domingo, 13 de abril de 2014

GOZAR LA VIDA



Vista de El Campello desde la playa de la Coveta Fumà


El gozo es como una isla desconocida,
que puede aparecerse 
ante la proa de la nave que os guía,
alguna mañana ignorada, 
por una ruta antigua.

Miquel Martí i Pol


Como escribe Martí i Pol en su poesía,
así se me ha aparecido hoy el día.

El gozo de la vida es como un bálsamo, como un perfume suave que se deja sentir
sin necesidad de ocupar todo el sentido del olfato.
Así me siento hoy, lleno de gozo.
Un domingo de auténtica vacación y relax. De sol, de arena de playa, de aroma a mar y algas,
de paseos, de luz y claridad, de cielo azul mediterráneo.
Un día primaveral lleno de vida y energía.

Gozar al llegar a casa del salitre en la piel.
Gozar al dejarte sentir las gotas del agua de una ducha caliente en la piel.
Gozar al abrir la botella de vino frío y servirlo, observarlo, beberlo.
Gozar al escuchar el piano de Herbie Hancock. Y el saxo de David Sanborn.
Gozar al mirar a los ojos de mi perrita mientras duerme en su cojín.
Gozar al ver su sonrisa complice, el guiño de su ojo.

El estado de gozo es quizás la manifestación externa más humana de paz interior.
El estado de gozo deja un buen recuerdo en donde habita.
El estado de gozo se interpreta con un rostro alegre, con una sonrisa desdibujada, con una carcajada,
con una mirada altiva, con un cuerpo erguido, con unos labios sugerentes, con un respirar profundo,
con una caricia única, …

La palabra   G O Z O 
vine del latín gaudium, con significado de alegría espiritual.
Para las religiones cristianas y musulmanes tiene el mismo significado:
corazón poseído por dios.
Sin duda, en los momentos de gozo el corazón está poseído por el dios del amor, de la vida,
del disfrute, de la energía, de la luz, ...

No debemos confundir el gozo con el placer.
La principal diferencia es que el gozo no es resultado de causas externas.
Las causas externas provocan placer y el gozo es el sentir de ese placer.
Parecería lo mismo pero no lo es.
El placer es de origen sensorial.
El gozo tiene su origen en el estado interior del individuo.
El gozo se vive desde la profundidad del ser.
El placer no es una emoción. Es una sensación.
El gozo es una emoción.

Al degustar un buen vino sentimos placer.
Y, sólo a veces, ese placer que sentimos nos emociona. Es entonces cuando decimos que gozamos
con la copa de vino.
Por eso el summun del placer es el goce.
Un hecho externo que nos provoca placer se mantiene mucho más en el recuerdo y es más profundo
si conseguimos vivirlo con total goce.

El placer no necesita de atención plena. Ni de concentración máxima.
El gozo sí.
Cuando gozamos de algo estamos sólo para ello.
El placer es tangible, el gozo no.
El placer no transciende, el gozo sí.

El gozo es un estado mental, emocional y corporal al unísono.
Nace del alma, de la mente o del cuerpo. Y se expande llenándonos de plenitud.
El gozo es un estado del ánimo.

Al gozar percibimos la realidad de una forma no acomodada.
Al gozar vivimos cada momento llenos de mayor felicidad y bienestar.
Al gozar el torrente sanguíneo se nos llena de hormonas del bien, (con permiso las denominaré así).
Al gozar, todos los personajes que pueblan nuestro ser, se vuelven uno.
Al gozar el ego nos da una tregua y nos deja ser nosotros mismos.

El gozo es una fuerza interior muy potente que nos acerca a todas las experiencias vividas
de una manera especial.
Al gozar no cabe la desmotivación.
Al gozar no cabe el aburrimiento.
Al gozar no cabe la desidia.
Al gozar no cabe la procastinación.
Al gozar no cabe la impaciencia.
Al gozar no cabe la falta de perseverancia.
Al gozar no cabe la apatía.
Al gozar no cabe la pereza.


El gozo nace interiormente y se manifiesta exteriormente.
Nos afecta a nosotros mismos y en ocasiones, como el resto de emociones, a las personas que nos acompañan.

Por si fuera poco, el mayor de los gozos es el gozo de

E X I S T I R



domingo, 6 de abril de 2014

¡¡¡¡¡¡¡ la vidaaaaaaaa en un emoticonoooooo !!!!!!!!



perteneciente a  emoji

Esta mañana, cuando me he levantado he visto en mi WhatsApp que tenía varios mensajes.
Todos ellos estaban acompañados de emoticonos.
Amigos, socios, clientes, mi hija, ...,  me acompañan los diferentes mensajes con un sol, una casita,
un corazón, una carita dando besos llenos de corazones, un avión, una pelota de tenis, ...

¿Es el uso de emoticonos nuestra nueva forma de transmitir las emociones, lo que sentimos
y lo que en cualquier instante estamos viviendo?
Para decir que estamos contentos, ¿es lo natural añadir al texto que estamos escribiendo una carita sonriente?
¿Y si no parecería que sonreímos pero no estamos tan alegres?
Nos sirven para enfatizar los mensajes electrónicos.

El emoticono es la forma lingüística occidental de llamar a los orientales emoji.
Palabra de de origen japonés que significa ideograma.

Nuestro lenguaje se ha visto aumentado.
Tenemos un vocabulario de letras y otro de imágenes que expresan palabras con contenido múltiple.
Ambos conviven.
Las palabras por si solas ya no son suficientes para expresar las vivencias.
En las nuevas redes de comunicación, las palabras solas expresan soledad.
Necesitan sentirse acompañadas de signos con significado redundante.
Es más frecuente encontrar un mensaje sólo con imágenes que sólo con palabras.
Se podría decir, más que nunca antes, que una imagen vale más que mil palabras.

Ah, y lo mejor, dependiendo del número de emoticonos que pongamos en el mensaje,
así será de importante o de resaltada su expresión.
Añadir muchos emoticonos repetidos en un mismo mensaje es como subrayar algo que sentimos
y queremos transmitir con contundencia.
No es lo mismo acompañar un mensaje con un único corazón,
que acompañarlo con doce corazones super rojos.
Esto último indicará que me muero por ti.
Uno solo corazón significaría algo así como decirte que te quiero pero de una forma muy común,
sin nada que resaltar, ...vamos que te digo que te quiero pero sólo por cumplir.
Los doce seguidos indican, por el contrario, que no puedo vivir sin ti y que te necesito conmigo ahora mismo.

Junto a los emoticonos, en el nuevo lenguaje electrónico, viejos signos de comunicación,
han tomado una importancia también relevante.
Especial destacado el de la “interjección”, también la “interrogación” y los "dos puntos con guión y paréntesis
Una forma de hacerte ver lo feliz que estoy :-) O lo triste y enfadado que estoy :-(
De igual manera si decimos "te amo" y añadimos una ristra de “ ! ” parecerá que le amamos mucho más, y desesperadamente.

