domingo, 18 de enero de 2015

ELOGIO A LA MEMORIA





La memoria es la capacidad humana de grabar, guardar y reconstruir
aprendizajes, ideas, hechos que han sucedido o simplemente que han sido imaginados.
Es una función del cerebro y un fenómeno resultado de la mente que nos permite
a las personas codificar, almacenar y recuperar recuerdos.
Surge como resultado de las conexiones sinápticas entre neuronas, creando las llamadas redes neuronales.
En otros animales se le conoce con el nombre de nmesis.
Luis Rojas Marcos llama a la memoria el cemento de la mente.

La memoria nos proporciona consistencia y continuidad para poder ser uno mismo.
Nos ayuda a ser nosotros cuando nos levantamos cada día.
Ser la misma persona con la que nos fuimos a dormir.

Todos los conocimientos que almacenamos, producto de nuestras vivencias
nos permiten, gracias a la memoria,  decidir que hacer en el presente
y cómo programar los deseos de futuro.
Tenemos pasado, presente y futuro gracias a que tenemos memoria.
Sin memoria dejamos de ser. Perdemos nuestra identidad.

La memoria tiene un importantísimo peso específico sobre nuestra felicidad,
sobre nuestra satisfacción con la vida en general.

En la memoria no vive nuestro pasado, vive nuestra historia.
La diferencia fundamental, más allá de la pura lingüística, radica en que la memoria 
nos almacena toda la información que una vez interpretada nos permite construir nuestro pasado.
Honro la memoria. Y el cómo la interpreto; el pasado depende de mi recuerdo.

De ella aprendemos para vivir. Y a vivir.
Es nuestra biblioteca bibliográfica.
En la memoria se almacena nuestra historia contada por nosotros mismos.
Y actúa como diccionario de nuestro lenguaje particular, dando significado a las cosas.
Diccionario que nos ayuda a enjuiciar e interpretar la realidad.
Por ello decimos que la memoria alimenta nuestras creencias.
Y las creencias nuestro hacer.
Es la memoria la que va construyendo la narrativa de nuestra vida.
Nos ayuda a sopesar las ventajas, a solventar problemas cotidianos, a resolver tareas y a decidir.
Y también es la que se responsabiliza de crear una opinión de nosotros mismos.
Suficiente razón para cuidarla bien, para saber cómo hablarle, como programarla.

Nada más nacer, o quizás antes, la memoria empieza a construir nuestra identidad.
Soy lo que soy por la memoria de la que dispongo.
Si mi memoria se pudiera re-programar, podría ser otro.
(¿Se puede?)

Seleccionamos, decidimos, hacemos, …, desde nuestra memoria.
Por eso nuestra felicidad es muy dependiente de la memoria.
O, al menos, de la interpretación de los hechos que ella nos muestra.
Algunos fallos de memoria, nada graves y no patológicos, suelen ir asociados,
en según que momentos, a mayor felicidad o bienestar.
Sabemos que las experiencias y conocimientos que a lo largo de la vida vamos grabando
no se conservan intactas, no es un almacén logístico intacto.
La memoria se va re-organizando con el paso del tiempo.
La memoria se va re-construyendo con los nuevos aprendizajes.
Los hechos vividos se van re-interpretando.
Y así podemos, a su vez, reconstruirnos nosotros, re-inventarnos, volver a nacer muchas veces.
Podemos seleccionar sólo aquello de lo almacenado que viva en coherencia con
nuestro presente.
Y, por el contrario, no poner foco en aquello, que hoy, ahora, no nos es propicio.
Se le llama memoria selectiva o elección de la perspectiva.
Nos ayuda a ajustar lo vivido con lo deseado para el presente y el futuro.

La perspectiva, origen de las expectativas, son el fundamento básico de la felicidad.

La memoria es evocativa. Es decir, decide que contar y que ocultar.
Controla el acceso a la información que archiva.
De la memoria nace la mentira y la verdad. Lo dicho y lo oculto.
La memoria se puede permitir bloquear los malos recuerdos.

La memoria es inventiva. Es la base de la creatividad.
Estimula la imaginación. Cuestiona el conocimiento.
Desde la memoria se pueden elaboran historias que no sucedieron,
que se proyectan en el futuro y se le llaman sueños.

