mejor encender una vela
que pasar todo el tiempo
maldeciendo la oscuridad"

Y no pongas el foco ni intentes tocar todo con el

DEDO R O T O