Si contestamos afirmativamente o negativamente con una terminación vocálica repetida,
querremos decir con contundencia que " " o  que "ni de coña".
Simplemente tendremos que poner:

" siiiiiiiiiiiiiiiiiiiii "
o
“ nooooooooooo"

Crisitina Peñamarín, catedrática de teoría de la información de la Universidad Complutense de Madrid,
y especialista en semiótica, nos dice que estos nuevos símbolos y usos del lenguaje,
han transformado la forma de comunicarnos entre personas.
Sin palabras se pueden decir millones de palabras, nos dice.
Cuando usamos textos como “vamoooooooooos” o “ hasta luegoooooooooo”,
estamos transformando la oralidad en escritura.
Es decir, el receptor del mensaje cree sentir que está escuchando el texto que le transmitimos
en lugar de leerlo, aunque lógicamente no es así en la realidad.

Este nuevo lenguaje tiene una ventaja sobre el resto de idiomas: es universal.
Rompe las fronteras.
Es un lenguaje como el de los gestos. Como el que hacemos con las manos o con un guiño.
Un ejemplo es la "V " de victoria expresado con dos dedos.
O el dedo indice levantado indicando un "que te den”.
De igual manera un emoticono de una carita con la lengua fuera y ojo guiñado es un "entre tú y yo”.

Es un lenguaje además que usamos frecuentemente para comunicarnos con personas a las que nunca
conoceremos en la realidad, pero que estamos seguros que así, con el uso de estos símbolos,
nos ayudamos a que nos conozcan mejor.
Un claro ejemplo son los mensajes colgados en las redes sociales y dirigidos a nadie en particular.

Quizás, lo más impresionante, es que con este nuevo lenguaje, que se suma al de siempre,
hemos aumentado la capacidad de interpretar lo que nos quieren decir.
Este fenómeno todavía amplía mucho más el espectro que da margen a la interpretación múltiple de una idea.

Leo en un artículo de El País, de hace unas semanas, a Juan Cruz hablando
sobre este lenguaje virtual en un artículo que titula:
¿Está usted tan contento como dice en su emoticono?

¿O es así como yo lo interpreto?, añado yo...

Los expertos en comunicación, y también numerosos estudios, parecen estar de acuerdo,
en que el uso de estos lenguajes en forma de imagen y simbología expresan en general más imprecisión.
Tienen a sus seguidores a favor y sus enemigos en contra.

Es un lenguaje corto, fácil de redactar, expresivo, lleno de emociones, claro, directos ...,
dicen los seguidores.
Es un lenguaje manipulador de palabras, inexpresivo en su verdad, reduccionista, nada literario, ...,
dicen sus retractores.

Lo que está muy claro es que no es nuevo.
Ya los Mayas lo utilizaban. Ya lo hacían las culturas orientales, los egipcios.
Nada nuevo bajo el sol.
No hemos inventado nada.

Pero, lo que si parece una evidencia ya, es que esta nueva forma de comunicarnos, está cambiando
no sólo el modelo de sociedad, de relacionarnos, sino también está modificando la mente humana.
Es probable que este nuevo modelo de comunicación, dicen algunos expertos neurocientíficos,
cambie, con el paso de muchos años, algunas de las estructuras cerebrales, así como el tamaño del cerebro.

El lenguaje crea mente. Ya lo decíamos...
Y la mente crea cerebro. También lo sabíamos...
Cada vez más los científicos usan esta nueva forma de comunicación como modelo científico para
demostrar fenómenos de neuroplasticidad neuronal.

Un nueva forma de apoyar la comunicación escrita.
Una nueva forma que quiere ocupar el mismo papel que tiene en el lenguaje hablado
el tono de la voz, la expresión no verbal de las manos, la posición corporal, el gesto de los ojos,
los micro-gestos de la cara, ...,
pero en este caso en los mensajes virtuales escritos.

Los emojis vienen para quedarse, nos acompañan ya en toda la comunicación cotidiana que nos rodea.
Les llaman lenguaje transgénico.

Pero yo, coincidiendo con lo que ha dicho Mara Torres,
todavía no imagino un poema expresado en emoticonos.
Quizás se pueda hacer, pero no me atrevería a calificarle como poema.
¿Será por mi falta de imaginación? Es posible.
Yo todavía no imagino una novela, o el texto de un guión de cine, en este nuevo modo ideogramático.
Quizás se pueda hacer, pero no me atrevería a calificarlas de película o de novela.
¿Será por mi falta de imaginación? Es posible.

Los Mayas o los Egipcios no tenían cine, ni libros, ni teatro, ni ...
Yo no imagino una obra de teatro representada en modo emoticono.
Quizás se pueda hacer, pero no me atrevería a calificarlo de teatro.
¿Será por mi falta de imaginación? Es posible.

Aissssssssssssss
Me voy a la duchaaaaaaaaaaaaaaaa !!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!

:-)




domingo, 30 de marzo de 2014

¿Prefieres ser feliz o tener razón?



"Vivimos presos de nuestras propias verdades”

Viajo en tren, aveando camino de casa, después de un fin de semana en la playa.
Junto a mi, viajan un grupo de amigos ensalzados en una gran discusión.
Hablan de política. 
Gritan, pero no se escuchan. Todos opinan con vehemencia.Cada uno expresa sus razones.
Todos creen tener la verdad absoluta en sus palabras, entre sus razones..
También en sus gestos, expresados por su rostro y por el movimiento de sus manos.
Nadie escucha a nadie. Nadie observa a nadie.
Van subiendo la voz, en busca de defender una opinión.

Esto no es más que una escena cotidiana en cualquier grupo de amigos, en cualquier familia, 
en cualquier equipo de trabajo.

Me gusta compartir en mis cursos y charlas, que prefiero ser feliz a querer tener siempre razón.
Que vivimos presos de nuestra propias verdades.
Y que la única verdad absoluta es que las razones de la verdad son generalmente relativas.

Opino que las personas, cuando viven queriendo tener siempre razón, sufren más. 
Lo pasan peor.
No quiero decir con esto que no debamos defender nuestras ideas, nuestros puntos de vista, 
nuestras razones, nuestras experiencias, nuestras evidencias.
¡Hagámoslo!
…Pero cuidemos el cómo lo hacemos porque en realidad lo que estamos defendiendo 
no es más que nuestra visión momentánea y parcial de la realidad.

¿Por qué es tan importante sentirse ganador en una conversación?
¿Gana siempre el que queda como mejor defensor de una idea?
¿No es más útil aprender de las ideas de otros, cuestionarse las de uno mismo?

Creo que, al defender con vehemencia las razones de una opinión,
nos alejamos de la más importante habilidad en la comunicación humana:
La escucha

Y, en su segunda derivada, nos alejamos también de la capacidad de explorar lo que otros opinan. 
De hacer también nuestro el conocimiento ajeno.
De conocer la interpretación de experiencias no vividas por uno mismo.

Cuando nos damos el premiso de no poseer siempre la verdad, nos encontramos mejor, 
aprendemos más, descubrimos nuevas ideas, avanzamos, crecemos, 
nos reinventamos más frecuentemente.

Sé que podemos comprobar y decir que un hecho es cierto o no.
También sé que podemos convertir una hipótesis en un hecho, y a partir de ese momento, 
calificarla de certera o de falsa.
Pero no podemos decir que un razón es verdadera o no, 
simplemente porque una razón se basa una opinión. Y, por lo tanto, es múltiple.
Tras cualquier opinión existen múltiples verdades.

Quizás uno de los más importantes secretos en la comunicación humana radique en aprender 
que el concepto de verdad carece de sentido absoluto.
No existe la verdad absoluta.
Nada, hablando de opiniones y además por definición, es del todo cierto o del todo falso.
Toda verdad, en estos casos, tiene su opuesta falsedad.

