domingo, 19 de septiembre de 2010

DESEOS ALLENIANOS



¿Ser lo que NO somos?

¿Perseguimos sin cesar el deseo de ser otr@, de tener un yo diferente,
de poseer lo que no tenemos, de vivir en la piel de un conocido, de un vecino,
de envidiar su trabajo, de imitar lo que alguien hizo ya, de ...?

De todo esto nos habla la última película de Woody Allen:

Conocerás al hombre de tus sueños

Película muy recomendable, de ingeniosos diálogos.
Que se desliza por el universo de las ambiciones, de los conflictos provocados
por el deseo de lo que no somos o no poseemos.

Woody entra en la vida rutinaria de dos matrimonios y nos cuenta sus miserias
a modo de comedia, que sólo tiene de superficial su apariencia.

Nos muestra sus deseos nacidos de la ambición, del desencanto rutinario,
de sus desvaríos imaginarios.
Provocados en su mayoría por los sueños que nacen de la envidia.

Una visión alleriana del deseo mal entendido,
que nada tiene que ver con los sueños,
sino con la no aceptación de la realidad, con la insatisfacción continua,
provocadora de tristeza, de dolor, de desatino, de miedos, de infelicidad, ...

Un hombre de 70 años que lucha por no perder la juventud.
Desea no envejecer.
Y hará lo que esté en sus manos para parecer lo que ya no es.



Un médico que quiere ser escritor como lo es el mejor de sus amigos.
Falto de ideas, vive de su primer libro. Y será capaz de robar por seguir teniendo
reconocimiento en el mundo la literatura.
Enamorado de su vecina, se pasa las horas mirándola desde su ventana.



La protagonista, aburrida de su marido y enamorada de su jefe:
el hombre de sus sueños.
¿Le ama en realidad? ¿Se ha enamorado de él? ¿O de lo que él representa?
Vive para ser como él.
Envidia de su jefe su profesión , su galería, su estatus, su coche, su ...



Una prostituta, inculta, vacía, dedicada a cultivar todos los músculos de su cuerpo
excepto su cerebro.
Y que estará dispuesta a entregar su vida a un acaudalado anciano
sólo por el hecho de poseer todo aquello que desea: vestidos, abrigos, joyas, ...



Una alcohólica que no se reconoce como tal,
que se deja dirigir la vida por una falsa vidente.
Dedicará su vida a desear que llegue esa otra vida, una vez reencarnada,
en la que todo será diferente.



Todos los personajes bajo la presión de vivir su realidad cotidiana,
y desear otra.
Personajes que para ser felices tienen que vivir en otra piel.
Movidos por el deseo en la peor de sus caras.

Un dibujo del peor mapa humano en el que

el aburrimiento y el abandono
de un@ mismo genera una
falta de ilusión
por el ser


¿Conoces a personas así o es sólo una visión de Allen?


1 comentario:

Compañía de Libros dijo...

Fernando, muy interesante el post. ¿Por qué siempre pensamos que la vida de los demás es necesariamente mejor?
No he visto la película pero con tu comentario me han entrado tantas ganas de verla que no sé qué hago aquí a las doce de la noche dándole a la tecla. Saludos y enhorabuena por tu blog.
Saludos desde el vecino blog
http://microcambios.com/