No es de extrañar que por todo esto la mitología cuente que la memoria fue el resultado
de las nueve noches que Zeus cohabitó con la diosa Mnemosina,
y de ahí nacieron las nueve musas cuyo trabajo era hacer olvidar a los mortales
sus desgracias, sus males y pesares.

La memoria es con lo que olvidamos. Es su función esencial.
Por lo tanto, la memoria nos permite cambiar. Transformarnos.
Porque tengo memoria puedo ser otro sin dejar de ser yo.
Esta es la gran maravilla humana.
Olvidar para evitar los recuerdos absurdos del pasado.
Olvidar para avanzar.
Olvidar para ser un ser nuevo.
Olvidar para no ser esclavo de lo que fui.
Olvidar para mantener el bienestar.
Olvidar para vivir el presente sin distorsiones de lo que fue.
Olvidar para no sentirnos culpables por lo vivido.
Olvidar para no sentirnos prisioneros de aquellas ideas.
Olvidar para no seguir enganchado a lo que ha muerto.
Olvidar para superar los errores del pasado. Y para aprender de ellos.
Olvidar para tener segundas oportunidades. O terceras, o cuartas, o quintas, …
Olvidar para tener un mañana.
Olvidar para perdonar.
Olvidar para eliminar el sentimiento de culpa.
Olvidar para ser feliz.
Olvidar para poder olvidar.
Olvidar para poder recordar.

Tuvimos pasado,
vivimos presente
y creamos futuro
G R A C I A S
a la MEMORIA




domingo, 11 de enero de 2015

NO ES GRATIS !!!




Ya ha empezado a correr el nuevo año.
Han pasado los primeros diez días.
Diez días que arrancan  llenos de experiencias, de emociones, de historias, de nuevos proyectos.
Diez días en los que una de las palabras que más he escuchado o leído ha sido:

P R O P ó S I T O

Del latín propositum, intención, deseo o ánimo de hacer algo o dejar de hacerlo.

Los propósitos  conforman el plan de futuro sobre el que se asientan los sueños.
Tener ideas y sueños por los que valga la pena luchar y poner energía, esfuerzo.
Los propósitos son el secreto para cambiar. 
Viven y tienen sentido si está presente la voluntad.
Son la razón por la que luchar. 
El motivo por el que haces lo que haga falta para conseguir lo deseado.

Los propósitos son el driver generador de imaginación, creador de diferentes opciones, 
buscador de recursos y ayudas, generador de nuevos conocimientos, 
provocador de otras maneras de hacer, la energía del atrevimiento 
El propósito es el móvil que dirige la transformación de la persona.

Ya decía un viejo proverbio chino que la receta para ser feliz consistía en
alguien a quien amar, algo que hacer y algo que esperar”.
Los propósitos están, de alguna forma, relacionados con los tres ingredientes de la receta.

Los propósitos suelen ser de tres tipos diferentes. 
Los tres ligados, muy ligados entre sí.

El primer tipo lo conforman aquellos sueños relacionados con lo que uno
quiere llegar a ser, todo aquello en lo que te quieres convertir.
La intencionalidad aquí está puesta en uno mismo, en el cambio de comportamientos, de hábitos,
tanto intelectuales, de personalidad, como físicos.
Los clásicos de dejar de fumar, aprender inglés, perder kilos o hacer deporte
pertenecerían a este grupo.

El segundo grupo son los propósitos llamados de “fin”.
Se refiere tanto a los profesionales como a aquellos que están relacionados con los hobbies.
Con esos “lugares” en lo que uno quiere destacar, ser único.
Son ideados para alcanzar metas relacionadas con el trabajo, con aquello en lo que eres experto.
Un ejemplo sería conseguir ese puesto  directivo que siempre deseaste,
O escribir el libro que siempre has deseado y convertirte en un autor reconocido.
Pero también se refieren a metas más sencillas como por ejemplo ser el mejor jugador de padel 
en tu urbanización o conseguir correr la media maratón de tu ciudad.

El tercer grupo de propósitos recoge todos aquellos que se refieren 
a aquellos que afectan a tu entorno, en espacio y tiempo.
Suelen ser recompensas legítimas que uno cree merecer.
Ejemplos son: tener esa casa que soñó junto al mar, hacer un viaje con toda la familia,
conseguir comprarse ese reloj que tanto deseo, …

Los tres tipos de listados de propósitos deberían tener una coherencia sistémica entre sí.
De no ser así ya empezamos mal. Será mucho más difícil conseguirlos.
Probablemente es que las expectativas no estarán claras
y en ese caso la ambición será más difícil de gestionar adecuadamente.
Por el contrario, si están alineados, la energía que pondremos en juego 
estará al servicio de todos ellos, lo que hará todo más sencillo.