Muchas de las verdades son portátiles.
Es decir, viven como verdad sólo en un tiempo finito.
Y gracias a que así es, los humanos hemos podido evolucionar.

La tierra fue plana una vez.  Y dejó de serlo.
Y también fue el centro del universo. También dejó de serlo.
Muchas verdades bien documentadas se revelaron con el tiempo como falsas.
Y es muy bueno que así sea, porque la posibilidad de equivocarnos 
nos acerca también a la posibilidad de acertar.
Si nada fuese verdad, tampoco nada podría ser falso.

Quizás no sea tan importante tener razón como el hecho de cuestionarnos la razón.

Cuestionarnos la verdad es cuestionarnos lo que “damos por sentado”.
Y, al hacerlo, hacemos uso de la imaginación.
Visualizamos la realidad desde otro plano.
Es esto lo que constituye la fórmula básica de la biología evolutiva humana.
Es lo que nos permite traer un nuevo futuro al presente conocido.
El ser humano evoluciona a la velocidad que lo hace porque es capaz de  imaginar las cosas 
de forma diferente a como en un momento concreto las conoce.
La imaginación desvirtúa el conocimiento. Le provoca divergencias. Le hace avanzar.

Así fue como conseguimos subir antes a la luna, o explorar la profundidad de los mares,
en la mente que en la realidad.

La capacidad asociativa de dos o varias ideas junto el cuestionamiento del status quo de las cosas 
son el motor de la creatividad.
Como metáfora matemática diríamos que podemos representar la creatividad con los signos de  
sumar, restar, multiplicar y dividir.
Al los que añadiríamos el signo de “ ? ”  (interrogación).
Mezclar, quitar, hacer más pequeño, reorganizar, maximizar, añadir, etc…, 
son la base de la innovación, junto a la posibilidad de interrogarnos sobre lo conocido.

La lección es:

Aunque nuestra verdad o falsedad sobre algo
parezca tener todas las evidencias posibles,
aún estando seguros que se justificaría,
no deberíamos nunca descartar
que podemos estar equivocados.


Admitir esta posibilidad de errar, de equivoco, comporta un desasosiego fantástico,
nos acerca más a los otros,
nos ayuda a desarrollar nuestro pensamiento crítico,
nos ofrece la posibilidad de ver la realidad que conocemos de manera desacostumbrada,
nos acerca mucho más a la imaginación inventora,
nos lleva al mundo de la creatividad,
nos mantiene más vivos,
nos permite asimilar el cambio continuo de las cosas,
nos hace que comuniquemos mejor con los demás,
y, por si fuera poco, nos hace sonreír,
nos relaja,
nos reduce el estrés cotidiano, 
nos hace mucho más felices a otros y a los que nos acompañan en la vida.

El dogma, por el contrario, es paralizante.
El dogma no nos da permiso de equivoco, de error.
El dogma apaga la energía de la imaginación.
El dogma nos inmoviliza.
El dogma nos casa con el pasado.
El dogma nos corta libertad.
El dogma oscurece la actitud inteligentemente positiva.
El dogma nos impide la relación generosa.

El talento no nace de la verdad absoluta.
El talento no nace de la posesión de la razón.
El talento no nace de la moda.
El talento no nace de la pseudo-ciencia charlatana y embaucadora.
El talento no nace de lo sectario.
El talento no nace de los predicadores sociales con contenidos subjetivos.

Nace de la indagación continua.
Nace del aprendizaje ágil.
Nace de la adaptación inteligente.
Nace de la capacidad de visualizar futuro en el  presente.
Nace de la comprensión del cambio.
Nace de la modestia.
Nace de la capacidad de observación.
Nace de la escucha empática.
Nace de la capacidad de combinación.
Nace de la inquietud por lo nuevo.
Nace del conocimiento objetivo y del conocimiento múltiple subjetivo.
Nace de asumir que el conocimiento es limitado e incierto.
Nace de saberse ignorante, descubridor, curioso, explorador, …

Ya nos decía Antonio Machado en sus “ Proverbios y Cantares “ :

¿Tu verdad?
No, la verdad.
...Y ven conmigo a buscarla.
La tuya, guárdatela.


domingo, 23 de marzo de 2014

Aprender a decir “adiós"





Es primavera.
Estación de colores.
Su nombre tiene su origen en el latín, traducido literalmente como “el primer verdor”.
La primavera representa un tiempo de cambio.
Nos dice adiós lo gris del frío invierno y llegan las flores y sus colores.
También llegan las lluvias inesperadas al atardecer que limpian el ambiente, el campo, las calles, ...

Es tiempo de romper con la hoja caduca, de decirle adiós al marrón del invierno y dar la bienvenida a lo nuevo.
Época que finalizará con el solsticio de verano, donde echaremos a la hoguera todo lo que nos estorbe.

Decir adiós,
... que difícil a veces ...

Decir adiós es aprender a no aferrarnos a lo viejo. A lo que ya no nos vale.
Decir adiós para avanzar. Para dejar el apego de aquello que ya no nos hace feliz.
Decir adiós para cambiar de un estado a otro., como hace en estos días la naturaleza con la llegada de la primavera.
Decir adiós para innovar. Para darnos la oportunidad de inventar nuevos caminos.
Decir adiós para conseguir entrar en nuevos horizontes y deseos.
Decir adiós para conocer a nueva gente.
Decir adiós para salir de las prisiones del pasado, si eso queremos, y movernos con esperanza hacia el futuro.
Decir adiós para crecer.

Decir adiós NO siempre es decir hasta siempre.
A veces sí, a veces no.
En ocasiones es un “hasta luego...
Decir adiós NO siempre es huir.
Es decir “debo seguir adelante...”
Decir adiós NO siempre es alejarte.
A veces decimos adiós y permanecemos cerca pero en un estado diferente. Algo ha cambiado.
Decir adiós NO siempre es un acto de tristeza o de rabia.
Con frecuencia significa un momento de gozo o alegría.
Decir adiós NO siempre es un acto de valentía.
Muchas veces lo haces porque vives un momento en el que te sientes cobarde.
Decir adiós NO siempre es bajo un estado de lamento.
Más bien suele tratarse de un estado de euforia.
Decir adiós NO siempre es decir “fin”.
A menudo necesitamos el adiós para arrancar de nuevo el motor. Para empezar.
No siempre es un punto y final. Está el adiós que expresa un punto y aparte.
Ese “adiós” que nos trae el un nuevo “hola”.
Decir adiós NO es quedarse vacío.
Normalmente decimos “adiós" para llenarnos de nuevo. Para vivir con más pasión.
Decir adiós NO siempre es estar rodeado de lástima, ni de lágrimas, ni de miedos, ni de ...
Es tener el coraje de darte el permiso de entregarte con viveza a nuevos paisajes.
Decir adiós NO siempre es referido a una persona.
Decimos adiós a procesos viejos, a costumbres, a creencias, a materias, a cosas, a gustos, a valores, a trabajos, a ...
Decir adiós es empezar a crear futuro.
Decir adiós es dejar ir, es soltar, es cerrar lo que ya no debe estar abierto.

