domingo, 12 de febrero de 2012

INDIVIDUACIÓN


Aunque cada vez más parece demostrado que algunos simios superiores
también tienen un cierto nivel de consciencia,
somos las personas los seres vivos con una consciencia única de sí mismos.

Ser consciente de si mismo es una gran responsabilidad,
porque te obliga a tener bien alineado

lo que eres
con lo que haces

Y si no es así, llegarán momentos de angustia, de flaqueza, depresión,
problemas psicológicos, sociales, de adaptación , ...
Se cuestionarán tus “cimientos” y todo se tambaleará. Podrá venirse abajo.

Carl G. Jung lo denominó
“proceso de individuación”

Consiste realmente en conocerse a uno mismo.
Tal como el templo de Delfos nos dejó escrito:

¡Nosce te Ipsum!
(Conócete a ti mismo).

Jung, en el camino de conocimiento de uno mismo,
distinguía cuatro estados:

LA LLAMADA

¿Qué me atrae? ¿Cuáles son mis sueños?
¿Hacia dónde quiero dirigirme?
Encontrar el fin del camino en la mente, antes de iniciarlo.
Traer a la mente el “end point”. Y no andar por andar.
No vivir como el camarón, donde la corriente te lleve...

LA CAÍDA DE LA MÁSCARA

¿Por qué aferrarnos a una máscara que no deseamos?
El encontrarnos con nuestro ser significa el mostrarnos ante los demás como somos.
Es darle poder al “YO” . Permitirle elegir y mostrar lo elegido.
Llevar al hacer aquello que te hace reír, huir de miedos.
Lo que te conecta con al vida.
Es el verdadero descubrimiento de nuestro ser;
deshacer la imagen irreal que proyectamos hacia los otros para crear la verdadera
que nace desde nuestro interior.
Romper la máscara rígida, establecida, y mostrar el verdadero ser,
el que acerca a nuestros sentimientos y satisface las necesidades auténticas.
Nos aleja de vivir como zombi.
Nos regala gusto por la vida.

EL ENCUENTRO CON LA SOMBRA

Se trata de no estar conforme con las primeras ideas.
De buscar siempre. Y cuando encuentres seguir buscando. Crecer y no dejar de crecer.
Cuestionarse siempre. Buscar los rasgos escondidos, reprimidos.
Lo que somos y no somos. Los impulsos detenidos.
Te ayudará además a decir no. Y a pedir a los demás aún a riesgo de recibir un no.
Jung le llamó “la batalla por la liberación”.
Es la lucha real por la consciencia. Vivir consciente. Atentos. Despiertos.
Tomando consciencia de lo que hay en nosotros damos luz a la sombra
y somos capaces de superarnos, de avanzar, de atrevernos...

EL DIÁLOGO INTERIOR

Continuamente estamos dialogando con nosotros.
Ten cuidado con lo que te dices. No uses tu lenguaje para dañarte.
Si les hablaras a los demás como tantas veces te hablas a ti mismo,
probablemente no tendrías amigos.
Usa el lenguaje para quererte.
El lenguaje nos ayuda a encontrarnos con nosotros mismos.
Y a lo más importante, a aceptarnos.
El lenguaje nos conecta con nuestro interior.
Y también el silencio; la ausencia de lenguaje. Tiene peso. Es necesario.
El diálogo interior es un auténtico monólogo disfrazado de diálogo porque
deja paso a diferentes personajes dentro de uno mismo. Con diferentes caracteres.
Este diálogo es el que te hace más o menos feliz, el que se mueve por tus creencias,
el que dirige tu actitud ante los hechos que te suceden, el que decide hacerte feliz.

La filosofa María Zambrano escribió lo siguiente:

“la mayor necesidad del ser humano
es sentir alguna vez
que coincidimos con nosotros mismos”

Ya sabes, no lo dejes pasar y lucha por

COINCIDIR CONTIGO MISMO
y

¡ATRÉVETE!