La mala noticia que todos estáis esperando es que
hacer un buen listado de los tres tipos de propósitos no garantiza su consecución.
El verdadero secreto para conseguir que se cumplan o acercarnos a ellos todo lo posible
no está en la intención, aunque es necesaria, no acaba en el sueño.
Los propósitos necesitan de acción.
Es desde la acción desde donde se alcanzan.
Lo siento,
NADA ES GRATIS

O casi nada…, aunque no lo paguemos con dinero.
Se trata de  H A C E R L O.
De empezar a implementar lo soñado, lo planificado.
De convertir la intención en acción. Esta es la clave.

Saber que dos verbos serán fundamentales en este momento:
INICIAR y CONTINUAR.
Los dos pesan por igual.
Para hacer algo hay que empezarlo. Iniciarlo.
Iniciar, verbo sin el cual lo demás no llegará.
Todo, especialmente lo nuevo, necesita ser iniciado.
Pero no acaba ahí… Una vez iniciado llegará lo más complejo:
mantener el esfuerzo. Es decir, tener la capacidad de continuar sin rendirte.
Si sale bien apostando más si cabe por ello.
Y sino levantándote de nuevo y vuelta a empezar.


También es importante tener la inteligencia de abandonar cuando algo está
fuera de las expectativas alcanzables,
o bien cuando el entorno cambió y las expectativas se hicieron inalcanzables.

Y hay que saber que
pasar a la acción es empezar muchas veces.
Si decides viajar camino de un pueblo que está del tuyo a 90 km el primer paso,
el que te hace coger un determinado camino, es el del comienzo.
Si pasas todo un primer día andando, paso a paso, y llegas a recorrer una parte del
camino,
se puedes decir que ya estás en ello, que estás ejecutando lo que empezaste.
Pero cuando te pares a descansar al final del día, todo parará.
Lo que significa que al día siguiente tendrás que volver a empezar.
Cada día así.
Por lo que una buena lección es comprender que debes
continuar empezando cada día hasta que acabes.
Se le llama perseverancia. Y suele ser la mayor catalizadora del éxito.

Así me siento yo en estos primeros diez días del año,
después de unas merecidas vacaciones navideñas.
Empezando, de nuevo, es decir continuando en el camino de mis propósitos.
Sé que no han cambiado, (he repasado el listado),
y sé que tienen el mismo destino, aunque deba empezar de nuevo.

En ello estoy…
Más cargado que nunca de ilusión.
Y dispuesto a poner en juego todo el esfuerzo que requiera para seguir perseverantemente.
Además, sabiendo que la fuente más potente de alegría y felicidad, es


EL CAMINO
EN SI MISMO


jueves, 1 de enero de 2015

AGRADECIDO, así me siento...






A G R A D E C I D O,
así me siento…

A G R A D E C I D O 
a todo lo que en este año,
que ahora nos dice adiós,
me llegó. 
A todo lo compartido.

A G R A D E C I D O,
a todos vosotros,
a los que "sí" y a los que "no".

A G R A D E C I D O,
a mi laboro,
a mis amigos,
a mis compañeros de viaje,
a mi familia,
a mi hogar, de allí y de aquí,
a mi pueblo, el de ayer y el de hoy.

A G R A D E C I D O
a la música que me acompaña cada día,
a los libros, tan sabios,
a la magia de una buena película,
a la magia sólo de la propia magia,
a la idea de cualquier arte en sí mismo.

A G R A D E C I D O
a tantos maestros cotidianos,
verdaderos héroes,
esos que cada día 
nos hacen a todos los demás
ser un poco mejor.
Maestros en la tarima de una escuela,
maestros en el taller,
maestros en el super,
maestros en los hospitales,
maestros en la acera de la calle,
maestros en fin...

A G R A D E C I D O 
a ellas, 
por estar siempre ahí.

A G R A D E C I D O
al 2014, 
por lo que fue,
por lo que hubo,
por lo que no fue,
por lo que jamás hubo.

A G R A D E C I D O
de recibir el NUEVO AÑO 2015,
ilusionado, despierto, alerta, 
vivo, amante, abierto, estable,
atento, vacío, contigo.