Para aprender a decir “adiós" es necesario pararse, poner atención, permitirse una nueva mirada,
ser conscientes de lo que tenemos, de lo que hacemos, de lo que somos.
Para aprender a decir “adiós” debemos saber qué no podemos cambiar y aceptarlo.
Distinguirlo de lo que sí podemos cambiar y preguntarnos sobre ello.
Para poder decir “adiós” es necesario elegir, decidir, priorizar, descartar.
Para poder decir “adiós” necesitamos aprender a hacer las cosas de una forma diferente.
Actuar desde otro lado.

El adiós no se puede postergar en el tiempo.
En ese caso nos amarga. Nos llena de lamentos. Nos sitúa en posición víctima.

El adiós necesario es un acto de gratitud. De coherencia. De paz.

Durante esta primavera Júpiter brillará todos los días al comenzar la noche y Venus será el lucero del alba.
Será una primavera, dicen los expertos con dos eclipses, uno de luna y otro de sol.

Como la primavera, hazte un regalo lleno de color y di adiós a todo aquello que necesites decir adiós.
Puede que sea una oportunidad, como la primavera, de nuevo para

empezar




domingo, 16 de marzo de 2014

...De águilas y cuervos





Cuenta así una fábula de Esopo:


Lanzándose desde una cima, un Águila, arrebató un corderito a un pastor. 
Un Cuervo, viendo tal osadía, trató de imitarla
y se lanzó sobre un carnero.

Pero tenía tan poco conocimiento en el arte de vuelo de las águilas , 
que sus pseudo-garras se enredaron en la lana del carnero, 
y tras muchos intentos de elevarse, 
no logró despegar jamás,
ni mucho menos hacerse con la presa.

El pastor llamó a sus hijos y les pidió que aprendieran de lo que allí sucedía.

Los niños preguntaron: 
¿qué clase de ave es este pájaro negro?

Y el pastor les respondió:

“Sólo es un cuervo;
pero sufre mucho,
porque él cree que es un águila".



¿Eres águila o cuervo?
Quizás águila para algunas cosas, cuervo para otras...
No es menos el cuervo que el águila.
El cuervo tiene sus “talentos". Diferentes a los del águila.
Los pierde cuando quiere ser águila.
Los pierde cuando todavía no está preparado para hacer lo que el águila sabe hacer.

El águila vuela sola.
El cuervo en bandadas.
El águila captura sus piezas.
El cuervo vive de la carroña.
El águila tiene preparado su plumaje para confundirse con el terreno.
El cuervo negro se distingue entre todo lo demás.
El águila vuela a velocidad de setenta km por hora.
El cuervo es lento en su vuelo.
El águila vuela a alturas de mil metros, y desde ahí divisan sus presas.
El cuervo vive cerca del suelo y usa gafas de cerca.

Que importante es poner nuestro esfuerzo, ilusión y preparación para lo que estamos preparados.
Y poner también nuestro esfuerzo e ilusión en prepararnos bien para lo que queremos llegar a ser.
Prepararnos para ser águilas aunque hoy seamos cuervos. Trabajar duro para ello.
Ser águila sólo cuando ya nos sentimos preparados con la fuerza y los talentos del águila.
Y vivir felices como cuervos cuando todavía somos cuervos, sacando el mejor de los partidos a nuestro talento de cuervo.

Ser hoy lo que hoy somos.
Asumir lo que podemos ser. Lo que podemos hacer y lo que no.
Aprender, esforzarnos, prepararnos para ser diferentes de lo que hoy somos es crecer,
es permitirnos cambiar, es saltar de nuestro vivir como cuervo y convertirnos en águila.
¡Es posible!

Pero primero requiere de un verdadero auto-concimiento.
De saber hoy qué soy.
De hacer un plan. De accionarlo, de llevarlo a cabo.
De paciencia. De experiencia. De tiempo de dedicación. De esfuerzo mantenido.
De equivocos, de errores en el camino, de aprendizajes, de caídas, ...
De práctica.
De saber esperar la recompensa, sin prisa.

Cada día me encuentro en mi trabajo, y en otras disciplinas, cuervos que juegan a ser águilas.
Cuervos no preparados, orgullosos tan sólo por disponer de un título sacado en cursos de fin de semana.
Profesionales que se dedican a “dar consejos” que nunca ellos probaron ni vivieron.
Cuervos que se entrometen en el trabajo de águilas, haciendo daño al cordero,
pero sin saber cómo ayudarle a levantarse del suelo.

Que momento de celebración cuando nos dedicamos a “predicar” lo que somos, lo que de verdad hacemos.
Cuando huimos de intentar ser lo que no hacemos.
Cuando no tenemos un escaparate de vida y somos otra cosa diferente.
Cuando enseñamos lo que verdaderamente sabemos, no lo que hemos leído.
Cuando nos dedicamos a ser y hacer lo que de verdad sabemos,
para lo que tenemos preparación, habilidades, actitudes, conocimientos, ...

Que inteligencia cuando
nos mostramos ante los demás con nuestra verdad.

La gallina come gusanos de la tierra y cereales, por eso es gallina.
Y el buitre como carroña y le encanta ser buitre.
El buitre no podría ser gallina, moriría en poco tiempo si sólo como gusanos.
Y a la gallina le da asco la carroña.

Y lo mejor, a las águilas les molestan los cuervos que viven alrededor de ellas;
pero aún así, las águilas sabias nunca pelean con ellos.
Les permite estar ahí. Sabe que comerán lo que ellas dejen.

Aprendamos de estas águilas sabias:
los cuervos intentarán molestarnos cada día, pero nosotros ni caso.
No entraremos en esa pelea.

Nosotros volaremos más alto.
Visionaremos el futuro desde más lejos.
Soñaremos más rápido.
Actuaremos con más fuerza.
Y viviremos a más velocidad.

Y ellos, que sigan siendo

C U E R V O S



domingo, 9 de marzo de 2014

La bicicleta: un modo de entender la vida






Cuando éramos niños soñábamos con tener una bicicleta.
Sería nuestro primer vehículo. La forma más rápida de desplazarnos entre lugares.
Conduciéndolas nos sentíamos mayores, motorizados.

La bicicleta es uno de los medios de transporte más antiguos que existen.
Ya vemos pinturas de dos ruedas unidas por un “palo” en la más antigua China
y también en las civilizaciones toltecas y egipcias.
En 1490 Leonardo Da Vinci la re-diseñó y le llamó “Codex Atlanticus”.
Nunca sabremos por qué le dio este nombre.
El primero que le puso pedales fue el barón Karl Drais, en 1816.
Inventor que le dio su nombre en sus primeras épocas; a la bici entonces se le llamaba draisia.
En 1887, el aventurero Thomas Stevens, fue el primero que dio la vuelta al mundo en bicicleta.
Salió de San francisco y tardó tres años en conseguir su reto.
Hoy día, si visitáis San Francisco, veréis como de arraigadas están las bicis en esta ciudad.
Al igual que en Amsterdam, Tokio o Barcelona, entre otras ciudades.
La encontraréis de todos los colores, de todos los tamaños, formas, customizadas, clásicas, plegables, antiguas, ...

Me llegan recuerdos de mi papá, a finales de los años 60, montando en una de esas bicis antiguas,
negras,
con un sillín en la barra en el que me transportaba a mi y con un asiento acolchado de tapiz atrás
donde viajaba mi madre.
Viajes que siempre eran dentro del pueblo en el que vivíamos, como no podía ser de otra forma.
De mi casa a casa de mi abuela. O de allí a la plaza.

Existen de piñón fijo.
Cuando no se puede dejar de pedalear porque sino el propio piñón hace de freno.
Las para, las detiene, las paraliza.
Y las de piñón libre, móvil, las más comunes.
Las que hacen que puedas dejar de pedalear mientras bajas una cuesta, en el momento del descanso,
las que te dan un tiempo para ti, para recuperarte, para coger fuerzas de nuevo
y así continuar la marcha, el pedaleo.
Dos sistemas que definen la forma de moverse las bicicletas.

Dos sistemas que nos recuerdan nuestro propio paso por la vida.

A veces vivimos la vida a piñón fijo, y nos frenamos rápidamente por el mero hecho de dejar de pedalear.
Otras, en cambio, podemos permitirnos dejar los pedales a su libre albedrío.
Son de piñón libre.
Nos permiten descansar en cuestas abajo, mientras ella nos lleva en la dirección que le hemos marcado.
Es posible así abandonar por un momento el esfuerzo.
Aún sabiendo que será sólo por un instante porque sino terminaríamos cayendo.

También hay un tipo de bicis que son estáticas.
No se mueven.
No se desplazan.
Mírales la cara: están tristes.
Normalmente son de  interior. Viven en una realidad contrariada.
Fueron creadas para dar servicio y sólo eso, sin pensar en ellas mismas.
Les es tan difícil mantener la motivación. Son esclavas del espacio en el que se colocaron.

Muchas personas también viven como bicis estáticas.
Aparcados para siempre.
Sin movimiento. Sin desplazarse.
Con mucho esfuerzo para satisfacer a otros, pero sin cuidarse así mismos.

Hoy hablo de la bici, no por hacer un homenaje a este clásico transporte, ... que también,
sino porque es una fantástica metáfora para entender  de qué va esto de la vida.
La bici nos refiere grandes enseñanzas.
Sólo hay que mirarla con atención.
Aprender de su mecanismo.
De sus elementos tan básicos.

Algunos de los aprendizajes, en mi opinión interesantes metáforas,
del hecho de montar en bici son:


TÚ ERES EL MOTOR

Claro...
No puedes dejar de pedalear porque todo el sistema se detiene y puedes caer,
salvo cuando vas cuesta abajo. Cuando el propio rodamiento genera la fuerza de movimiento a tu servicio.
Por cierto, porque antes te has ganado con tu esfuerzo la cima, el punto alto desde el que deslizarse.
Desde el que poder ahora permitirte dejar por un rato el pedaleo. Disfrutar de lo conseguido.
Tú mueves la bicicleta. Tú mueves tu vida.

Cuando estás cansado, a veces, la mueves con mayor dificultad.
Otras veces, no.
Si ha sido un día agotador, no sabes cómo pero sacas fuerza para ella
y eso, a su vez, te genera una nueva carga en tu batería personal.
Es como si te retro-alimentaras al conducirla, al pedalear, al desplazarte.

La energía que la mueve nace de tu propio entusiasmo.
Es regulable. Con más o menos fuerza e intensidad.
Puedes decidir viajar, (=vivirlo), en modo paseo o en modo carrera.


NO TIENE EDADES
NO TIENE PROFESIONES
NO TIENE ...

Da igual la edad que tengas, hay un modelo para ti.
Da igual que seas un niño pequeño o un anciano, una persona madura o un jovencito.
Un ejecutivo o un personaje público. Una persona dedicada a la enseñanza o a las ventas.
Un político o un periodista.
...

Puedes conducirla cada día. O sólo cuando sea el momento apropiado, cuando decidas.
Como la propia vida. Tu eliges cuando llevas el timón y cuando no.
La bicicleta no se pilota, se conduce.
Como la vida, se conduce.
No necesita de la tecnología, aunque se puede ayudar de ella.
Como en la vida, la tecnología o la experiencia, te ayudan, pero no te garantizan el éxito.


SE MONTAN

Las bicis se montan.
Puedes observar una bicicleta, pero seguro que lo pasarás mejor montándola.
Se disfruta viajando en ella, desplazándote. Yendo y viniendo. Cayendo.
La vida también se monta. Se vive. Lo importante es vivirla, no observarla.
Caer, ir y venir, de eso se trata...


ES SILENCIOSA

No hace ruido, más allá de que le falte un poco de aceite en su cadena.
Aprendamos de las bicis a no hacer ruido. O tan sólo a poner un poco de aceite cuando en nuestra cadena nos haga falta. Engrasarnos si es necesario para seguir funcionando de maravilla, sin ruido.

A lo largo de su evolución su motor no ha necesitado hacer más ruido.
No ha necesitado generar explosiones. Ni emitir gases. Ni ser tóxico.

La bicicleta ha entendido bien que progreso y velocidad no son una misma cosa.
Que se puede progresar sin necesidad de ir más deprisa.
Que a veces corremos más deprisa para estar en el mismo sitio.
O que, con frecuencia, vamos a toda velocidad, pero sin saber muy bien a dónde vamos.

El silencio hace además que sea un motor que requiere de esfuerzo pero que en muchas ocasiones
se comporta sin esforzarse.


EL MANILLAR

Artilugio importantísimo. Nos marca la dirección.
Nos ayuda a elegir el camino, la ruta. A priorizar.
Con frecuencia en él se encuentran el “timbre” , el “farol” y los “frenos".

El timbre nos da la fuerza para decir “NO”, para avisar que se nos quiten de en medio, para no atropellar,
para poder viajar más seguro.

El farol nos ilumina el camino en momentos de oscuridad.
Se alimenta de la dinamo que, a su vez, genera la energía necesaria de nuestro propio pedaleo.

El freno nos permite parar, descansar, poner los pies en el suelo.
Y nos ayuda a no chocar, a detener la velocidad para cambiar de dirección.
O a reducir la velocidad cuando se aprecia peligro porque la bajada tiene mucha inclinación,
o porque hemos perdido parte del control.


EL SILLÍN

Todas llevan un sillín.
El lugar en el que descansar nuestro cuerpo cuando estamos parados, con los pies sobre el suelo.
Y el mismo punto donde apoyarnos para hacer el esfuerzo.
Viajar la vida sabiendo que el descanso es necesario, y que desde ese lugar de descanso
será desde donde podamos apoyarnos para realizar nuestro próximo esfuerzo,
para alcanzar la nueva meta.




Cuanto podemos aprender de una bicicleta.
Que placer mental y físico al mismo tiempo.
Que sencillo.
Cuantos aprendizajes desde el valor de lo más simple.

Al montar en bici, si nos gusta, si lo hacemos con placer, además...

F L U I M O S

Quiero decir que en ese instante somos capaces de perder el concepto del tiempo.
El tiempo pasa sin darnos cuenta.
Vivimos el momento en un auténtico aqui y ahora. En presente.
La mente se para.
Nos sentimos poseídos por un alto grado de concentración activa.
Nuestro pensamiento se concentra en lo que tiene que hacer y descarta el resto de ideas.
Es la integración consciente e inconsciente de la vida, al unísono.
Es momento de integración del cuerpo y la mente.
Momento en el que el ego no está presente, en el que desaparecen los problemas o se les encuentra soluciones,
sin saber muchas veces ni de donde vienen las ideas, en fase de incubación inconsciente.
Es disfrutar de vivir conscientemente en piloto automático.

Ya sabes, ...