A G R A D E C I D O,

así me siento…

Muy 
A G R A D E C I D O
a los más de 120.000 visitantes,
de más de 150 países,
que habéis decidido pasear 
cada mes por est blog

Millón 
de
G R A C i A S








domingo, 28 de diciembre de 2014

"WABI SABI" en el cambio de AÑO



Hoja seca, cogida un día de invierno cualquiera...
Perfecta en su imperfección


La neurobióloga italiana Rita Montalchini, premio Nobel de ciencias,
nos explicaba, en su conocido libro "Las ventajas de la imperfección",
que es la imperfección y no la perfección el motor fundamental
de la evolución y la supervivencia de las especies.
Vivir comprendiendo el valor que nos da lo imperfecto nos hace más fuertes.

El concepto  Wabi Sabi nos lo enseña muy bien.

Wabi Sabi es una palabra de origen japonés, que se refiere a un término lingüístico estético
que define la simpleza de un objeto cualquiera.
En su origen deriva de un concepto budista llamado Tri-Laksana
o los tres fundamentos de la existencia:
Transitoriedad, ausencia de un yo permanente y la insatisfacción continua.
Utilizamos el término Wabi Sabi actualmente para referirnos a la comprensión
del mundo basado en su fugacidad e impermanencia.

Es decir, en entender todo, lo vivo y lo no vivo, como que nada es para siempre,
todo pasa, todo es transitorio.

Leyendo el libro escrito por el pensador Leonard Koren,
"Wabi-Sabi: for Artists, Designers, Poets and Philosophers",
aprendemos que nada es perfecto,
nada es permanente en el tiempo
y nada está siempre completo.

Quizás el arte de la vida esté en comprender y practicar de verdad el Wabi Sabi.

Es decir,
en saber que estamos de paso,
y por eso debemos vivir el presente aprovechando que cada momento es único,
que no somos completos 
por eso vivimos cada instante con mente de aprendiz, abiertos, desaprendiendo,
con el sentimiento de que todo se está iniciando cada vez.
Y sabiendo  que la imperfección 
es lo que nos hace perfectos
por lo que no nos debe hacer daño el error, ni vivir en el cambio continuo,
ni lo nuevo que está por llegar, ni romper con lo viejo, con lo ya caduco.


Wabi Sabi en el arte indica simplicidad viva e imperfecta.
En ingienería también se refiere a la cualidad imperfecta de un objeto.
La palabra Wabi significa "simpleza, frescura y quietud"
La palabra Sabi significa "la belleza y sabiduría que aparece con la edad, con lo vivido".

Aprender de la práctica del Wabi Sabi que todo en el universo
está en constante tránsito, está en continuo movimiento y cambio.
Todo tiene un principio y un fin.
Nada es eterno. Nada existe para siempre ni desde siempre.
Comprenderlo bien nos ayuda a vivir con serenidad y sencillez.
Nos ayuda en el desarrollo de habilidades necesarias como
la paciencia, la humildad, el esfuerzo repetido en el tiempo, la escucha, la empatía, la admiración, …

Practicar esta filosofía ante la vida nos permite sentirnos muy felices
al ver la imperfección perfecta de una ola de mar,
al ver una hoja seca en el suelo de un parque en una tarde fría de invierno,
al mirar con detalle su frente arrugada por los años, o la mancha de la piel que da la edad.
Nos permite el disfrute placentero de una taza de té,
practicar la meditación sin necesidad de cerrar los ojos,
escribir o leer un poema o haiku,
dibujar el barco que vemos en el horizonte,
sentir en la piel la humedad del viento frío.

Imperfecto, incompleto e impermanente ha sido este año 2014 que ya está llegando a su fin.
De lo que fue imperfecto he aprendido.
De lo que quedó incompleto se han generado nuevos retos para mañana.
De la impermanencia llegará la serena melancolía y el recuerdo sin agobios,
la aceptación de lo nuevo,
la capacidad de vivir sin la añoranza injusta del pasado,
la esperanza fructífera de lo que está por venir.

Nada es perfecto.
Nada está completado.
Nada es duradero.
Por lo tanto,  todo está de nuevo por hacer.
También el nuevo año que llegará en unos días está por hacer.

Mis mejores deseos  Wabisábicos  para el año 2015.


¡ FELIZ año NUEVO !