No 
dejes de 
pedalear





domingo, 2 de marzo de 2014

Vivir con C O R A J E





Ha comenzado el mes de marzo. El invierno empieza a decir adiós.
La primavera está cerca; nos lo anuncian las tardes de lluvia, el clima tan cambiante, los días más largos.
Las cuatro estaciones están de paso, se van y luego vuelven. Siempre vuelven, cada año.

Pero no todo lo que vivimos vuelve.
No todo lo que está relacionado con un determinado tiempo nuestro, vuelve.
Muchas de las cosas a las que estábamos habituados se van para siempre.
Se van personas que nos acompañaban. Se van trabajos que nos hicieron llegar hasta aquí.
Se van ideas que fueron nuestros valores y conocimiento. Se van entornos que nos dieron comodidad.

Desaparece lo certero.
Desaparece lo que parecía seguro.
Desaparece lo conocido, lo cómodo.

Quizás sea por este motivo por lo que una de las habilidades más demandadas social y profesionalmente
sea des-aprender, o lo que es lo mismo: aprender  a decir adiós, aprender a cambiar,
aprender a ir por delante de los cambios, aprender del esfuerzo obligado,
aprender a ser generador de sacudidas inesperadas,
aprender a perseguir nuevas visiones, aprender a vivir creando,
aprender a comprometerse con compromisos a mucho más corto plazo,
aprender a enfrentarnos a las críticas, aprender a estar en continuo movimiento,
aprender a salirnos del círculo, aprender a no hacer caso a las críticas que se hacen desde el visillo de la ventana,
aprender a estropear las máquinas y los procesos para crear otros.

En resumen, a vivir con coraje.

El coraje es la valentía humana para vivir plantando cara al temor.
El coraje te permite sentir el riesgo y desde ahí aprovechar su energía.
El coraje no es no tener miedo, es la conquista del miedo tóxico.
El coraje necesita de la fuerza de la voluntad, es decir de la determinación para algo. Del estar dispuesto.
El coraje es el ánimo con el que perseguimos algo a pesar de los impedimentos, de los obstáculos.
El coraje es la fuerza al servicio de los sueños. Es la energía que necesitamos para despertarlos.

La palabra coraje etimologicamente deriva del latín. De “cor”, corazón y de “kardià” , hacia adelante.
Poner tu corazón en lo que haces para así seguir hacia adelante.
¡Genial definición! Ella, por sí sola lo explica todo. No necesita más.

"Coraje es curar las cicatrices y olvidarse del ayer. 
Es vivir con preguntas. Con la duda del saber”

Así nos lo dejaba cantado Antonio Flores en su canción Coraje de vivir.

El coraje nos dispone a vivir peligrosamente feliz.
A investigar. A ser curiosos. A buscar los motivos que nos hacen movernos dentro de uno mismo.
A estar predispuestos. A lanzarnos. A avanzar. A no necesitar siempre la aprobación.
En definitiva, a vivir.

El coraje no viaja sólo. Necesita apoyarse en algunos amigos para hacerse más fuerte,
para ponerse en primera fila.

En mi opinión, los amigos de viaje más importantes son:

LA PERSEVERANCIA

No abandonar. Persistir.
Mantener esfuerzo en el tiempo para así conseguir lo soñado.
La dedicación con firmeza. La defensa mantenida de una actitud pro-activa.
La búsqueda constante de nuevos caminos, de nuevas formas.
Y, sobre todo, la constancia en la realización, en el hacer cotidiano.


LA RESILIENCIA

Capacidad para sacar partido de una adversidad. Para superarla.
La paradoja más creativa: aprovechar la incertidumbre para ser más fuerte.
Saltar los obstáculos.
Fijar la mirada en la meta y no en la barrera.
Comprender que los obstáculos son hitos de los que aprender.
No visionar ni sentir un error como una molestia, sino como algo pasajero.
Requiere de flexibilidad y apertura.
De saber compensar lo roto con lo nuevo que se está creando.


LA AMBICIÓN

Nace del deseo.
De la idea humana de conseguir logros.
Ambición no es poder en sentido sustantivado, sino poder en sentido verbal.
Es decir, es poder desde ¡podemos!
No referido al poder que da una tarjeta, bien sea de puesto profesional o de crédito.
La ambición no garantiza el éxito, pero sí te pone en el camino.
La ambición te hace que te arriesgues.
El deseo, en forma de ambición, ha sido el motor del desarrollo humano. De la evolución.
Y de la R-evolución.
La ambición te conduce al cambio. Te orienta al futuro. Crea porque te hace hacer las cosas de una forma distinta.


EL COMPROMISO

Hay muchas definiciones de compromiso.
A mi me gusta definirlo con un casi sinónimo: es estar implicado.
Estar comprometido es estar dispuesto a perder algo.
Es voluntario. Genera vinculación.
Se enriquece del entusiasmo. Del amor por lo que deseamos.
Y de la visión hacia donde dirigirnos.
El compromiso entendido como una obligación de cumplimiento con uno mismo.
Vive bajo el paraguas de la responsabilidad.


LA ALEGRÍA

Para poder así perseguir los sueños con la capacidad necesaria de interpretar la realidad de una forma inteligente.
No se trata de vivir desde el optimismo estúpido, mentalmente engañoso.
Ni de asignarle una plusvalía al pesimismo derrotador.
Se trata de cambiar los  “porque no” por los   “¿ por qué no ?”.
Es vivir la vida con una sonrisa.
Es abandonar la cara de pato injusta. No hay razones para vivir así. Hace la vida insulsa.
Es no vivir como un zombie, sin sangre.
Es abandonar el espíritu de vampiro tóxico y chupasangres.
La palabra alegría vienen del latín alicer, que significa estar vivo.
Es decir vivir la vida con ánimo.


Quizás me falten algunos otros elementos necesarios para vivir con C O R A J E.
Quizás se me hayan olvidado.
Añádelos tú. Serán bien recibidos.

Afronta el futuro con coraje.
Coraje para no paralizarte por las críticas, ni por los sabotajes.
Vengan de donde vengan. Sean su origen en otros, o provengan de tu propio diálogo interior.
Coraje para llegar donde deseas.
Coraje para vivir...

sin añoranzas del pasado, 
sin complacencia del presente,
sin miedo al futuro



domingo, 23 de febrero de 2014

Cambiar es necesario para permanecer




“El tiempo en la península durante este domingo será bueno debido a la llegada de un anticiclón.
Ahora bien, esta mejoría será transitoria”

"El hombre del tiempo"
Domingo 23 de Febrero de 2014


Así nos daban hoy en un noticiario de tv el tiempo atmosférico.
Viviremos bajo un anticiclón transitorio, nos decían...

La vida en todas sus dimensiones es transitoria.
Es pasajera. Tiene un tiempo finito. Muere.
Y, al mismo tiempo, la vida es eterna. Dejamos algo al pasar por ella.
Nada muere para siempre, ni para todos. Todo queda de alguna forma.

El poeta Machado lo dejó escrito:

"Todo pasa y todo queda..."

Será porque al pasar hacemos el camino al que Machado se refería.
Camino que queda ahí, para siempre.

Que bonito es vivir consiguiendo hacer que lo pasajero, lo transitorio, sea eterno.
Es el arte de vivir.
El arte no caduca.

Si te dedicas a cuidar niños en una escuela infantil, que bueno si consigues que cada generación
que pasa por tus manos se convierta en eterna.
Si te dedicas a la medicina, que fantástico si consigues que cada enfermo que pasa por tus manos
le quede un recuerdo eterno de lo que hiciste por él.
Si te dedicas al mundo del espectáculo, que genial sería si cada uno de los espectadores
que por tu show hayan pasado, guardarán para siempre el recuerdo inmortal de lo bien que lo pasaron,
de como lo disfrutaron.

Que bien si los amores que por tu vida transitaron, siempre quedarán.
Que bien si los hijos que contigo vivieron, siempre estarán.
Que bien si los alumnos que por tu clase pasaron, siempre se llevarán algo de ti para regalar a otros.
Que bien si los besos que te dieron, y hoy ya no están, siempre dejaron una huella que no olvidarás.

Es de sabios conseguir que el anticiclón de hoy se quede para sentirlo mañana,
cuando lleguen cielos nubosos, grises, lluviosos.
Y que las nubes que tanto te gustan se mantengan en el recuerdo,
cuando llega el mes de agosto con sus abundantes cielos limpios y luminosos.

Transitar para permanecer,
¡ he ahí el secreto !

 Unamuno, nos revela cómo conseguir hacer realidad este secreto, cuando nos dice:

"Vivir en el tiempo,
anclado a la eternidad”

Nos recomienda vivir el presente, disfrutarlo, sacarle su jugo, sentirlo, ponerse en el ahora, 
estar atento, consciente de lo que está pasando, con mirada única, con toda la energía en ello, ...
Conseguir vivir el presente es hacer eterno un instante. 
Es conquistar el tiempo.

Vivir el presente consiste en no estar ocupando nuestra mente añorando el pasado, 
ni perdernos lo que está sucediendo en cada instante por tener el pensamiento distraído con el futuro.

Motoori Norinaga, filósofo japonés, acuñó un término del que huir para conseguir que todo,
lo que sabemos transitorio, permanezca.
Le llamo  MONO NO AWARE,
que significa vivir con nostalgia al revés.

Es decir, dejar de aprovechar el instante que ahora vivimos
por tener el pensamiento preocupado por la pérdida del propio instante en el futuro.

El ejemplo:
Empieza tu mente a pensar que la flor del cerezo que ha salido gracias al anticiclón transitorio,
mañana por el frío de la madrugada morirá.
En realidad no la vives tampoco hoy, ya la das por muerta.
Con estos pensamientos anticipativos matamos el presente.

Memento mori, decían en latín.
Es decir, todo muere. Todos vamos a morir.
Pero por ello vamos a permanecer.
Ya lo sabes, la primera ley de la termodinámica nos lo dejaba muy claro:
la energía ni se crea ni se destruye, sólo se transforma.
Es decir, algo es transitorio pero permanece.
No son términos contrarios. No son opuestos.
Es como la cruz de la moneda, necesita a la cara para ser moneda.
No hay uno sin lo otro.

Algo es transitorio porque no es definitivo, porque está preparado para evolucionar,
para transitar de un estado a otro. Para no desaparecer, para ser eterno.
Es una transformación continua.
Es pasar de un estado a otro.
Es vivir en continuo cambio.
Es la inteligencia de saber que no puedes no cambiar.
Es la capacidad para gestionar las resistencias.
Es saber que ...

Cambiar 
es necesario para 
permanecer




domingo, 16 de febrero de 2014

Las dos puertas





En Guadalajara, donde tengo mi hábitat en invierno, ha sido un fin de semana mágico.
Magos de diferentes partes del mundo, bajo la dirección de mi amigo y colega
en “La Fuerza de La Ilusión”,  Jorge Blass,  han tomado la ciudad.

Y es que febrero un mes mágico.
Con él llegan los carnavales, donde Don Carnal gana a Doña Cuaresma. 
Mes en el que el disfraz nos transforma la realidad cotidiana.
Mes de chirigota y desliz.
Mes en el que los días empiezan a sentirse más largos.
Mes en el que la luz del invierno se renueva, sabiéndose próximo ya a la primavera.

En una tarde mágica de febrero me encuentro de viaje, traqueteando en tren, 
aveando camino a casa, preguntándome sobre lo verdaderamente mágico que conforma nuestra vida.

Recuerdo cuando niño, …todo era mágico.
La vida en la infancia es mágica.
Quizás sea porque en ella el pensamiento sobre la muerte, el miedo a un futuro incierto, 
el anclaje del pasado, no existen.
En la infancia el niño vive en presente. Para el niño la vida se desarrolla en el hoy 
Y eso la hace apasionante.
¡Mágica!
Un niño se emociona por casi todo, por una hoja de un árbol que ve volar,
por el sabor de un terrón de azúcar, por la forma de una piedra recogida en el campo,
por la caída de su primer diente, por escuchar a su mamá contar un cuento,
por jugar con un amigo disfrazados, sin necesidad de ser carnaval, mientras imaginan una gran aventura, …

Y tú, ahora que ya eres adulto, ¿crees en la magia?

Déjame decirte algo importante:
Los que no creen en la magia nunca la encontrarán.

La magia en la que creíste de niño existe, es verdadera.
Lo que no es verdadero es la perspectiva desilusionada que de adulto has creado,
producto de eso que llamas “experiencia”, de tu conocimiento estático, de las creencias adquiridas por lo ya vivido.

La vida es maravillosa.
Es como de niño la imaginaste.
Pero para ello debes aprender, y además tener el coraje, de elegir las puertas por las que transitarla.
Debes concederte el permiso de soñar, de buscar y decidir lo que para ti deseas,
de abrir y avanzar por las puertas que te conducen por el camino que te hace feliz.

Imagina la vida, metafóricamente hablando, como un camino lleno de puertas.
Unas se abren, otras se cierran sin que tú puedes hacer nada,
Son puertas sobre las que tú no puedes decidir.  
De ti no dependen.
No gastes energía en ellas. Transítalas bajo el signo de la aceptación.
Gestiona tu actitud de una forma inteligentemente positiva con ellas.  
Acepta su realidad sin dañarte.
Y además, sé agradecido.

Por el contrario, otras puertas, en el camino de tu vida, requerirán de toda tu energía. 
De todas tus fuerzas.
Se abrirán o cerrarán para ti bajo tu propia decisión. 
Decidir atravesarlas o no sólo dependerá de ti. De la intención, foco y esfuerzo que en ello pongas. 
Decidir pasar por ellas depende sólo de tu criterio.
En estos casos esfuérzate en elegir bien. 
Usa tu libertad de elección para avanzar en el camino a través de ellas. 
Para ello será necesario que te conozcas un poco mejor.
Participa en la creación de tu propio destino. Lleva tu timón.

Entre todas las puertas que no tienes poder de elección a lo largo de tu vida hay dos muy especiales.
Aceptarlas te hace vivir una vida llena de mucho más esplendor, más brillante.
Aceptarlas y no vivir con miedo a ellas te llena de goce continuo, de alegría e ilusión. De magia.

Una de ellas es la puerta que te trae a la vida.
La primera que se abre para todos nosotros.
La que te trajo al mundo.
Es la puerta del nacimiento.
No decidiste nacer. Ni no nacer tampoco.
Ni dónde nacer. Ni cómo nacer. Ni con qué físico. Ni con qué carga genética.

La otra puerta incontrolable para ti es la que corresponderá al último instante de tu vida.
No sabes cuando se abrirá. No sabes dónde. No conoces su momento.
Lo único que sí sabes es que algún día, el último de tu vida, se abrirá.
Es la puerta de la muerte.
Es la puerta del adiós a esta vida conocida.

Vivir bajo el signo perpetuo del sufrimiento por cualquiera de estas dos puertas es perderse la vida.
Es vivir con angustia.
Es vivir bajo el yugo del estrés.
Bajo la desesperación que provoca la impaciencia. Es vivir con prisa.
Bajo la carpa de la desesperación, sin esperanza. 
Bajo el miedo al futuro. Bajo el síntoma de “no es el momento”.
Es no elegir vivir felizmente.
Es no ser consciente de que existen esas otras puertas en las que tú si puedes decidir 
y sobre las que sí puedes actuar.

Hay un aprendizaje importante en estas dos puertas, en la que te da la vida y en la que te la quita.
Es una aprendizaje mágico. Una fantástica noticia.

Se trata de la siguiente lección:

La primera puerta,
la del nacimiento,
nos hace a todos DIFERENTES


La última puerta,
la de la muerte,
nos hace a todos IGUALES


Comprender bien esta gran diferencia y estar agradecido por ello,  te hará disponer y disfrutar de una

vida mágica


jueves, 13 de febrero de 2014

Estar ENAMORADOS en un día de San Valentín





Si amáis, que estos sean vuestros deseos:
Fundiros y ser como un arroyo que canta
su melodía por la noche.
Conocer el dolor de la inenarrable ternura.
Despertar al alba con espíritu alado
y dar gracias por otro día.
Adormeceros con una plegaria para el ser amado
en vuestro corazón
y con un cántico de alabanza en vuestros labios.

Khalil Gibran


Es San Valentín.
No es el día del amor. No! Es el día de los enamorados.
No es lo mismo...
Es una día de celebración del amor enamorado.

El maestro cuenta-cuentos Jorge Buccay explicaba muy bien esta diferencia:

Enamorarse es amar las coincidencias.
Amar es enamorarse de las diferencias"


Quiero enamorarme de las coincidencias.
Quiero amar estando enamorado.
Quiero amar las diferencias.

Muchos piensan que San Valentín es una fiesta nacida en los centros comerciales y de origen anglosajón.
Pero no es así. Esta celebración tiene su origen en la época del imperio romano.
San Valentín era un sacerdote que ejercía en Roma, en el siglo III.
La fiesta nació del enfrentamiento entre este sacerdote y el emperador Claudio II,
quien había impedido, para poder disponer de más militares en su ejercito,
celebrar matrimonio a todos los jóvenes.
El sacerdote Valentín, jugándose la vida, celebraba matrimonios en secreto para los enamorados de la época.

A mi modo de ver, esta celebración nos debería servir para hacer una parada en la prisa cotidiana.
Parar para mirar su rostro con delicadeza, encontrando todas sus perfecciones imperfectas.
Parar para coger su mano y sentir la energía que de ella brota.
Parar para abrazar con ternura.
Parar para besar lentamente, para sentir sus labios, para hacerlos fundir en uno.
Parar para que su cuerpo invada el tuyo.

Parar este día para huir de las agendas repletas, de los compromisos que no nos comprometen,
de las actividades innecesarias, de las obligaciones impuestas, de los momentos intranscendentes.

Parar para compartir vida con intensidad. Para hacer un brindis por ella.
Parar para dejarnos llenar de todo lo bueno que nos ofrece.
Parar para sentir el disfrute.
Parar para ofrecernos en su totalidad. Para hacer que todo suceda.

Parar el tiempo.

No es día de fiesta para el enamoramiento si el amor que celebras es sólo pasajero.
El amor pasajero, decía Verónica Cheja, sólo busca las cosas excepcionales.
Vive preso del tiempo.
Mientras que el amor enamorado de verdad lo que busca es celebrar las cosas de todos los días;
porque las cosas de todos los días son las que se vuelven verdaderamente excepcionales.

En este día de San Valentín me pido un regalo:

SU MEJOR 
SONRISA




domingo, 9 de febrero de 2014

La “ T “ de T E R N U R A






Esta semana llega la celebración del día de los enamorados.
Será San Valentín.
Las tiendas, el efecto mercantil, se volverá loco deseando “felicidades” a los enamorados a través de los regalos.

Yo creo que el mejor regalo que podemos hacer para celebrar el amor es la

 T E R N U RA

Entregada en el día a día a la persona que amas.

La ternura es la expresión más bella del amor enamorado.
La ternura tiene un poder sanador.
La ternura es delicadeza, calidez, tratar el amor con suavidad.
La ternura es admiración. La ternura es respeto. La ternura es reconocimiento.
La ternura es mimo. La ternura es mirada complice.
La ternura es aceptación.
La ternura es asombro. La ternura es descubrimiento.
La ternura es brillo. La ternura es origen de luz.
La ternura habita en el abrazo sincero, sentido, entregado.
La ternura está presente en la pasión y en el reposo.
La ternura vive en estado de donación.
La ternura no necesita de palabras. Las usa si le son necesarias, pero no es esclavo de ellas.

Decía Oscar Wilde que en el amor, como en el arte, la ternura es lo que le da la fuerza.

Sin la ternura no hay entrega.
Sin la ternura el amor está vacío.
Sin la ternura se toca el aburrimiento.
Sin la ternura aparecen los celos.
Sin la ternura desaparece la pasión.
Sin la ternura se pierde la confianza; disminuye la autoestima.
Sin la ternura no hay gesto amable.
Sin la ternura se vive el amor en la apatía.
Sin la ternura se genera distancia.

La ternura es necesaria para que un niño crezca feliz.
La ternura está presente en la relación de unos padres con su hijo desde antes de nacer.
Es el primer sentimiento que une los lazos de padres e hijos.

La ternura es un diálogo poetico entre dos personas.
La ternura se alimenta de una sonrisa.
O de una lágrima.
O de un gesto.
O de una caricia.
O de ...

Jacques Salomé en su libro “Como atraer la ternura” nos enseña que ...


“La ternura no es un estado permanente, 
sino un descubrimiento perpetuo que cada uno de nosotros podemos hacer, 
no a través de la fragilidad de las apariencias o la rutina de las costumbres, 
sino en una vivencia consciente y completa del presente. 
La ternura no nace de lo imposible, sino que engendra vitalmente lo posible”.


Otro Jacques, en este caso de apellido Brel, nos decía en una de sus canciones que ...


“La ternura no pide nada, no espera nada, 
se basta a sí misma. 
Jamás hay que prestar la ternura; 
ni hay que obsequiarla ”.


La ternura no necesita de apego.
La ternura no vive en la nostalgia, se expressa en presente.
La ternura no se vende a plazos.
La ternura no requiere de futuro, se asienta en el ahora.

Cuantos momentos de tensión elimina o depura la ternura.
Cuantos momentos de sorpresa origina la ternura.
Cuantos momentos de cariño son producto de la ternura.


La ternura es el arte de sentir a la otra persona en su totalidad.
Es armonía. Es comprensión.

El filósofo Fernando Savater dice de la ternura que...

"La ternura sin amor es sensiblería blanda incapaz de crear nada.
Y que el amor sin ternura es puro afán de dominio y de auto-afirmación.”

La ternura es la mayor expresión de amor.
Así que en estos días donde tanto los medios publicitarios y las redes sociales hablarán de amor,

REGALA
T E R N U R A